|
|
|
| Ficha bibliográfica | |
![]() |
EDICION 191
Tomado de: Revista Credencial Historia. |
|---|---|
LA CUESTIÓN PERUANA |
|
|
Cromos, septiembre de 1932 “La negación o el desconocimiento de se contrato, respaldado por la fe pública y por el honor de las Naciones, representadas en esta ocasión por los signatarios del Tratado Salomón-Lozano, es acto que por su gravedad única, por la teoría inmoral que representa en sí y por las consecuencias terribles y de incalculable desenlace que entrañaría su ejecución, debe ser juzgado como locura inaudita, imposible de realizar, pese a las críticas y bravuconadas de elementos ignorantes. De ahí que el Gobierno de Colombia haya mirado con extrañeza las vacilaciones del Gobierno del Perú, en definir y condenar el caso fronterizo, bajo el pretexto discutible de que una desautorización oficial y rotunda a esa aventura, causaría daños graves a la estabilidad interior del actual régimen. “Es materialmente inaceptable que un gobierno, sea cual fuere, adopte a sangre fría la política mendaz del desconocimiento de los tratados públicos, por ser ellos obra de regímenes ya caídos, y el título de caballerosidad e hidalguía que se aplica con honra a los ciudadanos cuando saben cumplir sus compromisos, también es de uso para las naciones, aunque ellas presenten la excusa de estar confiadas a las manos de caudillos ocasionales. “Colombia tiene la suprema obligación de restaurar a los funcionarios de Leticia; castigar a los responsables e imponer sanción duradera y terminante en aquellas Intendencia para evitar en el futuro la repetición de un ataque similar. “La suscripción del empréstito para la defensa nacional es índice certero de la potencialidad económica de la República; en el b breve espacio de unos días alcanzó la suma señalada; la necesidad de defender la heredad común se sobrepuso a los intereses personales. “Colombia quiere la paz por sobre todo, pero está en Pié, firme y decidida a defender con la razón de la fuerza, la fuerza inviolable de su razón” (Fragmentos) |