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REVISTA HISTORIA CRÍTICA
(selección de artículos de los números 17,18 y 19)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias
sociales
Universidad de Los Andes
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esclavos
sodomitas en cartagena colonial. hablando del pecado nefando
*
carolina giraldo botero *
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introducción
La labor del historiador se ha diversificado: las áreas tradicionales de estudio entre
las cuales se distinguen la historia política y económica dejan espacio a otras como la
historia de la vida cotidiana y de la sexualidad. La historia événementielle se
ha complementado con la historia de las personas comunes que no han tenido vidas
excepcionales. El interés del historiador se vuelca entonces hacia facetas inexploradas
del ser humano. Dentro de este marco se encuentra la historia de la homosexualidad. La
academia ya superó el reto de hablar acerca de sexo. Sin embargo, investigar y describir
opciones sexuales como la homosexualidad implica recorrer caminos vertiginosos y
estigmatizados. En la última década, estos nuevos senderos se han abierto gracias a la
fuerza que ha cobrado el movimiento gay
1
. La homofobia
comienza a ser rechazada como lo ha sido el racismo. En varios países, incluyendo a
Colombia, se realizan matrimonios entre homosexuales, aunque en nuestro país permanecen
en forma de sociedad en comandita
2
.
En Latinoamérica, los
estudios históricos coloniales sobre homosexualidad son pocos. Vale la pena resaltar la
tarea de los investigadores brasileños Luiz Mott
3
y Ronaldo
Vainfas
4
. Del mismo modo, el historiador Serge Gruzinski ha
estudiado temáticas similares para México colonial
5
. En
Colombia, el tema todavía no se ha constituido en un objeto de estudio histórico. Es
posible que esto se deba a la dificultad de ubicar las fuentes primarias, pero sobre todo
hay que tener en cuenta que es un tema que contraría la moral oficial y en consecuencia
es considerado escabroso. El objetivo de este artículo es hacer una primera aproximación
a las relaciones sodomíticas entre la población afrogranadina durante la colonia. En
este contexto se revelan dinámicas antagónicas al modelo colonial blanco y heterosexual.
La demonización es la forma de categorizar esas dinámicas de placer y de ritual no
católico.
las
fuentes
Este ensayo se basa en algunos relatos que se hallan en las Relaciones de Causa de Fe
del Fondo Inquisición de Cartagena del Archivo Histórico Nacional de Madrid
6
;
y en un caso que se encuentra en el Fondo Negros y Esclavos del Archivo General de la
Nación de 1786 (Colombia)
7
. Los primeros son resúmenes de
los procesos completos, enviados por los inquisidores a España. En ellos, el reo nunca
tiene la palabra. El caso de 1786 es un caso criminal compuesto a partir de
correspondencia oficial, es decir, que los acusados esclavos estaban ausentes de la sala
de audiencia. Las relaciones homosexuales han sido en su mayoría ocultas, por lo tanto de
difícil verificación ya que no figuran de manera reiterada en los expedientes. Las
instancias coloniales encargadas de condenar el "abominable pecado nefando de
sodomía" fueron el Santo Oficio de la Inquisición y las justicias ordinarias
8
.
Los protagonistas de este
estudio son los africanos y sus descendientes, que vivieron en Cartagena en los siglos
XVII y XVIII. Las Relaciones de Causa de Fe estudiadas indican que el pecado nefando (del
que no se puede hablar) para esta población, tenía lugar en un escenario particular: las
juntas de brujería. No obstante, la "homoeroticidad"
9
en la Colonia no se limitó a los afrogranadinos. Luiz Mott hace un cuidadoso estudio de
prácticas homoeróticas interétnicas en el Brasil colonial
10
.
Tampoco significa que por fuera del ritual de brujería no se dieran dichas relaciones. Lo
más interesante es ver cómo subyace en todas ellas una doble transgresión a la ética
hegemónica: el homoerótico representaba la doble encarnación del demonio.
la sodomía
El pecado de sodomía tiene su origen en el libro bíblico del Levítico, en el pasaje de
los pecados contra natura y uniones ilícitas, 18:22: "No te ayuntarás con hombre
como con mujer; es una abominación". Tomó el nombre de la interpretación de la
historia de Sodoma, en la cual dos ángeles visitantes a la ciudad, encarnados en hombres,
eran deseados sexualmente por personas de su mismo sexo. Estos y otros "excesos"
provocaron la ira de Dios, quien destruyó Sodoma. A partir de este relato, se castigó la
sodomía. Durante la Edad Media, la Inquisición recurrió incluso a la hoguera. Más
tarde, en el período de la Contra Reforma, se hizo énfasis en el control del cuerpo,
limitando la actividad sexual a la reproducción. En el Concilio de Trento (1545-1563) se
ratificaron las cláusulas de pecados contra natura del Levítico, condenando así
cualquier tipo de placer que se generase por fuera de la función reproductora del
matrimonio
11
. El placer homoerótico fue situado fuera del
modelo de familia tradicional: constituía un problema de moral pública.
El Concilio de Trento fue
el principal instrumento de la Contra Reforma. Tenía como fin la lucha contra las
iglesias nacidas del cisma Luterano, además de los judaizantes y musulmanes. Terminó
constituyéndose en un círculo de inclusión y exclusión de verdades absolutas. Trató
de condenar relaciones homoeróticas tanto entre hombres como entre mujeres, también el
llamado "vicio solitario", el bestialismo, el amancebamiento y la bigamia. La
moral tridentina constituyó el eje ético que cimentó el Tribunal de la Inquisición en
Cartagena en 1610. Aunque nunca se utilizó la hoguera en Cartagena, sí se procesaron y
torturaron "brujas". Como por ejemplo el caso de las brujas de Zaragoza
(Antioquia) en 1622, descubiertas en un aquelarre que se celebraba con la supuesta
presencia del "demonio"
12
.
En cuanto a la
definición de sodomía, es necesario diferenciar "sodomía perfecta" de
"sodomía imperfecta". La primera hace referencia a la penetración anal, no
importa si se da entre dos hombres o entre un hombre y una mujer. La segunda se refiere a
actos homosexuales que no incluyen de manera indispensable la penetración anal. La
sodomía imperfecta abarca así la homoeroticidad femenina. Esta es la que menos se conoce
por haber sido de difícil identificación y sanción por parte de los jueces. A mediados
del siglo XVII, la falta de claridad de la Iglesia para definir los parámetros que
servirían para perfilar este delito hizo que fuese retirado de la jurisdicción
inquisitorial. Pasó a hacer parte de las molicies o pecados sexuales menores
13
. Por el contrario, la sodomía perfecta fue catalogada como un
crimen de igual gravedad a la herejía, estando por encima de transgresiones como el
regicidio
14
.
Hablar de
"homosexualidad" durante la Colonia puede resultar anacrónico, debido a que el
término es propio del siglo XX; además, el sujeto homosexual nace tan sólo en el siglo
XIX. Por su parte, los documentos nombran las relaciones sexuales entre personas del mismo
sexo con una terminología especial: sodomía y pecado
nefando. Ambas
expresiones se remiten al acto sexual de manera exclusiva. Por lo tanto, sería pertinente
hablar de "homoeroticidad", lo cual permite ampliar la definición a otros
campos de la vida, más allá de la experiencia de la sexualidad. La vida cotidiana de los
"homoeróticos" en su relación con el placer hacen parte de esta categoría.
la
demonización de la piel
Las personas enjuiciadas por el Tribunal de Cartagena provenían en su mayoría de Africa,
herederas de otras culturas con poco o ningún contacto con la religión católica. Estos
africanos y sus descendientes enfrentaban una realidad cruel al haber sido separados de su
geografía. Además, traían consigo parte de sus culturas compartiéndolas de manera
oculta con los otros esclavos. Cualquier práctica religiosa que se saliera del ritual
cristiano era considerada como "brujería", por lo que varios afrogranadinos
fueron juzgados como "brujos", "hechiceros", "servidores del
demonio". El diablo representaba a ese o esos otros dioses, correspondientes a lo que
Occidente denominaba entonces como idolatría
15
. Estos
esclavos fueron traídos al territorio colombiano como mano de obra indispensable para la
economía aurífera. Durante el siglo XVII, el mayor puerto negrero en América fue
Cartagena. Al hablar de ellos, por lo general se piensa en una multitud homogénea de
hombres fuertes de color negro. Sin embargo, esta imagen no es más que un estereotipo que
oculta la profunda diversidad que existía entre los africanos que llegaron a América.
Provenientes del Congo, Benin, Angola y Guinea, los africanos de las costas occidentales
podían ser de nacionalidad Zape, Yolofo, Mandinga, Malinke, Fulas, Yoruba, etc., todos
ellos con concepciones espirituales y sexuales diferentes; algunos incluso eran musulmanes
16
.
Los africanos, cuyas
prácticas religiosas se centraban alrededor del culto a los muertos, no concebían una
división tajante entre el "bien" y el "mal". Los chamanes o
sacerdotes tenían la capacidad de canalizar fuerzas constructivas o destructivas mediante
el poder de la palabra y la conexión con los ancestros. Evidentemente, estas concepciones
sólo cabían dentro del imaginario cristiano bajo la forma de un pacto con el demonio
17
. Para los africanos, existía una estrecha relación entre la
concepción espiritual y sexual del mundo: "Las actitudes negras aceptaban la
sexualidad como parte integral de su relación con el mundo al punto de tenerla integrada
dentro de su conciencia mágica
",
18
aunque las
prácticas homoeróticas en estas poblaciones variaban radicalmente.
la doble
demonización: el negro sodomita
En algunas etnias africanas la homoeroticidad era tan común y aceptada como las
relaciones heterosexuales; en otras era levemente penalizado, mientras que en unas cuantas
fue reprimido y condenado severamente. Luiz Mott hace un recuento de los hábitos sexuales
de los africanos en su trabajo. Basa su análisis en las alternativas eróticas de los
africanos y sus descendientes en el Brasil esclavista
19
. En
consecuencia, era muy posible que los africanos continuaran con sus inclinaciones sexuales
en el Nuevo Mundo; esto, catalizado por la poca presencia de mujeres entre ellos. Datos
demográficos demuestran que llegaban siete hombres por cada mujer a Cartagena, lo cual
creaba una situación particular entre los negros en el contexto de la esclavitud
20
. Las difíciles condiciones del viaje, en el que separaban a
hombres de mujeres, se manifestaban en el hacinamiento. Esto propiciaba contacto, roces,
cruces de miradas y expresión de deseos que configuraban el universo del homoerotismo. En
el Brasil, ciertos reos aseguraron haber sido acariciados por hombres por primera vez en
el cruce del Atlántico y haber cedido ante la tentación al no tener otra manera de
liberar los impulsos
21
.
Las Relaciones de
Causa de Fe que narran las juntas de brujería dan cuenta del homoerotismo. Los reos
ofrecen testimonios durante los interrogatorios. Estos quedan registrados gracias a la
pluma del escribano. El ritual de brujería puede ser o no de iniciación: después de
haber renegado de la religión católica ante el demonio en persona, el iniciado y los
demás brujos hacen un baile de origen africano y, finalmente, "el diablo"
conoce carnalmente al iniciado y, en ocasiones, también a los demás brujos y brujas.
Esta relación sexual podía hacerse por el vaso natural, pero más frecuentemente
ocurría por el vaso trasero
22
.
No se puede negar la
capacidad de fomentar el miedo por parte de la Inquisición. Ante la amenaza de tortura, o
la tortura misma, los reos finalmente dicen lo que los Inquisidores quieren escuchar.
Pero, ¿si ya se ha confesado haber renegado de la religión católica, por qué era
necesario inventar el pecado nefando?.
Era posible que el
demonio fuera el único compañero sodomítico del reo o la rea, aunque también él
podía dar un compañero al iniciado. Así, en el expediente inquisitorial de María
Linda, mulata que confesó haber asistido a las juntas de brujería, quedó registrado:
"... el demonio con ellos, a esta y a los demás los conoció carnalmente por el vaso
trasero"
23
.
En esta y otras ocasiones
es un demonio que tiene relaciones sexuales con todos los miembros de la junta, comenzando
con el iniciado. La relación sexual formaría parte del ritual de reconocimiento dentro
del de brujería: el paso de afuera hacia adentro para el nuevo integrante del
grupo se da mediante el contacto carnal con la persona aglutinadora de ciertas huellas de
africanía, denominado por el escenario inquisidor como "diablo"
24
. Sin duda, la sodomía en este ámbito se refiere a un acto de
resistencia por parte de los afrogranadinos, pero también contiene grandes dosis de
tradiciones de socialización no occidentales. La experiencia de Diego López confirma lo
dicho: "
le había dado Lucifer por compañero a un diablo que estaba en figura
de hombre enano y se llamaba Tararira..."
25
.
La figura del compañero
sexual enviado como representante del demonio aparece entonces encarnado en la figura del
servidor de Satanás, con quien se comete el pecado nefando
26
.
La demonización de los negros se fundamenta en la concepción cristiana del mal, derivada
de la historia bíblica de Cam. Este, de tez oscura, al ver a su padre Noé desnudo, es
encarnación voluntaria del mal que merece un castigo. En efecto, Noé pone sobre Cam la
maldición de ser esclavo de sus hermanos (Génesis 9:25). Desde esta historia, se
legitiman a la vez la culpa de haber sido pecador y la esclavitud negra vista como el
castigo merecido. La idea de que el "compañero" sexual aparezca como un demonio
"monstrificado" ayudaba tal vez a menguar la culpa del reo y, por otra parte, a
mortificar al español con la idea de la existencia de demonios y monstruos. En muchos
casos, estas figuras habían sido creadas por los mismos españoles, lo que resulta del
todo fascinante. Pablillo, el diablo de Anton Carabalí, se presentó por primera vez ante
él "
la mitad del cuerpo en figura de persona y del medio abajo en la de
gato"
27
.
El gato, figura mítica
del mal, aparece en el imaginario español y no en el africano. El siglo XVII albergó el
imaginario del barroco que, adicionado al miedo promulgado por Trento, desembocó en la
aparición de monstruos, seres mitad humano mitad animal, personas que cambian de sexo de
un momento a otro. Las descripciones de los etíopes hechas por los viajeros al Africa
muestran personas con estas características. El negro esclavo en la Nueva Granada fue
heredero de su monstrificación
28
. De este modo, el esclavo
hace uso de las imágenes de miedo que ha recibido en el Nuevo Mundo, dándole al
inquisidor un poco de su propia medicina. El miedo que transmite el inquisidor se devuelve
en la figura del negro-monstruo-sodomita. ¿Qué puede existir de más aterrorizante?.
goce y
castigo
Sobre la relación homoerótica de Antón Carabalí con Pablillo, tenemos aún más datos.
La mayoría de las Relaciones de Causa de Fe de que hablamos sólo se refieren al
acto sexual de la penetración anal. Sin embargo, en ésta Antón Carabalí es
encarcelado, siendo Pablillo quien le ayuda a fugarse de la prisión y a huir del pueblo.
Antón Carabalí declaró, a su regreso a la cárcel, cómo
Pablillo de la
parte de afuera de su cárcel, lo indujo para que se saliese por tres veces y que a la
cuarta le dijo que no tuviese miedo, que él lo ampararía. Y dijo la industria que tuvo
para quitar la cruz de hierro de dicha ventanilla y descolgarse por ella y el peligro en
que se vio y cómo su Pablillo le ayudó
29
Era posible entonces que
la relación prosiguiera más allá del contexto del ritual, sin abandonar el manto de la
demonización. Se pasa en este momento a otro campo de difícil exploración en la
disciplina histórica: los sentimientos, y más aun tratándose de los sentimientos
escondidos de las prácticas homoeróticas. Y sin embargo, no cabe duda de la existencia
de una relación (al menos ocasional) entre Pablillo y Antón Carabalí.
Se podría llegar a
pensar en el acto sodomítico como un acto forzado del que el iniciado no tuvo escapatoria
al hacer parte de estas reuniones ocultas. Es cierto que algunos procesados lo plantean de
esta manera; sin embargo, el placer es parte crucial del "pecado nefando". Diego
López, mulato, afirmó ante los inquisidores que, en su noche de iniciación con
Tararira,
"... había sentido más gusto que si estuviera con una mujer"
30
.
Así pues, la
explicación del homoerotismo entre los esclavos entra también dentro del universo del
goce. Interpretar las relaciones sodomíticas de los esclavos como un mecanismo de
resistencia cuyo fin era no entregar hijos a los amos, es una explicación bastante
tentadora; sólo que desconoce los posibles cauces de la historia del placer. Estos son
difíciles de encontrar, sobretodo porque esta nueva aventura historiográfica nos sitúa
frene al reto de la sin-razón del instinto sexual. Los mecanismos de control de la
Iglesia existían porque la sexualidad era interpretada como parte de lo
"instintivo" en el ser humano. El homoerotismo está permeado por prácticas
estéticas y sensitivas que no sólo son el resultado de una estrategia racional y
colectiva de resistencia, aunque se trate de una población privada de libertad. Esto
sería afirmar la posibilidad del control mental sobre la sexualidad. La Inquisición, en
efecto, tenía como fin adoctrinar a los católicos en los usos del cuerpo. Su éxito fue
relativo. La homoeroticidad y las otras sexualidades no cedieron a las intenciones de
monogamia heterosexual: aunque condenadas y estigmatizadas, resistieron a esas estrategias
de canalizar el placer.
Un caso fuera de los
expedientes de la Inquisición ayuda a esclarecer este punto. En 1786, en Cartagena, dos
esclavos bozales, llamados Francisco Xavier Curacao y Luis Cardales, trabajadores de la
fábrica de Aguardientes, recibieron un severo castigo por sus "perversas
costumbres"
31
. Aunque en el documento no hay una
referencia explícita al "abominable pecado nefando de sodomía", el léxico
utilizado remite al historiador a la dimensión del homoerotismo. El expediente habla de
la "urgente necesidad" de separar a estos esclavos, de "irreparables
excesos", de "incorregibles y malas inclinaciones" y finalmente de
"perversas costumbres"; todas ellas expresiones que transmiten precisamente el pecado
del que no se puede hablar
32
. Esta relación homoerótica
ya había tratado de ser corregida sin resultados. Por lo tanto, el administrador general
de Aguardientes propone la separación de estos dos esclavos. La separación no es posible
y, sin embargo, los esclavos son castigados "poniendo a cada uno de ellos un grillete
que con una cadena los una y que así trabajen en la maniobra más odiosa"
33
. De esta manera su relación fue, por un lado, visible ante los
demás; por otro lado, su culpa fue materializada en los objetos del castigo, los
grilletes, que restringieron más aun su libertad. Así, la justicia hace que el ejemplo
se transmita simbólicamente a los demás esclavos.
conclusión
Vale la pena reiterar que las relaciones homoeróticas no sólo fueron conocidas en la
Colonia, sino que se montó un arsenal de justicia para controlar éste y otros usos del
cuerpo que se salieran de la moral reproductiva, cuyo abanderado fue la Inquisición. En
cuanto al plano sentimental, esto sólo se puede llegar a suponer. No hay evidencia
escrita de su existencia; generalmente, el documento se torna sugerente creando vínculos
mentales denotadores de afecto sin llegar a ser explícito.
Los sodomitas coloniales
del resto del territorio colombiano son hasta ahora desconocidos, a excepción de un caso
de un amor lesbiano en la colonia
34
. Este se abre como un
campo de investigación inédito, teniendo en cuenta que las reivindicaciones de los
homosexuales y las lesbianas de hoy no desconocen la necesidad -léase utilidad- de
historizarse. Queda en el tintero la urgencia de sacar del oscurantismo este tema, con el
fin de lograr una verdadera tolerancia.
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citas
*
Este trabajo fue realizado durante el Seminario de Inquisición, en el segundo semestre de
1998, bajo la coordinación Adriana Maya, profesora del Departamento de Historia de la
Universidad de los Andes.
*
Estudiante
de Historia y Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los
Andes.
1.
"El término gay proviene del catalán-provenzal "gai", siendo usado desde
los siglos XIII-XIV como sinónimo de homosexual", definición tomada de MOTT, Luiz,
"Etnohistoria de la homosexualidad en América latina", en Historia y
Sociedad, Nº 4, p. 123.
2.
La sociedad en comandita es la fórmula del matrimonio entre homosexuales, aunque tan
sólo consiste en la conformación de una sociedad legal, sin creación de vínculos
espirituales.
3.
MOTT, Luiz, O sexo Proibido. Virens, gays e escravos nas garras a Inquisicao,
Brasil, Papirus Editora, 1983; MOTT, Luiz, "Etnohistoria de la homosexualidad en
América Latina", en Historia y Sociedad, Nº 4, 1994; MOTT, Luiz,
Escravidao, homossexualidade e demonologia, Brasil, Icone Editora, 1986.
4.
VAINFAS, Ronaldo
, Tropico dos Pecados, Brasil, Editora Campus, 1989.
5.
GRUZINSKI, Serge, "Las Cenizas del deseo", en Sergio Ortega (Ed.), De la
santidad a la Perversión, México, Grijalbo, 1988, pp. 255-281.
6.
Se utilizan las transcripciones publicadas de SPLENDIANI, Ana María, SANCHEZ, José
Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma, Cincuenta años de inquisición en el Tribunal de
Cartagena de Indias. 1610-1660, tomos 2 y 3, CEJA, ICCH, 1997.
7.
Se escoge este caso entre una decena de documentos encontrados en el Archivo General de la
Nación debido a sus insinuaciones acerca del placer homoerótico, lo cual no significa
que sea representativo de los demás.
8.
Ver, por ejemplo, VAINFAS, Ronaldo., op cit, p. 163; BENNASSAR, Bartolomé, Los
españoles, Madrid, Ed. Akal, pp. 186-187.
9.
Se opta por hablar de "homoeróticos" y "homoeroticidad"
puesto que, siguiendo a Michel Foucault, el sujeto homosexual sólo nace en el siglo XIX, Historia
de la sexualidad, Siglo XXI, 1993, p.181. Lo "homoerótico" hace
referencia no sólo al acto sexual, sino también a las maneras de acceder al placer entre
personas del mismo sexo, aunque para la época estudiada no se pueda hablar de una
"identidad homosexual". Este punto será aclarado más adelante.
10.
MOTT, Luiz, "O sexo cativo: alternativas eroticas dos africanos e seus descendentes
no Brasil escravista", en O sexo proibido, op. cit., pp. 17-74.
11.
El Canon III del sacramento del matrimonio dice: "Si alguno dijere, que sólo
aquellos grados de consanguinidad que se expresan en el Levítico, pueden impedir el
contraer Matrimonio, y dirimir el contraído; y que no puede la Iglesia dispensar en
algunos de aquellos, o establecer que otros muchos impidan y diriman; sea
excomulgado."
12.
A este respecto véase, MAYA, Adriana, "Africa: legados espirituales en la Nueva
Granada, S. XVII, en Historia Crítica, Nº 12, 1996, pp. 29- 39.
13.
VAINFAS, Ronaldo, op. cit., p. 147; MOTT, Luiz., op. cit., p. 39.
14.
GRUZINSKI, Serge, op. cit., p. 260.
15.
MAYA, Adriana, Sorcellerie et reconstruction d´identités parmi les africains et leurs
descendants en Nouvelle Grenade au XVIIème siècle, tesis doctoral, Universidad de
París I, 1999. GRUZINSKI, Serge, La Colonisation de l´imaginaire. Sociétés
indigènes et occidentalisation dans le Mexique Espagnol, París, Gallimard, 1988.
16.
Ver la obra de DEL CASTILLO MATHIEU, Nicolás, Esclavos negros en Cartagena y sus
aportes léxicos, Bogotá, Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, Tomo LXII, 1982
17.
Sobre la vinculación de los africanos con los ancestros, véase: BA, Hampaté, "La
tradición viviente", en Historia General de Africa, París, UNESCO, pp.
185-222.
18.
BORJA, Jaime, Rostros y Rastros del demonio en la Nueva Granada, Bogotá, Ariel,
1998, p 180.
19.
MOTT, Luiz, O sexo proibido. op. cit., pp. 17-74.
20.
Véase: JARAMILLO URIBE, Jaime, Ensayos de historia social colombiana, Bogotá,
Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1968; PALACIOS, Jorge, La trata de Negros
por Cartagena de Indias, Tunja, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, 1973.
21.
MOTT, Luiz, O sexo proibido. op. cit., pp. 32-33.
22.
MOTT, Luiz, "O diabo é gay" en, Escravidao, homosexualidade e demonologia,
Brasil, Icone Editora, 1986, pp. 139-148.
23.
Archivo Histórico de Madrid, Fondo Inquisición de Cartagena, Relaciones de Causa de Fe,
libro 1020, fs. 226 r. y v.
24.
BORJA, Jaime, op. cit.; CEBALLOS, Diana Luz, Hechicería, Brujería e
Inquisición en el Nuevo Reino de Granada. Un duelo de Imaginarios, Medellín, Ed.
Universidad Nacional, 1994.
25.
Archivo Histórico de Madrid, Fondo Inquisición de Cartagena, Relaciones de Causa de Fe,
libro 1020, f. 387 v.
26.
MOTT, Luiz, op. cit.
27.
Archivo Histórico Nacional de Madrid, Fondo Inquisición de Cartagena, Relaciones de
Causa de Fe, libro 1020, f. 298 v.
28.
Notas de clase, Seminario de Inquisición, segundo semestre de 1998.
29.
Archivo Histórico Nacional de Madrid, Fondo Inquisición de Cartagena, Relaciones de
Causa de Fe, libro 1020, fs. 299 r,v.
30
.
Ibid., libro 1020 f. 387 v.
31.
Las citas del caso referente a Francisco Xavier y Luis Cardales son tomadas de: A.G.N.,
Sección Colonia, Fondo Negros y Esclavos de Bolívar, Tomo V, fs. 295, 296. Agradezco a
la profesora Adriana Maya haberme remitido a este expediente.
32.
Incluso en su Introducción al psicoanálisis, Freud define lo perverso: "Calificamos
de perversa cualquier actividad sexual que renunció a la procreación para buscar el
placer como algo independiente de ella", FREUD, Sigmund, Introduction à la
psychanalyse, París, 1965, p. 269, citado en GRUZINSKI, Serge, op. cit., p.
256.
33.
Archivo General de la Nación, Sección Colonia, Fondo Negros y esclavos de Bolívar, Tomo
V, f. 296.
34.
RODRIGUEZ, Pablo, "Historia de un amor lesbiano en la Colonia", en Historia
de la mujer en Colombia, Tomo II, Bogotá, Editorial Norma, pp. 103-106.
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