carta a los lectores
Con ocasión de su número 25, Historia Crítica ha
creído oportuno trazar un balance historiográfico de la revista. Si bien es cierto que
la regularidad y la perdurabilidad son motivos de satisfacción, máxime en este tipo de
publicaciones, también es de suma importancia cultivar y difundir un espíritu
autocrítico. Con el fin de responder a este anhelo, invitamos a cuatro historiadores para
que analicen los aportes y los vacíos de Historia Crítica, desde su aparición,
en 1989, hasta el día de hoy. Tres artículos se ocupan de temas muy puntuales, mientras
que el cuarto hace un recuento general de lo que ha sido la revista a lo largo de sus
veinticuatro números. Este balance tiene en cuenta, por una parte, las evoluciones de Historia
Crítica, sus principales contribuciones y lagunas en materia metodológica, teórica
y temática, y, por otra parte, la posición de nuestra publicación con respecto a las
otras revistas de historia existentes en el país. Renán Silva se ocupó de esta ardua
tarea. En cuanto a los temas puntuales, seleccionamos tres grandes áreas que, grosso
modo, cubren casi toda la producción de la revista. Historia colonial colombiana, a cargo
de Margarita Garrido; Historia de Colombia contemporánea (siglos XIX y XX), por Adolfo
Atehortúa; y, finalmente, Historia de Europa, por Martín Vargas.
Todos estos trabajos están guiados por una
misma inquietud: analizar críticamente tanto los aportes como las debilidades de Historia
Crítica, teniendo en cuenta su diversidad temática, la pluralidad de sus enfoques y
la interdisciplinariedad en sus propuestas.
A estos cuatro colaboradores, Historia
Crítica quiere hacer público su agradecimiento. Se tomaron el trabajo de leer, desde
una perspectiva analítica, un extenso material, y de esa meticulosa lectura hicieron,
como esperábamos, un trabajo muy completo, sólido y, sin duda, altamente enriquecedor.
Esperamos que el lector pueda sacar provecho de estos balances. Por nuestra parte, no
dudamos en afirmar que Historia Crítica, desde ya, se ha beneficiado de tan
estimulante experiencia.
Como complemento a este trabajo
historiográfico, presentamos otros dos textos: el discurso que el maestro Jaime Jaramillo
Uribe pronunció el 16 de septiembre de 2002, con motivo del homenaje que le rindió la
Universidad de los Andes; las entrevistas que el estudiante Franz Hensel realizó al mismo
maestro Jaramillo y a Fernán González. Estos dos investigadores nos ofrecen su visión
acerca de lo que ha sido la disciplina histórica en el país.
El Departamento de Historia viene trabajando,
desde hace varios años, en la creación de una maestría de Historia. Estos esfuerzos
responden a
las políticas de la Facultad de Ciencias Sociales, así como de la Universidad, que
buscan, entre otros objetivos, fomentar la investigación. De esta manera, la maestría en
Historia vendría a sumarse a los programas de posgrado ya existentes en los departamentos
de Ciencia Política, Sicología, Antropología, y a la maestría en Lingüística del
CCELA.
El programa de maestría con el que está
comprometido el Departamento de Historia cuenta con un fuerte componente teórico y un
carácter interdisciplinario, así como con una amplia variedad temática, aspectos todos
ellos esenciales para la formación de investigadores. Si a estos factores se suman el
alto nivel de la planta profesoral del Departamento y la pertinencia de sus líneas de
investigación, es posible afirmar que el programa cuenta con todas las garantías para
ofrecer a sus estudiantes una sólida formación teórica y práctica.
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