|
En 1869 la Universidad del Cauca le otorgó el grado de doctor en
Medicina y Cirugía, y en 1871 el de doctor en Derecho y Ciencias
Políticas, con una tesis que versó sobre la Constitución de 1863 y en la
que señalaba que el pueblo colombiano no podía seguir siendo gobernado
por el liberalismo, su Constitución y sus leyes. Defendió su tesis ante
un jurado completamente liberal, que la calificó de sobresaliente a
pesar de protestar por "las frases injuriosas del graduando".
Carlos Albán nació en Popayán el 9 de marzo de 1844. Desde muy joven
participó en actividades políticas, pues en 1865, siendo estudiante,
debió luchar en la batalla de Santa Bárbara, en defensa del gobierno
liberal del Estado Soberano del Cauca, que enfrentaba una revolución
conservadora. Posteriormente, se dedicó a reorganizar el partido
conservador, que prácticamente había desaparecido. Para lograrlo, en
1870 fundó en Cali el periódico Los Principios, en el que llamaba al
activismo político denunciando el estado de desorden social resultante
de la Constitución de Rionegro y de las Constituciones caucanos. Creía
que no se había instituido la inviolabilidad de la vida humana, "sino la
patente de corso para los homicidas", que el régimen de libertades
individuales había degenerado en provecho de los gamonales liberales y
que muchos conservadores "habían abandonado el campo de los
principales". La vida de este periódico fue corta: en 1871 debió
cerrarlo por problemas de distribución. Pero a principios de ese año,
Albán había fundado en Popayán Los Principios Político-Religiosos,
que contó con la colaboración de Fernando Angulo y Sergio Arboleda, con
quienes reorganizó el partido conservador. Sin embargo, el periódico
debió cerrarse después del primer trimestre, porque los liberales
hicieron advertencia de que la reorganización conservadora llevaría a la
guerra. Se reabrió en 1873 bajo la dirección de Manuel Carvajal Valencia
y la colaboración de Albán, quien además escribía en El Tradicionista y
en otros periódicos conservadores de Bogotá.
|
|
El doctor y general Carlos Albán (1844-1902)
|
Su época de mayor actividad fue la de 1875-76 cuando, aprovechando la
división liberal entre radicales e independientes, se dio a la tarea de
crear un "partido católico" al que podrían afiliarse aquellas personas
que "admiten el catolicismo con todas sus consecuencias, y sin
restricciones de ninguna clase, cualquiera que sea, por otra parte, el
partido político al que pertenezcan". En su labor periodística había
comprobado la importancia del catolicismo como factor de cohesión
política y había observado que el clero, y en especial Carlos Bermúdez,
obispo de Popayán, y Manuel Canuto Restrepo, de Pasto, eran importantes
agitadores; esto coincidió con la presencia en el Cauca de una imagen de
bulto de la virgen de Lourdes con la que se realizaban procesiones que
fueron utilizadas con fines políticos, a lo que se unió la creación de
sociedades católicas, Sociedad de San Vicente de Paúl, del Sagrado
Corazón y otras.
No obstante importantes avances que se dieron en la creación de ese
partido, las condiciones políticas caucanos llevaron a que el proyecto
se abandonara y a que Albán lanzara a los conservadores a la guerra de
1876 que, como es bien conocido, tuvo unas particulares características
de guerra religiosa que no bastaron para que el conservatismo resultara
vencedor. El fracaso de la aventura militarista llevó a la expulsión de
una parte del clero y de los principales conservadores; pero lo más
importante fue que la labor de Albán rindió sus frutos en la medida en
que el conservatismo, a pesar de la retaliación liberal, se sostuvo como
partido y estuvo preparado para ayudar a los liberales independientes en
la guerra de 1885, que permitió la instauración del período político
conocido como la Regeneración, iniciándose con él la llamada Hegemonía
Conservadora.
A partir de 1886, Carlos Albán fue figura destacada de los gobiernos de
la nación y del Estado del Cauca, al ocupar importantes cargos públicos
como los de magistrado del Tribunal del Centro, procurador general del
Estado y procurador general de la Nación, entre otros. Con esto no
terminó su activismo político, pues se afilió a la fracción conservadora
conocida como los Históricos, en la que desarrolló la oposición a los
gobiernos de Miguel Antonio Caro y Carlos Holguín, que llevaron a que en
1891 este último le aplicara la llamada Ley de los Caballos (Ley 61 de
1888) y lo confinara en el Cauca. Su actividad militar tampoco había
terminado, pues participó en la guerra de 1895 defendiendo la hegemonía
de su partido, yen 1899 debió suspender un viaje a Europa, donde
desempeñaba el consulado de Hamburgo, para participar en la guerra de
los Mil Días, siendo nombrado jefe civil y militar en Panamá.
|
|
|
Reloj de la hora universal, inventado por Carlos Albán.
|
En
ejercicio de este cargo sostuvo una interesante polémica con el doctor
Carlos Martínez Silva, embajador colombiano en Washington, acerca del
futuro del Canal, que es mencionada en el "Memorandum sobre la cuestión
canal ístmico con los Estados Unidos", escrita el 25 de junio de 1901
por Martínez. Albán argumentaba que la construcción de un canal por
Nicaragua, que realizarían los Estados Unidos, en nada perjudicaría al
qué se abriera por Panamá y que por el contrario ayudaría a preservar
los derechos colombianos. Hay quienes sostienen que, de haberse aceptado
sus argumentos, Panamá y su canal aún serían parte de Colombia.
Albán no se dedicó únicamente a la política. Siempre tuvo tiempo para
investigaciones en los campos de las ciencias físicas y matemáticas,
áreas que tenían un precario desarrollo en Colombia: buscó obtener el
movimiento perpetuo para aplicarlo a la industria, en una empresa
obviamente genérica. Intentó fabricar cámaras de plomo que le
permitieran destilar ácido sulfúrico, un producto fundamental en la
industria manufacturera. Sus esfuerzos le permitieron obtener una gota
de sulfuro de carbono, único disolvente del caucho. En 1872 sus
investigaciones sobre la precipitación de los metales lo llevaron a
establecer analogías entre las formas de los precipitados y ciertas
formas vegetales, y a proponer una nueva clasificación de los metales
que no se basaba en la afinidad con el oxígeno sino en las leyes que
rigen "la formación de arborescencia en los precipitados". Además, hizo
estudios sobre la reflexión de la luz e inventó un "espejo de luz
trifocal". También inventó un aparato para producir vacío sin necesidad
de la máquina "neumo-barométrica", que tuvo gran acogida en París y fue
recomendado en boletines científicos. Otros de sus inventos fueron un
reloj que marcaba la hora mundial, un aparato que permitía levantar
cualquier peso y qué fue patentado en los Estados Unidos, y un invento
denominado Ludión Doble que fue patentado en Bruselas.
Esta actividad científica no se redujo a las pueblerinas esferas de
Popayán. Sus contemporáneos dicen que en la prensa europea se le
mencionaba con elogio y que en la Exposición de Bruselas obtuvo algunos
premios. Sus viajes por Europa le sirvieron para dictar después
conferencias en Cali sobre la conveniencia del alumbrado con gas
acetileno y sobre el aprovechamiento de la fuerza de la corriente del
río Cauca en la industria: "Toda esa fuerza que se pierde -decía- y toda
fuerza en la industria es riqueza(...) Estudiaré hidráulica para probar
a los ingenieros que la ciencia puede aprovechar este tesoro de nuestro
río".
Pero su invento de trascendencia universal fue el de "un sistema de
globos aerostáticos de envoltura metálica", cuya patente fue solicitada
en 1887 al Ministerio de Industria, y que precedió en algunos años la
construcción del ZeppeIin. Así, escribió: "Señor Ministro de Fomento:
Carlos Albán, colombiano, vecino de Popayán, a usted respetuosamente
dice: He encontrado que la cubierta de tela que actualmente se usa para
forrar los globos aerostáticos puede ser sustituida con grandes ventajas
por la envoltura delgada de hierro, acero, aluminio u otro metal o liga
maleable, sin que nadie antes que yo haya tenido tal idea ni haya hecho
uso de tales cubiertas para los globos. Con un kilogramo de metal puede
formarse una lámina de un metro cuadrado; y seiscientos metros cuadrados
de dichas láminas pueden formar un cubo de diez metros por lado de cada
una de sus seis caras: un cubo de esta superficie tiene mil metros
cúbicos de capacidad y, lleno de hidrógeno, puede levantar 1.300
kilogramos, pues se sabe que cada metro cúbico de gas levanta 1 K,300;
luego resta una fuerza ascensional de 700 kilogramos, suficiente para
atender a todas las condiciones que debe tener un globo y hasta duplicar
el peso de la cubierta. Siendo aplicable este cálculo a la esfera y a
cualquier otra forma que se dé al globo, no se necesita más
demostración. En tal virtud, de acuerdo con las leyes vigentes, solicito
del Poder Ejecutivo Nacional privilegio exclusivo para explotar mi
descubrimiento por el término legal, y acompaño el recibo respectivo de
la Tesorería General, como también un dibujo del globo de cubierta
metálica. Popayán, enero 21 de 1887. Carlos Albán". "Ministerio de
Fomento. Bogotá, febrero 18 de 1887. Publíquese esta solicitud y el
adjunto recibo del señor Tesorero en el Diario Oficial y exíjase al
interesado llene las formalidades de que tratan los artículos 5o. y 13
de la ley 35 de 1869, para obtener la patente que se pide. El Ministro,
J. Casas Rojas."
|
Una alegoría a la
muerte de Albán, ocurrida frente a Panamá
durante el hundimiento del barco de guerra "Lautaro ".
|
El
general Rafael Reyes, como ministro de Fomento, concedió la patente # 58
con término de 20 años, el 9 de octubre de 1888. Otros de los inventos
de Albán fueron patentados, según afirman sus admiradores colombianos,
en Alemania, Italia, Francia y los Estados Unidos. Un buen ejemplo de la
publicidad internacional algo irónica que recibió su actividad
científica se tiene en la siguiente traducción de The Evening Star.
"Telescopio poderoso. -Si cualquier lector científico se coloca en un
plano completamente descubierto y pone la visual sobre un objeto
colocado a una milla de distancia, distinguirá claramente no sólo sus
contornos sino también minuciosidades de él. Si, pues, la luna pudiera
atraerse a una distancia aparente de una milla de la tierra, Ħqué campo
se abriría a probables descubrimientos científicos! Esta probabilidad, o
más bien certidumbre de descubrimiento, es la que un distinguido y
enérgico caballero de Colombia, Sur América, se cree capaz de llevar a
buen término, y si el éxito corona sus esfuerzos, habrá en la feria
universal un telescopio reflejante de tan gran poder, que todos los
conocidos hasta ahora parecerán poco menos que simples binóculos. El
señor Carlos Albán, colombiano, es el brujo que intenta producir estas
maravillas, quien actualmente está en Washington conferenciando con
hombres de ciencia y oficiales sobre la mejor manera de proceder. El
doctor Albán ha sido procurador general de Colombia y es bien conocido
como notable hombre científico. Su plan de telescopio abraza el
principio de cristales reflejantes con varios cambios radicales de los
métodos antiguos. Usa un nuevo procedimiento, en primer lugar para los
cristales mismos y para el ajuste de los focos. Pues en lugar de mover
la pieza del ojo, como se practica actualmente, se mueve el lente mismo
para obtener el ajuste conveniente. El doctor Albán ha construido un
instrumento de veinticinco pulgadas de diámetro, que se ha exhibido en
Nueva York y ha mostrado gran poder. Un aparato de cuatro yardas de
diámetro pesará sólo 200 libras, y salvo que el eminente inventor haya
incurrido en grave error de cálculo, tendrá tan gran poder que atraerá
la luna a una distancia de una milla de la tierra y permitirá resolver
definitivamente la cuestión de estructura y la posibilidad de vida en
aquel luminar. Un artículo publicado recientemente en el "Courrier des
Etats Unis" hace relación de un telescopio semejante que se proyectaba
construir para la exposición de París en 1900. Importa saber que el
doctor Albán desarrolló su plan antes que se pensara en el aparato
francés y que si el éxito corona sus esfuerzos, el honor de este gran
adelanto en astronomía pertenecerá al continente americano, al paso que
los Estados Unidos serán el campo del desarrollo práctico y de la
acción".
Como la mayoría de los políticos caucanos, don Carlos se dedicó también
a la docencia en el Colegio Mayor (Universidad del Cauca) donde era
conocido como "el Loco". Allí regentó varias cátedras en las facultades
de Literatura y de Ciencias Naturales. También ejerció la docencia en el
Colegio de María, para señoritas, y fundó el de San Pedro, para hombres,
donde aplicó el método que se conoce como escuela viva o activa.
|
Carlos Albán, general
de la guerra de los Mil Días,
concede a dos niñas la libertad de su padre.
|
Si
sus ímpetus políticos y científicos eran grandes, no lo era menos su
fervor religioso, que trascendía todos los actos de su vida, pero
principalmente se reflejaba en su poesía y prosa, de lo que dejó una
producción relativamente abundante que empezó a publicar en 1884. Un
ejemplo de religiosidad lo dio en 1898, cuando envió desde Hamburgo al
cura párroco de San Francisco en Popayán, la suma de cincuenta francos
oro que la Societé Centrale de París le había pagado por la venta de un
aparato científico cuyo privilegio había cedido a Francia; pedía que esa
suma se destinara para una misa en el altar de Nuestra Señora de
Lourdes.
El general Albán murió durante una batalla naval en Panamá el 20 de
enero de 1902, cuando fue hundido el barco "El Lautaro", que él
comandaba.
BIBLIOGRAFIA
ARBOLEDA, GUSTAVO. Diccionario biográfico y genealógico del antiguo
departamento del Cauca. Bogotá: Biblioteca Horizontes, 1962.
VERNAZA, JOSE IGNACIO. Doctor Carlos Albán. Cali: Imprenta
Departamental, 1948.
VELASCO Y CASTILLO, JOSE MARIA. Homenaje de la ciudad de Popayán a la
memoria del señor doctor Carlos Albán. Popayán: 1902.
|