A raíz de los
abruptos cambios políticos y económicos de la última década, que han marcado un giro
trascendental en la historia del mundo, la comunidad internacional ha vuelto su atención
hacia los organismos internacionales de carácter mundial y regional. Las Naciones Unidas
ven incrementadas sus tareas en forma nunca sospechada siquiera, que actualmente trata de
cumplir con grandes limitaciones de carácter material, financiero y político. En el
ámbito regional la Unión Europea, la Liga Arabe, la Organización de la Unidad Africana
y muy especialmente la Organización de los Estados Americanos en nuestro continente,
están asumiendo un nuevo y trascendental papel.
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Sede de la OEA en
Washigton
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Sin duda la
OEA ha tenido a lo largo de su existencia una decisiva y permanente acción. Los más
importantes acontecimientos políticos de los últimos cincuenta años en el continente
han sido analizados y debatidos de alguna forma en el seno de la Organización. Si algún
país del continente ha identificado con mayor dinamismo a la OEA, éste ha sido Colombia.
No existe en el continente ningún otro Estado que haya tenido una participación más
directa y trascendente en los destinos de la organización. Alberto Lleras Camargo, fue su
primer secretario general y César Gaviria Trujillo se desempeña hoy en el mismo cargo.
Han merecido el reconocimiento general por su gestión y amplia visión hemisférica.
En Bogotá en
1948, bajo los restos humeantes del «bogotazo» del 9 de abril, se firmó la Carta
constitutiva de la Organización. Fue además Colombia el gran gestor de la reforma de la
Carta de la OEA en 1985. El Protocolo de Cartagena, como se denominó dicha reforma,
constituyó un hito fundamental en la reforma del Sistema Interamericano.
Entre 1890 y
1948, como antecedentes del sistema, han de mencionarse las Conferencias Americanas
celebradas en México (1902), Río de Janeiro (1906), Santiago de Chile (1923) y La Habana
(1928), así como la resolución sobre la reorganización, consolidación y
fortalecimiento del Sistema Interamericano, adoptada en 1945 en la Conferencia
Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, celebrada en México.
Protocolo de Buenos
Aires - 1967
En la primera
reforma a la Carta de la Organización de Estados Americanos, se creó el Consejo
Interamericano para la Educación, Ciencia y Cultura, así como el Consejo Interamericano
para Asuntos Económicos y Sociales. El cuerpo político constituido por los
representantes permanentes de los diferentes estados ante la Organización pasó a
denominarse Consejo Permanente de la OEA.
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Alberto Lleras
Camargo, secretario general de la Organización
de Estados Americanos 1948-1954.
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Protocolo de
Cartagena - 1985
El gobierno
de Colombia ofreció a Cartagena como sede de la sesión extraordinaria de la Asamblea
General encargada de discutir una nueva reforma a la Organización. El entonces presidente
Belisario Betancur puso un gran empeño personal en el impulso de la nueva reforma a la
Carta, que fue liderada por nuestro país. El canciller Augusto Ramírez Ocampo y el
embajador ante la OEA Francisco Posada de la Peña trabajaron activamente en este
propósito, con la asesoría y ayuda de una comisión bipartidista de expertos
diplomáticos y juristas. La reforma tuvo por objeto dotar a la Organización de elementos
más eficaces para afrontar la problemática del mundo contemporáneo. Se fortaleció
fundamentalmente el papel del Secretario General, al darle la facultad de llevar a la
atención de la Asamblea General o del Consejo Permanente cualquier asunto que en su
opinión pudiese afectar la paz y la seguridad del continente. Igualmente se modificó el
artículo VIII de la Carta mediante el cual se impedía el ingreso a la Organización de
estados que mantuvieran aún controversias de carácter territorial con algunos de los
países miembros.
Protocolo de Washigton - 1992
En este año
de se hizo una nueva reforma a la Carta de la Organización, orientada al fortalecimiento
de la democracia representativa. La reforma se apoyó en dos decisiones adoptadas
previamente por la Asamblea General en 1991: El «Compromiso de Santiago con la Democracia
y la Renovación del Sistema Interamericano» y la Resolución 1080 titulada «Democracia
Representativa».
Protocolo de Managua
- 1993
Se
introducen nuevas reformas a la Carta de la Organización, con el propósito de resaltar
el concepto de desarrollo integral como función central de la Organización, teniendo en
cuenta que es factor determinante para la convivencia pacífica, la paz social y el
fortalecimiento de las instituciones democráticas. Para este efecto, se creó el Consejo
Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), que recogió las funciones que venían
cumpliendo la Comisión Interamericana para Asuntos Económicos y Sociales (CIES) y el
Consejo Interamericano para la Educación, Ciencia y Cultura (CIECC).
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Firmas de los
delegados de Colombia en el acto constitutivo de la OEA: Eduardo Zuleta Angel, Carlos
Lozano y Lozano, Domingo Esguerra, Silvio Villegas, Luis López de Mesa,
Jorge Soto del Corral. Bogotá, abril 30 de 1948.
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Posiciones de Colombia
A través de
la historia contemporánea, Colombia ha mantenido en el ámbito de la Organización una
posición de evidente liderazgo, que va aun más allá de la aquilatada presencia de los
secretarios generales Alberto Lleras Camargo y César Gaviria Trujillo, de la firma de la
Carta de la Organización en Bogotá y de la concertación del Protocolo de Reformas del
año 1985 en la ciudad de Cartagena. Nuestra voz se ha hecho sentir permanentemente para
defender los parámetros fundamentales de la política exterior colombiana, de conformidad
con los principios de no intervención y solución pacifica de controversias. La opinión
colombiana ha sido siempre consultada con respecto a todos y cada uno de los más
importantes temas discutidos en los diferentes ámbitos de la Organización. Esto,
naturalmente, no implica que en algunas oportunidades no haya asumido dentro del organismo
posiciones que han dado lugar a extensos debates y encontradas diferencias.
Exclusión de Cuba
Así
aconteció por ejemplo con la solicitud formulada por nuestro país el 9 de noviembre de
1961 para convocar la Octava reunión de consulta de Ministros de Relaciones Exteriores,
en la cual se excluyó a Cuba del Sistema Interamericano. El entonces canciller de
Colombia, José Joaquín Caicedo Castilla, adelantó una activa campaña en el continente
con miras a obtener el apoyo para una múltiple propuesta colombiana orientada a lograr la
ruptura colectiva de relaciones diplomáticas, consulares y económicas con Cuba; crear un
Comité de Vigilancia para velar por la seguridad de los países de América y declarar la
incompatibilidad del régimen cubano existente y el Sistema Interamericano. «Nuestras
propuestas fueron en realidad aceptadas, pues la ruptura de relaciones diplomáticas se
reemplazó por una medida más enérgica, como fue la exclusión del actual gobierno de
Cuba de todos los organismos interamericanos», comentó después el ministro colombiano (Memorias
de Relaciones Exteriores, julio de 1961 a julio de 1962, T.I, p. 180) Sin embargo, el
margen de votación fue muy estrecho, y algunos estados se negaron a aceptar esta
decisión.
En su parte resolutiva,
la resolución VI aprobada el 31 de enero de 1962, señaló sobre el particular:
«1.- Que la adhesión
de cualquier Miembro de la Organización de Estados Americanos al marxismo-leninismo es
incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal Gobierno con el bloque
comunista quebranta la unidad y la solidaridad del Hemisferio.
2.- Que el actual
Gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un gobierno marxista-leninista,
es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.
3.- Que esta
incompatibilidad excluye al actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema
Interamericano.
4.- Que el Consejo de
la Organización de los Estado Americanos y los otros órganos y organismos del Sistema
Interamericano adopten sin demora las providencias para cumplir esta Resolución».
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Discurso de posesión
de César Gaviria Trujillo como secretario general de la OEA,
Washigton, Octubre 14 de 1994.
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Posteriormente,
diferentes gobiernos en nuestro país apoyaron abiertamente el retorno de Cuba al
organismo, no obstante el disgusto que esa opinión podría producir en los Estados
Unidos, donde algunos han considerado erradamente que la exclusión de Cuba constituye un
elemento de presión para el retorno de la «democracia representativa» en ese país
caribeño.
Crisis de Santo Domingo - 1965
En abril de
1965 estalló en la República Dominicana un golpe popular encabezado por partidarios del
ex presidente Juan Bosch, que derrocó al triunvirato presidido por Donald Reid Cabral,
generando un conflicto interno que dio lugar a que los Estados Unidos invadieran al país
el 28 de ese mes. El 1° de mayo, la Décima reunión de consulta de Cancilleres ordenó
la constitución de una comisión especial, integrada por representantes de Argentina,
Brasil, Colombia, Guatemala, Panamá y México, que viajó a Santo Domingo en procura del
restablecimiento de la paz y para ofrecer sus buenos oficios en el logro del cese al fuego
y la evacuación de las personas asiladas en las embajadas y de los ciudadanos extranjeros
que quisieran salir del país.
Conocido en la
OEA el desembarco de las fuerzas norteamericanas, el embajador de Colombia ante el
organismo, Alfredo Vázquez Carrizosa, presentó a nombre del país la propuesta de crear
una fuerza interamericana para atenuar y regularizar así en alguna forma la acción
unilateral norteamericana, que se había llevado por delante los más fundamentales
principios del derecho internacional. La propuesta colombiana fue acogida,
constituyéndose de inmediato la fuerza interamericana, integrada sin embargo en gran
parte por el mismo contingente norteamericano invasor, adicionado con algunos componentes
simbólicos de Brasil, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador. La fuerza estaría
comandada por un general brasilero. Con ocasión de estos hechos, Colombia se opuso a que
el Consejo de Seguridad de la ONU interviniera, en contra de lo establecido en el
artículo 52 de la Carta de ese organismo, ya que el conflicto estaba atendido en ese
momento por el organismo regional.
Incidente de «Las
Crucitas»
A lo
largo del conflicto centroamericano que azotó a esa región durante más de una década,
la OEA adelantó muchas gestiones, aunque el centro de gravedad del proceso negociador se
desarrolló en el ámbito del denominado Grupo Contadora. Una de las gestiones de mayor
importancia, que contó con la participación de Colombia, fue la misión al río San
Juan, frontera común entre Costa Rica y Nicaragua. El 7 de junio de ese año Costa Rica
denunció a Nicaragua ante el Consejo Permanente de la OEA, a raíz de un ataque de tropas
nicaragüenses, desde posiciones en la ribera norte del río, contra unidades de la
guardia civil de Costa Rica, cuando éstos realizaban tareas de inspección en su
territorio. La acción dejó un saldo de dos guardias muertos y siete heridos. Un nuevo
ataque se repitió más tarde.
Mediante
resolución 427, el Consejo Permanente decidió pedir a los gobiernos de Colombia,
México, Panamá y Venezuela, que integraran conjuntamente con el secretario general de la
OEA una comisión de investigación. Julio Londoño Paredes, entonces embajador de
Colombia en Panamá, representó a nuestro país. La comisión adelantó una pormenorizada
investigación in situ, cuyas conclusiones fueron presentadas al Consejo el 28 de junio.
Finalmente, el Consejo adoptó la resolución 432 repudiando los hechos.
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Crisis de Panamá -
1989
En mayo de 1989,
a raíz de la grave situación presentada en Panamá ante la anulación por parte del
régimen del general Manuel Antonio Noriega del resultado de las elecciones presidenciales
celebradas el lunes 8 del mismo mes, el gobierno de Venezuela solicitó la convocatoria de
una reunión de consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para que considerara la
grave crisis panameña en su contexto internacional. La reunión fue presidida por el
canciller de Colombia Julio Londoño Paredes. La primera sesión tuvo lugar el 18 de mayo
y aprobó la creación de una comisión constituida por los ministros de Relaciones
Exteriores de Ecuador, Guatemala y Trinidad-Tobago, asistidos por el secretario general,
con el fin de «promover urgentemente fórmulas de avenimiento para lograr un acuerdo
nacional que asegure, dentro de mecanismos democráticos y en el más breve plazo, la
transferencia del poder con el pleno respeto de la voluntad soberana del pueblo
panameño».
La comisión
llevó a cabo dilatadas y complejas gestiones en Panamá para cumplir con el encargo de la
reunión de consulta. En la última sesión de ésta, llevada a cabo el 23 de agosto, en
declaración formulada por su presidente, los cancilleres del continente exhortaron a los
panameños a realizar nuevos y urgentes esfuerzos para alcanzar un acuerdo nacional. Es
evidente que el interés de algunos estados era el de precipitar a toda costa una
intervención militar de la OEA, en forma similar a la desafortunada intervención de
República Dominicana, en 1965, dejando de lado todos los principios y normas del derecho
internacional, incorporado incluso en la misma Carta de la Organización.
La reunión de
consulta evitó que en la invasión de las tropas norteamericanas a Panamá, cuyo balance
trágico alcanzó un inusitado número de víctimas, hubiera contado con la participación
de tropas de otras naciones, aunque muchas de ellas, como Colombia misma, no habían
dudado en retirar a su embajador en Panamá y liderar la expulsión del régimen de
Noriega del Grupo de Río, a raíz de la forzada renuncia del entonces presidente
provisional, Eric Arturo del Valle.
Gaviria en la Secretaria - 1994
Al frente de la
Secretaría General de la OEA, el ex presidente Gaviria imprimió un nuevo y dinámico
rumbo en la Organización. Desde la agilización y modernización de la pesada maquinaria
administrativa y burocrática, hasta la implentación de una visión de la OEA, en la que
de una vez por todas se adapta el organismo a los nuevos retos y necesidades hemisféricas
del momento, teniendo en cuenta entre otras cosas los desarrollos de la Cumbre de
Mandatarios celebrada en Miami a finales de 1994.
Ahora la OEA se
encamina hacia tareas tales como el fortalecimiento de la democracia en el continente, el
seguimiento de la creación de un área de libre comercio en el hemisferio y la defensa y
promoción del medio ambiente. El secretario general en la Asamblea General llevada a cabo
recientemente en Puerto Príncipe, formuló oficialmente un llamamiento para el reingreso
de Cuba en la organización, manifestación que, formulada hace algunos años por un
personaje de tan alto nivel en el hemisferio, se había considerado imposible y
arriesgada.
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