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El
aprovisionamiento para las travesías oceánicas constituye durante el
siglo XVI una de las mayores dificultades que debía sortear el capitán
de un barco. Si bien gozaba de ciertos privilegios, como no pagar
almojarifazgo y otros derechos aduanales, los proveedores conseguían los
abastos con meticuloso detalle y los entregaban a los maestres de ración
que administraban a bordo las provisiones para los tripulantes. Pero los
eventuales pasajeros -golillas, curas, burócratas- debían, en cambio,
aprovisionarse por sí mismos en menaje y alimentos, salvo de agua, y de
vino que nunca escaseaba.
Fray Bartolomé de Las Casas describe el matalotaje -galicismo de la
época para referirse a las provisiones- que en un viaje que hicieron los
dominicos a Chiapas en 1544 adquirieron en Sevilla los frailes y legos
para medio centenar de viajeros: ornamentos, colchoncillos, camisas,
cántaros, ollas, sartenes, aceiteras, jeringas, así como aceite, vino,
garbanzos, arroz, conservas, pescado y "otras muchas cosas que son
necesarias para la mar". Pero sin duda se trataba de provisiones
austeras y de hombres místicos. Porque otros iban mejor provistos:
corderos, jamones y tocinos, gallinas y cerdos cebados, barriles de
bizcocho blanco y jarras de vino de casalla, arroz, alcaparras, uvas,
limones, naranjas, compotas, conservas y toda clase de antojos y
golosinas de Portugal y España: la gula ibera empeñada en compensar con
opíparos manjares los infortunios inevitables de una enorme travesía.
Así, al menos, pintaba Tomás Gage las contingencias de estos viajes.
Pero no todo se debía traer de la Península. Poco a poco se fue
conformando un menú ad hoc para descubridores: hizo aparición el pan de
cazabe, que es el antecesor de nuestro pandeyuca, y hierbas y animalejos
americanos suplieron el más inmediato mestizaje que pueda haber, que es
el de la comida. A la gallina le ganó el guajolote o pavo, y a las
naranjas les hizo ventajosa competencia la piña. Hay que añadir el maíz
y su tortilla, y el condimento que dio América al mundo: el capsicum,
chile o ají.
La famosa carta del doctor Chanca al cabildo de Sevilla sobre el segundo
viaje de Colón narra con entusiasmo el hallazgo de tierra feraz en las
Antillas. Sin embargo, advierte: "Allí había frutas salvajinas de
diferentes maneras, de las cuales algunos no muy sabios probaban, y del
gusto solamente tocándoles con las lenguas se les hinchaban las caras, y
les venía tan grande ardor y dolor que parecían que rabiaban..." El
propio Cristóbal Colón tuvo que sufrir el penoso aprendizaje de un nuevo
hábito alimenticio. Como sabemos, en el segundo viaje trajo semillas y
ganado con la intención de fundar una colonia. Aparte de sarmientos,
cañas y semillas de trigo, se requería de tiempo para que crecieran. Se
quejó en el memorial que dio a Antonio de Torres para los Reyes
Católicos: "Diréis que a causa de haberse derramado mucho vino en este
camino del que la flota traía, y esto, según dicen los más, a culpa de
la mala obra que los toneleros ficieron en Sevilla, la mayor mengua que
agora tenemos aquí o esperamos por esto tener, es de vinos, y como quier
que tengamos para más tiempo así bizcocho como trigo, con todo es
necesario que también se envíe alguna cantidad razonable, porque el
camino es largo y cada día no se puede proveer, e asimesmo algunas
canales, digo tocinos, y otra cecina que sea mejor que la que babemos
traído este camino. De carneros vivos y aun antes corderos e cordericas,
más fembras que machos, y algunos becerros y becerras pequeños son
menester, que cada vez vengan en cualquier carabela que acá se enviare,
y algunas asnas y asnos y yeguas para trabajo y simiente, que acá
ninguna de estas animalias hay de que hombre se pueda ayudar ni valer".
Aunque los barcos traían por regla general provisiones para un año, no
escasearon fallas humanas o daños por el clima que acabaron con ellas.
Entonces, como en aquel martes 11 de diciembre de 1492, pareció cercano
el reino de la abundancia: “Pescaron muchos pescados como los de
Castilla, albures, salmones, pijotas, gallos, pámpanos, lisas, corbinas,
camarones y sardinas ..."
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