Ficha bibliográfica
Titulo:
Polémica ¿constituyente o no constituyente?
Edición original: 2005-06-11
Edición en la biblioteca virtual: 2005-06-11
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Jesús Pérez González Rubio

 

Revista Credencial Historia


EDICIÓN 9 - SEPTIEMBRE 1990

 

POLEMICA
¿CONSTITUYENTE O NO CONSTITUYENTE?

Por: Jesús Pérez González Rubio

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 9
Septiembre de 1990

 

 


Firma de la Constitución de los Estados Unidos, en Filadelfia, óleo de Louis S. Glanzman.



Revista Credencial ha tenido la maravillosa idea de publicar un cuadernillo dedicado a la Historia que ya conoce la edición No. 7. Muchas felicitaciones.
En su último número, el de julio de 1990, aparece un artículo titulado "¿Cómo fue la Constituyente en Estados Unidos?" cuyo autor es el doctor Daniel García. Tiene el escrito el siguiente subtítulo: "Para cambiar la Carta Fundamental sin violarla, en 1787 se recurrió al Constituyente Primario". La idea de que con anterioridad a 1787 existía una Constitución de los Estados Unidos de América se repite a lo largo del artículo. A título de ejemplo cito los siguientes pasajes: "La primera Carta Fundamental, los Artículos de Confederación, no funcionaban y por lo tanto había que encontrar una manera de reformar el orden constitucional existente"..."¿Cómo cambiar esa primera Constitución sin violarla?".
Es evidente que el doctor Daniel García afirma la existencia de una Constitución anterior a la actual con el objeto de poder afirmar tendenciosamente, como efectivamente lo hace: "La reunión de Filadelfia se había convertido, de hecho y por mano propia, en una Convención Constitucional, es decir, una asamblea nacional constituyente violando el orden constitucional vigente".
Nada más inexacto históricamente hablando. Los Artículos de Confederación no eran una Constitución, sino un pacto o convenio o tratado celebrado entre las trece antiguas Colonias Inglesas, ya para la fecha trece Estados independientes. No había, pues, "orden constitucional vigente". La Confederación fue una liga de Estados soberanos. No existía un gobierno nacional, y las "leyes" del llamado Continental Congress no podían ser directamente aplicadas ni al pueblo ni a los Estados Confederados, sin la previa aprobación de cada uno de ellos a través de su órgano competente: su propio legislativo. Podría decirse que ese Continental Congress se parecía más a un organismo internacional que a cualquiera otra cosa. No hay nada extraño en ello. Es lo característico de esa Unión de Estados Soberanos, que se conoce universalmente con el nombre de Confederación. La primera Constitución americana fue, pues, elaborada en 1787, y si no estoy mal, sólo entró en vigencia dos años más tarde.
No había pues Constitución antes de que la Convención de Filadelfia, que abrió sus sesiones el 14 de mayo y las clausuró el 17 de septiembre, expidiera la carta de 1787, después de una fecunda y milagrosa tarea que creó el primer Estado Federal de la historia, al igual que el régimen presidencial.
Es cierto que el 21 de febrero de 1787 el Continental Congress aprueba la convocatoria de la Convención "para el solo y expreso propósito de revisar los Artículos de Confederación". Por voluntad de los delegados de los Estados reunidos en Filadelfia se avanzó hacia una "más perfecta unión", que dio por resultado la fundación, mediante la Constitución, de un nuevo Estado: los Estados Unidos de América. Podría incluso hablarse de que los Constituyentes de Filadelfia se apartaron de la decisión adoptada por los Estados en el Continental Congress. Pero, si hubo violación, fue de un tratado, de un acto de voluntad aprobado por los Estados, y no de una Constitución, que mal podía ser violada, pues no existía.
La Historia, se ha dicho, es la política de ayer. ¿Para qué manipularla en función de las inclinaciones políticas contrarias al respeto al Estado de Derecho, de hoy, si los Estados Unidos, al igual que todos los países civilizados de la tierra practican el principio, y ellos desde siempre, de que nadie, ni gobernantes ni gobernados, pueden estar por encima de la Ley?
Me he tomado el trabajo de escribir esta nota como un homenaje a la magnífica idea de publicar con toda seriedad el coleccionable sobre Historia, y como un homenaje a la calidad de los lectores de esta publicación.

Jesús Pérez González Rubio
Respuesta de Daniel García en la próxima edición.