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CAPÍTULO
1
CONDICIONES DE VIDA DE LAS COMUNIDADES
AFROCOLOMBIANAS
Presencia y
etnicídad afrocolombiana
Colombia tiene 37 millones
de habitantes. La población afrocolombiana, los colombianos de origen y ascendencia
étnica africana, está conformada por 15 millones de personas, lo que equivale al 45%
de
la población nacional. El Pueblo Afrocolombiano constituye la mayoría étnica de la
población nacional, y está integrado por tres grandes poblaciones, ellas son:
1. Los africanos criollos.
La población que ha mantenido las características fenotípicas africanas. Son la
mayoría en la región Pacífica, las islas de San Andres, Providencia y Santu Catalina, y
en algunos territorios de la llanura del Caribe.
2. Los afroindígenas. La
población resultado del mestizaje entre los africanos criollos y los pueblos indígenas.
Son la mayoría de los habitantes de la llanura del Atlántico, y los valles de los ríos
Cauca y Magdalena.
3. Los afromestizos. La
población resultado del mestizaje entre los africanos criollos y los pueblos mestizos
indohispanos, autodenominado como "blanco". Son notorios en las poblaciones de
los departamentos de Antioquia y Valle, y en las grandes ciudades y capitales
departamentales. En el pasado fueron identificados como mulatos por los españoles.
Durante la sociedad colonial
esclavista las personas africanas, con toda su diversidad étnica y cultural, fueron
convertidos e identificados por los europeos simplemente como "negros". La
persona africana fue adjetivizada y estigmatizada como "los negros", "el
negro", "la negra", "los negritos" "la negrita",
"el negrito". El africano fue reducido al color de la piel, racializado y
estereotipado; se le quitó su nombre, su historia, su cultura, su dignidad, el derecho a
ser persona y se le redujo a "negro", sinónimo de animal, esclavizado y
subordinado. A pesar de la opresión cultural esclavista, gracias a los etnónimos
africanos que sobrevivieron y están incorporados en el español y la cultura colombiana,
por todo el territorio nacional podemos encontrar huellas y nombres de las regiones,
naciones y pueblos de donde, posiblemente, fueron secuestrados en Africa nuestros
antepasados: Arará, Lucumí, Carabali, Balanta, Congo, Angola, Bente, Biáfara, Mina,
Biohó, Popó, Bran, Mandinga, Conú, Zapé, Aracú; Polú, Ocoró, Aponsá, Kalonge, etc.
Para los europeos
(españoles, franceses, ingleses, holandeses, portugueses, etc.) que organizaron en
América el sistema colonial esclavizador, todo mestizaje surgido de la mezcla entre los
africanos con los europeos (blancos) y los pueblos indígenas (indios) era identificado y
estigmatizado como "negro" y esclavo. No importaba el color que tuviese la
persona para considerarlo esclavo y de sangre impura. Para los europeos, en el pasado, y
para los mestizos indohispanos o blancos en el presente, se es "negro" porque se
tiene origen africano. La definición de "negro" fue sinónimo, y es hoy
sinónimo, de Pueblos Africanos, de Pueblo Afrocolombiano.
Debemos devolvemos el
sustantivo, la calidad de personas y anteponerla al adjetivo "negro". Somos
personas; Pueblo Negro porque somos personas de origen africano, porque somos Pueblo
Afrocolombiano. El concepto afrocolombiano nos permite redescubrir y reencontrar nuestra
identidad étnica y cultural africana, fundamento de la construcción y desarrollo de la
identidad mestiza de la sociedad nacional. El adjetivo "negro" es la prueba
viva, plasmada en el lenguaje y la cultura colombiana, de la enorme explotación,
injusticia y opresión cultural que han vivido los afroamericanos y afrocolombianos en la
historia de los países del continente americano.
Condiciones de vida de
las Comunidades Afrocolombianas
El Pueblo Afrocolombiano
está presente en 800 municipios del territorio nacional, incluyendo las regiones Oriental
y Amazónica. Los principales territorios afrocolombianos son: las llanuras del Atlántico
y del Pacífico, los valles medio y bajo de los ríos Magdalena y Cauca, Urabá y Norte
del Cauca. Las concentraciones urbanas más importantes están en las ciudades de:
Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Riohacha, Montería,
Sincelejo, Buenaventura, Quibdó, Tumaco, Turbo y Guapi.
Durante el siglo XX las
clases dirigentes de Colombia se negaron a crear una base de estadisticas aftocolombianas.
Ni en el Departamento Nacional de Estadística -DANE- ni en el Departamento Nacional de
Planeación -DNP- existe unidades de estadística y planificación sobre la presencia y
realidad del Pueblo Afrocolombiano.
Las instituciones
gubernamentales y privadas no pueden disponer de datos sobre las Comunidades Negras cuando
requieren analizar, planificar y atender la situación de subdesarrollo, pobreza y
marginalización en que transcurre la vida afrocolombiana. El 10 de julio de 1998, el DNP
hizo un gran lanzamiento de sus publicaciones conmemorando sus 40 años de fundación;
entre 80 libros e informes de estudios, no hubo siquiera uno dedicado a la realidad
afrocolombiana.
Para analizar las
condiciones de vida de las Comunidades Afrocolombianas, lo mejor es hacer un recorrido por
la realidad de los municipios de la región del Pacífico.
La Región Pacífica es una
extensa llanura selvática que se extiende desde la frontera con la República de Panamá
hasta la frontera con el Ecuador. Está integrada por 32 municipios, de los siguientes
departamentos:
1. Departamento del Chocó:
Quibdó, Acandí, Alto Baudó, Lloró, Bagadó, Babía Solano, Bellavista, Condoto,
Istmina, Juradó, Litoral del San Juan, Novita, Nuquí, Riosucio, Sipí, Tadó, Bajo
Baudó, Unguía y Citará.
2. Departamento del Valle:
Buenaventura y Dagua.
3. Departamento del Cauca:
López, Timbiquí y Guapi.
4. Departamento de Nariño:
Santa Bárbara, El Charco, Mosquera, Olaya Herrera, Magui, Barbacoas, Roberto Payán y
Tumaco.
La Región Pacífica está
poblada por cerca de dos millones de habitantes, de los cuales las Comunidades Negras
conforman el 90 por ciento y conviven con un 5 por ciento de indígenas, organizados en
resguardos en las zonas montañosas y ribereñas, y con un 5 por ciento de mestizos
"blancos", que controlan el comercio urbano y la mayor parte de los medios de
producción. En los centros urbanos, de 2.000 a 10.000 habitantes, localizados en las
orillas de los ríos y del mar, reside el 30 por ciento de la población mientras el 70
por ciento se concentra en las ciudades de Buenaventura, Tumaco, Quibdó y Guapi.
"En el Pacifico
colombiano se encuentran entre siete y ocho mil especies de plantas (de las 45.000 que
puede haber en Colombia). El Departamento del Chocó contiene 3.866 especies. También se
encuentra una de las mayores concentraciones de plantas y animales endémicos, es decir,
con una distribución geográfica pequeña. Por lo menos la cuarta parte de las plantas
son exclusivas de la región. La fauna, aunque menos conocida, es muy rica y los anfibios
muy diversos. También hay gran cantidad de especies endémicas y otras aún sin
describir, especialmente en las selvas de la cordillera. Entre las aves, hay varios
centenares de especies en las tierras bajas. Es una de las áreas con grandes
concentraciones de especies endémicas de Sur América.
Revista Ecológica No. 15-16
mayo octubre 1993.
La Región del Pacífico
es uno de los territorios más ricos en biodiversidad en el mundo, y uno de los pocos
pulmones verdes productores de oxígeno que aún quedan en el planeta; posee enormes
recursos de flora y fauna; pesqueros, madereros, hidrológicos y mineros. Sin embargo, su
mayor riqueza es su población, las Comunidades Negras e Indígenas, sus dueños
ancestrales, que han vivido sumergidos en la más absoluta pobreza, ignorancia y
marginalización.
Condiciones económicas
En la Costa Pacífica
hay dos tipos de economías: la economía capitalista de enclave, o de saqueo colonial, y
la economía tradicional de subsistencia. Las Comunidades Negras del interior del país
forman parte del campesinado pobre y del proletariado, explotados por empresas
agroindustriales, mineras y de la construcción.
La economía capitalista de
enclave o de saqueo colonial la realizan empresas extranjeras y nacionales, las cuales
sobre-explotan los recursos naturales y a los trabajadores nativos, teniendo como bases
las ciudades de Buenaventura, desde donde envían al interior maderas, pescado y oro; y
Tumaco, centro de exportación de maderas a Estados Unidos y otros países. La Costa
Pacífica y las Comunidades Negras son víctimas del colonialismo interior y del
colonialismo exterior.
Buenaventura moviliza el 80
por ciento de las exportaciones e importaciones del país generando en la comunidad las
deformaciones inherentes a las economías portuarias de los paises subdesarrollados:
contrabando, tráfico de drogas, prostitución, altos salarios para una minoría de
obreros portuarios, exagerada carestía de la vida, creciente aumento poblacional por el
flujo migratorio que recibe, déficit de servicios públicos y sociales, hacinamiento de
viviendas, angustioso desempleo que afecta especialmente a la juventud, y pérdida de la
identidad cultural comunitaria.
El problema del desempleo es
agudo. Por cada 100 jóvenes hay 45
desempleados, muchos de ellos dedicados al
comercio de mercancías baratas ofrecidas en las calles. "La única fuente segura de
trabajo es el muelle" sobre el cual presionan los trabajadores en paro forzoso.
Cientos de jóvenes son enrolados por las mafias de drogas y contrabando, o emigran a los
Estados Unidos, Venezuela y Panamá, países desde los cuales cada semana llegan ataúdes
con jóvenes asesinados en las calles por la policía o los mafiosos. Numerosas mujeres
van al interior o emigran a Venezuela a trabajar en el servicio doméstico, y un alto
porcentaje termina en poder de los negocios de prostitución.
Como si estuviésemos en
Bogotá, Medellín o Cartagena, en las ciudades que controlan la riqueza de la Región
Pacífica, Cali y Buenaventura, se practica abiertamente la discriminación racial. Los
empleadores mestizos, poniendo en práctica sus prejuicios racistas, niegan el empleo a la
juventud negra porque los consideran "perezosos y no saben atender a los
clientes". Esto ocurre no solo en las empresas privadas, sino también en entidades
estatales como Telecom, Impuestos Nacionales. Esta situación lentamente se viene
transformando por la creciente influencia de líderes negros en los destinos políticos
del departamento del Valle.
No hay fábricas que
procesen las materias primas extraídas y demanden fuerza de trabajo masiva. Las fuentes
de trabajo son escasas y los jóvenes que logran terminar una profesión tienen ante sí
la perspectiva única de conseguir un empleo estatal o trabajar en las instalaciones
portuarias. La mayoría de los egresados negros son educadores, constituyéndose el
magisterio en la primera fuente de empleos. Un importante núcleo de los desempleados es
absorbido por las fuerzas militares que los utilizan como soldados y policías sin
permitírseles ascender a los grados de la oficialidad y alta comandancia.
La economía tradicional o
de subsistencia la desarrollan las comunidades. El campesino de la Costa Pacífica es
agricultor, pescador, minero, artesano, leñador, boga, marino, cazador y jornalero.
Según sus necesidades realiza una u otra actividad. Las técnicas rudimentarias que
utiliza le obligan a emigrar de una a otra zona de la región, de acuerdo con las épocas
de siembra y la rotación de los suelos. La mujer trabaja en las actividades domésticas y
participa junto al hombre en las labores agrícolas, mineras, artesanales, pesqueras y
comercia al por menor, casa a casa, los productos.
Los niños en edad escolar,
estén o no estudiando, colaboran en las tareas productivas del hogar. Todos en la
familia, desde temprana edad contribuyen de acuerdo a sus capacidades en la economía
familiar. Es una economía natural donde predominan los valores de vida comunitarios de
respeto y armonía con la naturaleza y los conceptos de solidaridad colectiva, de la
reciprocidad en las relaciones interpersonales. La producción va hacia la familia y un
reducido porcentaje al mercado. Los pocos programas de crédito implementados por la Caja
Agraria y el Incora son restringidos e insuficientes para satisfacer las necesidades del
campesino que los solicita.
Las prácticas culturales de
la agricultura moderna no son acogidas por los campesinos, si tratan de imponerse desde
fuera, como alternativas únicas de progreso opuestas a las prácticas de la agricultura
tradicional. La incomprensión e ignorancia de las instituciones y sus técnicos sobre la
concepción del uso de la tierra y la cultura agrícola de la comunidad, conllevan a
rotundos fracasos en los intentos de organización de pequeñas empresas
agroindustriales.
El Incora introdujo un
sistema de cultivo industrial intensivo de palma africana y cocos, desadaptando al
campesino del cultivo de productos de primera necesidad como arroz, plátano, maíz, yuca,
etc. ; la alteración del ambiente ecológico produjo la plaga del "anillo
rojo", que arrasó con los cocales y arruinó al campesino que participaba en el
programa. Las instituciones oficiales han amenazado con quitar las tierras a las familias,
las cuales exigen la condonación de las deudas por su incapacidad para pagarlas. Las
palma africana fue sembrada sin instalarse previamente las factorías de procesamiento. El
fantasma del hambre está rondando en los hogares del litoral atraído por la
improvisación y la indiferencia oficial.
Para agravar la situación
del campesinado, los cultivos de cacao, tradicionales en la región, fueron destruidos por
las plagas denominadas "escoba de bruja" y "monilia". Hasta hoy, los
campesinos siguen esperando el socorro de los institutos especializados del Estado.
En las zonas rurales todos
los habitantes son propietarios de tierras de pequeña extensión, situadas en las orillas
de los ríos y sembradas de cultivos de pancoger como chontaduro, plátano, coco, yuca,
caimito, papachina, borojó, cacao, arroz, banano y frutales. Los ingresos por familia son
inferiores a 100.000.oo pesos mensuales y por persona llegan a un promedio de 24.500 pesos
mensuales. El 56
por ciento de los campesinos y trabajadores devenga menos del
mínimo legal.
Las condiciones culturales e
históricas que ha vivido el campesinado afrocolombiano en relación con la tierra, el mar
y los ríos, le han permitido crear su propia percepción y conciencia de la realidad,
diferente e incomprendida en el interior del país. El inmigrante blanco llegado del
interior y llamado "paisa" en la región, aprovecha estas características
culturales para explotar y especular en las localidades. Como depositario y difusor de las
relaciones económicas capitalistas, llega en actitud colonialista y avara, decidido a
conseguir plata fácilmente. Es dueño del comercio al por mayor y al detal, de los medios
de producción, y controla los deficientes medios de transporte. En las zonas urbanas, en
cada esquina, hay una tienda en la que se especula y abusa con los precios de los
artículos de primera necesidad y se adquieren por sumas irrisorias los productos locales.
Por otra parte, los salarios
pagados a los trabajadores de las pesqueras, aserraderos y en las pocas fábricas de la
zona franca de Buenaventura son inferiores al mínimo decretado cada año por el gobierno;
lo mismo ocurre en hoteles, restaurantes, cafeterías, griles y supermercados. Es de
anotar que nos referimos a los trabajadores negros quienes ocupan en la empresas los
cargos inferiores; los trabajadores que son contratados en el interior del país, reciben
tratamiento especial, buenas oportunidades laborales y excelentes sueldos.
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