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REVISTA HISTORIA CRÍTICA
(selección de artículos)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias
sociales
Universidad de Los Andes
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paula de eguiluz y el arte del bien querer.
apuntes para el estudio de la sensualidad y el cimarronaje femenino en el caribe, siglo
xvii
1
luz adriana maya restrepo
2
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introducción
Paula de Eguiluz, como muchas otras mujeres de ascendencia africana nacidas en el Caribe,
fue obligada por el poder inquisitorial a narrar su cuerpo, sus emociones, sus afectos y
su sexualidad. Sus testimonios manifiestan una búsqueda incansable de afecto y reiteran
el uso de la magia amorosa para que a otras las quisieran bien. Para los inquisidores,
mujeres como Paula eran brujas y hechiceras.
Las declaraciones transcritas durante las audiencias que la Inquisición realizó en su
contra dan a conocer dos momentos de su vida. El primero se desarrolló en 1624 cuando
compareció por primera vez ante el Tribunal del Santo Oficio en la ciudad de Cartagena de
Indias. Paula tenía 33 años y estaba recién deportada de Cuba. Acusada de brujería,
fue sentenciada a llevar hábito de reconciliada
3
, a 200 azotes y a trabajar en el hospital de la
ciudad
4
. El segundo período se desarrolló 8 años
más tarde, en 1632, cuando se inició el segundo proceso en su contra. Paula tenía 41
años de edad. Durante los ocho años de vida cartagenera, vendió sus saberes para ligar
amantes y para hacerse bien querer. Sus clientas eran las mujeres blancas y mulatas libres
5
de esa ciudad que le pagaban hasta 50 pesos por
sus trabajos
6
.
Deseo invitar al/a lector/a para que escuche a Paula de Eguiluz decir palabras que, aunque
fragmentadas por la interpretación del escribano
7
, hablan más de la condición femenina esclava
en el Caribe en el siglo XVII que de los aquelarres de brujas voladoras y chupadoras de
niños, que habitaban sobre todo en la mente de los jueces. Los fragmentos de su discurso
serán interpretados desde una perspectiva del cimarronaje
8
, la cual pretende que los saberes sobre el amor
y el deseo se convirtieron, al mismo tiempo que el arte de la sensualidad, en territorios
de libertad y autonomía para las mujeres esclavizadas
9
.
paula de eguiluz, una afrocaribeña singular
Según los registros de la Inquisición de Cartagena, Paula negra criolla
10
nació en Santo Domingo, en donde vivió hasta
la edad de trece años. Su madre, Guiomar Biáfara, procedía de los ríos de
Guinea
11
. De su padre, nada dicen los legajos. No obstante, gracias a las declaraciones
de Paula, se sabe que tenía dos hermanas que también vivían en Santo Domingo: Ana, que
era libre, y Juana, esclava de Antonio de Jaques. A la edad de trece años, Paula fue dada
en pago de una deuda a Juan Nieto Criollo, quien luego la vendió a Ynigo de Otaco; este
último la llevó a vivir a Puerto Rico. Allí estuvo durante cuatro años, hasta que la
mujer de Otaco no soportó los celos hacia la jovencita y logró enviarla a la ciudad de
la Habana para deshacerse de su presencia. En aquel lugar la compró Joan de Eguiluz,
quien entonces se desempeñaba como alcalde de las Minas del Cobre en las inmediaciones de
la ciudad de Santiago. De él tuvo tres hijos
12
.
Según sus testimonios, Paula tenía por oficio el arte del bien querer. Éste consistía
en la preparación de pócimas, baños, ungüentos y amuletos para ligar a los amantes o a
los maridos infieles. No obstante la sutileza de estas combinaciones, su suministro
resultaba insuficiente si no estaba acompañado por las oraciones y los conjuros
apropiados. Así pues, el arte de Paula conjugaba el conocimiento del poder mágico de la
palabra
13
y el saber práctico necesario para la
elaboración de medicinas destinadas a curar los males del alma.
Sin embargo, el Tribunal de la Inquisición catalogaba este tipo de saberes como
brujería. Para los jueces, este delito contra la fe, suponía pactos con el demonio. En
la sección 16 de la primera parte del Manual de los Inquisidores, dedicado los
invocadores del diablo, se precisa: Pertenece al capítulo de la
demonolatría, la sospecha de herejía que pesa sobre quien administra [
] filtros de
amor, en efecto, es frecuente, que esos filtros sean preparados por los demonólatras
quienes hasta hacen votos de castidad en honor al diablo
14
.
Según los jueces, este tipo de costumbres y alianzas eran recurrentes en la gente
africana entregada a la idolatría. De acuerdo al jesuita Alonso de Sandoval (S.J), la
idolatría era un conjunto de creencias y prácticas destinadas a adorar al demonio
15
. Contrariamente a este punto de vista, el
análisis que realizaré pretende que:
la idolatría [
] es [
] una gestión intelectual, en el sentido que pone en
juego la memoria, la interpretación y la previsión. De ahí que sea un saber que sirve
para pensar el cuerpo, el tiempo, el espacio, el poder, las relaciones domésticas y la
sociabilidad [
]. Pero la idolatría no sería todo eso sino fuera también una
práctica, un repertorio de acciones, de conductas, hasta de astucias que pretenden
cambiar o transformar la realidad así percibida; una práctica orientada hacia la
eficacia, hacia la obtención de resultados tangibles e inmediatos: la muerte, la
curación, la fortuna
Una práctica capaz de anticipar el futuro según combinaciones
y signos repertoriados
16
.
Los Procesos de Fe realizados en la Inquisición de Cartagena de Indias contra Paula de
Eguiluz atesoran noticias valiosas sobre las prácticas, los gestos, las palabras y los
objetos que componían su arte idólatra. Esta documentación permite
reconstruir fragmentos de historias de vida de la gente africana y afroamericana. Este
ejercicio inscrito en la perspectiva de la historia social y cultural se enriquece con la
aplicación del método etnohistórico, sin perder de vista la perspectiva comparativa con
Africa. El resultado es la posibilidad de formular hipótesis acerca de la vida material y
cotidiana de los esclavizados y los libres
17
en las sociedades esclavistas caribeñas.
Si tenemos en cuenta las anotaciones anteriores, la definición de Serge Gruzinski
adquiere gran relevancia para nuestro propósito, pues permite sugerir que las fuentes
inquisitoriales son convenientes para referir la dimensión intelectual y práctica de la
idolatría afrocaribeña del siglo XVII. Pócimas, ungüentos, amuletos, oraciones y
conjuros pretendían ser eficaces en la curación y en el éxito amoroso. El estudio de su
circulación y venta permitiría delinear algunas características de la sociabilidad de
las mujeres afrocaribeñas dentro de la sociedad de castas habanera y cartagenera en la
primera mitad del siglo XVII. Atenta a esta búsqueda comparto la idea propuesta por el
autor antes citado, cuando afirma que la idolatría no es un territorio aparte
separado de lo político, de lo económico, de lo religioso o de lo cultural
18
.
Teniendo en cuenta los supuestos anteriores, la hipótesis que orienta esta reflexión
pretende que la hechicería y brujería de que fue acusada Paula de Eguiluz era una forma
de gestión intelectual de lo real compuesta por prácticas adivinatorias africanas,
invocaciones salomónicas y saberes botánicos del Nuevo Mundo. Estos conocimientos y
destrezas eran canjeados entre mujeres europeas, africanas, afroamericanas y gente
indígena. Según los documentos, las mujeres afroamericanas como Paula tenían gran
reputación en estas artes. A tal punto que sus declaraciones descubren la existencia de
redes de aprendizaje, intercambio de saberes y de venta de servicios de magia amorosa.
Desde esta perspectiva, el arte del bien querer puede ser considerado como un oficio del
cual lograron subsistir mujeres que, como Paula, vivieron en calidad de
esclavas en ámbitos urbanos
19
. El mal de amores aquejaba a las mujeres
españolas, y las africanas y sus hijas parecen haber jugado un papel destacado en mitigar
sus penas. Estas médicas del alma, entre las cuales Paula sobresale, cobraban pesos de
oro por cada trabajo realizado. El análisis de este tipo de transacciones permite indagar
acerca de formas de movilidad social de las afrocaribeñas esclavas y
libres en el seno de la sociedad esclavista.
Es muy difícil explorar una historia del cimarronaje femenino mediante el estudio de los
vínculos afectivos y sexuales que se tejieron hace mas de cuatro siglos. No obstante,
considero pertinente una lectura etnográfica del archivo inquisitorial, pues tal lectura
permite discernir las prácticas y los objetos destinados a curar los males del alma. La
perspectiva descriptiva nos ayudará a elaborar un incipiente inventario de cada uno de
los legados que conformaron el arte del bien querer. Este inventario es solo una ventana
entreabierta a un universo de investigación mucho mas complejo. No obstante la dificultad
que representa la reconstrucción histórica del cimarronaje femenino en las Américas,
los expedientes inquisitoriales merecen ser explorados buscando las tácticas de
resistencia y adaptación puestas en marcha por algunas mujeres esclavizadas en el Caribe
colonial
20
.
También deseo llamar la atención sobre la sensualidad que de estas prácticas se
desprende, como presunción fundamental de la formación de una identidad femenina
cimarrona afrocaribeña. Dejar de lado este asunto significaría olvidar el lugar del
cuerpo y de la pasión en la construcción de territorios posibles desde donde ensoñar la
libertad. Una ensoñación efímera, quizás, pero de gran importancia para las mujeres
afroamericanas que transitaron mundos de cautiverio en medio del cosmopolitismo de los
grandes puertos coloniales como Cartagena de Indias.
amor y esclavitud. el amor de paula por joan de eguiluz, su amo
Minas del Cobre-Cartagena de Indias, 1623-1624
la acusación
Según el fiscal
21
del Santo Oficio, Paula era una esclava
consentida por su amo. Iba vestida de manera decente y asistía a misa con tanta asiduidad
que era considerada buena cristiana. Esto duró hasta el año de 1624, cuando el obispado
de la Catedral de La Habana decidió embarcarla hacia Cartagena para que fuera juzgada por
bruja, herbolaria y mora que no tenía temor de Dios
22
. El 13 de mayo de ese año, el señor canónigo
Joan de Lizano, comisario
23
del Santo Oficio en las Minas del Cobre, dijo:
[...]que atento a que por mandamiento del dicho sancto officio tiene presa a Paula criolla
esclava del alcalde mayor Joan de Eguiluz [...]conviene que la susodicha luego se enbarque
en una fragata que esta de partida en el puerto de santiago de cuba nonbrada la concepcion
[...] para que baya a la ciudad de Cartagena y se entregue en la ynquisicion a el alcalde
de ella[...]
24
.
Tan pronto Paula de Eguiluz desembarcó en Cartagena fue llevada a las cárceles del Santo
Oficio. Varios testigos de la ciudad de La Habana y de Santiago, donde ella había
residido, dieron testimonio en su contra. La acusaron de chupar el ombligo de una
criatura, poseer el don de la ubicuidad gracias al pacto con el demonio, exhumar
fragmentos de huesos de muerto en el coro de la iglesia mayor con el fin de preparar una
pócima destinada a curar a su amo de fiebres, ser bruja, herbolaria y mora que no iba a
misa, haber cometido pecado de incesto y haber hecho uso de la yerba curia y de hacer
amuletos para el bien querer
25
. Así se inició su primer proceso de fe.
Estando recluida en las cárceles secretas del Santo Oficio, fue llamada por los jueces
para descargar su conciencia. En esta primera audiencia se esperaba que los
reos confesaran de manera voluntaria.
Sin embargo, durante las cuatro audiencias iniciales, Paula declaró no saber nada de lo
que le preguntaban. Según el derecho aplicado por los inquisidores existían diez casos
de sospecha fuerte o vehemente de herejía, y el primero de ellos se refería al silencio
de los acusados
26
. Por esta razón, en la mañana del día 11 de
julio de 1624 el fiscal del Santo Oficio de Cartagena lanzó la acusación contra
Paula de Eguiluz natural de la ciudad de sancto domingo de la ysla española y al
presente esclava de Joan de Eguiluz alcalde mayor en las minas del Cobre que son junto a
la ciudad de Santiago de Cuba
27
.
Después de oír las inculpaciones de los testigos, la acusada reiteró que no sabía nada
de lo que le preguntaban. A lo largo de varias audiencias, Paula insistió en que
[...] ella no era bruja ni tiene hechizado a su amo sino que como ven que quiere a
esta mucho le levantan este testimonio [
] y que todo era falsedad y se lo levantan
que todos la quieren mal porque su hamo la quiere bien y la ven bien vestida
[
]
28
.
seda, oro y plata en el guardarropa de paula
En efecto, el inventario realizado en el aposento de Paula por los familiares
29
de la Inquisición en Cuba, el cual tenía por
objeto llevar a cabo el secuestro de sus bienes
30
, da cuenta de un ropero poco usual entre las
mujeres de su condición. Veamos cómo quedó registrada la relación de sus pertenencias.
En las minas de santiago del prado a trece dias del mes de mayo de mill
y seiscientos y veinte y quatro años el señor canonigo joan de lizano luyando comisario
del sancto officio de la ynquisicion en presencia de mi el pressente notario fue al
aposento donde bive Paula negra esclava del alcalde mayor joan de Eguiluz y en virtud del
mandamiento retro escrito la prendio por el sancto officio y la encargo andres de estrada
y andres de chinchilla que trahen oficio de familiares que binieron con su merced los
quales le tubieron a su cargo y lo firmo el dicho señor comisario=el canonigo joan de
lizano. E luego yncontinente se pusieron por ynventario los vienes que ubo en el dicho
aposento y paresieron ser de la dicha Paula criolla en la manera siguiente. Primeramente
abrio la dicha Paula una caxa en que estava lo siguiente. [al margen "diosele para su
vestuario"] Una saia negra de gorgoran bieja=otra saya de perpetuan azul con doce
pasam amarillos= otra saia de perpetuan colorado con cinco passamanos de plata falca=otra
saya de perpetuan verde mas con once pasamanos de seda=otra saya de perpetuan verde escuro
apresillada de coro=[al margen "diossele"]otra saia de perpetuan leonado llana
otra saya de perpetuan morado aforada en tafetan amarillo picada=otra saya de damasco acul
con once pasamanos de seda verde y blanca=otra saya de raco amarillo picada con
guarnesiones de plata fina=un cuerpo de rraco acul guarnesido con trencilla de oro ya
usado=otro cuerpo de muger de damasco verde y colorado con sus votones de plata otro
cuerpo de muger de tela amarilla y blanca guarnesido con trencillas de plata un fustan de
ruan bordado de pita ya ussado= otro de hilo aujado ya usado [al margen"
diosele"] otro fustan labrado de anir ussado=[al margen "diosele"] otro
fustan de motilla blanca usada otro de ruan blanco llano con sus puntos abajo ya usado=[al
margen"diosele"] una camissa de ruan labrada de anir mangas y pecho ya
usado=otra camisa de ruan labrada de pita mangas y pecho ya usada=otra camisa de la misma
forma que la de arriba=[al margen "diosele"]otra camisa labradas las mangas y
pecho de hilo auijado=[al margen "diosele"]otra camissa de olanda alta ya usada
bordada de ceda asul=otra camisa de ruan labrada de pita pecho y mangas= otra camissa de
olanda labrada de pita mangas y pecho=[al margen " diossele"]quatro faxas las
dos de grana y dos blancas=tres tocadores uno de pita y otro de olan y otro de olanda
labrado de seda=una toca de olan con puntas blancas=[al margen "diosele"]un
sinto de san agustin con hierro de plata un coquito engastado en plata con el dicho cinto
de arriba [...]
31
.
Por lo menos seis sayas bordadas con hilos de oro o plata y algunas adornadas con seda,
dos corpiños, uno con botones y el otro con trencillas de plata, una camisa de Holanda
bordada en seda y un cinturón con hebilla de plata. Su situación de esclava de las
minas del rey
32
explicaría en parte la calidad de sus prendas
de vestir. Pero, por otra parte, quedaría la asociación enunciada en su declaración,
entre el afecto de su amo y el ir bien vestida. Esta relación invita a reflexionar sobre
el impacto que pudieron tener los vínculos afectivos y sexuales entre amos y esclavizadas
en la condición femenina esclava en el Caribe colonial. Esta condición abarcaría tanto
los aspectos materiales como espirituales de la existencia.
Después de la acusación contra Paula, el Tribunal nombró un abogado para su defensa. En
las primeras declaraciones, Paula habló de sus afectos por Joan de Eguiluz, su amo:
dixo que se a acordado que abra como dos años que estando en las dichas minas del cobre y
su señor ausente con deseo de verle estando sola en su casa una noche expresando las
palabras de manera que las pudiera oyr cualquiera que estubiera en el aposento dixo por
dos o tres vezes a quien me dijera quando avia de venir mi señor aunque me lo dixeera el
diablo al fin de las cuales dichas vezez oyo una voz que le dixo yo te lo dire y levantose
mucho viento en el aposento[...]
33
.
Posteriormente, en otra audiencia, contó que:
[...] recorriendo su memoria se acuerda una que aviendo reñido con el sargento garebay
por aver este castigado una negrilla y teniendo pesadumbre y enojo de las palabras que el
dicho garebay le avia dicho estando a solas oyo como las mas vezes al demonio que la dixo
quieres algo y respondiolo no quiero nada vete de oy diablo dejame torno a dezir el
demonio mira si quieres algo mexor es que te bayas por oy conmigo y aparesiendosele luego
en forma de mujer con una saya de mui larga que le arrastrava pidio a esta que le diesse
el alma [...]
34
.
Y también aclaró:
[...] que el demonio le decia cuando se le aparecia en figura de la dicha muger que para
que queria otra muger sino a ella lo qual le entiende lo decia por ser esta como siempre
ha sido mui devota de la madre de dios [...] y de la virgen del rosario [...] Asi mesmo la
mando como dicho tiene que no quisiesse a aquel que no la queria ni se acordava de ella
35
.
A los 33 años, Paula de Eguiluz, esclava de Joan de Eguiluz, expresó ante el Tribunal
del Santo Oficio el mal de amor que le causó su ausencia aquella noche allá en las Minas
del Cobre. Pero, paralelo a este discurso amoroso, se hallaba otro que, desde el punto de
vista de los inquisidores, la hacían fuertemente sospechosa de herejía. Paula retó el
destino deseando pronosticar el porvenir para saber cuándo habría de llegar su
señor. El acto de pretender adelantarse al tiempo para pronosticar las cosas por
venir estaba codificado en el Manual de los Inquisidores bajo el título de adivinos
o videntes herejizantes, quienes por predecir el futuro o por penetrar en los
secretos del corazón otorgaban al diablo el culto de la latria o de la
dulia. En el lenguaje teológico, se distinguían estas dos actitudes de la
siguiente manera: la latria es un culto de adoración que se hace de manera
exclusiva a la divinidad. La segunda es un culto de veneración a los santos
36
.
Como podemos apreciar, las declaraciones de Paula contenían estas dos variantes,
representadas en las figuras del diablo y la virgen del rosario. Por otra parte, en su
testimonio afloraba una apreciación errada de la virgen. El sentido de sus palabras hace
de la virgen una representación femenina del demonio. Esta interpretación equivocada de
la madre de dios también estaba sancionada en los libros canónigos. Sin embargo, el
mayor agravante contra Paula era el haber realizado invocaciones al diablo para predecir
el futuro. Este hecho permitía que sus acciones fueran catalogadas como heréticas
37
.
el arte del bien querer: un saber para emancipar al cuerpo cautivo
El arte del bien querer practicado por mujeres como Paula de Eguiluz fue un arte
insubordinado porque atentaba contra los preceptos de la moralidad conyugal católica. La
magia amorosa y sus filtros de amor propendía por una sexualidad que contradice el orden
de la ética monógama y reproductiva propia del catolicismo. La magia practicada por
Paula exaltaba el goce y la sensualidad. En este sentido, los saberes y prácticas
relacionados con la sexualidad y la reproducción también fueron un asunto inquisitorial.
Al respecto, Jaime Borja anota:
Según el cristianismo, la sexualidad sólo podía vivirse dentro del matrimonio.
Instaurarlo con las características occidentales monogámico, sagrado e
indisoluble- se convirtió en una de las obsesiones corrientes durante el período
[colonial]. La expansión del matrimonio cristiano entre indios y negros acarreaba varios
problemas: se trataba de establecer una institución que, además de ser extraña para
ellos, tenía sobre sí el armazón de la organización social. Esta necesidad estaba
basada en la imagen de los excesos sexuales de indios y negros, porque sus formas de
ritualizar los casamientos eran para los españoles tan sólo crueldad y brutalidad
(que) excede a todas las criaturas racionales, por lo tanto, se acrecentaba la
extrema necesidad de controlar, creando una teología particular sobre el matrimonio
38
.
Desde una perspectiva afroamericanista, el estudio del arte del bien querer permite
explorar la manera como el nuevo cuerpo y la nueva alma, sujetos a la voluntad de un amo,
fueron pensados por los esclavizados. El caso de Paula de Eguiluz es de gran
trascendencia, pues permite escudriñar sobre el papel de la sexualidad en los procesos de
repersonalización y resocialización de la gente africana y de sus descendientes en
América
39
. Y de manera particular, porque abre una perspectiva en la cual el Caribe urbano
y portuario es el escenario.
Otros expedientes inquisitoriales nos han permitido ver cómo el ámbito rural de las
minas sirvió de panorama para la reconstrucción de la sexualidad y la expresión del
goce. Tal es el caso de las minas situadas en la región de Zaragoza (Antioquia). En los
primeros decenios del siglo XVII, mujeres africanas, como Guiomar Bran y Leonor Zape,
tuvieron encuentros con sus amantes. Así lo narró Guiomar, quien también fue acusada de
brujería: Durante las audiencias del Santo Oficio, Guiomar explica que [
]
luego del baile se juntaban brujos y brujas cada cual con su amigo o amiga y se conocían
carnalmente [
]
40
.
La lectura de los expedientes inquisitoriales permite discernir una diferencia esencial
entre la resocialización de las esclavizadas en las minas y procesos similares en los
centros urbanos y portuarios. En las zonas mineras no se observa el fenómeno de
mercantilización de los saberes acerca del amor y la sexualidad como sí se destaca en
los puertos. La venta de servicios de magia amorosa parece tener mayor acogida en estos
grandes centros urbanos coloniales. Ellos parecen haber ofrecido un terreno abonado, pues,
a diferencia de las zonas mineras, reunían gente de origen cultural muy diverso. Tal fue
el caso de La Habana y Cartagena de Indias en el siglo XVII.
Pero la venta de servicios ligados al arte del bien querer no sólo fue útil para mejorar
la calidad de vida de las mujeres cautivas caribeñas. Las declaraciones de Paula muestran
cómo sirvió para construir una autonomía cuyo territorio era su propio cuerpo. El tono
de sus testimonios deja algunas veces vislumbrar a la esclava que, de repente,
se metamorfoseaba en la señora de una comarca que reinaba sólo mientras duraba el
instante fugaz del sueño y de la pasión.
Siguiendo a Gruzinski, podría sugerir que la gestión intelectual de lo real en el
Caribe, parece haberse constituido sobre una inteligencia de los sentidos y de la
corporalidad. Esta hipótesis adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que, según
la legislación colonial, el esclavo era un objeto, una mercancía o un bien mueble.
Partiendo de esta consideración jurídica, la magia amorosa era una forma de resistencia
al cautiverio, pues convertía al cuerpo y a las pasiones en fortín y estandartes de la
reconstrucción de la sexualidad y, por ende, del ser persona, aun viviendo en
calidad de esclavas. Esta particular forma de cimarronaje partía de la
convicción de tener el control de su propia sexualidad, al mismo tiempo que pretendía
gobernar la de otras personas. El asunto del cuerpo desde una perspectiva del cimarronaje
afroamericano se vuelve más complejo si tenemos en cuenta que en las sociedades africanas
de la costa occidental, de donde procedía la madre de Paula, y probablemente muchas
mujeres entre las cuales creció en su deambular caribeño, el cuerpo es el intermediario
por excelencia entre el ser humano y lo sagrado, y entre el ser humano y los demás seres
de la naturaleza
41
.
La exploración de esta hipótesis ayudaría a conocer mejor el lugar de los afectos y del
deseo en el proceso de reconstrucción social y político de los descendientes de la gente
africana en el Caribe insular y continental. Si bien los códigos negros e inquisitoriales
pretendieron regular la insurrección mediante el castigo físico y la represión moral,
parece ser que no lograron controlar el brío de las emociones que residía en el alma de
los cautivos. Quizás por esta razón, la magia amorosa fue perseguida por los
inquisidores en todos los Tribunales americanos. Solange Alberro, historiadora estudiosa
de la Inquisición en México, sostiene que la magia y la hechicería colonial
están desprovistas del boato dramático que acompaña sus manifestaciones en la Europa de
la misma época[
]. Sin embargo [
] la hechicería es una de estas frecuentes
modalidades; el número de documentos que se refieren a ella es muy elevado
42
.
Al parecer el ámbito de la intimidad se constituyó en un espacio al margen de la
normatividad católica esclavista. Paula cultivó estos espacios no sólo con su amo, Joan
de Eguiluz, sino con otros amantes.
paula y el diablillo de las juntas
Paula recreó su sexualidad en el marco de las juntas o reuniones de brujos y brujas
como decían los inquisidores- que se realizaban en el Bayamo, a catorce leguas de
las minas. En este mundo al margen de la moralidad católica y del cautiverio, los hombres
negros y las mujeres negras y blancas se reunían para holgarse.
Igual que Guiomar Bran y Leonor Zape de las minas de Zaragoza en el Nuevo Reino
43
, Paula contó que se reunía con otras personas
africanas y afroamericanas para renegar de la fe de sus amos y para comprometerse a
hacerles daño en su persona y en sus bienes. Pero además del reniego, del baile y la
comida, Paula asistía a las juntas para conocerse carnalmente con un diablillo que le
había sido dado por compañero el día de su iniciación en este mundo de resistencia al
cautiverio. Cuenta que un día éste la llevó por sus pies al Hatillo como a un
quarto de legua de su casa a donde vio esta que estava en un trono alto sentado un demonio
en figura de hombre muy galan y que mas abajo en el suelo puesto otro demonio en figura de
cabron y a el rededor de ellos vio como seis mugeres y otros tantos honbres que andavan
baylando cada uno con su candela encendida en la mano [...]. Dijo también que
en la primera noche se junto cada uno con su bruxa para conocerla carnalmente
44
. En
esta audiencia Paula dijo no conocer a nadie y sostuvo que de las mugeres unas eran
negras y otras blancas
45
.
Pero sus amoríos con el diablillo compañero no sólo tenían lugar en las juntas, pues
Paula dice que dos días después de haber participado por la primera vez en aquella
asamblea torno a aparecersele el diablillo en figura de dicho hombre y torno a
pedirle su cuerpo
46
.
Paula se quejó en las audiencias que, después de estar con él, quedaba maltratada y
adolorida y sin haber tenido gusto.
el arte del bien querer: ¿un aprendizaje afroamericano?
En el arte del bien querer convergen antiguas tradiciones cultivadas en Europa, Africa y
América. Prácticas yorubas
47
, magia salomonis y yerbas del Nuevo Mundo
dieron origen a una magia amorosa practicada por las mujeres afroamericanas del Caribe.
Poco se han explorado las formas de transmisión de estos saberes. Según los papeles de
la Inquisición, parecería que los ámbitos de intercambio de fórmulas y prácticas
involucraba a personas originarias de estos tres continentes. En medio del ir y venir de
recetas emerge la figura de Paula-aprendiz. No deja de sorprender su avidez de
conocimiento y su apertura de espíritu para incorporar las enseñanzas de mujeres
afroamericanas, españolas y de gente indígena. A partir del expediente de Paula de
Eguiluz, parece indudable que tanto los indígenas como las mujeres españolas practicaban
la idolatría y hacían parte de complejas redes de intercambio de saberes.
Sin embargo, ¿mediante qué mecanismos una mujer como Paula, criada entre gente de origen
africano en las Antillas, podía incorporar las enseñanzas del indio Domingo? ¿Acaso era
suficiente compartir una visión de lo real, en la cual era posible manipular el mundo
material y el mundo del más allá para obtener beneficios específicos, como la
curación, la muerte, la riqueza, o el amor?
el indio domingo y los untos con agua de yerbas
Aparte de su amo y del diablillo de las juntas, Paula tuvo otros amantes. Ella afirmó
ante los inquisidores que saldria alguna ves como lo hasia muchas noches a buscar
quien la queria vien para sus deshonestidades y tratos yllicitos
48
. En particular, se refirió a un hombre para
quien se hizo untos con el agua de yerba del tostón, cuyas propiedades y usos se los
había enseñado el indio Domingo en la pascua de reyes. Así lo narro:
[...]que la pascoa de los rreyes que paso hico un año que aviendo la dicho domingo yndio
que murio de rrepente que tomase esta la yerva del tostón la qual le dio el dicho yndio y
quemada la echase en un calavacillo junto con un poco de agua y que cuando quessiese yrse
a ver con el hombre que queria bien para que la quissiese mucho con unas plumas se unstase
con el agua de dicho calavasillo por los pechos tablas de los bracos espaldas por donde la
avia de abrazar el dicho hombre y que asi mismo se untase la cara y que antes que se
secasse la dicha agua procurase abracarle lo qual hico esta por muchas vezes quando se yva
a ver con el dicho hombre y por la dicha pascoa de rreyes hico lo propio yendo esta a su
casa y viniendo el a la de esta untandose quando lo veia benir porque no se le secasse y
la hallasse mojada con la dicha agua [...]
49
.
El destello de sus palabras irradia un resplandor especial que ilumina su cuerpo femenino
en cautiverio. Estas confesiones exhiben la sensualidad afrocaribeña como un territorio
insumiso a la moralidad católica. En pleno siglo contrarresformista, esta mezcla de
saberes indígenas puestos en práctica por mujeres de ascendencia africana debió
resultar explosiva ante los ojos del clero español. Los inquisidores perseguían la magia
amorosa porque, según ellos, incitaba a la lasciva, a la concupiscencia y a la
promiscuidad. A propósito de la magia amorosa y sexual en México colonial, Ruth Behar
señala:
Independientemente de que el discurso de la brujería y de la magia sexual tuvieran lugar
entre las mujeres que se transmitían remedio o entre embrujados y brujas, la Iglesia se
entrometía para enterarse. Era la Iglesia la que propiciaba esta clase de discursos al
requerir confesión y al hacer públicos los edictos de fe en que la superstición, la
brujería y la magia eran denunciados como pecados. También se había insinuado en el
terreno familiar y sexual, al controlar los ritos del matrimonio y definir los pecados
sexuales y familiares
50
.
amuletos africanos para ligar el amor ajeno
Cartagena de Indias, año de 1632
Paula también fue acusada de fabricar y llevar amuletos para el bien querer. Este
aprendizaje lo había realizado con las mujeres afroamericanas que vivían en la ciudad de
La Habana. En sus declaraciones Paula cuenta que:
[...] Luisa de Soto enseño a esta como dicho tiene y le dixo que se avia de lavar con el
agua de la yerba curia para que los hombres la quisiessen vien despues de averse labado
dio quenta a melchora morena libre que bive en la havana en la calle de justiniano y la
dixo que la dicha luisa de soto le avia dicho y la dicha melchora morena pregunto a esta
si avia votado el agua con los palillos de la dicha yerva despues de haverse lavado y
rrespondiendola que ssi la dixo que los palillos no la avia de botas sino traerlos consigo
metidos en una bolcilla para el dicho efecto de que los honbres la quisiessen lo qual hiso
esta y poniendolos en una bolcilla de tela blanca los traxo consigo al cuello [...]
51
.
Más tarde Paula explicó cómo el amuleto de amor para ligar a los amantes se fue
perfeccionando con los consejos que le dio María esclava de Doña Isabel, que
vive en la ciudad de La Habana en la Calle de la Feria:
[...] estando en conversacion con esta y tratando de hombres y sus amistades la dixo que
esta traya en una bolsa la yerva curia para que la quisissen vien a lo qual la pregunto la
dicha María que si la traya con rrais y rrespondio esta que si le dixo la dicha maria que
cortase un poquito de la dicha rais la qual pussiese en una bolsilla junta con unos pocos
de cavellos de hombre a quien quisiesse vien y esta lo hico tomando unos pocos de cavellos
de pedro moco español de la contaduria [...]
52
.
En el debate afroamericanista existe un gran vacío respecto a la demografía de la trata
en el continente. Como afirma Paul Lovejoy, pese a los análisis y revisiones
permanentes, no se conocen con suficiente certeza los orígenes regionales de los esclavos
para períodos concretos y según la edad y el sexo
53
. Esta carencia se convierte en un obstáculo
cuando se trata de identificar las influencias africanas precisas en prácticas como la
descrita anteriormente
54
. Las escuelas
sobre asuntos afrocubanos y afrobrasileros han insistido en la yorubanización del área
otrora esclavista del Caribe insular
55
.
El interés en el debate sobre las zonas de procedencia y las cifras no debe desestimarse,
puesto que su afinamiento permitiría precisar lo que distingue la especificidad africana
de una tradición en este caso las tradiciones yorubas acerca de la magia- de la
incorporación de nuevos elementos provenientes de otras tradiciones. En el caso que nos
ocupa, no sería arriesgado establecer una relación entre las culturas yorubas, la
realidad demográfica cubana del siglo XVII y los legados africanos Ewé y Fon en el arte
del bien querer.
Los estudios demográficos demuestran que efectivamente el Caribe insular y, en particular
la isla de Cuba, fue una gran receptora de poblaciones Ewé, Aja y Fon durante el siglo
XVII
56
, es decir, los grupos conocidos en las fuentes
españolas como Araras y Jeje-Nago para el caso del Brasil
57
. Esta particularidad de la demografía de la
trata nos permite restringir el área geográfica africana de donde probablemente llegaron
legados de tradiciones mágicas al Caribe durante el periodo mencionado. De manera
específica nos estaríamos refiriendo a la región del Golfo de Guinea y, de manera
especial, al área que hoy comprende las repúblicas de Togo y Benín.
El segundo proceso que se realizó en contra de Paula de Eguiluz nos aporta nuevos
elementos acerca de este asunto. Entre 1624 y 1632, Paula vivió en el Hospital de la
ciudad de Cartagena purgando la pena que le había sido impuesta. A pesar de que algunos
afirmaron que vivía como buena cristiana, en el año de 1632 se abrió el segundo proceso
de fe en su contra. Durante esos ocho años, Paula no se resignó a llevar el hábito de
reconciliada y a trabajar en el hospicio, sino que también se empleó en la venta de
favores relacionados con la magia amorosa. Sus clientas fueron las mujeres españolas de
la ciudad. En este periodo, Paula se dedicó sobre todo a la elaboración de amuletos para
ligar a los maridos infieles de sus clientas. Paula había obtenido este saber de María y
Melchora, mujeres afroamericanas que frecuentó en Cuba.
El 5 de julio de 1632
[...] Doña ana de la fuente muger de don francisco de la guerra vesino de Tolu [...] dijo
[...] que avra un año poco mas o menos que estando aflihida por un disguso con su marido
llamo a Bartola negra su esclaba y le dixo que lo que había hecho por ella no avia tenido
effecto porque parecia que cada dia estaba el dicho su marido peor con esta la qual se
ofrecio de llamar a Paula de eguiluz [...]
58
.
Paula acudió al llamado de Doña Ana y le solicitó:
[...] dos camissas una de esta confesante y otra de su marido conque los dos hubieron
dormido juntos y unas calcetas y escarpines del dicho su marido y unos cavellos del
susodicho y pelos de su barba y de la cabessa de esta y unos horines de entrambos todo lo
qual confiessa esta declarante se lo dio a la dicha Paula de eguiluz [...]
59
.
Luego Paula le trajo...
[...]una bolcita de tafetan carmesi y dentro de ella una cossa redonda como rreal de a
ocho de color canela y unas raices mui delgadas y fruticas que esta no conocio[...]
60
.
Paula dijo a Ana de la Fuente que todo esto era para que su marido no tuviera mala
condición y la quisiese mucho, pero la clienta afirmó a los inquisidores que siempre
estuvo insatisfecha con los resultados y que todo lo tenía por embuste, y que Paula sólo
lo había hecho por sacarle dinero porque le pedía unas veces seis pesos y otras doce, y
de esta manera le había dado más de cincuenta
61
.
Tanto en la zona del Golfo de Guinea como en la Cuenca congolesa, alguien que quiera
conseguir una mujer o un hombre buscará al especialista en la elaboración de filtros de
amor y le llevará algunos cabellos de la persona de quien se quiere enamorar. El
especialista lo mezclará con otros productos y entregará a su cliente el filtro con las
instrucciones para su utilización. Según las tradiciones de numerosos pueblos del Africa
occidental, cabellos, uñas y pelos púbicos, al hacer parte del cuerpo de una persona,
simbolizan a la persona entera. La posesión de una mecha de la persona amada permite
poseerla enteramente
62
. Según Faïk-Nzuji, en todo el continente,
partes del cuerpo son extraídas de un cuerpo viviente o de un cadáver para ser
introducidas como ingredientes en la fabricación de medicinas, filtros u
otros objetos que tienen función simbólica
63
, como sería el caso de los amuletos utilizados
por Paula.
nudos de la magia salomonis para ligar al marido de doña ana
Pero a pesar de que doña Ana afirmó ante los inquisidores que todo era un fraude, cuenta
que se acuerda que teniendo selos del dicho su marido comunicandolo con la dicha
Paula de eguilus le pidio a esta una cinta de los calcones del ducho marido y esta se la
dio como de una bara de largo [...] y al cavo del quarto dia la traxo llena de nudoz y
clavada con ciete alfileres y un cordon de algodon con muchos nudos del tamaño de un
palmo y ato un cavo con otro y le dixo que trayendolo esta y luego dixo que metiendolo en
un papel y pendiendo en una caxa quedaria ligado su marido para no tratar con otra
muger
64
.
Esta práctica era utilizada en Canarias durante el siglo XVI. En un libro de magia del
siglo XVI, en el cual se resumen algunos puntos de la magia salomonis, aparece una receta
para ligar a cualquier persona. Las primeras líneas dicen así:
Para ligar cualquyer persona, toma filo de alanbre que aya un palmo y faz en el nueve
nudos y quando los dyeres dyrás ansy: enlego a fulana o fulano en forno o molino o en
monte o en rrío o en tyenda o en cama o en cualquier cosa que quisyeres, en el nombre de
Lucifer y de Satanás y de Barabás y de Galias y de Barachim y de Gayfáz y de quantos
demonios nel mundo son enlugar y nel mar y en la tierra y allende la mar y aquende la mar
[
] aynsi sea ligado fulano o fulana que no pueda ser desligado de onbre ny de muger
del mundo fasta que yo mismo los deslygue y dyras a cada nudo que dyeres nueve vezes estas
palabras sobre dichas, y despues metelos embueltos en una hoja de plomo y muy byen
zerrado, tapalo con una poca de pez y despues metelo en una nuez y nun cuerno de cabrón
65
.
Estos fragmentos parecen hacer parte de uno de los libros de magia más importantes
conocidos por Occidente desde la antigüedad, atribuido al rey Salomón. Se trata de la
obra intitulada la Clavícula. Sin embargo, muchas otras obras atribuidas a Salomón
circularon en Europa durante la Edad Media y la época de los descubrimientos
66
. Si
bien el testimonio transcrito por el escribano en la audiencia de Paula nos deja inciertos
acerca del número de nudos que se hallan en la cinta que entregó a doña Ana, lo más
sorprendente es que la estructura de esta modalidad para ligar al marido infiel sigue las
indicaciones que aparecen en el manuscrito de Canarias. Lo cual nos permite afirmar que
Paula también había incorporado en su arte del bien querer legados de tradiciones
antiguas que circulaban en Europa, en otra zona portuaria de gran importancia en esta
época, como fueron las islas Canarias.
conclusión
El contrapunteo entre los sentimientos y prácticas de Paula y la presunción de herejía
de los jueces permiten colegir que Paula no sólo iba bien vestida por ser una
esclava consentida por su amo. Es probable que ella vendiera sus servicios desde que
vivía en la las Minas del Cobre, en la casa de Joan de Eguiluz. O incluso en la ciudad de
La Habana, en donde frecuentaba a sus amigas negras esclavas.
Desafortunadamente, los expedientes no son explícitos respecto al destino del lucro
derivado de su ocupación en el arte del bien querer. Pero lo que sí queda claro es que
sus afirmaciones aluden a la censura que los españoles imponían a cualquier pretensión
afectiva o material de las negras criollas esclavizadas. No hay que olvidar
que Paula se defendió en su primera audiencia afirmando que todo era un falso testimonio
que encerraba una venganza. Según ella, nadie toleraba que el amor de su amo le
proporcionará un bienestar que, según la sociedad, no merecía.
La venta de sus saberes mágicos le permitió cierta movilidad en el seno de la sociedad
de castas. Es difícil definir los contornos de esta movilidad dada la fragmentación
cronológica y temática de las fuentes. Sin embargo, parece indudable que las
negras criollas que habitaban en grandes ciudades portuarias tenían espacios
de vida cuyas fronteras eran más flexibles que las que delimitaban los territorios de la
cotidianidad de las africanas bozales
67
. Este es el caso de Guiomar Bran y Leonor Zape,
dos mujeres africanas que trabajaron en calidad de esclavas en las minas de oro de
Zaragoza (nordeste de Antioquia), en los primeros decenios del siglo XVII. Acusadas de
brujería, comparecieron ante el Tribunal de la Inquisición de Cartagena. Sus testimonios
sugieren que a diferencia de los ámbitos urbanos surgidos en el contexto de la
plantación cañera o portuaria, las minas habrían sido espacios más hostiles para las
mujeres esclavizadas. La mala alimentación, el trabajo duro y las enfermedades no daban
tregua. La lucha por la resocialización estaba acorralada por la hambruna y la muerte
68
.
Además, a diferencia del Caribe insular y continental, en las minas continentales no
existía el mismo grado de interacción entre la gente africana y europea. Este hecho es
importante, puesto que la clientela de las médicas del alma estaba constituida
especialmente por mujeres españolas.
Paula de Eguiluz fue una mujer singular. Su vida de esclava la llevó desde
Santo Domingo hacia Puerto Rico, Cuba y luego hacia el Caribe de Tierra Firme en Cartagena
de Indias. En ella brilló el interés por conseguir la sabiduría para mantener el don
del amor. El arte del bien querer le permitió acceder a formas peculiares de movilidad
dentro de los márgenes del cautiverio. En sus fronteras aprendió las artes de tres
mundos: de Africa, la fabricación de amuletos; de America, las propiedades y usos de las
plantas; de Europa, las herencias salomónicas. Los relatos sobre su vida amorosa y sexual
nos dejan sin duda muchas preguntas. El legado americano sobre el uso de plantas y baños,
entregado a Paula por Domingo indio nos abre horizontes de investigación hasta el meoneto
casi inexplorados. La mayor parte de la literatura histórica y antropológica ha
consagrado sus esfuerzos al estudio de las interacciones entre europeos e indígenas o
entre europeos y africanos, pero muy poco sabemos del universo de intercambios entre
indígenas y africanos en el Nuevo Mundo en tiempos coloniales. En segundo lugar, se halla
la herencia africana. La fabricación y perfeccionamiento de amuletos para ligar fue
recibida por Paula de las afroamericanas habaneras, que conocían la práctica orientada a
cargar la materia con el fin de liberar o contener su energía para manipularla. Este tipo
de acción mágica es común aún hoy a todos los pueblos del Africa occidental. También
permanece en el Caribe insular, continental y, por supuesto, en Brasil. Sería de gran
utilidad adelantar pesquisas sobre este tipo de legados en la región de la América
meridional. Del mismo modo, es necesario contemplar pesquisas que nos conduzcan a explorar
las interacciones de los europeos con la gente africana en las ciudades portuarias
europeas o en las islas que jugaron un papel destacado en la trata atlántica. Quizás
conoceremos mejor el tipo de legados africano y europeo y las transformaciones que ellos
habían sufrido antes de llegar a América en los barcos negreros o en las embarcaciones
que transportaban a los colonos españoles.
Hoy, como en tiempos coloniales, los saberes ancestrales de la magia amorosa afrocaribeña
son consultados para mantener vivas las llamas del amor y de la sensualidad, dos
cualidades espirituales de la gente caribeña de las islas y del continente. Es quizás
tiempo de desfolclorizar estos temas y de despojarlos de los estereotipos que los han
reducido a los extremos de la lascivia y la vulgaridad. La sexualidad y los afectos
también tienen una historia y hoy, después de 150 años de la abolición, se requiere
comenzar a invalidar los clichés que entorpecen la mejor comprensión de la herencia
afroamericana, la cual también hace parte constitutiva de nuestra identidad.
|
1. Los datos para la elaboración de este artículo hacen parte de mi
tesis doctoral titulada Brujería y reconstrucción de identidades entre los
africanos y sus descendientes en la Nueva Granada, siglo XVII, París, Universidad de
París 1 (Sorbona, 1999). Bajo la dirección de Jean-Pierre CHRETIEN. La investigación
fue realizada gracias al apoyo de COLCIENCIAS-Universidad de los Andes.
2. Profesora Asociada del Departamento de Historia, Facultad
de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes. Grupo de Estudios Afrocolombianos
Coloniales y Contemporáneos. Grupos y Centros de COLCIENCIAS.
3. Hábito de reconciliada: el hábito era un uniforme que
distinguía a los miembros de cualquier organización civil , militar o eclesiástica. En
los expedientes, esta palabra se utilizaba mucho como equivalente de
sambenito, que era una capa o escapulario que se ponía a los penitentes
reconciliados por el Tribunal de la Inquisición. Todo reo que comparecía en un auto de
fe debía llevar un sambenito, en el cual se representaba, por medio de las insignias, el
delito por el cual había sido juzgado. Estos dibujos, según el caso, evocaban espantosas
llamas o demonios empujando al reo hacia el infierno. El uso prolongado de este atuendo
era una de las condenas más frecuentes y que mayor impacto moral tenía, puesto que quien
lo llevaba se exponía al escarmiento, la vejación o el insulto de sus congéneres. La
Inquisición disponía también que, después de cumplida la sentencia, no se destruyera
el sambenito, sino que fuese colgado en la iglesia parroquial para la perpetua memoria de
la vergüenza en que había incurrido el que lo llevaba y para advertencia de sus
descendientes y del pueblo en general. Ver SPLENDIANI, Ana María, SÁNCHEZ, Enrique,
LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, Cincuenta años de Inquisición en el Tribunal de
Cartagena de Indias, 1610-1660. Glosario, Indice onomástico, Indice toponímico, Indice
de reos, Bogotá, Centro Editorial Javeriano CEJA, 1997, pp. 45-46, 53.
4. Archivo Histórico Nacional de Madrid, en adelante
citado como A. H. M, Sección Inquisición, Fondo Procesos de Fe de Cartagena, rollo
microfilmado Nº 2, Libro 1620, Expediente 10, Folio 89r.
5. Mulatas libres: según las categorías de la sociedad de
castas colonial, eran mulatas las descendientes de madres africanas y padres europeos. El
caso inverso fue menos frecuente. También podrían ser mulatas las hijas de negras
criollas y padres europeos. Con la palabra libre se connota aquellas
personas que habían logrado conquistar la libertad bien fuera mediante la compra de
cartas de libertad o ahorro, o porque sus amos habían acordado darles la libertad sin
mediación de dinero, lo cual se conocía con la expresión de libertad por
gracia.
6. A.H.M., Sección Inquisición, fondo Procesos de Fe de
Cartagena, rollo 2, libro 1620, año de 1632, folios 9r-v.
7. FARGE, Arlette, Le goût de l´Archive, París, Seuil,
1989, p. 40.
8. Cimarronaje: en los estudios afroamericanos, el
cimarronaje se refiere a múltiples y diversas formas de resistencia al cautiverio
ejercidas por la gente africana y sus descendientes en América.
9. Otra perspectiva del cuerpo como territorio de
resistencia a la esclavitud y el cautiverio se halla en la monografía de grado de Jessica
Spicker. En este trabajo, la autora analiza el aborto y el infanticidio practicado por las
esclavizadas en la Nueva Granada como una forma de resistencia a la procreación que
destinaba sus hijos al cautiverio. Según las leyes coloniales, la prole de las mujeres
esclavizadas heredaba de su madre la condición de esclavo. Ver SPICKER, Jessica, Mujer
esclava: demografía y familia criolla en la Nueva Granada, 1750-1810, Bogotá,
Universidad de los Andes, 1996. Tesis de grado para optar por el título de Antropóloga
bajo la dirección de Luz Adriana Maya Restrepo.
10. Negra criolla: esta expresión utilizada en el contexto
colonial esclavista español designaba a los/as descendientes de los/as africanos
nacidos/as en las colonias americanas. El término criollo/a parece tener en estos casos
una acepción de gentilicio. Sin embargo, la lectura de Alonso de Sandoval (S.J), quien en
1627 publicó su tratado sobre la esclavitud en Cartagena, aporta nuevos elementos para la
mejor comprensión de estos vocablos. El jesuita señala que a principios del siglo XVII
ya existían criollos en los puertos de embarque africanos. Este dato pondría
en duda la acepción de gentilicio antes mencionada, pues para el jesuita eran criollos en
Africa aquellos africanos/as que participan de la cultura de los portugueses, en especial,
quienes sabían expresarse en portugués y estaban bautizados. Si tenemos en cuenta estas
dos acepciones, negro/a criollo/a en América podría ser aquella persona que aun siendo
hijo/a de africanos poseía destrezas culturales europeas tanto como africanas. Sin
embargo, resultaría arriesgado afirmar de manera categórica que todos/as las personas
denominadas criollas/os en los documentos coloniales habían nacido en
América.
11. Ríos de Guinea: según los estudios sobre la
demografía de la trata por Cartagena, los ríos de Guinea comprendían la región que hoy
se extiende entre las actuales repúblicas de Senegal y Sierra Leona. Esta región está
bañada por varios ríos de gran importancia, como son: el río Senegal, el río Gambia,
el río Casamanza y el río Cacheo. Desde el punto de vista geográfico, está compuesta
por dos importantísimas sub-regiones conocidas como Senegamabia y Alta Guinea. Ver
CURTIN, Philip, The Atlantic Slave Trade. A Census, Wisconsin, The University of Wisconsin
Press, 1969.
12. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de Fe de
Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folios: 41r-v. [...] fuele
dicho que de su genealogia y haciendo la dixo que como dicho tiene nasio en la ciudad de
de sancto domingo en cassa de diego de legisamo de quien era esclava su madre Guiomar
negra negra de casta biafara y que no save quien fue su padre ni tiene noticia de sus
abuelos paternos ni maternos ni de los demas transversales y colaterales y solo conoce a
dos hermanos que tiene en la dicha ciudad de sancto domingo llamadas ana y juana que la
ana es libre y la juana esclava de antonio de jaques en la dicha ciudad de sancto domingo
a donde esta estubo hasta hedad de trece años que por deudas que el dicho su hamo devia
juan nieto criollo de la dicha ciudad se hisso pagado en esta y otras de la deuda que a el
se le devia el qual la vendio despues a ynigo de otaco que la llevo a puerto rico a donde
en su poder estubo quatro años al cavo de lo qua les su muger no gusto de que estuviesse
esta en cassa por tener celos de ella e hisso que el dicho su marido la enbiasse a la
havana a donde la conpro joan de Eguiluz el amo que oy tiene en cuyo servizio a estado
todo el demas tienpo hasta que fue pressa por este sancto officio [...].
13. HAMPATE-BA, A., La tradition vivante, en
Historia General de África, tomo I, Metodología e Historia Africana, Madrid, Editorial
Tecnos-UNESCO, 1982, pp. 190.
14. EYMERICH, Nicolau, PEÑA, Francisco, Le Manuel des
Inquisiteurs, París, La Haye, Mouton Editeur, 1973, pp. 71. Introduction, traduction et
notes de Louis Sala-Moulins. La primera edición de esta obra fue publicada en el último
cuarto del siglo XIV. Nicolau Eymerich nació en 1320 en Gerona, reino de
Cataluña-Aragón. A la edad de catorce años entró a la Orden de los Dominicos. En 1357
se convirtió en Inquisidor General de Caluña, Aragon, Valencia y Mayorca.
15. En el Libro II de su obra titulada De Instauranda
Aethiopum Salute, el jesuita describe con detalle la falsa religión de los
Etíopes. Ver DE SANDOVAL, Alonso, De Instauranda Aethiopum Salute, Sevilla,
Francisco de Lyra Editor, 1627.
16. GRUZINSKI, Serge, La colonisation de
limaginaire. Sociétés indigènes et occidentalisation dans le Mexique espagnol
XVII-XVIIIème siècles, París, Gallimard, 1988, p. 221-222. Traducción personal.
17. Libre: persona que había logrado acceder a la
libertad dentro de la sociedad esclavista colonial. Las modalidades eran variadas. Entre
las más frecuentes se halla la automanumisión, es decir, la compra de la
libertad por parte de los propios/as esclavizados/as. Esta estrategia era contemplaba en
los Códigos siempre y cuando el cautivo pudiera reunir el dinero equivalente a su precio
y tuviera el consentimiento de su amo/a para realizar la transacción. La otra modalidad,
como ya se dijo, era la libertad por gracia.
18. GRUZINSKI, Serge, op. cit., p. 221.
19. Para profundizar acerca de las estrategias de
resistencia, adaptación y sobrevivencia de la gente de ascendencia africana en el Perú
colonial, ver AGUIRRE, Carlos, Agentes de su propia emancipación: Manumisión de
esclavos en Lima, Perú (1821-1854), en América Negra, No. 4, Bogotá-Colombia,
Pontifica Universidad Javeriana, diciembre de 1992, pp. 101-139.
20. Trabajos históricos recientes demuestran que los
documentos de la Inquisición son una fuente privilegiada para el estudio de la sexualidad
en la Colonia. Ver GIRALDO, Carolina, Homoerotismo femenino en la Nueva Granada,
1745-1822, en En otras palabras, No. 9, Bogotá, agosto-diciembre 2001, pp. 23-44.
21. Fiscal: era el funcionario de la Inquisición que
tenía la función de presentar la acusación contra un sospechoso después de haber
reunido las pruebas suficientes y necesarias. En América, era un funcionario enviado
siempre desde España y no podía tener lazos de parentesco en las colonias. Era el cargo
más importante después del de Inquisidor y sustituía a éste en su ausencia. En este
caso, era llamado fiscal-inquisidor y no se tomaba en cuenta la incompatibilidad de las
funciones de acusador y juez que ejercía contemporáneamente; cf. SPLENDIANI, Ana María,
SÁNCHEZ, Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 45.
22. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 20r.
23. Comisario: funcionario de la Inquisición que
representaba al inquisidor en los centros poblados de provincia. A pesar de ser el primer
encargado de las investigaciones, su poder era limitado. Cuando recibía una delación, o
el mismo descubría a un sospechoso, no podía abrir la investigación oficial sin antes
avisar al inquisidor y obtener su autorización; cf. SPLENDIANI, Ana María, SÁNCHEZ,
Enrique y LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 41.
24. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 35r.
25. A.H.M. Sección Inquisición. Fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, Rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, Folios 45v-47v.
26. EYMERICH, Nicolau, PEÑA, Francisco, op. cit., p.
92.
27. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 44r.
28. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 49v y 68v.
29. Familiar de la Inquisición: funcionario local
del Santo Oficio que colaboraba con el Tribunal. Aunque no gozaba de un salario, el cargo
implicaba muchos beneficios, tales como no pagar impuestos, poder llevar armas y sobre
todo el prestigio de pertenecer a la Inquisición. La tarea más importante del familiar
era en efecto espiar y denunciar. En América se encomendaba este oficio a los
comerciantes y a los letrados, que eran muy pocos; cf. SPLENDIANI, Ana María, SÁNCHEZ,
Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 45.
30. Secuestro de bienes: se refiere al embargo que de los
bienes del reo se hacía en el momento mismo en que se llevaba a éste al Tribunal y que
se mantenía hasta que se dictase la sentencia definitiva. De estos bienes secuestrados,
una parte se entregaba a los familiares. En caso de probarse durante le proceso la
culpabilidad del reo, sus bienes eran confiscados definitivamente; cf. SPLENDIANI, Ana
María, SÁNCHEZ, Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 54.
31. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folios 33r-v. El subrayado es
mío.
32. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 2v. Paula negra
esclaba de joan de eguiluz alcalde maior de las minas de el cobre de su magestad en la
governacion de Cuba[
]. El subrayado es mío.
33. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 50v.. El subrayado es
mío.
34. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 55v.
35. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folios 56r-v y 69v.
36. EYMERICH, Nicolau, PEÑA, Francisco, op. cit.,
p.66.
37. Ibid., p. 49.
38. BORJA, Jaime (ed.), Inquisición, muerte y
sexualidad en la Nueva Granada, Bogotá, Ariel-CEJA, 1996, pp. 189-190.
39. MAYA, Adriana, Propuesta de estudio para
una formación afroamericanísta, en América Negra, Bogotá, No.7, Pontificia
Universidad Javeriana, 1994, pp. 139-158.
40. A.H.M., Libro I, 1614-1637, folio 219v. Ver MAYA,
Adriana, Las Brujas de Zaragoza: Resistencia y Cimarronaje en las minas de
Antioquia, Colombia, 1619-1622, en América Negra, Bogotá, N° 4, Universidad
Javeriana, 1992, pp. 95-96.
41. FAÏK-NZUJI, Clémentine, La puissance du
sacré. Lhomme, la nature et lart en Afrique Noire, París, Maisonneuve et
Larose, 1993, pp. 22.
42. ALBERRO, Solange, Inquisición y sociedad en
México, 1571-1700, México, Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Historia,
1988, pp. 464.
43. Ver MAYA, Adriana, Las Brujas de
Zaragoza..., op. cit., pp. 85-98.
44. A.H.M., Sección Inquisición, fondo:
Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 73v.
45. A.H.M., Sección Inquisición, fondo:
Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 74v.
46. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 74v-r.
47. Desde la primera mitad del siglo XVII, el
tráfico negrero había inundado el Caribe con gente Arará o Arda. Durante el siglo XVII,
los curanderos Arará vivían de sus saberes botánicos. Ver MAYA, Adriana,
Botánica y medicina africanas en la Nueva Granada, siglo XVII, en Historia
Crítica, No. 19, Bogotá, Universidad de los Andes, enero-junio 2002, pp. 27- 49.
48. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 49v.
49. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 54r-v.
50. BEHAR, Ruth, Brujería sexual, colonialismo y
poderes femeninos: opiniones del santo oficio de la Inquisición de México, en
Sexualidad y matrimonio en la América Hispánica, siglos XVI-XVIII (Asunción Lanvrin,
coordinadora), México, D.F, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Grijalbo, 1991,
pp. 200.
51. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 40v.
52. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, año de 1624, folio 43v.
53. LOVEJOY, Paul, La condición de los
esclavos en las Américas, en De la cadena al vínculo. Una visión de la trata de
esclavos, París, Ediciones UNESCO/Memoria de los pueblos, 2001, p. 180.
54. DEL CASTILLO MATHIEU, Nicolás, Esclavos
negros en Cartagena y sus aportes léxicos, Bogotá, Publicaciones del Instituto Caro y
Cuervo, tomo LXII, 1982.
55. A propósito de este tema, para el caso
cubano ver: ORTIZ, Fernando, Las rebeliones de los afrocubanos, en Revista
Bimestre Cubana, IV, 2, La Habana, 1910, pp. 97-112. Ver también Hampa afro-cubana
: Los negros esclavos. Estudio sociológico y de Derecho Público, en Revista
Bimestre Cubana, La Habana, 1916. Consultar: Los negros esclavos, La Habana, Editorial de
Ciencias Sociales, 1996.
56. CURTIN, Philip, The Atlantic Slave Trade. A
Census, Wisconsin, The University of Wisconsin Press, 1969. Ver también: INIKORI, J. E.,
Introduction, in Forced Migration: the Impact of the Export Slave Trade on African
Societies, Londres, 1981; Mesuring the Atlantic Slave Trade: a Rejoinder, en
Journal of Africain History, XVII, iv, 1976, pp. 607-627; The Origin of the
Diaspora: the Slave Trade from Africa, en Tarikh, V, iv, 1978.
57. DE MELLO E SOUZA, Laura, O diabo e a terra de
Santa Cruz, Sao Paulo, Companhia das letras, 1995.
58. Segundo Proceso contra Paula de Eguiluz, 1632,
A.H.N., Sección Inquisición, fondo: Procesos de Fe de Cartagena, Rollo 2, Libro 1620,
Expediente 10, Segunda parte, Folio 8v.
59. Ibid.
60. Ibid.
61. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos de
Fe de Cartagena, rollo 2, libro 1620, expediente 10, año de 1632, folio 9r-v. Segundo
Proceso contra Paula de Eguiluz
62. FAÏK-NZUJI, Clémentine, op. cit., pp. 45.
Traducción personal.
63. Ibid., p. 46. Traducción personal.
64. A.H.M., Sección Inquisición, fondo: Procesos
de Fe de Cartagena, rollo 2, libro 1620, expediente 10, año de 1632, folio 11v-12v.
Segundo Proceso contra Paula de Eguiluz.
65. LAMB, Úrsula, La Inquisición en
Canarias y un libro de magia del siglo XVI, en Separata de la Revista El Museo
Canario, Números 85-88, Las Palmas de Gran Canaria, 1963, pp. 142.
66. McGREGOR MATHERS, S.L., The key of Salomon,
Londres, 1899. Ver también: GRAESSE, Johann Georg Theodor, Biblioteca magica et
pneumatica, Leipzig, 1843.
67. Bozales: este término fue utilizado por los
europeos para nombrar en América a las personas africanas llegadas directamente de
Africa. Además de esta peculiaridad respecto a su procedencia, también indica que no
hablaban lenguas europeas ni eran practicantes del catolicismo.
68. Ver MAYA RESTREPO, Luz Adriana, Las brujas
de Zaragoza
, op. cit., pp. 85-101.
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