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INDICE
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En el exilio, la memoria adquiere una función mecánica: elaborary eventualmente sustituir el paisaje que se ha perdido. Durante almenos una década, algunas imágenes se repiten con insistenciaprácticamente en todas las superficies que Capelán haya tocado otrabajado: pedazos de papel, bolsas de té, pequeñas piedras,rostros humanos, hojas muertas. Estas imágenes -un rostro o uncuerpo cubierto por millones de ojos abiertos, un cuerpo decapitadoque se arrastra, una cabeza dormida, la silueta de una mano- pasanentonces de su con texto cotidiano a las instalaciones construidaspor Capelán. Se apoyan en muros completamente pintados con dibujosserpenteantes de barro. Flotan sobre este terreno -agudas líneas detinta contra un grano de evidente trabajo físico. Al igual que lasimágenes que se suceden a un fuerte impacto de luz, las figuras deCapelán se hallan suspendidas entre la definición narrativa y lasugestión persuasiva de los sueños.
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Carlos Capelán, Mapas y paisajes,1992.
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Capelán se refiere a esta repetición en términos de fetiches,donde las imágenes recurrentes acumulan poder y carga simbólica. Esun juego entre la ubicuidad y la trivialidad, por una parte, y lapotencia y la claridad por otra. Lo anterior se ve enfatizado porla episódica aparición de estas figuras y por su aparenteintemporalidad.
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