La ciudad sumergida de Jorge Rojas1, la misma ciudad de cercados de los Muiscas, la hidalga de la época colonial, la cuna de la libertad durante la independencia y la ciudad estudiantil desde el siglo XIX, todas ellas hacen parte de la Tunja actual. Hoy se convierte en una alternativa de vida para aquellos que están cansados de los problemas de las ciudades grandes. La ciudad de tesoros escondidos, de la arquitectura mudéjar, el frío y las tertulias. Ciudad universitaria que conserva un casco histórico para caminar, para disfrutar de innumerables cafés y para visitar iglesias, bibliotecas, museos y también para ver variados estilos arquitectónicos. Tunja tiene las ventajas de la ciudad intermedia y la comodidad y calidez de un pueblo.
UBICACIÓN
Tunja está a 125 kilómetros de Bogotá, recorriendo el altiplano y su bello paisaje, por la carretera que próximamente será de doble calzada, en un trayecto de un poco menos de dos horas de viaje. Tunja es la capital más alta de Colombia y por lo tanto una de la más frías. Su altura sobre el nivel del mar es de 2.775 metros . Su altura máxima es de 3.200 metros en límites con Cucaita y su altura mínima es de 2.400 metros sobre el nivel del mar, en límites con el municipio de Boyacá. La extensión territorial de Tunja es de 118 kilómetros cuadrados, de los cuales el 87% corresponde al área rural y el 13% al área urbana . Ubicada sobre la cordillera oriental, en una pequeña meseta rodeada por colinas en el occidente y el oriente, pero desprotegida por el sur y por el norte lo que permite que los vientos que la recorren la hagan más fría. La ciudad fue fundada sobre un antiguo poblamiento indígena llamado Tuncha, para los españoles Hunza, poblado de gran importancia en el territorio de los Muiscas: el altiplano cundiboyacense. Lugar de buen clima para establecerse, del cual el cronista Juan de Castellanos escribió2:
¡Tierra de oro, tierra abastecida,
tierra para hacer perpetua casa,
tierra con abundancia de comida,
tierra de grandes pueblos, tierra rasa,
tierra donde se ve gente vestida,
y a sus tiempos no sabe mal la brasa;
tierra de bendición, clara y serena,
tierra que pone fin a nuestra pena!”
Tunja se desarrolló en un cruce de caminos: de oriente a occidente el camino que comunicaba a Ramiriquí con la región de los Guanes, en la actual Santander; de norte a sur con el camino que comunicaba a Bacatá con Sugamuxi y Tundama en los tiempos prehispánicos. La cercanía al divorcio de las aguas (divorcius acuarium) seguramente tendría una singular importancia en un pueblo con una cosmovisión mágica tan integrada a los ciclos naturales y al respeto de los elementos, pues es en la montaña oriental, a unos pocos kilómetros del cercado del Zaque, donde las aguas se dirigen a la cuenca del Orinoco o a la del Magdalena. En la actualidad sigue siendo un puerto terrestre que comunica a Bogotá con la costa, los santanderes, el norte del departamento, los llanos y todas las regiones que conforman a Boyacá. Cuenta con un pequeño aeropuerto que presta su servicio para empresas transportadoras de valores y otras.
TOPOGRAFÍA
La ciudad está ubicada entre un sistema de cárcavas. Las cárcavas o sanjones son los encauzamientos naturales del agua lluvia. La presencia de la montaña occidental, llamada por los españoles loma de los ahorcados, recoge gran cantidad de aguas lluvias que nutren las cárcavas en épocas de invierno. Tanto los Muiscas como los españoles enmarcaron la población respetando estos límites naturales. El límite sur es la Cárcava de San Laureano y el límite nor-occidental es la Cárcava de San Francisco. Con la expansión de la ciudad durante el siglo XX se transgredieron los límites, incluso la Cárcava de la Picota , más alejada por el sur que la Cárcava de San Laureano y la Cárcava de Santa Lucía que se extiende paralela a la Cárcava de San Francisco. Aunque la ciudad inicial ocupó la parte plana -hoy parque Prospero Pinzón- y la Plaza principal -hoy Plaza de Bolívar- con el tiempo se fue ocupando la montaña occidental y el valle del norte, antiguo humedal del río Jordán, que pese a ser un pantano la mayor parte del año, es utilizado hoy como sector residencial y comercial.
LA CIUDAD PREHISPÁNICA
Tunja es una ciudad de origen prehispánico, y es importante diferenciar este primer momento con el periodo colonial. Pocos vestigios quedaron dada la forma en que fue colonizada. La vivienda de bahareque y barro desapareció sin dejar rastros, pero las presencias líticas, de mayor antigüedad, fueron emergiendo a medida que la ciudad se expandía. ¿Pero eran estas piedras de los Muiscas o de un pueblo anterior? ¿Qué tan antiguo es el poblamiento de esta zona? Estos interrogantes siguen vigentes y tendrá que investigarse mucho más al respecto3. Pero por lo que sabemos a través de los cronistas, a la llegada de los españoles la organización de los Muiscas mostraba desarrollos que nos permiten identificar un pueblo avanzado. Aunque tradicionalmente no se tiene en cuenta la relación de un pueblo con su ecosistema, si hoy estudiáramos el pasado con ese criterio, seguramente los Muiscas tendrían un alto grado de evolución debido al respeto por el entorno, por considerar el agua como un elemento sagrado y mantener el ecosistema en buen estado. Investigadores como David Bushnell4, consideran, de manera despectiva, que en nuestro territorio no existieron ciudades, pero sin duda su mirada parte de una concepción europea que concibe la ciudad de acuerdo a su legado histórico.
LA CIUDAD COLONIAL
Las disposiciones reales para las fundaciones en los territorios de ultramar determinaron la creación de ciudades ajedrezadas que anticipaban, posiblemente, el racionalismo que se impondría tiempo después. La distribución de solares a partir de la plaza principal dónde se acomodaban los poderes y los fundadores y a medida que decrecía la importancia de las personas se iban alejando de este núcleo. En esta distribución, los indígenas quedaron en las afueras, antecedente del fenómeno de los cinturones de miseria de las ciudades actuales. Tunja crece como otra ciudad española en la Nueva Granada , pero la prosperidad económica, en gran parte derivada de la alta producción de trigo, permitió la construcción opulenta de viviendas al mejor estilo sevillano y mudéjar. En los primeros 70 años de la ciudad hispánica contaba con cerca de 350 casas con techo de barro5, muchas de ellas de dos plantas, portadas de piedra y algunas con escudos reales otorgados por el Rey. De allí el calificativo de Noble y Leal.
El cultivo de trigo desde los primeros años de la Colonia trajo prosperidad económica a la ciudad. Uno de los documentos que permite aproximarse a Tunja del siglo XVII, es la célebre descripción de 1610: “De allí sacan harinas para Santafé y Mariquita; bájanse por el Río Grande con Bizcochos, quesos, jamones, mantas, lienzos, alpargatas... y muchas otras cosas a Mompox, Zaragoza, Remedios, Cáceres, Cartagena, Santa Marta, Tenerife, Antioquia. ..”6 Pero Tunja sufrirá en los años siguientes y hasta finales del siglo XIX un proceso de estancamiento que se evidencia en la construcción y desarrollo urbano. Comenzando el siglo XX, Tunja no distaba mucho de la ciudad reflejada en el plano de 1623. La fotografía aérea de 1939, año del cuarto centenario de fundación hispánica, revela ese estancamiento. La construcción de la carretera a Bogotá durante el quinquenio del general Reyes, la llegada del tren en 1930 y el fortalecimiento del sector educativo, serán factores decisivos en el renacer de la ciudad en el siglo XX.
VOCACIÓN ESTUDIANTIL Y CULTURAL
Desde los primeros años de la Colonia se establecieron comunidades religiosas que levantaron conventos e iglesias. La actividad intelectual se fortaleció desde entonces, por la presencia de bibliotecas y la formación en las áreas propias de los conventos. La presencia de escritores como Juan de Castellanos y años más tarde Josefa Del Castillo, marcaron un derrotero intelectual que se mantiene vigente. Durante el periodo republicano, el General Francisco de Paula Santander fundó el Colegio de Boyacá, institución de gran trascendencia en la formación de jóvenes a nivel departamental y nacional. A finales del siglo XIX llegaron las Escuelas Normales – masculina y femenina- y el Colegio de las Hermanas de la Presentación. Comenzando el siglo XX las Hermanas Dominicas fundan el Colegio del Rosario (1905) y años más tarde fundan colegios los Salesianos, los Jesuitas y los Dominicos. De esta manera se consolida la trayectoria académica y educativa de la ciudad. En 1954 inicia actividades la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, que impulsará la educación superior en el departamento. Hoy en día son varias universidades privadas con diversos programas académicos a niveles de pregrado y posgrado con la ventaja de contar con una ciudad rica en archivos y bibliotecas y con unos costos muy atractivos para los estudiantes.
A partir de 1939, año del cuarto centenario de fundación hispánica, Tunja comienza a crecer más allá de sus antiguos límites. Uno de los primeros barrios que se construyeron fue el Popular, donde se empiezan a ver elementos de la arquitectura moderna. El gobierno de Rojas Pinilla dejó un importante legado de modernidad: se construyeron edificios modernos en la Plaza de Bolívar, se fundó la Universidad pedagógica de Colombia, se mejoró la carretera a Bogotá, se construyó el aeropuerto, entre otras. El Instituto de Crédito Territorial construyó nuevos barrios y el sector estudiantil se fortaleció. Desde los años setenta se fundaron nuevas universidades, destacando la apertura de la seccional de la Universidad Santo Tomás en 1996. Eventos culturales como el festival internacional de la Cultura , el Aguinaldo Boyacense y la Semana Santa , mantienen viva la tradición de ciudad culta que sabe acoger a sus visitantes. Ahora, con la ampliación de la carretera –doble calzada- el fortalecimiento de los anillos turísticos, su variada oferta educativa y su pujante comercio, Tunja se convierte en una atractiva posibilidad para radicarse, crear empresas o para reencontrarse con la historia en este bello sector del altiplano.
REFERENCIAS
“ La Ciudad Sumergida ” de Jorge Rojas, poema en homenaje a Tunja en sus 400 años de fundación hispánica, 1939. En contraste, el académico Luís Corsi publicó: “Al Rescate de la Ciudad Sumergida ”, Editorial Jotamar, Tunja 1994.
Medina de Pacheco, Mercedes. Don Juan de Castellanos y Otros Aventureros . Ediplas. Bogotá, 2006.
Medina, Mercedes. Los Muiscas . Academia Boyacense de Historia, Tunja 2006. Pag 34.
Bushnell, David. Colombia una nación a pesar de si misma . Planeta, Colombia 1996. Pag 25.
Corradine, Alberto. La Arquitectura en Tunja . Imprenta Nacional de Colombia, 1990. Pag 19.
Repertorio Boyacense, No 40. Tunja, abril de 1917.
BIBLIOGRAFÍA
CASTELLANOS, Juan. Elegias de varones iIustres de Indias.
CORRADINE, Alberto. La Arquitectura en Tunja .Imprenta Nacional de Colombia.Bogotá, 1990.
CORSI OTALORA, Luís. Al rescate de la ciudad sumergida . Editorial Jotamar, Tunja 1994.
HERNÁNDEZ, Juan Clímaco. Hunza. Tunja antes de 1537 . Cooperativa Nacional de Artes Gráficas,Bogotá, 1938.
MARTÍNEZ MARTÍN, Abel Fernando y otros.Aproximación Histórica a la Medicina y a la Salud Pública en Tunja en el Siglo XIX .UPTC, Tunja 2002
MARTÍNEZ JIMENEZ, William Manuel. Vida Cotidiana en Tunja, siglo XVIII . Alcaldía Mayor de Tunja. Buhos Editores, Tunja, 2007.
MEDINA FLÓREZ, Enrique. Costumbres Tunjanas del Siglo XX. Alcaldía Mayor de Tunja, 2007.
Memoria Visual de Tunja. Banco de la República. Tunja 1997.
VARGAS DE CASTAÑEDA, Rosula. Las Costumbres Tunjanas en el siglo XIX .Alcaldía de Tunja. Buhos Editores, Tunja, 2007