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UN SIGLO
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HABITANDO LOS CERROS
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VIDAS Y MILAGROS DE VECINOS
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EN EL CERRO DEL CABLE
Un producto del proyecto
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Memoria
barrial, convivencia social e
integración juvenil en la parte alta de Chapinero
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Bogotá, 1996-1997
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Capítulo 3: NO NOS
QUITARAN NUESTRO DERECHO
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AH, VENIAN A SACARNOS CON LA AVENIDA
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De pronto, las faldas de los cerros orientales
de la ciudad y los terrenos sobre los que germinaban Paraiso, Mariscal Sucre, San Martín
y Pardo Rubio, cobraron el valor económico que jamás, en 434 años de existencia de la
ciudad, habían tenido. Y a partir de ese momento, comenzaron las presiones por desalojar
a las familias que con tanto esfuerzo y durante tanto tiempo, habían construido todo lo
que había en estos barrios. La razón de esa valorización inesperada, fue el anuncio
hecho por el gobierno a finales de 1971, según el cual, se iba a construir una gran
avenida por los cerros orientales de 11 kilómetros de largo, que iría desde la Calle 72
al norte hasta la Carretera de Villavicencio
en el sur. De acuerdo a los cálculos oficiales, la avenida costaría cerca de 29 millones
de dólares y se construiría entre 1972 y 1973.
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Una avenida de 11 kilómetros, pero además de
seis carriles, dos calzadas y casi 22 metros
de ancho, era algo que no se había visto hasta esa fecha en Bogotá. El solo anunció de
la obra, produjo una elevada valorización de los terrenos aledaños a su trazado
imaginario. Así, los cerros se volvieron, de un día para otro, en un sector muy
atractivo para la industria de la construcción, industria que se había forjado con los
ladrillos, tejas y cemento que habían producido, durante años, quienes ahora habitaban
las barriadas de la montaña. Y esa industria y el gobierno nacional y el gobierno
distrital, pretendían que para poder construir la Avenida, debían borrar del mapa esos
precisos barrios y otros 27 vecindarios populares más. Entonces, comenzó la lucha.
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Los líderes que habían organizado la construcción
comunitaria de acueductos, escuelas, jardines, salones y vías, y que habían realizado
las gestiones para la legalización de los servicios públicos, se apoyaron en la ANAPO
que era una organización política con fuerza en el Concejo Municipal de Bogotá, y
conformaron la Asociación de los Barrios
Nor-Orientales de Chapinero, organización que más tarde se juntaría con la Asociación de Vecinos Pro-Ayuda Mutua de La Casona de
San Diego, para crear la Unión de Comités
Pro-Defensa de la Zona Oriental. Y en estos Comités, pondrían todo su empeño y
capacidad las Juntas Comunales, las Comunidades Religiosas, los Grupos Juveniles y los
habitantes de Paraiso, San Martín, Pardo Rubio y Mariscal Sucre, para no quedar sepultados bajo la insolente
avenida.
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Antes de seguir adelante, es importante aclarar
que, inicialmente, los Comités Pro-Defensa
no se oponían a la Avenida de los Cerros como tal, sino que reclamaban el derecho de los
habitantes a una vivienda digna así fuera en otro lugar de la ciudad en caso de que los
desalojaran. Exigían que sus predios en caso de quedar afectados por la avenida les
fueran comprados a precios justos y solicitaban que la negociación de los terrenos se
hiciera directamente entre el Alcalde Mayor y los Comités Pro-Defensa y no entre los
funcionarios del Instituto de Desarrollo Urbano
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(IDU) y cada vecino. Posteriormente, los
Comités van modificando y precisando más aún
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sus exigencias, enfatizando en el derecho a vivir en el sector de
forma estable, sin tener que pagar altas tarifas e impuestos y solicitando que sean
resueltos, de una vez por todas, los problemas de titulación en el área. Finalmente y
debido entre otras razones a la actitud arrogante, grosera, torpe y tramposa de los
funcionarios públicos, la posición de los Comités Pro-Defensa desemboca en una negativa
radical a la Avenida de los Cerros.
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Uno de los tantos comunicados elaborados por
aquel entonces, expresaba así el sentir de los pobladores :
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Cómo cuando estábamos todos
construyendo nuestros barrios y el barro nos daba a la cabeza, cuando eran solo
charrascales, lomas sin acueducto, sin luz ni carreteras, nadie se interesó por arreglar
nuestra situación, ni a nadie se le ocurrió
construir una avenida ? Y ahora, que nuestros
barrios ya están habitables y se dan cuenta que están en sitios muy cercanos al centro
de la ciudad quieren sacarnos con el pretexto de la Avenida de los Cerros.... Quieren
sacarnos a los pobres de nuestra zona para hacer grandes rascacielos para los
millonarios....
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La oposición que despertó el proyecto fue de
tal magnitud, que a la protesta de los Comités Pro-Defensa de los Barrios Orientales, se
sumaron voces inconformes de periodistas de El Tiempo y El
Espectador, de algunos políticos liberales, de la ANAPO y de otras organizaciones
de izquierda. Incluso, se dejaron sentir las voces de rechazo de algunos técnicos
contratados por el IDU y por el BID, para trabajar dentro del plan del cual hacía parte la avenida y que se
llamaba Programa Integral de Desarrollo Urbano de la Zona Oriental de Bogotá, PIDUZOB.
También se pronunciaron organizaciones sindicales, vecinales, campesinas e indígenas.
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A pesar de este clamor que crecía día tras
día, la administración distrital y el gobierno nacional, seguían adelante con sus
planes, alegando que eso no son más que subversivos y revoltosos que se
oponen al progreso de la ciudad.
Su
ceguera era total y para octubre de 1972 programaron el desalojo de los inquilinos de La
Casona de San Diego. A su vez, los Comités Pro-Defensa se organizaron para impedirlo, a como diera lugar :
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El día anterior al desalojo se
encuentran ya en terrenos de La Casona un gran número de
compañeros dispuestos a enfrentarse con la fuerza pública .... el día 21 de
octubre de 1972 por la mañana se encuentran cerca de 200 personas reunidas... al llegar
la policía, la gente en forma ordenada y pacífica,
manifiesta su disposición de defender
su posesión y su lucha por la vivienda de tantos años. Se apela a diversos recursos
legales pero en caso de que estos no sirvan, tendrá que hacerse la oposición
violenta.... la disposición de defensa de las gentes venidas de diferentes barrios es el
mejor argumento, no tan legal pero convincente, para que se desista del lanzamiento ... el
inspector, los abogados y todo un séquito de burócratas se retiran bajo la mirada atenta
y decidida de los ahora compañeros de lucha. La victoria es completa. (En
Lucha de clases por el derecho a la ciudad, Grupo de Estudios José
Raimundo Russi, Editorial 8 de Junio, Medellín,
1975, pág. 164).
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Este hecho catapulta la actividad de los
Comités y de ahí en adelante las actividades se multiplican: reuniones, marchas,
distribución de volantes y periódicos, asambleas, actos culturales, elaboración de
pliegos, etc. Y en medio de este trajín, están siempre presentes los habitantes de los
vecindarios aledaños al cerro del Cable. Entre ellos, se encuentran tres simpáticas y
atentas señoras del barrio Mariscal Sucre, que andan siempre juntas repartiendo volantes,
asistiendo a marchas, de barrio en barrio y
de reunión en reunión. Traen y llevan razones de todos los barrios y participan en actividades en las horas del día,
de la noche y de la madrugada :
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Nosotras ya teníamos hijos y no
haciamos sino pensar que si nos sacaban de aquí del barrio, para dónde ibamos a coger ?
Bajo qué techo ibamos a criar a nuestros muchachos ? Dónde y con qué dinero ibamos a
conseguir otro lugar para vivir si lo único que teníamos era nuestro ranchito ? Eso no
nos lo podíamos dejar quitar. Ese era nuestro
pensamiento y nuestra angustia y por eso participamos en todo lo que fue la lucha de los
Comités Pro-Defensa, donde estábamos cerrados a la banda de que, como dice la canción,
ni se compra ni se vende el cariño verdadero. En los Comités, se hacían muchas
reuniones a veces hasta la 1 de la mañana. Ahí estaban Don Francisco Bayona, Don
Absalón Acero, Don Julio Cañón, Don Siachoque,
Don Euclides Santiesteban, Don Pedro Zorro, el Concejal Carlos Bula, los padrecitos. Nos
reuníamos a sacar conclusiones y entonces venían del
Juan XXIII, de Los Olivos, del Bosque Calderón alto y bajo, de la Perseverancia,
de Buenos Aires, de Egipto, del Guavio, de la Victoria. Y a los ocho días nos tocaba ir a
otro barrio y así....
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