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El dibujo cómico y la caricatura


El filósofo fránces, Henri Bergson, encuentra el origen de locómico en el automatismo subyacente a todo ser viviente. Así, lacomicidad de ciertas fisonomías obedece, no a la fealdad deaspecto, sino a la rigidez de gestos, como los percibidos, porejemplo, en el estereotipo de las relaciones sociales | 40 . Todo esto puederepresentarse en el dibujo cómico. Para Bergson, el buen dibujantecómico deberá representar al ser humano como un títere articulado.Su dibujo debe reflejar, por una parte, la rigidez y el automatismode la máquina y, por otro lado, continuar dando la impresión de quese trata de un ser humano. De lo contrario, continúa el filósofo,la comicidad no se encuentra en el dibujo mismo, Ella emergerá dela simple representación de escenas teatrales propias de lacomedia. En este caso, el dibujante será un simple ilustrador delas ideas "tomadas", por ejemplo, de laliteratura; pero considerados en ellos mismos, los dibujos noreflejarán la comicidad encontrada en la naturaleza | 41 .

El dibujo cómico por excelencia es para muchos, no paranosotros, la caricatura, entendida como exageración. Para Bergson,se trato de la exageración de un defecto no perceptible en unmodelo, pero hecho visible por el caricaturista. Sin embargo, si laexageración no es el trasunto propio de la rigidez de unafisonomía, es decir, de lo materia tal como lo percibe lainteligencia, no como la capto la intuición, la caricatura no seráen sí mismo cómica. Pueden darse caricaturas cuya exageración, aúnllevada al extremo, no envuelve comicidad y otras, por elcontrario, desprovistos casi de exageración, pero cómicas en gradosumo por plasmar en el dibujo el automatismo de la materiapetrificada por la inteligencia | 42 . Pero no se contradice el filósofo francéscuando define la caricatura con base en la exageración y aclaro, almismo tiempo, que no toda exageración constituye lo cómico de lacaricatura. Porque la esencia de lo comicidad del dibujo residesiempre en la revelación de la rigidez, de los reflejos,encontrados en una fisonomía o en un objeto personificado. De ahíla necesidad, para el caricaturista, de tener siempre presente elmodelo natural. Sólo así podrá modificar "la dimensión-por ejemplo- de una nariz". Pero esa reforma piderespetar su configuración primigenia porque el buen dibujo debe darla impresión de plasmar un defecto existente en el modelo | 43 . Se da, entonces, unarelación indisoluble entre la comicidad de la caricatura y la deuna fisonomía, cuyos gestos automáticos deben producir, lo mismoque la copia realizada en el dibujo, la risa. De ahí, la afirmaciónde Bergson: "... la mismo naturaleza es un artista de lacaricatura" | 44 . Por eso, la risa producida por el dibujocaricaturesco obedece, según el filósofo francés, al hecho de creerver ella, el objeto personificado o lo persona de donde surge locómico, sin ser esto último consciente de la comicidad queencierra | 45 .

También Freud encuentra lo cómico en la rigidez propia deciertas ideas fijas, de ciertos hábitos profesionales, de ciertas"muletillas verbales" cuya característica es lade implicar un automatismo | 46 . Cuando el pensador vienés empleo eltérmino "automatismo" se está refiriendo a loscontenidos y a los procesos mentales que, despojados de la atencióninherente o la conciencia, van a enriquecer lapreconsciencia | 47 ,es decir, la memoria. En los procesos preconscientes falta eldesgaste propio de los conscientes. Esto supone la carencia de lacarga de energía psíquica, o ausencia de tensiones, propia de laconciencia, de la vida intelectual | 48 . Por la insuficiencia de esta cargapsíquica puede Freud llamar automáticos a los procesospreconscientes | 49 .Ellos surgen de repente, siempre y cuando no sean estorbados por lareflexión intelectual propia de la conciencia.

De acuerdo con lo anterior, pertenece a la preconsciencia elplacer producido por lo cómico de una situación, de un rasgo | 50 . Pero siempre detrásde un hecho cómico o de la exageración de un rasgo se adivinará la"torpeza infantil" o la"ignorancia" del niño respecto o ciertas normasinstituidas por la sociedad, la religión y la moral, es decir, porel "Super Yo" | 51 . Los anteriores análisis le sirven a Freudpara hallar el origen del placer cómico en la comparación de dos"representaciones simultáneas o sucesivas"correspondientes la una al "yo" actual y la otra,al "yo infantil" | 52 .

Valiéndose del concepto de "comparación",Freud explica lo cómico de la caricatura. Esto es entendida como laexageración de un rasgo fisonómico, abstraído de la totalidad y nopercibido en el conjunto por los demás. La simple exageración no escómica, como tampoco lo era en Bergson. Se requiere, en el caso delpensador vienés, del automatismo psíquico, consistente en perder la"posición de respeto" ante una persona de altorango | 53 . Si laexageración de un rasgo no se hallara en la figura, elcaricaturista podrá "crear" la exageración,siendo siempre condición de su comicidad, la irreverencia | 54 . El placer delcaricaturista al ejecutar su obra nace, entonces, cuando su"yo" adulto logra justificarse ante la"crítica" del "Super yo" | 55 . Detrás de esajustificación se intuye el desconocimiento del niño respecto aciertas normas -"Super Yo"- adquiridas a travésde la educación | 56 . En otras palabras, el placer cómicosupone el regreso, mediante una representación, a la infancia. Y elplacer producido por la visión de la caricatura en los demás,deriva del hecho de insertar, por medio del recuerdo, laexageración en la totalidad de donde fue extraída | 57 .

Todas las disquisiciones freudianas sobre lo cómico fueronsuscitadas por la lectura de La Risa. Incluso, lo dice el mismoFreud, sus referencias a la niñez parten de la profundización delsiguiente texto de la obra mencionada: "Y quizá tendríamosque entender esta simplificación hasta llevarla a nuestros másviejos recuerdos y hallar en nuestros juegos infantiles elprimitivo esbozo de las combinaciones que suscitan la risa en eladulto" | 58 . No obstante, como veremos más adelante,Freud supera con creces las indagaciones bergsonianas.

Las lucubraciones sobre la risa, en Bergson, son difíciles deaceptar. Tiene razón, como lo tienen también Freud y JoochimRitter, al considerar la risa como propia del ser humano. Solamenteel hombre ríe. Sólo él puede llegar o ser cómico y volver cómicos,por la utilización que de ellos hace, a ciertos objetos. Y sólo élpuede hacer un dibujo cómico | 59 . Pero la risa no es propiedad de lainteligencia pura ni su medio natural es la insensibilidad, comoafirma Bergson, quien llega a considerar al sentimiento comoopuesto a la risa: si existiera "una sociedad deinteligencias puras no se lloraría pero se reiría" | 60 . Si la risa es unpatrimonio de la existencia humana, ella debe acompañar, al decirde Ritter, "la variedad y la heterogeneidad deésta". Es imposible, continúa él mismo, pretender buscarel sentido de lo ridículo mediante una concepción racional delmundo | 61 . Freud,por su parte y así no lo explicite en su obra El chiste y surelación con el inconsciente, tampoco puede aceptar la concepciónbergsoniana: lo cómico y su concomitante la risa se dan en laesfera de lo preconsciente pero se pierden al reaparecer laactividad racional.

El contrasentido de la afirmación de Bergson sobre la risa,visto por Ritter y deducimos que también por Freud, es el simpleresultado de su concepción filosófica, donde la inteligencia es unafacultad incapaz de mostrar el devenir de la materia y de la vida,ambas en continuo cambio. Ella, la inteligencia, sólo nos da unarealidad petrificada; de ahí, el automatismo de lo cómico. Sufinalidad es la de revelar el "secreto de las operacionesfísicas" | 62 .

Pero hay otra facultad, la intuición; cuyo papel es permitir alhombre comprender su propia realidad y la de la materia, sometidaséstos a continuas transformaciones. Por la intuición entonces, elser humano se sumerge en el transcurrir de la vida siempre endevenir. Porque la intuición es conciencia y conciencia reflexivade ese fluir | 63 .

Por lo tanto en Bergson, como en Freud, lo cómico y su efecto(la risa) no se dan en la esfera de la conciencia. Pero hay unadiferencia: En el primero, lo cómico pertenece al campo de loinconsciente y en el segundo, al de lo preconsciente, si bien elinconsciente bergsoniano podría, y utilizamos el condicional,interpretarse como el preconsciente freudiano. Además, en Bergson,la risa tiene la función de corregir la rigidez encontrado enciertos seres y en ciertas situaciones | 64 , o sea que desempeño un papel crítico y,en el fondo, de crítica moral. En Freud, por el contrario, la risaproduce un sentimiento de placer, derivado de un "ahorrode energía psíquica", es decir, de un"ahorro" del desgaste propio de la vidaconsciente. Bergson no llega a concebir la caricatura comocomprensión y recreación crítica de un hecho; ella simplemente esla translación al papel de una realidad fosilizada, así la risaproducida, por su contemplación, tenga un papel crítico. Freud seacerca un poco más a la idea de la caricatura como denuncia y, encierto sentido, como creación; pero al considerarla como un mediopara explicar lo cómico y al situar a éste en el ámbito de lapreconsciencia, se aleja de la concepción de la caricatura comoobra de arte y de arte político.

Si bien Bergson y Freud están imposibilitados, por el desarrollode su pensamiento, para concederle a la caricatura el rango de obrade arte, llama la atención sus coincidencias, como analistasnaturalmente, con los hermanos Carraci, inventores de la caricaturaa finales del siglo XVII (aunque ya Leonardo había realizadoalgunos esbozos de fisonomías). Los hermanos Carraci exageraban, ensus retratos, los defectos encontrados en la persona retratada,pero manteniendo a pesar de las exageraciones, el parecido | 65 . Es precisamente en lasemejanza existente entre el dibujo cómico y su modelo, a pesar delas exageraciones, como Bergson concibe al buen caricaturista, Sinembargo, la buena caricatura no es una exageración. Ella es, loanota Ernest Combrich, la interpretación de una fisonomía | 66 . Cuando Freud habla dela asequibilidad, para el caricaturista, de crear la exageración deun rasgo no existente en el personaje, se aproxima, pero sólo seaproximo, a la opinión de Gombrich. No se precisa, entonces, teneren frente al modelo para expresar, en la caricatura, el carácter deun ser humano, Y las caricaturas de Arango Uribe son prueba deello: "De pronto, por los ojos le posaba un relámpago, sele dibujaba en el rostro una sonrisa: estaba viendo un aspectocómico -humorístico diríamos nosotros- de los seres o de lasituación, el mismo que en cuatro rasgos firmes llevaría su lápizmágico al papel de dibujo" | 67 .

Pero el buen caricaturista no solamente debe ser un excelenteintérprete. Le es necesario, además, superar la transitoriedad dela caricatura, cuyo contenido crítico, como tantas veces lo hemosdicho, obedece o un momento específico y muy particular. No fueronlos hermanos Carraci sus inventores, ni los caricaturistaspolíticos ingleses, Hogarth por ejemplo, quienes lograrontrascender el momento originario de sus caricaturas. Fue el pintor,escultor y caricaturista francés Daumier, quien consigue, con sugenialidad, convertir la caricatura en obra de arte, en el siglopasado. En sus dibujos de abogados y faunos, según la descripciónde Gombrich, se expresan las pasiones humanas más aterradoras y lascríticas más virulentas a la política y a la justicia social de sutiempo; de ahí, que los expresionistas llegaron o considerarle supredecesor. Pero aún más, a Daumier cabe el mérito de haberliberado la caricatura de lo cómico | 68 .

Admira el hecho de no encontrar en los análisis bergsonianosreferencias al contenido crítico de la caricatura, ni unadiferenciación entre lo cómico y el humor, siendo Bergson muyposterior o Daumier, En Freud, por el contrario, sí existe unaintención de interpretar, como lo dijimos, a la caricatura comodenunciante, pero sus disquisiciones esencialmente científicos leimpiden detenerse en ese aspecto. Pero sí establece una distinciónentre lo cómico y el humor, sin perder nunca, eso sí, de vista susindagaciones sobre los procesos psíquicos.

El humor es, también, un proceso psíquico desplegado en lapreconsciencia y, por lo tanto, en un proceso automático. Surge"de un ahorro de energía psíquico", altransformar los sentimientos de "dolor, de disgusto, decompasión y de decepción" |69 en fuente de placer, gracias a lacomparación recordatoria realizada, por el "Yo"del sujeto actual, entre sus sentimientos de displacer y los queagobiaron a su "Yo" infantil | 70 . Porque el "Yomaduro" al reír de los sucesos dolorosos de su infanciapuede, si sus emociones afectivas dolorosas son semejantes a las desu niñez, transformarlas en principios plascientes | 71 . Por esto, el humor es uno delos mecanismos de defensa utilizados por el "Yo"para liberarse de situaciones que, si no existiera el humor,podrían llegara ser traumáticas | 72 , Y Freud advierte en el artista y en elescritor una capacidad ilimitada, es decir, creadora, para ampliarel número de emociones y "convertirlas en fuente de placerhumorístico", como la de "los ilustradores ydibujantes del Simplicissimus -que- han llevado hasta un puntoinsospechable el arte de extraer el humor de lo horrible, cruel yrepugnante" | 73 . Entre esos artistas está, creemosnosotros, el caricaturista político, cuya vena humorística esinnata.

Al entender, pues, nosotros la caricatura como el fruto de unaintencionalidad, necesariamente debemos apartarnos del pensamientofreudiano cuando al explicarla, con base en la exageración,establece la preconsciencia como el ámbito propio de lo cómico ydel humor y cuando declara que el placer derivado de la visión dela caricatura es cómico y no humorístico, Sin embargo, sudiferenciación entre estos dos y la introducción de la nación deirreverencia en la caricatura, nos hace deudores de su pensamiento:Freud nos abrió el camino para comprender la caricatura como obrade denuncio y para concebirla como creación.

En las distintas expresiones humorísticas confluyen, pues, larazón y la imaginación creadora, fuentes, en el caricaturista, derebeldía contra todo tipo de injusticias y contra quienes laspropician. Trata el caricaturista, con su humor, de cuestionar elmundo y de captar "la esencia -dice Vischer- verdadera yauténtica del ser, del que quiere hablar la razón -por eso- todoslos humoristas practican la metafísica" | 74 , es decir, la racionalidad,pero no en el sentido bergsoniano. El fin de la caricatura, exentade comicidad pero llena de humor, es la de reflejar aspectos de unasituación de injusticia social, de mala administración, depolíticas deshonestas, desapercibidas para el común de lagente.

Pero si la caricatura tiene por objetivo principal denunciarposiciones dadas en un tiempo determinado, ¿cómo podrá elcaricaturista trascender ese presente, origen de su caricatura? Enrealidad, esa transitoriedad puede ser superada ora por los valoresartísticos encarnados en ella, como en el caso de Daumier, ora porser un auxiliar de la investigación histórica de una época.

Y precisamente Alberto Arango Uribe poseía esa capacidad innatade aprehender de repente el aspecto humorístico de los seres o delas situaciones y de vertirlos, sentado al borde de su lecho, alpapel de dibujo, mediante tres o cuatro líneas, realizando así sulabor cuotidiana de caricaturista político de El Espectador y,luego, de El Tiempo. Alberto Arango, influido por Rendón, rompía,sin saberlo, con las directrices del arte académico: No esnecesario tener un modelo frente de sí para hacer una caricatura.Basta con comprender el hecho político y con aprehender el carácterrecóndito del personaje, objeto de la denuncia. Por eso, sin duda,lo mejor de Arango son las ilustraciones y sus caricaturas. Con lasobriedad de sus trazos, como dijera Fray Lejón,"delimitaba el contorno de sus ideas personales yexclusivas... las líneas de sus "monos"recordaban la figura ágil, larga, sobria, donde resaltaba unafuerte inteligencia y una noble y ancha sonrisa" | 75 . Fue Arango el relatorpolítico de un lapso donde se inician las primeras reformassociales del país: reforma urbana, ley de tierras, reforma de laeducación, en una palabra, la reforma de la constitución de 1936,El denunciante de la época del fascismo, de los nacionalistas, dela jefatura de Laureano Gómez, de la oposición conservadora y delclero al gobierno de Olaya y al primer gobierno de López Pumarejo.También, del tiempo de las críticos al Protocolo de Rio, de la Apeny del movimiento unirista. Y el relator crítica de la iniciación dela violencia, siendo él mismo víctima de ella. Con su independenciade carácter y su valor civil, el maestro Arango tuvo el coraje decriticar tanto a liberales como a conservadores y supo interpretarmediante sus ágiles trozos uno de los períodos más sobresalientesde la historia: La Primero República Liberal. Sus caricaturas sonel legado del hombre y del artista. Como lo son también las viñetasde las columnas periodísticos "El jardín deCándido" y "Jornadas", cuyo título leinspiró la siguiente reflexión: "Dura jornada es la vidadel hombre sobre la tierra y sus días como días de jornaleroson" | 76 .

 

| 40 C. F. Bergson, Henri. La Risa.Versión P. Girosi. Editorial Tor. Buenos Aires. pág. 22  ysiguientes.
| 41 C. F. Bergson. La Risa. págs. 20 y32.
| 42 C. F. Bergson. La Risa. op. cit.págs. 27 y 28. Sobre las nociones de intuición e inteligencia. C.F. L'évolution créatice. P.U.F. París: 1969. pág. 141 y siguientes.Cuando hablemos de Bergson y de Freud, utilizaremos indistintamentelas palabras de dibujo cómico y caricatura.
| 43 C. F. Bergson. La Risa. op. cit. págs 26 y 28.
| 44 Ibídem. pág. 30.
| 45 Ibídem. págs 10 y 136.
| 46 Freud. El Chiste y su relación conel inconsciente. Obras completas Vol. I. Ed. Trad. del alemán porLuis López-Ballesteros. Ediciones Biblioteca Nueva. Madrid: 1973.pág. 1157.
| 47 C. F. Freud. El"Yo" y el "Ello". Obrascompletas. T. III. 4a. Ed. Trad. Luis López-Ballesteros. EdicionesBiblioteca Nueva. Madrid: 1981. págs. 2705 y siguientes. Debemosaclarar que el concepto de memoria no es utilizado por Freud.
| 48 C. F. Freud. El Chiste y su relación con el inconsciente op.cit. pág. 1141.
| 49 Ibídem. pág. 1157.
| 50 Ibídem. págs. 1137 y 1161. Nos abstendremos de explicar otrosobjetos cómicos por no hacer referencia al tema de lacaricatura.
| 51 Ibídem. pág. 1161 y sobre el "Super Yo" C. F.El "Yo" y el "Ello". op. cit.pág. 2715.
| 52 Freud. El Chiste y su relación con el inconsciente. op. cit.págs.1160, 1161 y 1167.
| 53 Ibídem. pág 1145.
| 54 Ibídem. págs. 1137 y 1167.
| 55 Ibídem. págs. 1137 y 1161.
| 56 Ibídem. pág. 1161.
| 57 Ibídem. pág. 1145.
| 58 Bergson. citado por Freud El Chistey su relación con el inconsciente. pág. 1158. Para la traduccióndel texto francés cit. por Freud, utilizamos la traducción alespañol de P. Girosi, ya cit, pág. 59
| 59 Ritter, Joachim. Subjetividad: Seisensayos. Capítulo 3. sobre la risa. Ed. Alfa. Barcelona 1986. pág.51. C. F. también Bergson. La Risa. op. cit. pág. 11 y Freud. ElChiste y su relación con el inconsciente. op. cit. pág. 1137.
| 60 Bergson. La Risa, op. cit. pág. 12. C. F. también pág.11
| 61 Ritter. op. cit. pág. 60.
| 62 Bergson. L' évolution créatice. op. cit. págs. 141 ysiguientes.
| 63 Ibídem.
| 64 C. F. Bergson. op. cit. pág. 140.
| 65 C. F. Ritter Joachim. op. cit. pág. 59.
| 66 Gombrich, Ernst. Arte e ilusión. "Invención ydescubrimiento". Editado por Gustavo Gili. Barcelona:1979. pág. 303.
| 67 Nieto Caballero, Luis Eduardo. Art. cit. pág. 19.
| 68 Sobre Daumier C. F. Gombrich, op.cit. pág. 305 y también Rubiano Caballero, Germán. "Lafiguración política" en Historia del Arte Colombiano. Vol.XI. Salvat. pág. 1584.
| 69 Freud. El chiste y su relación con el inconsciente. op. cit.pág. 1165. C. F. también pág. 1167.
| 70 Ibídem. pág. 1166.
| 71 Ibídem.
| 72 Ibídem.
| 73 Ibídem. pág. 1165.
| 74 Vischer, cit. por Ritter en op. cit. pág. 77.
| 75 Fray Lejón. Art. cit. pág. 37.
| 76 Cit. por Yagarí, Luis. "Uno de sus muñecos", en Civismo,Manizales febrero 1941. pág. 15.

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