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REVISTA HISTORIA CRÍTICA
(selección de artículos)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias
sociales
Universidad de Los Andes
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días de emoción espectacular: choque cultural,
intriga política y la huelga de choferes de bogotá en 1937
w. john green*
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Las huelgas, por regla general, son importantes desde el punto de vista histórico, entre
otras razones, porque tienen drama, movimiento y conflicto. Son choques en que los actores
tienen mucho que ganar o perder y, sin duda, pueden mostrar los mecanismos internos de una
sociedad. Aunque hay ciertos riesgos en darles demasiado importancia en efecto, hoy
en día sabemos que su ausencia no significa ausencia de conflictos sociales, así como su
presencia tampoco anuncia cambios inminentes-, es indudable que las huelgas producen gran
discusión y debate entre los historiadores. Desde esta perspectiva, la huelga que
llevaron a cabo los choferes bogotanos en 1937 no es ninguna excepción, aunque
desgraciadamente los investigadores de este periodo no han demostrado mucho interés en
ella
1
.
Los estudiosos han considerado el episodio simplemente como un momento incómodo en la
vida política de Jorge Eliécer Gaitán
2
. Es una lástima porque esta huelga y su resolución
precipitada generaron un agudo debate público que ilustró procesos políticos y temas
históricos que animaban la vida nacional en este período. El 13 de febrero de 1937, el
periódico de un sindicato de empleados caleños, Adelante, anotó que quizás
ninguno de los acontecimientos actuales de Colombia ocupe tanto la opinión come el de la
huelga de choferes de la capital. Al día siguiente, una publicación sindical
bogotana, Nosotros, comentó que Bogotá vivió en la huelga días de emoción
espectacular
3
.
La interpretación convencional de la crisis sostiene que Gaitán, al decretar que los
choferes debían vestir uniformes en lugar de ruanas, perdió el apoyo de las clases
trabajadoras y, como consecuencia de ello, su cargo político como alcalde de Bogotá. Sin
embargo, no es difícil demostrar que el alcalde del pueblo contó en realidad
con un gran apoyo de los trabajadores colombianos antes, durante y después de la huelga.
Apreciar el conflicto desde esta perspectiva tiene implicaciones profundas para la
interpretación del gaitanismo en los años 40.
En el nivel más básico, este ensayo quiere poner de presente las conexiones
fundamentales entre Gaitán y las clases trabajadores colombianas. También pretende
demostrar que los trabajadores eran actores políticos muy hábiles, dotados de una
capacidad impresionante para hacer distinciones sofisticadas. Durante su breve experiencia
como alcalde, que colombianos de todos los sectores reconocieron como un fenómeno de suma
importancia nacional, Gaitán concentró sus esfuerzos en solucionar los problemas
padecidos por el pueblo. Es verdad que sus métodos paternalistas, así como su defensa de
la modernidad, crearon choques culturales con muchos miembros del pueblo sobre cuestiones
de dignidad y autonomía. Pero al fin y al cabo, la mayoría de los obreros y empleados,
aunque no estuviesen de acuerdo con la medida, pudieron ver más allá del problema de los
uniformes. Los trabajadores no ignoraron los intereses políticos que estaban en juego en
1937 y continuaron viendo a Gaitán como su gran paladín, situación que no cambiaría
hasta el momento de su asesinato en 1948
4
.
Pero más importante, este ensayo quiere detenerse en la antigua y creciente lucha entre
el ala moderada del partido liberal y los liberales de izquierda, cuyo estallido se
produce después de 1944. En 1937, Colombia se encuentra en medio del proceso de cambio
que representa la revolución en marcha de Alfonso López Pumarejo, la cual
llega a su punto culminante con la reforma constitucional de 1936. Con este proceso de
reforma, que incluyó una nueva ley agraria y mejoramientos en el sistema de educación, y
con sus atenciones benévolas hacia los sindicatos, el presidente López había ganado el
apoyo de grandes porciones de las clases populares, incluyendo los líderes sindicalistas
y del partido comunista. López sabía, sin embargo, que todavía tendría que tener
cuidado con las fuerzas de la izquierda liberal acaudilladas por Gaitán.
La huelga de los choferes presentó un momento emocional de alto drama político en un
contexto de crecientes aspiraciones populares y extrañas contradicciones que dependían
de la estructura particular de la política colombiana. Aunque el pueblo estaba en camino
de ganar un mayor acceso a los mecanismos políticos, la posición del alcalde de Bogotá
era relativamente frágil, pues dependía, como cualquier otro alcalde o gobernador, del
ejecutivo. De esta manera, Gaitán era vulnerable al capricho del presidente de la
república. Por otra parte, Gaitán, un abogado conocido como representante de los
sindicatos colombianos, representaba a la izquierda que trataba de negociar una huelga sin
hacer daño a su base popular. Por lo tanto, la huelga desenmascaró las relaciones
problemáticas entre el Estado, el partido liberal (que se autoproclamó el protector de
las clases obreras) y el pueblo. Demostró también la complejidad de las luchas entre los
liberales de izquierda y los jefes naturales del partido liberal. Además, la
huelga mostró que las divisiones entre los liberales, así como las divisiones entre
liberales y conservadores, afectarían la historia de Colombia por muchas décadas; y,
finalmente, exacerbó el conflicto entre las elites de los dos partidos y los sectores
populares.
un alcalde del pueblo
Dado su papel en las ramificaciones políticas que resultaron de la huelga de las
bananeras (1928) y a sus grandes esfuerzos como abogado laboral, Gaitán seguía siendo un
héroe liberal a nivel popular, incluso después de su breve salida del partido entre 1933
y 1935, cuando lideró el movimiento disidente UNIR
5
. Pero al mismo tiempo, la posición que él y los otros
líderes de la izquierda liberal ocuparon en el partido fue difícil; ni siquiera el clima
de grandes expectativas creadas por López Pumarejo facilitaron la situación de los
elementos más radicales del partido liberal. Sin embargo el prestigio e influencia que
Gaitán disfrutaba entre sectores enormes del partido fue indiscutible. Gaitán había
sido elegido miembro del consejo municipal de Bogotá desde 1930, razón por la cual
conocía muy bien los problemas locales
6
. Por eso, López Pumarejo, que también gozaba de una
gran popularidad, no podía darse el lujo de ignorar a Gaitán; en 1937, lo nombró
alcalde de Bogotá, a pesar de las protestas del gobernador de Cundinamarca
7
.
Los colombianos anticiparon el nombramiento de Gaitán con mucha interés
8
. El Diario Nacional de Bogotá, uno de los diarios más
importantes de la izquierda liberal en los años 30, proclamó en un editorial que la
presencia de Gaitán, un hombre de gran energía, gran capacidad y
gran prestigio en la alcaldía, sería la solución de una crisis de
vieja data y pesada madurez. Sus editores insistían en que Gaitán ha sido en
el país a la manera de un gonfaloniero de las reivindicaciones proletarias, y
alababan sus actividades en el concejo. Aunque grupos oligárquicos querían
negarle la alcaldía a Gaitán, para muchos colombianos éste ya era el alcalde verdadero,
la pupila, el cerebro y el brazo de la capital
9
.
El 22 de mayo, sus simpatizantes realizaron una enorme manifestación en Bogotá para
celebrar su nombramiento. Darío Samper habló de la ocasión como una toma de la
ciudad por las izquierdas de país e hizo notar la oposición de las
oligarquías bancarias. Gerardo Molina destacó el triunfo del frente
popular que apoyó a Gaitán y señaló los cambios concretos que el pueblo bogotano
necesitaba. Gaitán respondió que bajo de su administración sería borrada del
diccionario administrativo la palabra imposible para substituirla
ventajosamente por la palabra «estímulo». Los incapaces serían
expulsados de la alcaldía y los indelicados que robaron los recursos
municipales irían a la cárcel
10
.
La posición que Gaitán ocupó desde junio de 1936 hasta febrero de 1937 le fue
ofrecida (así lo creían muchas personas) como una oportunidad para fracasar.
En la Costa atlántica, el cónsul estadounidense afirmó que la opinión
local mantenía que su nombramiento fue hecho con el fin de dañarle
políticamente
11
. Aunque Gaitán entendía los riesgos, aceptó el
puesto para demostrar sus habilidades administrativas
12
. Pero no quería aceptar su cargo como un suplicante
humilde de la mano del nuevo gobernador de Cundinamarca. El 8 de junio, siete años
después de las manifestaciones contra el gobierno conservador, Gaitán marchó hacia la
alcaldía encabezando una multitud de bogotanos y, en palabras del Diario Nacional,
tomó posesión en nombre del pueblo
13
. Aludiendo a las posibilidades de Gaitán como
alcalde, un comentarista observó que no es posible detener el torrente de
entusiasmo
14
. Este comentario podía aplicarse a muchas otras regiones del país
15
.
Por el momento, los barrios populares de Bogotá se encontraban bajo la doble presión del
aumento natural de la población y de la migración del campo, y los residentes
comunicaron sus necesidades al nuevo alcalde
16
. Por eso, Gaitán hizo grandes esfuerzos para
mejorar la vida material del pueblo, tratando de solucionar los problemas de aguas negras
y de acueducto, construyendo vías de transporte para los barrios populares, y adelantando
un proyecto para electrificar los hogares de los trabajadores. También inició obras de
construcción en dos lugares nuevos e intentó mejorar las condiciones de clínicas y
escuelas. Para crear una administración más eficaz, Gaitán, trató de eliminar las
influencias clientelistas en la selección de empleados en la alcaldía
17
.
Desde muchos lugares del país, el alcalde Gaitán fue aclamado. En Medellín, el
sindicato de trabajadores municipales elogió sus esfuerzos; en Barranquilla, fue
aplaudido como maestro y jefe de las izquierdas. Gracias a sus labores,
Gaitán había transformado a Bogotá, por lo que fue considerado como el moderno
Nemhías, quien reconstruyó las murallas, defendiendo [
] al pueblo de
Jerusalén
18
.
el trasfondo de la huelga
Después de reconocer las actividades de Gaitán como alcalde, los comentarios históricos
sobre la huelga casi siempre han señalado su naturaleza autoritaria. Sin
duda, Gaitán quería tener bajo su control los mecanismos de la administración municipal
y de los trabajadores. Dada su obsesión con la limpieza personal del pueblo, Gaitán
insistió en que los trabajadores municipales se bañaran y afeitaran, aún cuando muchos
no tuviesen acceso a facilidades higiénicas. Gaitán también detestaba el uso
tradicional de la ruana, pues veía en él un símbolo de retraso cultural, pareciendo
ignorar que los abrigos costaban cinco veces más
19
. La tensión interna entre el militante
izquierdista partidario de la democracia popular y el reformador paternal que no quería
compromisos en la búsqueda de la modernidad, se manifestó con su decreto sobre el uso de
uniformes por parte de los choferes de Bogotá.
El Decreto 425 de 1936 estipuló que los choferes de taxis y buses tendrían que vestirse
con zapatos, sombreros, camisas, etc., y que todas las prendas debían ser escogidas por
funcionarios de la alcaldía. En nombre de más de mil choferes, la Asociación Nacional
de Choferes condenó el decreto como una violación de sus derechos
20
. Gaitán respondió con un despliegue de
obstinación. Importantes diarios publicaron sus comentarios didácticos en los que
argumentaba que los uniformes no violaban la libertad individual de los
choferes porque los miembros de la sociedad no deben confundir los hábitos
establecidos con los derechos adquiridos. Gaitán no entendía la libertad o la
democracia en el sentido de la anarquía y dijo que si el pueblo no estaba
listo moralmente para disfrutar ciertas libertades, debieran ser rechazadas como
prejudiciales al bien público
21
. Cuando la Asociación declaró la huelga,
Gaitán mandó a la policía municipal para que los choferes cumplieran con sus
exigencias.
Los acontecimientos en Bogotá tuvieron gran acogida en la prensa de todo el país. Un
buen ejemplo se presentó con el Relator de Cali
22
. Aunque el paro fue declarado el 8 de febrero, y
muchos choferes fueron a la calle para protestar contra del decreto, muchos otros apoyaron
a Gaitán
23
. Al día siguiente no hubo mucho tráfico, pero
Gaitán persistió en su proyecto y cien choferes fueron detenidos. Los huelguistas dieron
a conocer telegramas de adhesión de otros choferes de Bucaramanga, Medellín,
Facatativá, Guateque, Zipaquirá, Cáqueza, Montería, Chocontá e Ibagué
24
.
En la tarde del 10 de febrero, el tráfico en Bogotá se normalizó relativamente; era
obvio que los choferes estaban en desacuerdo con el decreto. Doscientos manifestantes
ofrecieron sus servicios al alcalde, aunque muchos otros fueron encarcelados durante diez
días por rebeldía a la autoridad. Ciento un choferes fueron reprimidos por
estorbar el tráfico y un grupo atacó el auto del alcalde. En el café Apolo,
en la estación de tren de la Sabana, la directiva de la huelga de Alcides Gil
Bernal, un guardaespaldas de Amadeo Rodríguez (gamonal conservador) animó a los
choferes a continuar [
] para los cuales ofreció apoyo en dinero.
Los huelguistas también recibieron la ayuda de 900 choferes de otras ciudades
25
.
Por la tarde del 11 de febrero hubo una gran manifestación de adhesión al
alcalde en la Plaza de Bolívar organizada por varios sindicatos de los
barrios obreros. Líderes de la izquierda liberal llamaron al pueblo a apoyar y
defender al alcalde, argumentando que los choferes fueron engañados por reaccionarios
conservadores. Gaitán reclamó la victoria e hizo un corto recuento de su decreto: dijo
que los choferes sabían de sus intenciones dos meses antes y que los sindicatos habían
aceptado sus orientaciones (punto confirmado por el ministro de gobierno). Gaitán acusó
a los conservadores de fomentar la huelga y de sostenerla desde regiones conservadores. Y
aunque los líderes de la huelga publicaron una extensa protesta contra el discurso de
Gaitán, en la que no sólo afirmaron que los vínculos con los conservadores eran falsos,
sino que además reconocieron el apoyo del directorio liberal departamental de
Cundinamarca (algo que más tarde sería parte de varias teorías sobre una conspiración
oligárquica contra Gaitán)
26
, todo parecía relativamente normal el 12 de
febrero. El episodio terminó rápidamente cuando el presidente López ordenó al
gobernador de Cundinamarca relevar de su puesto a Gaitán, el 14 de febrero de 1937.
apoyo de los sectores populares a gaitán
Otros estudiosos de la huelga han aceptado la interpretación según la cual Gaitán
perdió el apoyo de los choferes y de la clase trabajadora
27
. Sin embargo, el gran respaldo que recibió
durante la crisis también permite apreciar su gran influencia entre los elementos
populares del partido liberal y entre la clase trabajadora organizada. Aunque muchos
obreros sentían simpatía con el punto de vista de los choferes en huelga, el problema de
los uniformes no fue considerado causa suficiente para ir en contra de Gaitán.
Aun antes de la huelga, los trabajadores se movilizaron a su favor
28
. Y como ya se dijo, el 11 de febrero una multitud
estimada en más de veinte mil personas se reunió en Bogotá para apoyarlo. Después de
su retiro forzado, grupos enormes pidieron la reinstalación de Gaitán y la
renuncia del gobernador
29
.
Numerosas evidencias ponen de presente que Gaitán contaba con un mayor apoyo por parte de
la clase trabajadora que de los choferes en huelga. Por ejemplo, el periódico socialista
radical (y de la izquierda liberal) Pluma Libre, de Pereira, lo proclamó como el defensor
de las clases proletarias, y lo defendió durante toda la crisis
30
. Juan Lozano y Lozano, un intelectual liberal
íntimamente ligado con los líderes del partido y poco favorable a Gaitán, reconoció
sin embargo que el alcalde tenía consigo una parte conspicua de las organizaciones
obreras
31
. Y quizá más significativo aún, Gaitán
recibió el apoyo del otro sindicato importante de choferes, el Sindicato Central Nacional
de Choferes, que pidió a los huelguistas abandonar a los dirigentes que han querido
aprovecharse del decreto sobre uniformes para encubrir su política reaccionaria,
amenazando romper la estabilidad del actual ejecutiva municipal y preparando el campo a la
más negra reacción. La misma central afirmó que los choferes que se sentían
molestos con esta medida eran elementos aristocratizados que se apenan de ser
obreros y que consideran «degradante» el uniforme
32
.
Fue evidente que la clase trabajadora sufría una división dolorosa, pero también que no
había un bloque grande de obreros en contra de Gaitán
33
.
Trabajadores del ferrocarril se negaron a apoyar la huelga; los choferes de Cali asumieron
la misma actitud
34
.
En Girardot, cuna de muchos sindicatos, la mayoría estaba del lado de Gaitán, dispuestos
a hacer los sacrificios necesarios para defender las instituciones democráticas
35
. Mientras que representantes del sindicato de los
trabajadores de la cervecería Bavaria dialogaban con el alcalde, numerosos buses y taxis
circulaban por las calles
36
. En un mensaje dirigido por los obreros de
Bogotá [
] a los de Barranquilla, aconsejándolos para que no se dejen
engañar, líderes sindicales caracterizaron la huelga como maniobras
adelantadas y dirigidas por reaccionarios derechistas en contra del gobierno
democrático. Asimismo, señalaban cómo se había organizado una manifestación
apoyando al alcalde Gaitán en su labor tendiente en defensa de las clases
trabajadoras, la cual había provocado la reacción de las fuerzas
fascistas
37
. La carta también fue enviada a los trabajadores
de Cali
38
.
Gaitán recibió igualmente el apoyo de sus antiguos rivales de la izquierda, los
comunistas
39
,
a tal punto que algunos conservadores sostuvieron que el principal apoyo de Gaitán
provenía del partido comunista
40
.
En una publicación del comité central, los comunistas afirmaron su defensa de los
intereses obreros, pero condenaron esta huelga por ser subversiva
41
. Los choferes en huelga, muchos de ellos gritando
mueras al comunismo y a Rusia, y vivas a Colombia libre, colaboraron con los
comunistas organizando una manifestación a favor de Gaitán en la Plaza de Bolívar.
Luego, los dos grupos siguieron provocándose mutuamente, con proclamas de
vivas y mueras
42
.
Los trabajadores que apoyaban a Gaitán justificaron su posición argumentando que la
acción de los choferes no era válida, pues no defendía ningún bien económico. Por el
contrario, apoyó el programa de los enemigos de la clase trabajadora. En cuanto a la
Confederación Sindical de Colombia, ésta sostuvo que la huelga no hizo nada para
reivindicar los verdaderos intereses de la clase obrera, como mejorar los salarios,
establecer una jornada de ocho horas, o presionar a las compañías de taxis para que
cumplieran con las leyes existentes
43
. Los comunistas se mostraron de acuerdo con estas
apreciaciones y afirmaron que la huelga carecía de un carácter
revolucionario
44
. Trabajadores del ferrocarril en Medellín
dijeron que Gaitán era una de las más recias figuras con que cuenta nuestra
democracia y agregaron que sus labores como alcalde de Bogotá habían impresionado
a todo el país. Interpretaron el decreto sobre los uniformes como una mejora
social y como evidencia de la buena administración de Gaitán. Por esta razón,
continuarían apoyándolo, y advirtieron que los enemigos de los trabajadores eran quienes
que se alegraban de la huelga y de sus resultados
45
.
Algunas organizaciones sindicales y liberales de la izquierda eran plenamente hostiles a
la posición de los huelguistas. Empleados caleños hicieron un estudio sereno del
caso en el diario Adelante: afirmaban que no habían tomado una posición
mecánicamente y concluyeron que los choferes en huelga no luchan por
ninguna reivindicación económica, como aumento de salarios, cumplimiento de las pocas
leyes sociales y de trabajo obtenidas por el esfuerzo sostenido de las organizaciones y
vocerías de los trabajadores. Por el contrario, los editores del diario agregaron
que los choferes estaban aparentemente en contra de las normas de la cultura y la
civilización. La semana siguiente, el diario sostuvo que la huelga había servido, en
realidad, los intereses de fuerzas apasionadamente interesadas no sólo en detener
la marcha de las reivindicaciones de los trabajadores, sino en anular las pocas conquistas
que éstos han alcanzado
46
.
Relator dio pruebas de una mayor hostilidad. Afirmó que el paro decretado por los
motoristas de la capital no obedece a ninguna causa de orden social o económica y
agregó no se trata de un conflicto entre patrones y obreros en ninguno de los casos
previstos por la ley. Fue simplemente, prosigue el diario, un acto de
resistencia a la misma ley, un desconocimiento del principio de autoridad. Sostuvo
también que el decreto fue saludable y que la resistencia de los choferes no
tenía justificación. Así lo han comprendido la opinión de la sociedad capitalina
que respalda al alcalde, los sindicatos obreros, que se han dado cuenta [que] la obra
realizada por el Doctor Gaitán en favor de las clases trabajadoras durante los pocos
meses de su presencia en la alcaldía, y los mismos componentes del gremio de choferes que
en número poco escaso [
] se niegan a participar en la huelga y cooperan con los
funcionarios públicos
47
.
las fuerzas oscuras de la reacción
Trabajadores y liberales de la izquierda no sólo apoyaron a Gaitán, sino que además se
mostraron de acuerdo en que la huelga obedecía a la manipulación derechista. En efecto,
las teorías de conspiración estaban en circulación aun antes del fin de la huelga.
Estos sectores se pronunciaron desde todas las regiones de Colombia manifestando su
apoyo irrestricto al alcalde del pueblo y manifestándose en contra de las
oscuras maniobras de derechistas y de los enemigos de la
democracia
48
. Trabajadores que no eran reaccionarios ni
fascistas aplaudieron los esfuerzos democráticos del alcalde,
así como su desempeño administrativo y su obra administrativa
49
.
Un excelente ejemplo del tema de la manipulación derechista se encuentra en
las Declaraciones de la Confederación Sindical de Colombia sobre el paro de los
choferes y la destitución de Gaitán. La Confederación no había apoyado la
mal llamada «huelga de choferes» porque en realidad fue una operación
subversiva conservadora con el apoyo del ala derechista del partido liberal. Estas fuerzas
utilizaron el problema de los uniformes como pretexto para tumbar a Gaitán, pues había
tratado de cambiar la orientación social de la alcaldía. Los líderes de los paros en
Bogotá y en otras ciudades eran abogados conservadores y liberales, al menos
teóricamente
50
.
El comité central del partido comunista interpretó el episodio en términos semejantes.
El PC defendió, como siempre, los intereses de los obreros. Pero no apoyó la huelga
subversiva porque conservadores reaccionarios y derechistas no sólo estaban explotando la
buena fe de los choferes, sino que al mismo tiempo favorecían la posición de los dueños
de las compañías de transporte. Lo único que dejó la huelga fue la división del
proletariado ya la pérdida de unidad de las fuerzas de la democracia
51
.
De hecho, casi todos los periódicos de la izquierda liberal y de los sindicatos
señalaron las influencias derechistas. Incluso el diario moderado liberal de Bogotá, El
Espectador, observó que no es sorprendente sino natural y plausible que las
organizaciones de obreros en Bogotá entendieran que la supuesta huelga de choferes no fue
un movimiento popular verdadero, sino una insurrección fascista, apoyada por agitadores
anti-democráticos
52
.
El Relator de Cali estaba de acuerdo en que los choferes tenían derecho de protestar por
los uniformes y de proteger sus intereses. Lo que les molestó a los editores fue la
decisión de los choferes de declarar la huelga antes de que las cuestiones legales
hubiesen sido resueltas. Los choferes se dejaron influenciar por malos consejos de actores
oscuros, que vincularon a los huelguistas con los líderes conservadores. Los choferes,
entonces, lanzaron su huelga y negaron con tiempo cualquier fórmula de conciliación que
no incluyera el rechazo completo del decreto. Una solución amigable no fue posible a
causa de la intervención extraña de elementos oscuros
53
.
Orientación Liberal de Popayán creía que había una conspiración por la
«rosca» bancaria que no podía tolerar que se realizase una fundamental obra
democrática por parte del alcalde Gaitán. Burgueses sin sensibilidad social,
aristócratas orgullosos, caballeros de industria de los clubes, estaban
esperando la hora propicia para herir por la espalda al tribuno de las
izquierdas. La huelga no fue el movimiento espontáneo de la masa ni la
afirmación diáfana de conciencia colectiva; por el contrario, fue el escenario en
el que el dinero del capitalismo criollo y de los conservadores jugó allí decisivo
papel. Las clases acaparadoras lo perdonan todo menos que un hombre del pueblo
exhiba dotes de intelectual y de caudillo. Sólo cuando la democracia sopla en
las flautas de la adulación es tolerable para la burguesía petulante
54
.
Adelante de Cali sostuvo que los huelguistas recibieron la ayuda de elementos ajenos a los
sindicatos, como el general Jorge N. Soto, el héroe de la
represión de la huelga de los estibadores de Girardot. La opinión sensata no
podía encontrar nada animando la huelga más que los oscuros manejos de la intriga
contra la persona del doctor Gaitán, intriga realizada por fuerzas que
propugnan el sojuzgamiento perpetuo y la explotación inmisericorde de la
clase obrera. Los editores de Adelante no tenían interés en la carrera política del
doctor Gaitán, aunque sí tenían admiración por su inteligencia y sus capacidades.
Ellos simplemente pensaban como trabajadores, y creían que la huelga en Bogotá había
demostrado el estado caótico de desorientación en que los trabajadores colombianos se
encontraban, víctimas ayer y siempre de especulaciones sectarias y
partidistas
55
.
Tribuna Libre de Cali argumentó que los conservadores habían fomentado la huelga contra
el alcalde porque el balance de sus labores en beneficio del pueblo les roe las
entrañas. Antes, los conservadores habían creído erróneamente que Gaitán
sólo era un agitador de palabras. Desde el principio de su administración,
el alcalde había trabajado en favor de los olvidados
56
.
El apoyo demostrado por la prensa nacional fue la base para que algunos pensaran en una
conspiración derechista. Algunos periódicos, como Vanguardia Liberal de Bucaramanga,
favorable a los trabajadores, se refirió a la huelga, pero mantuvo su neutralidad. No
publicó ningún editorial sobre ella, aparentemente porque cualquier opinión podía ser
una ofensa para alguien
57
. Otros, como Relator de Cali y El Espectador,
brindaron abundante información, y mostraron mucha simpatía por Gaitán en sus
editoriales. Se puede decir lo mismo de El Heraldo de Barranquilla, que defendió al
alcalde contra la huelga ilegal
58
. Muchos periódicos liberales se identificaron
con las posiciones de El Tiempo (propiedad de Eduardo Santos, líder del ala derechista
del partido liberal y sucesor de López en la presidencia), que al final mostró su
simpatía por los huelguistas
59
.
Las publicaciones conservadoras siguieron, sin excepción, la línea antigaitanista
liderada por El Siglo, propiedad del dirigente más reaccionario del partido conservador,
Laureano Gómez
60
. Aunque era una posición inusual, El Siglo se
convirtió en defensor de los derechos obreros
61
. Fue con mucha alegría que hizo observar la
ironía del discurso de Gaitán. El alcalde, un especialista en la gestión y
defensa de movimientos obreros, ahora se encontraba tratando de poner fin a una
huelga
62
. Este fue el tema dominante entre los críticos
de Gaitán. Afirmaban que liberales como él tenían dos máscaras: una para agitar
las masas y otra para resistir el huracán de sus protestas
63
.
El Bien Social de Bogotá mostró su satisfacción porque Gaitán estaba cosechando
la siembra de lo que él mismo había sembrado entre los sindicatos del país
64
.
El Combate de Neiva insistió en que los choferes de esa ciudad habían declarado una
huelga de simpatía y hablaban de la indignación de todos los choferes en
contra de los abusos del apóstol desnudo y antiguo jefe del extinguido
Unirismo
65
. Oriente de Bucaramanga proclamó que la huelga
estaba en expansión y llamó a Gaitán el pequeño dictador rojo capitalino
66
. Diarios conservadores de la costa atlántica
declararon que los choferes en Bucaramanga, Armenia, Ibagué, Pereira y Girardot apoyaban
la huelga y celebraron la despedida de Gaitán de la alcaldía
67
.
cuestiones de política
Sin duda alguna, la reacción contra Gaitán por parte de líderes bipartidistas se
manifestó durante la huelga. El episodio demostró las tensiones tradicionales entre
liberales y conservadores, y no hay duda que los conservadores odiaban al alcalde del
pueblo; pero también muchos colombianos reconocieron que el conflicto clave fue entre los
jefes naturales del partido liberal y los liberales de izquierda.
Numerosos liberales no querían admitir abiertamente que muchos de sus líderes políticos
se alegraban de la demisión de Gaitán. Era menos problemático acusar a las fuerzas
derechistas ajenas al partido liberal. Tal era el caso de los liberales socialistas, con
Pluma Libre, que mantuvieron su actitud de respeto hacia el presidente López. Asumieron
la misma tendencia de las publicaciones obreras defendiendo a Gaitán, para interpretar la
huelga como una maniobra conservadora que el gobierno de López se había rendido
inconscientemente
68
. Igual sucedió con la Confederación Sindical de
Colombia, que sintió la necesidad de desenmascarar el complot contra el alcalde del
pueblo y defender a López y a su gobierno democrático contra la manipulación fascista
69
. Liberales de Manizales creían que el gobierno
había cometido simplemente un error enorme en su búsqueda por la conciliación
70
.
Por supuesto, algunos liberales importantes no veían conspiración alguna. El muy
conocido columnista de El Tiempo, Calibán (nombre de pluma de Enrique Santos
hermano de Eduardo), negó como absurda la idea de que los choferes fueran fascistas
o estuvieran controlados por los conservadores. Creía simplemente que los choferes
habían cometido un error y que Gaitán había reaccionado con demasiado emoción
71
.
Pero otros liberales se sentían incómodos. Evitando la cuestión de la responsabilidad
directa de López, los editores de El Espectador insistieron en la rapidez y en la
singularidad de la despedida de Gaitán, que no sólo fue un error muy grave, fue
una injusticia sin excusa
72
. Y aun Juan Lozano y Lozano, admitió que Gaitán
había sido sacrificado por el régimen. Los liberales en el poder podían
deshacerse del mejor alcalde que había tenido Bogotá en cien años porque
las fuerzas de la izquierda estaban divididas
73
. El Empleado, un periódico sindical de Girardot,
dijo que no había duda de la enormidad del mal que la huelga había causado.
Insinuó que si al principio no había una conspiración, era indiscutible que las
autoridades liberales habían permitido que la situación llegara a extremos innecesarios
74
. Y el Relator creía que el gobierno había
sacrificado gran parte de su prestigio, aunque se daba cuenta también de que tal vez
Gaitán había llegado a ser, ante los ojos del gobierno, demasiado popular
75
.
Gaitán, de todos modos, creía que él había sido un cordero sacrificado por el
establecimiento liberal. En un discurso frente al congreso, en el que intentaba
defenderse, leyó cartas de adhesión de choferes que no habían apoyado la huelga. Cuando
dijo que la huelga no fue más que una maniobra reaccionaria, su discurso
fue grandemente aplaudido, aunque Gaitán dejó abierta la pregunta sobre
quiénes exactamente caía la responsabilidad
76
.
apoyo gaitanista después de la huelga
Casi todo el mundo liberal reconoció la importancia de la etapa de Gaitán en la
alcaldía. Después de acusar al alcalde de absoluto, arrogante, imperioso,
ambicioso y áspero, un escritor caracterizó su período como burgomaestre de
Bogotá como un gran ensayo de gobierno que inevitablemente tuvo algunos
errores. Pero de su pasión y sus esfuerzos no había duda. En pocos meses, Gaitán había
transformado Bogotá, especialmente los barrios de trabajadores, y aún más fundamental,
había introducido una moralidad específica en el gobierno municipal
77
.
Sus adherentes no querían admitir la derrota. Una multitud de más de 10.000 personas se
reunió el 17 de febrero para mostrar su insatisfacción por su demisión y las
izquierdistas liberales en el congreso también protestaron
78
. Calibán observó que Gaitán había sobrevivido
la crisis con su carrera pública intacta
79
.
Gaitán absorbió el impacto de su despedida y siguió con una viveza que dejó al
descubierto la magnitud de su apoyo popular. En septiembre de 1937, fue reelegido al
consejo municipal en representación de los barrios obreros, a pesar de la oposición de
El Tiempo
80
. Su popularidad era evidente en cualquier sector
de Bogotá. Los residentes de La Providencia rebautizaron una escuela en su
honor en agosto de 1937. Barrios de obreros del norte de la ciudad le agradecieron por el
interés que había mostrado por trabajadores en el consejo, y protestaron ante la
perseverancia de los ataques reaccionarios. Otros barrios le llamaron el defensor
auténtico de las clases obreras que nunca se cansaba de la lucha. En ese mismo sentido,
otro barrio recordó sus brillantes esfuerzos como alcalde
81
.
Los sindicatos tampoco lo olvidaron. Los trabajadores municipales le agradecieron sus
labores, los trabajadores de correo reconocieron su servicios desinteresados a favor de
las reivindicaciones populares, los electricistas tenían mucha confianza en su habilidad
para defender las clases trabajadoras, y los lustrabotas de Bogotá le daban gracias a
concejal Gaitán
82
. Y en un acto extremo de ironía involuntaria, la
Asociación Nacional de Choferes le pidió sus opiniones legales sobre cuestiones
laborales en 1938, para un nuevo periódico sindical, El Conductor
83
.
conclusiones
Las interpretaciones anteriores sobre la huelga de los choferes de Bogotá en 1937 nos han
llevado a una paradoja: en los años 40, la gran mayoría de choferes, incluyendo los de
Bogotá, eran fanáticos gaitanistas. Es verdad que un grupo militante de choferes estaba
totalmente en contra del decreto del alcalde, y que muchos otros no lo soportaban, como el
trabajador que se quejó de que una ruana buena cuesta seis pesos; un sobretodo malo
vale treinta
84
. Pero al respecto, es interesante recordar las
penetrantes reflexiones de El Empleado de Girardot: mañana esos mismos agitadores
de ayer, que en su gran mayoría son partidarios fervorosos del Doctor Gaitán se
sentirán incómodos sin su caudillo en el ejecutivo municipal y pedirán su
retorno
85
. Sin embargo, a final de cuentas no hay ninguna
paradoja porque muchos choferes, y la mayoría de trabajadores, apoyaron a Gaitán y no a
los huelguistas.
Seguramente la huelga significó una gran inconsistencia. Gaitán condenó a los choferes
por su resistencia a la autoridad, aunque antes y después él fuera el gran
paladín de tanta resistencia. El episodio fue un buen ejemplo de su dualidad: Gaitán, el
abogado, representante de la orden, y Gaitán, el partidario de cambios sociales
radicales. Se puede afirmar sin duda que Gaitán ignoró las protestas legítimas de los
choferes y, en el proceso, les dio una gran oportunidad a sus enemigos conservadores de
atacarlo como hipócrita, y a sus rivales en el establecimiento liberal para orquestar su
caída.
El choque involucró una constelación de actores políticos con agendas divergentes:
Gaitán; los liberales de la izquierda; los comunistas; López; el establecimiento
liberal; los conservadores; los choferes; la clase obrera organizada y los trabajadores en
general. La huelga también mostró las divisiones entre las clases populares.
Sectores de la clase obrera organizada apoyaron la huelga (muchos choferes simplemente no
querían aceptar uniformes). Más allá de la división cultural, los empleados se
mostraron en contra de la huelga porque, a su parecer, los uniformes para choferes no era
una mala idea. Algunos sindicatos apoyaron la huelga en principio (fue una huelga, punto).
Otros sindicatos (de los obreros y empleados) estaban en contra de la huelga porque la
medida des alcalde no justificaba atacar a un abogado laboral como Gaitán. Muchos
trabajadores, individualmente, no apoyaron a los huelguistas porque el alcalde había
demostrado, varias veces, su valor frente las clases obreras. Finalmente, los liberales de
izquierda estuvieron en contra de la huelga debido a las claras influencias que ejercieron
los conservadores sobre los huelguistas.
En última instancia, el lío armado por Gaitán y su obsesión con la modernidad se
manifestó como una cuestión regional. Las ruanas, aunque muy importantes para los
cachacos populares, no parecían tan importantes para la gente de tierra caliente. No hay
duda que existía un choque cultural entre Gaitán, con sus ideas eurocéntricas y
clasistas sobre higiene y orden, y la defensa hecha por los choferes de sus hábitos
establecidos: en otras palabras, un conflicto de valores. Pero esta cuestión no era
lo que interesaba a la mayoría de los participantes en el drama. El enfoque se centró
casi completamente en las implicaciones políticas para el gran tribuno de la izquierda
liberal.
La huelga llegó a ser una ventana para apreciar las divisiones y conexiones de la
política colombiana. Mientras que la huelga se desarrollaba, parecía cada vez menos un
un movimiento espontáneo de la masa o una afirmación de un estado de
conciencia colectiva. Sin duda, los conservadores aprovecharon la oportunidad para
atacar a Gaitán y debilitar la legitimidad del gobierno liberal. Pero el choque
representó mucho más que la lucha tradicional entre los partidos liberal y conservador.
Demostró la creciente división entre los jefes naturales del partido liberal
y los liberales de izquierda. Aunque en 1937 López era todavía el líder de su
revolución en marcha, era evidente que Gaitán se estaba convirtiendo en el
hombre del futuro. Finalmente, fue un ejemplo, entre muchos otros, de la tendencia de las
oligarquías de los dos partidos para enfrentar amenazas populares, organizando, para
defenderse mejor, un frente unido. López, Gómez y los demás líderes bipartidistas
estaban totalmente de acuerdo en que el alcalde Gaitán representaba una amenaza, por lo
tanto debía dimitir de su cargo, aunque fuese temporáneamente. La huelga de choferes de
1937 prefiguraría las luchas entre la oligarquía y el pueblo que se desatarían con
mayor evidencia en los años 40, y después.
|
|
[1]
El autor quiere agradecer a Thomas Klubock, Francisco Iturraspe y Leon Fink por sus
comentarios sobre una versión anterior de este ensayo, presentada en el
XIV
Latin American Labor History Conference, Duke University, 3 de mayo de 1997.
[
2
]
Este ensayo tiene su
origen en un estudio más amplio, intitulado Gaitanismo, Left Liberalism, and
Popular Mobilization in Colombia, que va a aparecer en el año 2003 en The
University Press of Florida.
[
3
]
Adelante (órgano de
la Federación de Empleados de Cali), La huelga de choferes de Bogotá, 13 de
febrero de 1937, p. 5; Nosotros (órgano de la Federación de Empleados de Bogotá),
La huelga de choferes, 14 de febrero de 1937, p. 5.
[
4
]
Para las conexiones
entre Gaitán y las clases trabajadores en los años 40, ver GREEN, W., John,
Sibling Rivalry on the Left and Labor Struggles in Colombia During the 1940s,
en Latin American Research Review, tomo 35,
2000, pp. 85-117.
[
5
]
Sobre UNIR, ver
SHARPLESS, Richard, Gaitán of Colombia: A Political Biography, Pittsburgh, University of
Pittsburgh Press, 1978, p. 72; BRAUN, Herbert, The Assassination of Gaitán: Public Life
and Urban Violence in Colombia, Madison, The University of Wisconsin Press, 1985, p. 59;
MEDINA, Medófilo, Los terceros partidos en Colombia, en Estudios Marxistas,
tomo 18, septiembre-diciembre, 1979, pp. 13, 16-17; PECAUT, Daniel, Política y
sindicalismo en Colombia, Bogotá, Editorial La Carreta, 1973, p. 127; ARCHILA, Mauricio,
Cultura e identidad obrera: Colombia, 1910-1945, Bogotá, CINEP, 1991, p. 293; BERGQUIST,
Charles, Labor in Latin America, Stanford, Stanford University Press, 1986, p. 350.
[
6
]
De hecho, JEG
fue reelegido presidente del concejo municipal; cf. Diario Nacional, 6 de mayo de
1936.
[
7
]
Diario Nacional,
Aceptada la renuncia de gobierno Tamayo, 16 de mayo de 1936, p.1.
[
8
]
Ver Diario Nacional,
żNombrado Alcalde de Bogotá JEG?, 12 de mayo de 1936; y Gaitán,
Alcalde de Bogotá, 13 mayo de 1936.
[
9
]
Diario Nacional,
editorial: Gaitán en la Alcaldía, 15 de mayo de 1936, p. 3.
[1
0
]
Diario Nacional,
Con empréstito o sin empréstito haremos las obras del centenario,
23 de mayo de 1936.
[1
1
]
Cónsul Robert Harnden a la embajada de los EE.UU, en
Bogotá, 22 de junio de 1936.
State
Department of the United States Post File, Record Group 84, B/quilla Consulate, Strictly
Confidential Monthly Political Report.
[1
2
]
SHARPLESS, Richard, op. cit., pp. 89-90.
[1
3
]
Diario Nacional, 8 de
junio de 1936.
[1
4
]
Diario Nacional,
Ante el empuje del nuevo Alcalde, por Luis Pavajeau, 16 de junio de 1936, p.
3.
[1
5
]
Ver, por ejemplo,
Ahora (diario del Plato, Magdalena), Gaitán aceptó la alcaldía de Bogotá ayer en
la noche, 21 de mayo de 1936, p. 1; El Dr. Jorge Eliécer Gaitán tomará
posesión de la Alcaldía de Bogotá el día 8 de los corrientes, 4 de junio de
1936, p. 1; Las actividades e iniciativas de Gaitán están mereciendo
comentarios favorables y elogiosos, 11 de junio de 1936, p. 1.
[1
6
]
Ver Diario Nacional,
Los barrios unidos presentan al doctor Gaitán un plan de obras, 30 de junio
de 1936, p. 1.
[1
7
]
SHARPLESS, Richard, op. cit., pp. 90-91; BRAUN, Herbert, op. cit., pp. 68-73.
[1
8
]
Sindicato de
Empleados Municipales de Medellín a JEG, 28 de enero de 1937, en el Archivo del Instituto
Colombiano de la Participación Jorge Eliécer Gaitán (después AICPG) v.0059
Cartas Cundinamarca. La Tribuna (diario de Barranquilla), 5 de febrero de
1937, p. 2.
[1
9
]
BRAUN, Herbert, op. cit., p. 72.
[
20
]
SHARPLESS, Richard, op. cit., p. 93.
[
2
1
]
Ver El Fígaro (diario de Cartagena), 8 de febrero de 1937, p. 1; Diario de la Costa
(Cartagena), 10 de febrero de 1937, p. 3.
[
22
]
Desgraciadamente, no
pude encontrar ejemplos del Diario Nacional correspondientes al mes de febrero de 1937.
[
23
]
Relator (Cali),
El Sindicato Nacional desautoriza la huelga, 9 de febrero de 1937, pp. 1 y 5.
[
24
]
Relator, Cuatro
heridos graves a causa de la huelga, 10 de febrero de 1937, pp. 1-2.
[
25
]
Relator,
Definitivamente restablecido el tránsito en la capital hoy, 11 de febrero de
1937, p. 1.
[
26
]
Relator, 12 de
febrero de 1937, pp. 1-2.
[
27
]
BRAUN, Herbert, op.
cit., p. 73; ARCHILA, Mauricio, op. cit., p. 303. Sharpless se mostró seguro y observó
que no todos los sindicatos estuvieron en contra de Gaitán durante la crisis; cf. op.
cit., p. 94. P
écaut
admite cierto apoyo a Gaitán por parte de los
sindicatos, pero hace énfasis en las huelgas de apoyo
realizadas en otras ciudades; cf. op. cit., p.
160, nota 12.
[
28
]
Ver El Heraldo
(Barranquilla), 2 de febrero de 1937, p. 1; El Fígaro (Cartagena), 6 de febrero de 1937,
p. 1.
[
29
]
Es interesante
resaltar que la primera cita es de El Liberal (Manizales), un periódico de la izquierda
liberal; Más de veinte mil personas aclamaron ayer en Bogotá al alcalde Doctor
Gaitán, 12 de febrero de 1937, p. 1; y la segunda, del muy conservador Diario de la
Costa (Cartagena), 16 de febrero de 1937, pp. 1, 8.
[
30
]
Pluma Libre
(Pereira): Se impone el envío de protestas respetuosas al presidente López para
que garantice la vida de los auténticos voceros de las masas laboriosas, 6 de
febrero de 1937, p. 1; 20 de febrero de 1937, pp. 1, 8; y JEG, bandera de las
izquierdas, p. 5.
[
31
]
El Liberal
(Manizales), Conclusiones de la huelga, por Juan Lozano y Lozano, 17 de
febrero de 1937, pp. 4-5.
[
32
]
El Heraldo,
Manifiesto del Sindicato Central Nacional de Choferes, 10 de febrero de 1937,
pp. 1 y 6.
[
33
]
Los editores de Tipos
(órgano del sindicato de artes gráficas de Bogotá) observaron con gran
sorpresa la división profunda en que se encontraban los choferes, El
conflicto de los choferes, febrero 1937, p. 2.
[
34
]
Para los trabajadores
de ferrocarril, ver El Heraldo, 12 de febrero de 1937, p. 1. Para los choferes de Cali,
ver La Prensa, 11 de febrero de 1937, p. 5.
[
35
]
Delegados Luis
Ernesto Duque y Jesús Arana H., Girardot, a JEG, febrero 12, 1937, AICPG v.0020
Cartas Adhesión. 28 organizaciones campesinas, más sindicatos
localidad, a excepción choferes, braceros cafeteros, expendedores carnes, que son
reaccionarios, instalarán mañana asamblea; harán gigantesca manifestación [a favor de
Gaitán].
[
36
]
El Fígaro
(Cartagena), 12 de febrero de 1937, p. 1.
[
37
]
El Heraldo, 13 de
febrero de 1937, p. 1; firmado por los presidentes de: Asociación Electricistas;
Sindicato Empresa Colombiana Curtido; Sindicato Textiles Monserrate; Sindicato Fábrica de
Fósforos El Ruiz; Sindicato Paños Colombianos; Sindicato Central Nacional de
Choferes; Federación Local del Trabajo; Sindicato Fábrica Chocolates Santa Fe; Sindicato
de Voceadores de Prensa; Confederación Sindical de Colombia; Sindicato Obrero Fábrica
Calzado Centaurio; Sindicato de Trabajadoras Domésticas; Sindicato de
Bavaria; Federación Nacional de Transportes Marítimo; Unión Sindical Textiles;
Sindicato de Trabajadores de Aseo.
[
38
]
Relator (Cali),
Los motoristas de Cali, 13 de febrero de 1937, p. 5. El mensaje que enviaron
los sindicatos de Bogotá a los de Cali incluyó todas las organizaciones mencionadas en
el mensaje a Barranquilla; y a éstas se sumaron: Sindicato de Boleteros de la Ciudad;
Sindicato de Artes Gráficas; Sindicato de Voceadores Ambulantes; Junta de Mejoras Barrio
Providencia; Junta de Mejoras Barrio Gaitán; Junta de Mejoras Barrio González; Acción
Nacional Democrática; Sindicato Sastres; Sindicato Nacional de Pintores; Sindicato de
Ebanistas, Carpinteros y Similares; Sindicato Obreros Cajetilleras; Sindicato
Construcciones.
[
39
]
En su edición del 10
de febrero de 1937, El Siglo hizo notar el apoyo comunista a Gaitán; Oriente
(Bucaramanga) se refirió a la colaboración de una asamblea campesina
comunista de Girardot; Actividades comunistas, 16 de febrero de 1937,
p.1.
[
40
]
La Defensa Social
(Bogotá, semanario político-religioso), El comunismo era la única fuerza que
apoyaba a Gaitán, 16 de febrero de 1937, p. 3.
[
41
]
En MANRIQUE, Ramón,
Bajo el signo de la hoz: La conjura del comunismo en Colombia, Bogotá, Editorial ABC,
1937, pp. 60-61.
[
42
]
Diario de la Costa,
14 de febrero de 1937, pp. 1, 8.
[
43
]
Por la Unión (Santa
Marta), 6 de marzo de 1937, pp. 4-6; Unión Sindical (Bogotá).
[
44
]
MANRIQUE, Ramón, op.
cit., pp. 60-61; La Defensa Social, 16 de febrero de 1937, p. 3.
[
45
]
Unión y Trabajo
(Medellín, órgano del Sindicato Industrial del Trabajadores del Ferrocarril de
Antioquia), editorial: La caída de Gaitán, 20 de febrero de 1937, p. 3.
[
46
]
Adelante (Cali), 13
de febrero de 1937, La huelga de choferes de Bogotá, p. 5; El
movimiento de los motoristas bogotanos, por Jorge Alberto Díaz, 20 de febrero de
1937, p. 1.
[
47
]
Relator, 13 de
febrero de 1937, editorial: La Huelga de Choferes de Bogotá, p. 3. Para
ellos, pensar que los uniformes eran degradantes resultaba una idea absurda, y señalaron
a curas, soldados y, con ironía, a las juventudes exaltadas de las derechas que se
ufanan tanto de sus camisas negras....
[
48
]
Gaitán recibió
múltiples manifestaciones de respaldo desde Medellín, todas ellas fechadas el 13 de
febrero de 1937: la Liga Venteros expresa apoyo irrestricto contra oscuras maniobras
desatan enemigos democracia; el Sindicato Tranviario: ...apóyalo
irrestrictamente; la Federación Sindical: ...apoyamoslo
irrestrictamente. Las mismas ideas son expresadas por otros movimientos e individuos
desde otras ciudades del país: (Res)Paldamoslo fervorosamente (Centro Obrero
Juan Riveros, Socorro, 13 de febrero, AICPG v.0020 Cartas Adhesión);
[usted ganará sobre] maniobras derechistas [
] obreros dispuestos
respaldarlo (Pedro León Navarro, Bucaramanga, 11 de febrero); masas están
convencidas maniobra huelga derechista; rechazan pretendida solidaridad minúsculo grupo
choferes (Gómez Parra, Garzón Rangel, Luis Eduardo Posada, Bucaramanga, 12 de
febrero); tengo conocimiento GODOS apoyan paro choferes, en contra suya y gobierno
en general (Pio Santos R., Bogotá, 13 de febrero, AICPG v.0020 Cartas
Adhesión).
[
49
]
Durante ese mismo mes
de febrero de 1937, las adhesiones son numerosas: Pasto no es reaccionario
(Sindicato de Choferes de Pasto); protesta lucha movimiento fascista
(Sindicato Lecheros, Pereira); sinceramente felicítolo enorme triunfo su gobierno
sobre rebeldía fascista (José Eusebio Muñoz, Sesquilé); apoyamos sus
actuaciones democráticas (Sindicato Pintores, Pereira, AICPG v.0020 Cartas
Adhesión); la llamada huelga de los choferes, indibiduos (sic) sin conciencia
de lo que hasen (sic) y únicamente empujados por politiqueros deseosos marchitar la
política democrática... (Sindicato Independiente de Limpia-Botas de Bogotá, AICPG
v.0059 Cartas Cundinamarca).
[
50
]
Por la Unión (Santa
Marta), 6 de marzo de 1937, pp. 4-6; de Unión Sindical (Bogotá).
[
51
]
MANRIQUE, Ramón, op.
cit., pp. 60-61; La Defensa Social (Bogotá), 16 de febrero de 1937, p. 3.
[
52
]
El Espectador,
editorial: Reacción fascista, 11 de febrero de 1937, p. 4.
[
53
]
Relator, editorial:
La Huelga de Choferes de Bogotá, 13 de febrero de 1937, p. 3.
[
54
]
Orientación Liberal
(Popayán), editorial: La Huelga de Choferes de Bogotá, 19 de febrero de
1937x, p. 5.
[
55
]
Adelante (Cali),
El movimiento de los motoristas bogotanos, por Jorge A. Díaz, 20 de febrero
de 1937, p. 1.
[
56
]
Tribuna Libre (Cali,
vocero de las democracias liberales), Estruendoso fracaso del disimulo
conservador, 13 de febrero de 1937, p. 1.
[
57
]
Vanguardia Liberal,
12-17 de febrero de 1937.
[
58
]
El Heraldo, 11 de
febrero de 1937, p. 3; 12 de febrero 12 de 1937, p. 5.
[
59
]
El Tiempo, editorial:
La huelga que debe terminarse, 10 de febrero de 1937, p.4. Ver también 11 y
12 de febrero.
[
60
]
Ver, por ejemplo, La
Prensa (Barranquilla), Epílogo de sangre, 13 de febrero de 1937, p. 5.
[
61
]
El Siglo, 10 de
febrero de 1937, foto de Gaitán acompañada del siguiente texto: El alcalde sin
uniforme se prepara a tomar y manejar su automóvil, p. 1.
[
62
]
El Siglo, editorial:
El demagogo en el poder, 11 de febrero de 1937, p.4. También hubo periódicos
de la izquierda liberal que hicieron la misma observación irónica. La Opinión (Ibagué)
sostuvo que este joven luchador, este hijo arrogante de la
democracia había declarado anteriormente que no hay huelgas ilegales y
había sido el poeta de la democracia, para quien socialismo, huelgas
[y] UNIR fueron las fórmulas mágicas. Ahora el apóstol impecable de ayer,
desinteresado y puro, se ha convertido en el burgués engreído y
satisfecho; editorial: La lección de Gaitán, 16 de febrero de 1937, p.
3.
[
63
]
El Fígaro
(Cartagena), 10 de febrero de 1937, p. 1.
[
64
]
El Bien Social
(Bogotá, semanario católico), editorial: Los falsos maestros, 14 de febrero
de 1937, p. 3.
[
65
]
El Combate (Neiva,
órgano del Directorio Conservador Departamental), 14 de febrero de 1937,
Información general, p. 1. El diario tenía en mente el título del libro de
Fermín López Giraldo, El apóstol desnudo, o dos años al lado de un mito, Manizales,
Editorial Arturo Zapata, 1936.
[
66
]
Oriente (si
usted no es comunista, apoye este periódico), Gigantescas proporciones asume
la huelga de choferes La caída de Gaitán es inminente, 11 de febrero de
1937, Debajo: los choferes están respaldados por todo el gremio nacional, p.
1.
[
67
]
La Prensa
(Barranquilla), 12 de febrero de 1937; El Fígaro, 15 de febrero de 1937. Ver también
otro periódico conservador, Correo del Cauca, Destituido en forma violenta el
alcalde de Bogotá doctor Gaitán, 14 de febrero de 1937, p. 1.
[
68
]
Pluma Libre
(Pereira), Se impone el envío de protestas respetuosas al presidente López para
que garantice la vida de los auténticos voceros de las masas laboriosas, 20 de
febrero de 1937, pp. 1 y 8; JEG, bandera de las izquierdas, p. 5.
[
69
]
Por la Unión (Santa
Marta), 6 de marzo de 1937, pp. 4-6; de Unión Sindical (Bogotá).
[
70
| | |