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Brown se dedica a contemplar las rocas, el bosque y las hojas,en los que descubre mensajes místicos. Es un diálogo derevelaciones con la naturaleza, una comunión cósmica. En suslugares de meditación ha construido estructuras de madera conemblemas, que llama "antenas místicas". En ocasiones pinta lasrocas para acentuar las formas que se le revelan, los "misterios delas piedras", como ha titulado alguna obra. Traslada estas visionesa los cuadros, compuestos por lo que David Boxer ha calificado deimaginería metamórfica, formas que se convierten en otra diferente,estableciendo una trama de formas no fijadas, ambiguas, en unadinámica de transformación. Boxer ha señalado también ciertoautomatismo de tipo surrealista en algunas pinturas. Los poderesvisionarios de Brown le permiten adivinar mediante la lectura dehojas. Esta práctica ha sido llevada a algunos cuadros, "retratos"de hojas en cuyos rostros se manifiesta el cosmos. Todo se adscribea lo que Verlee Poupeye-Rammelaere -autora del estudio funda mentalsobre este místico del Caribe-- considera un principio filosóficosubyacente: "su fe panteística en la unidad entre el ser interior yel universo."
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Everald Brown, Brush Have Ears, 1976.
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Su imaginario y su lenguaje son muy personales, aun cuando usasímbolos conocidos, que combina con entera libertad. Otras vecescrea sus propios símbolos. Cada elemento posee un significado, quese combina con los demás en un código denso, propio de laemblemática religiosa. Pero funcionan también como un diseño parala contemplación y la meditación. Las obras suelen tener mensajesesotéricos, que a veces el autor mismo no puede explicar, puesproceden siempre de sus visiones, que él llama "viajes", al igualque los fenómenos de posesión en las religiones afrocristianas dela isla, donde se realizan recorridos por la "tierra de losespíritus". El arte de Brown resalta por su heterodoxia frente acualquier canon, por su sincretismo activo y desprejuiciado, que lohermanan con la invención ecléctica de religiones tan usual enJamaica.
Su labor no corresponde al concepto occidental actual del artecomo actividad independiente, concentrada en lo estético. Sea suversión el bastón de oraciones del sacerdote abisinio, un cuadro oun cetro, aparece en función de la experiencia espiritual que ocupala vida del autor. Forma parte de su práctica místico-religiosapersonal, y nació como parafernalia para el culto, siempre mediantevisiones. Sus obras son revelaciones, y él "un artista de lavisión", como lo ha calificado Poupeye-Ram melaere.
Sin embargo, no estamos ante una total integración del arte enla actividad religiosa, como en otras culturas o en los tiemposprevios a su definición autónoma en Occidente. Aquél conserva susentido contemporáneo de actividad específica y de creación libre,subjetiva, no ceñida a normas, aunque sólo como medio parafacilitar, testimoniar y comunicar una experiencia más vasta. Brownmismo lo afirma cuando dice que el arte es su verdadera religión.Pero aquél es resultado de integrar una mística real, no al revés,como sucedía en Juan Francisco Elso y Ana Mendieta. Toda estaproblematización de la actividad artística y su concepto se afiliaal sincretismo activo de la cultura del Caribe, y en particular dela vida religiosa de Jamaica. Resulta del mayor interés para laestética y la teoría del arte, y constituye un buen ejemplo de lacomplejización conceptual que traerá la difusión del artecontemporáneo del Tercer Mundo y su cono cimiento.
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