CAPÍTULO V
LA CONCIENCIA NEGRA
La lucha histórica de la comunidad negra en América
La conciencia negra es el concepto que refleja la
lucha histórica de las Comunidades Negras surgidas en el continente americano, y permite
diferenciar la personalidad histórica y las peculiaridades culturales de los grupos
étnicos descendientes de los africanos secuestrados desde Africa para explotarlos como
esclavos. Al ser despojados violentamente de sus identidades culturales, étnicas e
históricas que ancestralmente portaban desde Africa, las personas negras aprendieron a
identificarse por el color de su piel, crearon valores comunes de resistencia cultural y
se unificaron en la lucha contra la esclavitud en las sociedades formadas en los
palenques; en el siglo XXI los pueblos negros siguen protagonizando la historia, la lucha
de los afrocolombianos continúa, siguen unidos en la cruzada contra el racismo y las
consecuencias traumáticas heredadas de la esclavitud por las sociedades americanas.
La conciencia negra surge en
América durante el proceso de desarrollo de la sociedad capitalista como la expresión
ideológica de las luchas y rebeliones permanentes de las Comunidades Negras contra la
esclavitud directa; cuando ésta es abolida, se reorienta contra la explotación
económica capitalista, el bajo nivel de vida, el racismo y por el rescate de la identidad
cultural. La conciencia negra subyace en el pensamiento, las formas de organización, las
formas de movilización y de lucha, las formas de resistencia cultural y en la realidad
presente del pueblo negro explotado y discriminado; traduce la decisión de las juventudes
en cuanto a su responsabilidad de organizarse por el reconocimiento de los derechos
humanos reales, por la apertura de un espacio político dentro del Estado y la sociedad en
general, y por la construcción de un proyecto histórico que determine y aclare el camino
de nuestras comunidades.
En el proceso del desarrollo
de la conciencia negra podemos delimitar dos etapas fundamentales: primera, la conciencia
negra espontánea, caracterizada por la lucha de los cimarrones contra el sistema
esclavista colonial y republicano.
Segunda, la conciencia negra
revolucionaria, caracterizada por la lucha ideológica y la movilización organizada
contra el racismo y el desconocimiento de los Derechos Humanos en los Estados Unidos, y
por la aparición de intentos de organización en los paises de las Antillas y de América
Latina.
El cimarronismo
contemporáneo
El Cimarronismo es el
pensamiento afroamericano que surgió en Brasil y Colombia, hace más de una década, a
partir del autodescubrimiento y autoreconocimiento de la rebeldía cimarrona que sembró
de lucha y libertad los caminos del continente americano. Es la conciencia colectiva de
los Pueblos Afroamericanos de su protagonismo como sujetos constructores de la historia y
el desarrollo social y nacional de las sociedades americanas, y de su lucha por el derecho
a la vida con dignidad, identidad afroamericana, libertad y participación democrática
dentro de cada país.
Gracias al Cimarronismo
podemos expresar, criticar, y crear una nueva visión de la realidad política que
encamaba el cimarronaje, y de la realidad social y política que protagonizamos hoy los
Afroamericanos. El Cimarronismo le ha dado un nuevo sentido a los compromisos
organizativos, a las palabras y a las actitudes de lucha de la juventud y de todas las
personas negras conscientes de sus derechos, y consecuentes con las angustias, las
esperanzas y las reivindicaciones populares de las Comunidades Afroamericanas en cada
país.
Día a día vamos
construyendo y enriqueciendo el Cimarronismo con los valiosos aportes de la investigación
histórica y sociológica, con las experiencias surgidas en el desarrollo de nuestros
procesos organizativos, y con las reivindicaciones, aspiraciones y luchas cotidianas de
nuestros Pueblos Afroamericanos.
El Cimarronismo, como
alternativa ideológica propia y autónoma de los Afroamericanos, nos permite reafirmar
nuestras raíces y fundamentos históricos y desarrollar, con gran seguridad, nuestra
autoconciencia sobre el enorme papel de los africanos en la construcción de las
sociedades nacionales. El Cimarronismo nos permite afirmar la herencia de nuestros
ancestros, asimilando de ellos la fuerza y el espíritu de organización para defender lo
que hemos conquistado, y reivindicar lo que anhelamos para nuestros hijos y nuestros
nietos.
Tratando de encontrar
explicaciones a las aspiraciones de las Comunidades Africanas en América, hemos recurrido
al pasado para interrogarlo sobre cómo enfrentaron, con dignidad e identidad, nuestros
antepasados la lucha por el derecho a la vida. En respuesta nos convoca a descubrir y
reinventar la gesta heroica del cimarronaje contra el sistema colonial esclavista. Que
nuestros pueblos han sido protagonistas activos y fundamentales de la historia, la
dinámica cultural y el desarrollo de la identidad nacional en todas las sociedades
americanas. Que a pesar de la violencia e infrahumanidad impuesta por el sistema opresor,
desde la Colonia esclavista hasta hoy, nuestros pueblos siempre han afrontado esta
realidad con su lucha, su rebeldía, su alto espíritu de superación, su Cimarronismo.
El Cimarronaje fue la
respuesta abierta y violenta de los africanos esclavizados contra el sistema esclavista y
su ideología racista y discriminatoria. Nuestros antepasados Cimarrones hicieron temblar
las estructuras del colonialismo europeo, tanto en América como en Europa, al mantener y
consolidar sus palenques como los primeros territorios libres del colonialismo en
América, y al asestar golpes decisivos contra las unidades de producción y la
estabilidad del sistema político colonial.
El Cimarronaje fue la gesta
de la libertad y heroísmo de valientes hombres y mujeres, que rebeldizados desde los
Palenques, convocaban al conjunto de las poblaciones esclavizadas a luchar hasta la muerte
por la dignidad, la identidad africana y el derecho a la vida en libertad. La máxima
expresión política de la lucha cimarrona ocurrió con la toma del poder en Haití, donde
después de una prolongada guerra cimarrona, los libertadores cimarrones proclamaron la
victoria e independencia el 1o. de enero de 1804, humillando al ejército napoleónico y
destruyendo en la isla el colonialismo francés.
Inmediatamente después de
su independencia, la Nación Cimarrona de Haití se convirtió en faro de libertad que se
irradiaba como ejemplo por todo el continente, y cuya luz iluminaba la conciencia
independista de las naciones colonizadas de América. Haití ofreció lo que pudo,
contribuyendo eficazmente a la causa patriota en Centroamérica y América del Sur con sus
barcos, armas, y acogiendo en su suelo a los líderes que buscaron su solidaridad
internacionalista.
El Cimarronismo hoy, en la
historia que estamos protagonizando, es el pensamiento revolucionario y autónomo de los
pueblos afroamericanos en su lucha por sus derechos humanos, sus derechos ancestrales, el
derecho a la vida con dignidad y el desarrollo y respeto de su identidad étnica,
cultural, histórica y política afroamericana.
Escudriñando nuestro papel
protagonista en la historia y la construcción de las sociedades americanas, hemos
encontrado que las clases dominantes tienen de nosotros una inmensa fortuna que nos
pertenece como herencia. Es una deuda intransferible y siempre vigente que se originó en
el proceso de abolición legal de la esclavitud, cuando a nuestros antepasados les negaron
y despojaron de todo lo que habían creado, les negaron derechos y oportunidades
especiales que les permitieran superar la miseria y las condiciones infrahumanas de vida
en que los sumergían y condenaban los siempre esclavistas y opresores.
Hoy, nosotros, los
descendientes, afrontando las consecuencias de semejantes atropellos, debemos conquistar
organizados el pago de dicha deuda histórica, convertible solamente en derechos
reafirmados de manera especial, como el derecho ancestral de propiedad y tenencia de la
tierra y los territorios que ocupamos desde hace varios siglos, que los Estados se atreven
a declarar baldíos y reservas naturales y económicas, para la explotación de las
oligarquías y los monopolios nacionales y extranjeros. Y en programas de desarrollo
económico, social, cultural y educativo, que posibiliten a los Pueblos Afroamericanos
acceder progresivamente a la igualdad de condiciones para poder competir por las
oportunidades que ofrecen las sociedades.
El Cimarronismo se
fundamenta en la historia cimarrona y en el protagonismo de nuestros pueblos
afroamericanos. Reivindica sus tradiciones libertarias, sus derechos históricos y sus
derechos humanos. Sus proyecciones se irradian al conjunto de los pueblos afroamericanos.
Es conciencia de nuestra identidad étnica, cultural e histórica, así como de la
identidad social y política dentro de cada Nación. El Cimarronismo promueve la
organización autónoma, la unidad y la movilización afroamericana, incluyendo las
estrategias de unidad popular y la solidaridad internacional con los pueblos que luchan en
el mundo por la autodeterminación, la independencia y el progreso social.
El Cimarronismo se ha
desarrollado en dos tiempos, que corresponden a dos grandes etapas históricas bien
determinadas en función de nuestras luchas y el protagonismo de nuestros pueblos en la
actualidad.
La primera etapa corresponde
al Cimarronaje o Cimarronismo histórico. La segunda es el Cimarronismo Contemporáneo,
nuestro cimarronaje, en la actualidad.
Los pueblos afroamericanos
le preguntamos a nuestro tiempo largo en esta América, los porqués del racismo y la
discriminación racial, la marginalización social, la exclusión política, nuestra
desorganización dentro de las naciones del continente; le hemos preguntado a nuestro
tiempo largo el porqué de las grandes luchas que debemos protagonizar hoy en
reivindicación de nuestros derechos humanos.
Y la historia nos
respondió, hablándonos larga y cautivadoramente, del sacrificio y las tradiciones
libertarias de los Palenqueros, de su lucha contra la esclavización y por el derecho a la
vida, de su lucha por consolidar y defender los territorios libres que conquistaban; de
las sociedades nuevas que construían y de la sociedad colonial que destruían, de su
dolor por el desarraigo de su madre Africa y, en general, de la gesta revolucionaria del
cimarronaje contra la sociedad explotadora.
El Cimarronismo
Contemporáneo tiene sus raíces, su fuente histórica principal, su hilo conductor, en el
interior de la historia de las luchas populares afroamericanas en nuestra América, en el
cimarronaje, donde africanos, indígenas y mestizos hispano-indígenas, hoy llamados
blancos, desarrollaron la heroica epopeya de refugios inaccesibles e invencibles, de
guerrillas, de líderes míticos y mágicos de palenques, y luchas sociales por todos los
rincones del continente.
El Cimarronismo nos convoca
a recrear en nuestro Cimarronaje el ejemplo y la herencia de los líderes cimarrones,
hombres y mujeres, que en siglos pasados fueron estrellas y flechas libertarias.
Recordamos a Zumbi de Palmares del Brasil, Benkos Biohó del Palenque de San Basilio en
Colombia, Cudjoe en Jamaica, Bayano en Panamá y tantos otros.
El Cimarronismo nos
cohesiona alrededor de nuestra propia capacidad de iniciativa, organización y
movilización, tanto en la conquista de nuestras sentidas reivindicaciones como en la
promoción de la autogestión y el autodesarrollo comunitarios. Nadie va a hacer por
nosotros, por los afroamericanos, lo que nosotros mismos no seamos capaces de asumir o de
hacer. El Cimarronismo nos aclara que en el presente la fuerza de los pueblos
afroamericanos, su capacidad para desarrollar poder en la lucha por sus derechos, depende
de la fortaleza organizativa, el convencimiento y firmeza de la conciencia de nuestras
Comunidades, y la claridad popular de nuestras reivindicaciones.
El Cimarronismo nos convoca
a comprender el tiempo y el ritmo de la toma de conciencia y la reacción militante de
nuestras Comunidades. Los Afroamericanos, durante siglos de esclavización y opresión
cultural, han sido víctimas de la despersonalización africana y la alineación
sicológica y cultural.
Se arraigó en la conciencia
de las personas negras la sicología del racismo contra sí mismos, de la desconfianza
personal y grupal, del derrotismo antes de iniciar una gran tarea, una lucha. Se
traumatizó la mentalidad personal con los prejuicios racistas contra la Negritud, la
cultura y los valores de la Africanidad, dramáticamente demostrado cuando la mujer
afroamericana alisa su hermoso cabello africano, destruyéndolo para pretender
embellecerse imitando el cabello de la mujer blanca. El Cimarronismo nos convoca a
desintoxicar la conciencia personal y colectiva afroamericana de la sobrevaloración del
"Blanco", a expulsar de nuestras mentes la "personalidad blanca", la
"mentalidad del blanco", que han implantando en nuestros cerebros, en nuestros
cuerpos, y a redescubrir y reafirmar individual y comumtariamente nuestros valores,
nuestra "Personalidad Africana, Afroamericana".
Esto implica renovar y
difundir nuestra historia, nuestro protagonismo, nuestra identidad y consolidar nuestro
proceso de organización y reivindicación de la presencia y los espacios que le
corresponden a los Pueblos Afroamericanos en las diversas esferas de cada sociedad
nacional.
El Cimarronismo no se
circunscribe a las justas luchas de las Comunidades Afroamericanas. Es, además,
conciencia de cambio social, de la necesidad de transformar las estructuras injustas y
antidemocráticas que imposibiliten el progreso de las grandes mayorías de cada país. El
Cimarronismo es conciencia de lucha por los más altos valores y aspiraciones de los
Afroamericanos y de los demás pueblos de todos los colores, que también son condenados a
vivir en la pobreza, la explotación y la marginalización social.
Abrazar el Cimarronismo
equivale a comprender la necesidad de constituir y conquistar poder, a través de la
organización autónoma y en todos los sectores y frentes de actividad social, y
mantenernos en pie de lucha por nuestras justas reivindicaciones y aspiraciones.
Difundir y formar a nuestras
comunidades con el espíritu del Cimarronismo equivale a resembrar la conciencia de
libertad y dignidad que sembraron nuestros antepasados cimarroneando por los caminos de
este continente.
ˇHAGAMOS DE
AMERICA ENTERA UN GRAN PALENQUE Y DE CADA AFROAMERICANO UN CIMARRON!
El cimarronismo, lucha
histórica de la comunidad negra contra la esclavitud
Las primeras formas de
conciencia negra espontánea surgieron en los barcos, tan pronto los africanos fueron
desarraigados de su tierra, como resistencia inicial a las condiciones inhumanas a que los
sometían los traficantes durante la travesía del Atlántico. La identificación por el
lenguaje de la solidaridad ante el drama común - la violencia de los marineros, el
inexplicable viaje a lo desconocido, las inhumanas condiciones de transporte, la futura
vida de esclavos que presentían - impulsó a los cautivos a ahorcarse, rebelarse,
lanzarse encadenados al mar, negarse a tomar alimentos hasta morir de inanición y a
tomarse por la fuerza los barcos a costa de quedar a la deriva.
El cimarronismo comenzó con
la introducción de los primeros grupos africanos, hacia 1518, según Mannix y Cowley, y
se manifestó en forma intensa y continua hasta finales del siglo XIX, cuando la
esclavitud fue totalmente abolida en Cuba (1886) y Brasil (1888). Constituyó la forma de
resistencia más sobresaliente y trascendental, y se forjó al calor de la lucha contra la
esclavitud, con los alzamientos de los esclavos fugitivos, llamados por los españoles
cimarrones.
Otras expresiones de menor
significación pero importantes demostraciones de resistencia esclava fueron el suicidio,
el aborto provocado, el envenenamiento de los esclavistas, la destrucción de los
instrumentos de trabajo, el incendio de las plantaciones, la lentitud en el ritmo de
labores, el asesinato de los mayordomos y capataces, las fugas individuales, y en el nivel
cultural el sincretismo religioso.
Los cimarrones fueron los
africanos rebeldes que resistieron la esclavitud desde las montañas y zonas de dificil
acceso. Sus comunidades estaban protegidas por fortalezas de estacas de palos llamados palenques, * donde organizados militarmente,
realizaron campañas para liberar esclavos en las haciendas aledañas, enfrentaron al
ejército colonial, hostigaron el sistema de producción esclavista y defendieron su
libertad. Para el historiador Richard Price, "los cimarrones y sus comunidades pueden
considerarse como poseedores de un significado especial en el estudio de las sociedades
esclavistas. Desde una cierta perspectiva las comunidades cimarronas fueron la antitesis
de todo aquello por lo que se pronunció la esclavitud, sin embargo constituyeron al mismo
tiempo y en todos los lugares, una parte visiblemente desconcertante de ese sistema. De la
misma manera en que la propia naturaleza de la esclavitud en las plantaciones implicaba
violencia y resistencia, el ambiente montaraz de las primeras plantaciones del Nuevo Mundo
hicieron posible la fuga cimarrona y la existencia de comunidades organizadas una realidad
ubicua. A lo largo de Afro-América, tales comunidades permanecieron como un reto heroico
a la autoridad blanca, y como la prueba viviente de la existencia de una conciencia
esclava que rehusaba ser circunscripta por la concepción de los blancos o ser manipulada". (
13
)
El movimiento cimarrón hizo
temblar a los esclavistas con sus incursiones periódicas en las minas y las plantaciones.
La experiencia militar que acumularon los cimarrones durante varios siglos de lucha los
convirtió en las primeras guerrillas que actuaron en pro de una causa justa en América;
sus escuelas de guerra de guerrillas fueron utilizadas por los ejércitos anticoloniales
dirigidos por los criollos ricos. Resaltando la combatividad y la capacidad organizativa
de los cimarrones, Richard Price continúa diciendo que "Fue el cimarronaje en gran
escala, en el cual fugitivos individuales se unieron con fin de crear comunidades
independientes, lo que golpeó directamente los cimientos del sistema de plantaciones,
presentando peligros militares y económicos que frecuentemente abrumaban a los colonos al
máximo. En un considerable número de casos a lo largo de las Américas, los blancos se
vieron forzados a pedir un armisticio a sus antiguos esclavos. En su forma típica, tales
tratados - los que conocemos de Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, La Española, Jamaica,
México y Surinam - ofrecían a las comunidades cimarronas la libertad, reconocían su
integridad territorial, y hacían algunas provisiones para satisfacer sus necesidades
económicas a cambio de un convenio para poner fin a las hostilidades contra las plantaciones..." (
14
)
Los nombres famosos entre
los dirigentes cimarrones conocidos son: Ganga Zumba (Gran Señor), del palenque de
Palmares en Brasil; Cudjoe, Cuffee o Cofi y Nanny, en Jamaica; el Rey Miguel y Andresote,
en Venezuela; Ñanga o Yanga, del palenque San Lorenzo de los Negros en México; Ventura
Sánchez en Cuba; Domingo Bioho o Rey Benkos Bioho o Rey del Arcabuco, del palenque de San
Basilio en Colombia y el Rey Bayano en Panamá. Estos héroes representan también a miles
de pequeños y grandes palenques, distribuidos por el continente, y cuyos líderes no
fueron reconocidos por las crónicas y documentos de los esclavistas.
Los cimarrones al conformar
sociedades organizadas políticamente en el interior de los palenques, conquistaron los
primeros territorios y naciones libres del dominio colonial. Fueron temidas e
indestructibles las bandas cimarronas de Jamaica ; en las Guayanas y Surinam los
cimarrones conformaron cinco grandes "tribus", cada una con su propia lengua y
sistema de organización social: los Saramaka, los Matawi, Djuka, Aluku, los Paramaka y un
pequeño grupo llamado los Kwinti; pero entre todos los palenques sobresale el gran
palenque de los Palmares, en Brasil, llamado por numerosos estudiosos República Negra de
Palmares, que duró de 1630 a 1697 resistiendo las campañas del ejército portugués.
"El Negro fue buen trabajador, pero mal esclavo. Los cuatro siglos del régimen de la
esclavitud están frecuentemente agitados por reacciones. Hubo fugas, suicidios. Fugas
individuales y grandes movimientos de insurrección colectiva. En estos movimientos el
Negro reveló que tenía buenas condiciones de líder, un espíritu organizador, un
valiente ímpetu para el combate y los "sentimientos de afirmación de la dignidad
personal" (Arthur Ramos).
Para rescatar esta gloriosa
rebelión de la Comunidad Negra brasileña, Scheines afirma: "Hoy apenas se conserva
su recuerdo heroico. Fue realmente una epopeya escrita con dignidad por el Negro.
"Palmares - dice Ramos - pasó a la historia brasileña como un gran intento negro de
la organización estatal. Un estado con tradiciones africanas dentro del Brasil. Fue una
reacción desesperada contra la disgregación cultural que el africano sufrió con el
régimen de la esclavitud". Para tener una idea de la importancia de este movimiento
de la rebelión negra, cerremos este paréntesis diciendo que Palmares llegó a tener una
población de veinte mil almas, y su organización económica, política y militar y la
severidad de su código moral fue excelente y la elogian autores de seria documentación". (
15
)
Las luchas cimarronas
desvirtúan por completo las infundadas ideas de algunos historiadores que culpan a los
africanos de aceptar pasiva y agradecidamente la esclavitud.
Roger Bastide, en su libro Las
Américas Negras, hace una interesante descripción de la resistencia negra contra la
esclavitud:
"Los negros cimarrones
son los negros fugitivos (el término cimarrón procede del español y designaba
originariamente a los animales que después de haber sido domesticados habían vuelto al
estado salvaje). La imagen del "buen esclavo", Tío Remo, Padre Juan, sumiso,
devoto a sus amos, alegre y feliz, no es más que la imagen fabricada por los blancos para
justificarse y en todo caso solamente podría aplicarse a los esclavos domésticos. Todos
los historiadores están hoy de acuerdo en subrayar, por el contrario, la tenaz y continua
resistencia que los africanos opusieron al régimen que les era impuesto por la fuerza.
Esta resistencia ha podido adoptar formas distintas: el suicidio - resistencias de los
débiles, pero que se apoyaba en este caso en un concepto religioso, en la idea de que
después de la muerte el alma regresaba al país de sus antepasados -
el
aborto voluntario de las mujeres para evitar tener hijos que sufriesen el yugo de la
esclavitud; el envenenamiento de los amos blancos mediante el empleo de plantas tóxicas
como ciertas lianas, lo cual parece demostrar la presencia de magos o de Baba-osaim entre
los negros importados a América; el sabotaje del trabajo (que ha dado origen a la figura
ya estereotipada del "negro holgazán"); finalmente la revuelta y la evasión.
Las revueltas de esclavos
han sido muy numerosas. En 1522, 1679, 1691 en Haití; en 1523, 1537, 1548, en Santo
Domingo; en 1649, 1674, 1692, 1702, 1733, 1759 en las diversas Antillas Británicas.
Aptheker menciona seis revueltas en Estados Unidos entre 1633 y 1700; 50 en el siglo
XVIII, 55 entre 1800 y 1864. Puerto Rico ha conocido las suyas en 1822, 1826, 1843, 1848.
La Martinica en 1811, 1822, 1823, 1831, 1833; Jamaica en 1831, 1832, coincidiendo con una
revuelta en La Martinica en 1811. Y estamos lejos de terminar la lista. La más famosa de
estas revueltas del segundo tipo es naturalmente la de Haití, que terminó con la
obtención de la independencia de la isla. Otras revueltas famosas de este mismo tipo
fueron las del Noreste del Brasil, de los Male (negros de Malí) y de los Yorubas (de
Nigeria), en 1807, 1809, 1813, (todas ellas de Haussa) y las de los años 1826,1827,1828,
1830y 1835 (todas de Nagos) organizadas y dirigidas por jefes de sección musulmanes o
"fetichistas". (
16
)
Daniel Mannix, conocido
especialista estadounidense en temas africanos, refiriéndose a las rebeliones negras en
las Antillas dice que "desde los primeros tiempos existieron revueltas de esclavos en
las islas; quizás la primera rebelión de verdadera importancia fue la que se produjo en
La Española en 1522. Cuando los británicos tomaron Jamaica en 1655, muchos
esclavos de los españoles huyeron hacia las colinas, donde se hicieron famosos con el
nombre de cimarrones. Estos constantemente alentaban a los demás esclavos a escapar y
llegaron a ser tan poderosos, que en 1730 fue preciso enviar tropas desde Inglaterra para
someterlos, en una campaña que duró años y finalizó con un tratado de paz. Hubo
insurrecciones en Surinam a mediados del siglo XVIII, los esclavos fugitivos - llamados
"Negros de la manigua" o djukas han mantenido su independencia hasta la fecha.
Ya había cimarrones en Haití en 1620, y se produjeron posteriores levantamientos de
esclavos en 1679, 1691 y 1704, que culminaron en la victoriosa revuelta de finales del
siglo XVIII" (
17
)
Los ejércitos cimarrones
lograron realizar en Haití su victoria más trascendental al derrotar al poderoso
ejército de Napoleón y conquistar el poder político y el control general de la isla. La
independencia de Haití se proclamó el 1o de enero de 1804. Jean Jacques Desalmes y Henry
Christoper mostraron el camino a los pueblos oprimidos de las colonias para sacudirse del
yugo colonial europeo.
El cimarronismo en Colombia
En Colombia las
Comunidades Negras esclavizadas lucharon enérgicamente contra la esclavitud. A lo largo y
ancho de la Nueva Granada, los esclavos propagaron las rebeliones y se fortificaron en
cientos de palenques, desde donde defendían hasta morir la libertad conquistada. La
sangre derramada por los cimarrones en los ataques del ejército colonial y los indígenas
utilizados en su contra, era la semilla que germinaba, infundiendo valor, en la conciencia
negra fortaleciendo el movimiento cimarrón y profundizando la crisis de la institución
esclavista.
El historiador Alvaro Tirado
Mejía se refiere así a la lucha de los cimarrones en territorio colombiano: "Los
levantamientos de esclavos adquirieron muchas veces las características de una guerra
civil y la agudización la lucha entre 1750 y 1790 da la impresión de que hubo un acuerdo
entre los esclavos de la Nueva Granada para una rebelión general. En la misma provincia
de Cartagena hubo rebeliones de esclavos en 1619 y 1696. En el departamento del Atlántico
los cimarrones organizaron palenques en Piojó. En 1529 algunos negros alzados salieron de
la "Ramada" e incendiaron a Santa Marta. En esta misma provincia para 1703 se
habían formado varios palenques como los de Santa Cruz de Masinga y Sierra Nevada. En la
gobernación de Popayán fue célebre el palenque de Castillo, situado al occidente del
Valle del Patía (Aquiles Escalante). El Valle del Cauca fue escenario de un amplio
movimiento de palenques. En Cali en 1772 se descubrió un plan de insurrección dirigido
por el mulato Pablo, y en 1785 en la ciudad de Cartago hubo un amplio movimiento de
esclavos con el propósito de formar palenques en Ceritos y las cabeceras del río Otón
(Jaime Jaramillo). En Antioquia en 1598 se desarrolló una gran rebelión de negros en
Zaragoza a la cual siguieron otras. En Marinilla, Ríonegro y Girardota se presentó un
levantamiento de esclavos en 1706, y los esclavos huidos de Cáceres formaron un palenque
que vino a construir la población de Uré (James J. Pearson)".
(
18
)
Los cimarrones dejaron a sus
descendientes en herencia la ferviente conciencia de libertad, la conciencia de lucha por
la justicia y la dignidad de los pueblos, una conciencia de rechazo a la explotación
entre los hombres; protagonizaron los alzamientos cimarrones reconociéndose y declarando
ante la sociedad esclavista que eran personas con determinación de hombres libres. Nos
dice Ildefonso Gutiérrez Azopardo que "El deseo más constante y repetido es el de
la libertad. Se vuelve, a decir de un autor, casi terco. Un documento del año 1575, correspondiente
al juicio de residencia del gobernador de Cartagena Francisco Vahamonde Lugo, dice:
"Los Negros crecen en toda esta costa.., y son tan amigos de su libertad como los
naturales". Las huídas en busca de la libertad no son sólo de los Negros bozales
recién importados, que la podían echar más en falta, sino también de los Negros
criollos que, nacidos en esclavitud, no habían gozado nunca de ella.., es la libertad la
que mueve a los Negros a rebelarse y a huir". (
19
)
La historia de los
movimientos de los cimarrones y esclavos en Colombia, está por escnbirse. Las Comunidades
Negras están obligadas a reivindicarla para rescatar su personalidad histórica,
reviviendo las luchas de sus antepasados en función del presente que viven. Los palenques
fueron numerosos y estuvieron distribuidos por todo el territorio de la Nueva Granada;
veamos cuáles son los más conocidos siguiendo la relación que presenta Ildefonso
Gutiérrez Azopardo en su libro La Historia del Negro en Colombia: 1529, La Ramada,
entre Santa Marta y Riohacha; 1549, San Miguel, en Panamá, dirigido por Felipillo; 1550,
sin nombre, en Panamá, dirigido por Bayano; 1575 sin nombre, Cauca
-
Nechí;
1598, Uré, San Jorge; 1600, La Matuna, Cartagena, dirigido por Domingo Bioho; 1630, sin
nombre, Bajo Magdalena; 1633, Limón y Sanaguare, Montañas de María, dirigido por Reina
Leonor; 1655, sin nombre, Bajo Magdalena 1679, La Ramada, entre Santa Marta y
Riohacha; 1684, San Miguel, Catendo y Gonzalo, en las montañas de Colosó y Tolú,
dirigido por Domingo Criollo; 1693, Tabacal, Betancur y Matudere, en la Sierra de Luruaco,
dirigidos por Domingo, Padilla y Francisco Arará; 1694, María, Arenal, Barranca,Bongue,
Eduanga o Duanga, Zaragozilla, en la Sierra de María, dirigidos por Domingo Criollo y
Pedro Mina; 1694, Norosí, Cimarrón, San Pedro, en la Serranía de San Lucas, dirigidos
por Juan Brun y Cunaba; 1703, Santa Cruz de Mazinga y Sierra Nevada, en Santa Marta; 1713,
San Basilio, en Cartagena; 1731, Guayabal de Zíquima, en Cundinamarca; 1732, El Castillo,
en el Valle del Patía; 1748, sin nombre, en Tolú; 1758, La Matina, en Tocaima,
Cundinamarca; 1761, sin nombre, en Cartago; 1777, San Jacinto y Guarne, en Rionegro,
Antioquia; 1785, Cerrito, Páramo del Ruiz, en el Valle y Río Otón, dirigidos por
Prudencio; 1786, Carate y Betanzi, San Jorge; 1787, Ladera Judas, Samba-Palizada,
Lorenzana y Guamal, en el Bajo Cauca; 1799, San Bartolomé en Mompox".
(
20
)
El palenque más famoso de
la Nueva Granada, surgió en 1600, en las cercanías de Cartagena, era comandado por
Domingo Bioho, quien se hizo llamar Benkos Bioho (Gran Señor) o Rey Benkos. Sus
cimarrones derrotaron las expediciones enviadas en su contra y mantuvieron durante muchos
años una intensa actividad devastadora sobre las zonas aledañas; eran el terror para los
hacendados y cuadrillas militares, y obligaron al gobierno colonial a llegar a un acuerdo
con ellos. San Basilio y sus palenqueros conquistaron un arreglo con las autoridades por
medio del cual podían dedicarse a vivir tranquilamente, les reconocieron su independencia
y la libertad. Estos héroes cimarrones convirtieron a San Basilio en el primer pueblo de
esclavos, que conquistaban con su sangre el reconocimiento legal de su libertad.
CONTINUAR
REGRESAR AL
ÍNDICE
NOTAS
*
Otros nombres dados a los palenques en América fueron: quilombos, mocambos, cumbes,
ladeiras y mambises. (Regresar)
13
Price Richard. Sociedades Cimarronas, p. 12. (Regresar)
14 Ibid.,p. 13. (Regresar)
15
Arthur
Ramos, citado por Gregorio Sheines. Novelas rebeldes de América, p. 67.
(Regresar)
16
Roger
Bastide, Las Américas Negras, p. 48 (Regresar)
17
Mannix-Cowley,
Historia de la Trata de Negros, p. 61. (Regresar)
18
Alvaro
Tirado Mejía., Introducción a la Historia Económica de Colombia, p. 39.
(Regresar)
19
Ildefonso Gutiérrez Azopardo. Historia del Negro en Colombia, p. 49.
(Regresar)
20
Ibid.,
p.4l (Regresar)
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