UN SIGLO
HABITANDO LOS CERROS
VIDAS Y MILAGROS DE VECINOS
EN EL CERRO DEL CABLE
Un producto del proyecto
“Memoria barrial, convivencia social e
integración juvenil en la parte alta de Chapinero”
Bogotá, 1996-1997
Capítulo 3: NO NOS QUITARAN NUESTRO DERECHO
NOS HA TOCADO DE TODO
 
Las obras de la Avenida Circunvalar se iniciaron en 1981 y terminaron en 1985. En el sector de Pardo Rubio a Paraíso, los trabajos quedaron listos en 1984, es decir, 12 años después de que el gobierno firmara el PIDUZOB y comenzara a proclamar su “inmediata ejecución”. ¡ Y pensar que la primera vez que se habló de esa avenida, había sido 28 años atrás, en 1957, durante la alcaldía del señor Fernando Mazuera Villegas, nombrado en ese cargo por la Junta Militar que reemplazó al General Rojas Pinilla !
 
Pero, en fin y por fin, ahí estaba esa cinta asfáltica por la que comenzaban a cruzar a grandes velocidades los carros particulares, esa serpiente de cemento que se suponía iba a resolver los problemas de transporte de los habitantes de los cerros.
 
Muchos pensaron entonces que ahora si se había terminado el lío de los desalojos, más aún teniendo en cuenta que se le estaba pagando al gobierno la valorización para que este cubriera los costos de la circunvalar. Pero, por el contrario, los problemas continuaron y en algunos casos se complicaron, pues ya con la avenida funcionando, comenzaron a aparecer dueños de los terrenos hasta la fecha desconocidos y surgieron por uno y otro lado urbanizadores interesados en desarrollar lujosas construcciones “rodeadas de árboles, con excelente vista a la ciudad, muy bien localizadas y a un paso de la Avenida Circunvalar”.
 
Todo se volvió entonces un embrollo jurídico : que los títulos, que las promesas de compraventa, que la legalización de los barrios, que los planos, que la posesión no es válida si no ha sido decretada por un juez,  que la ley tal y el decreto aquel y la sentencia del juzgado de más allá, que si hay pruebas pero que no sirven, que no las hay,  que se puede pero no se puede, y así sucesivamente.
 
Lo que no entendían los habitantes, y nunca han logrado entender, es por qué antes no se sabía de dueños y solo se veían potreros abandonados; por qué ahora les querían desconocer los derechos sobre la tierra que les otorgaron los herederos de los Pardo Rubio,  y por qué para ellos no valían los derechos de propiedad que consagra la ley colombiana a quién posée sin interrupción y durante varios años,  un pedazo de tierra.
 
“... Ay, sumercé, los que ya cogieron a llamarse dueños, uno se preguntaba, bueno y  por qué será que siendo dueños, ningún vecino los distingue? Ellos parecían como el cuento de la copla que dice :
 
Esto dijo el Armadillo
trepado en un arboloco
ni me subo, ni me bajo,
mi me quedo aquí tampoco
 
Es que eso sumercé es una necedad que no hay quién se las quite”
 
Desde entonces, la lucha por la tierra y la vivienda se ha dado tanto en los barrios, como en los tribunales :
 
“Uff !, aquí nos ha tocado es de todo. Hacer marchas y paros, ir a la cárcel, pelear con la policía, alegar con los que nos quieren invadir, hacer memoriales, estudiar de leyes por montones, ir a los juzgados, levantar pruebas, hacer diligencias, armar barricadas. Mejor dicho, de todo. Y claro, es que en 1970 un metro cuadrado de tierra por aquí, valía $20 pesos, a los tres años, subió a $350, a los otros tres, a $550 y sabe cuánto vale ahora ? De $ 300.000 para arriba y en algunos casos,  puede llegar a costar hasta $ 900.000 pesos. Tomando los $600.000 como promedio, eso es un aumento de  ¡ 3 millones por ciento !, y tras de eso y más, es que van estos señores que, con todo respeto, para mi que vienen es con intenciones como de rateros”.
 
Las anécdotas y situaciones que han vivido los habitantes, desde la década de los años 70 y hasta la fecha, a propósito de la defensa de la tierra y la vivienda en Mariscal Sucre o  San Martín, pero también en solidaridad con barrios como Bosque Calderón o el desaparecido Luis Alberto Vega, son interminables :
 
“ ...cuando venía la diligencia de desalojo nos metíamos dentro de las casas,  para evitar que las tumbaran o las saquearan y luego conectábamos todas las casas por dentro, si me entiende ? De forma que si la policía bloqueba la entrada o la salida por una esquina de la cuadra, nosotros nos les metíamos o les salíamos por la esquina contraria. Y hacíamos como hiladas o bloques de gente. Primero, íbamos los niños, segundo las mujeres y de último los señores, porque claro,  a la policía le quedaba más de para arriba arremeter contra niños y mujeres y más fácil levantar a bolillo a los hombres. Entonces, nosotros dejábamos de último el grupo  de choque, evitando el enfrentamiento a toda costa, pero preparados porque si tocaba, tocaba. Entonces ya llegaban que la juez, que el secretario, que los abogados, que el piquete de policía  y comenzaban a funcionar unos altoparlantes escondidos donde alguien comenzaba a narrar situaciones y a lanzar consignas : “O nos dejan las casas o nos matan aquí”, “el pueblo uniformado también es explotado” y así por el estilo. Y los abogados de nosotros se lucían también en sus alegatos y lograban seguir aplazando la diligencia que porque la ley yo no se qué y si se cuando....o el juez veía que en realidad el pueblo estaba alborotado y no había condiciones para proceder.
 
La mayoría de las veces, todo era pacífico, pero también se dieron enfrentamientos. Una vez trajeron unos empleados para desbaratar una casita abajo, y eso fue como el florero de Llorente. Ellos que quitan la primera tabla y piedra y palo es lo que les llueve. Y es que a pesar de los artículos legales que alegan los supuestos dueños, es tan claro nuestro derecho, que un juez vino acá a una diligencia una vez y  dijo  “en este proceso hay muchos errores e injusticias, pero todo es legal”. Y nosotros no sabíamos de leyes, pero rapidito hemos aprendido y también nos estamos defendido en los tribunales ”.
 
“Ja, el señor Sarria, ese venía que a cobrarnos arriendo, después de cuántos años de vivir nosotros por acá, dizque a hacernos firmar unos papeles y pagar unos dineros. Era un señor vestido todo de negro y encorbatado, que al comienzo lo recibimos muy bién, con muchas atenciones. Pero cuando vimos a qué venía y cuáles eran sus intenciones, le tocó salir corriendo. Nos dio tanta indignación y tanta furia que desconociera nuestros derechos,  que hasta piedra le voliamos”.
 
“ Uy, eso llevamos un pleito de años con esos señores de Casaclub y con el señor Yepes. Más arriba, el alegato era antes con Planicol, pero ellos como que ya se cansaron de eso. Lo de Casaclub según entendemos era una empresa o algo así que quebró hace rato, pero queda como un socio o abogado de ellos, que reclama unos terrenos y nos tiene todo paralizado. De unos años para acá,  también revivieron unos señores que alegan ser dueños de unos lotes en el Mariscal Sucre, que porque sus papás o sus familiares le compraron a los Muñoz. Y no se extrañe si el día de mañana le resultan a estos terrenos más dueños y más enredos. No dicen que la justicia cojea pero llega ? Algún día tienen que reconocernos nuestros derechos. Si ya las entidades del Estado han invertido y colocado los servicios y reconocido planos y legalizado en la mayoría de los casos, por qué entonces no nos dejan en paz, a ver si nos podemos seguir  organizando, seguir progresando ?”.
 
Y al calor de estas acciones de defensa y de los procesos de autogestión comunitaria para el desarrollo de los barrios en las décadas de los años 70 y 80,  surgirá una nueva generación de líderes y organizaciones que agruparán a los jóvenes en torno a diversas actividades recreativas, culturales y comunitarias. Ahí estarán presentes grupos como  “La Paz” de Paraíso con sus actividades navideñas y su lucha contra la drogadicción; “Embajadores del Futuro”, elenco memorable del balompié; el grupo juvenil de Mariscal Sucre promovido por el Padre Carlos Vasco para apoyar  las tareas de la Junta Comunal, participar en las celebraciones religiosas y tratar los problemas propios de la juventud ; el Juver-Club con su espíritu rebelde y muchas otras.
 
Más recientemente, las organizaciones juveniles más importantes, han sido Jóvenes Pro-Infancia, JOPROIN, en Paraiso con sus caminatas, campeonatos, jornadas de reforestación y otras actividades para la infancia; “Trigal de Sueños” en Mariscal Sucre con la música, el teatro y la danza, y “Juventud Dominica Comprometida”, en Pardo Rubio, con sus actividades para las madres, los ancianos y los niños y la campaña de reciclaje.
 
Y, precisamente, serían líderes y pobladores jóvenes, los que fundarían, en la década de los 90, los sectores dos, tres y cuatro,  del barrio San Martín de Porres.

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