Ficha bibliográfica
Titulo:
Georges Brasseur: un pintor belga en Colombia
Autor: Anne-Marie Van Broeck
Edición original: 2005-06-23
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Anne-Marie Van Broeck
Notas:

 

 


GEORGES BRASSEUR: UN PINTOR BELGA EN COLOMBIA
 
 
Anne-Marie Van Broeck
Antropóloga, Universidad Católica de Lovaina
 
Luis Fernando Molina Londoño
Historiador,, Universidad Nacional de Colombia.
El artista plástico y profesor Georges Brasseur nació en 1880 en la ciudad de Charleroi, sur de Bélgica. Era el mayor de diez hijos de un obrero tipógrafo. Luego de que su familia se trasladó a Bruselas, asistió a sus primeras clases de dibujo en 1892 con el veterano profesor Keyser, de la Academia de Molenbeek. Aunque su padre siempre se opuso a que frecuentara escuelas de arte, por ser "l'antre de perdition", los organizadores lograron convencerle de matricular a su hijo, pintándole un futuro prometedor teniendo en cuenta el talento del estudiante. Después de dos semestres de invierno, el curso fue suprimido finalmente por falta de subvenciones y de profesores.

Aunque existía la posibilidad de obtener una beca de Bellas Artes, el padre se opuso otra vez, ahora con el argumento de que debía trabajar y aportar al sostenimiento de la familia, que se encontraba mal económicamente. Se empleó cuando tenía 14 años, primero como aprendiz de pintor y luego en muchos otros oficios para poder ganar lo suficiente. Entre los 16 y 25 años laboró como artesano en un taller de decoración en Bruselas. Tuvo oportunidad de aprender la técnica artística a través del trabajo y, como artesano, realizó decoraciones de iglesias, entre ellas varias en Luxemburgo (1897). Elaboró los vitrales de la antigua catedral de Huy (Bélgica), la decoración de la iglesia del Santo Sacramento de Bruselas, en 1902, y varios proyectos para casas particulares y diseño de mosaicos. Tomó cursos nocturnos de pintura decorativa en la Academia de Artes de la Escuela de Saint-Luc, dirigida por los Hermanos Cristianos. Gracias a su habilidad ingresó directamente al segundo año, pasó al tercero y salió premiado en 1888-89 con medalla en el cuarto año, concedida a una pintura muy realista de un minero. Aparecía así el tema de los obreros, que va a seguir tratando en obras posteriores. No obstante esta formación "académica", muchos aprecian a Brasseur como autodidacta. A la edad de 19 años le encomendaron dar una clase de pintura, que posiblemente dictó hasta 1901.

Después de 1905, Brasseur abandonó el taller para dedicarse a sus propios encargos, como la decoración de la sala principal del palacio del duque de Arenberg (1910) con representación de batallas en las cuales los antepasados de su cliente se habían distinguido. Brasseur ya había realizado diversos trabajos de caballete y de decoración para Arenberg, como cartones para tapices que representaban otros momentos históricos de la familia. En 1911 decoró por encargo de la comunidad de los Frailes Menores su templo en Halle, cerca de Bruselas, con escenas de la vida de San Francisco. También realizó los viacrucis para la iglesia del pueblo de Bruly. Entre 1907 y 1908 asistió a la academia Sint-Joost (Bruselas) y tomó cursos de corta duración en la Academia de Malinas, hasta ingresar finalmente a la Escuela de Bellas Artes de Bruselas. En 1910 combinaba su trabajo con los estudios y, durante dos meses asistió a las clases del pintor Herman Richir.

Con motivo de la invasión alemana a Bélgica en 1914, durante la primera Guerra Mundial, participó como miembro de la resistencia en actividades de espionaje. Fue capturado por los invasores en 1916 y condenado a quince años de trabajo forzado. Lograda la liberación del país en 1918, Brasseur fue condecorado el año siguiente como héroe de guerra por el rey Alberto. Después de mostrar sus obras y retratos en 1921, regresó a su ciudad natal, Charleroi, en 1923 pintó una serie dedicada al país del carbón ("Terrilles") y expuso varios paisajes urbanos de Bruselas y Charleroi. Tres excelentes retratos exhibidos entonces incitaron a la aristocracia, seducida por su arte, a dejarse inmortalizar por sus pinceles.

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Agustín Goovaerts con el teatro Junín al fondo. Oleo de Georges Brasseur, Medellín, 1927. Colección Familia Goovaerts, Bruselas.

 

 

En 1926, en la plenitud de su fama y madurez artística, Brasseur viajó a Colombia: por intermedio del ingeniero y arquitecto belga Agustín Goovaerts, el Instituto de Bellas Artes de Medellín y la Sociedad de Mejora Públicas lo contactaron para que asumiera la dirección de la Escuela de Pintura de ese instituto. Durante los años veinte Colombia se embarcaba en un gran proyecto de modernización. También la educación artística tuvo aires renovadores y fue así como se decidió la contratación de Brasseur. Pero en Colombia y específicamente en el Instituto de Bellas Artes, la "modernización" se daba sin los principios planteados por la modernidad y el pintor belga armonizaba bien con esta situación; no era vanguardista y con frecuencia expresaba en sus diarios el inconformismo con la situación artística en Bélgica y Europa. Todas las nuevas formas de arte recibieron de él duros comentarios, por ejemplo, Picasso, Braque, Cézanne, el cubismo, la Escuela de París y la obra expresionista del belga Permeke, todos contemporáneos suyos. Goovaerts le había descrito al pintor una situación con muchas posibilidades artísticas y económicas en Medellín. Y, tal como lo dicen sus cartas, la mala situación matrimonial le incitó a aceptar el ofrecimiento de Colombia. Viajó solo, aunque tenía una familia compuesta por cuatro hijos (Marguerite, Charles, Lucienne, Lucie) de un primer matrimonio (1899) y una hija (Francine) del segundo (1918).

 

Georges Brasseur y su hijo Charles, Bogotá, 1928. Foto reproducida por Armand Neemaels. Colección Familia Brasseur, Bruselas

 

A su llegada en 1926 expuso en los salones de la Sociedad de Mejoras Públicas en Medellín y asumió la dirección y las clases de la Escuela de Pintura y Escultura del Instituto, hasta junio de 1927. En Medellín, no encontró la debida compenetración con el arte clásico griego y romano, por lo cual orientó sus clases al dibujo incesante de estatuas antiguas de Venus y Apolo y bustos de emperadores latinos. A pesar de su corta estadía en Medellín y Bogotá, Brasseur tuvo cierto impacto en el arte del país, pues dentro de su grupo de estudiantes se encontraban futuros artistas como Luis E. Vieco, Carlos Correa, Emiro Botero y Gustavo López. También dio clase a un grupo femenino, en el cual se destacaban Lucía Cock, Gabriela Vieiles, Helena Ospina y Teresita de Santamaría, quienes llegarían a figurar en la vida artistica de la ciudad.

Antes de finalizar su contrato, el presidente del Comité de Bellas Artes le invitó a asistir a la junta de la Escuela para tratar los términos de un nuevo contrato, ya que la institución estaba satiefecha con su trabajo. Después de un día de reflexión, le pareció apresurado comprometerse. El 5 de enero de 1927 escribió: "En la disposición de espíritu en que me encuentro ahora, como consecuencia de varios meses de estudio y reflexión, estoy considerando salir de Medellín, cuando mi contrato termine. La vida solitaria en esta ciudad es muy insípida, el ambiente artístico es nulo o muy aleatorio; esta gente es muy interesante, pero demasiado simple, sin ninguna forma de refinamiento (hablo de la élite, el pueblo es amorfo y medio salvaje), no conocen otra cosa que comerciar y conseguir plata para acumularla; por lo demás, el sentido artístico de Medellín puede evaluarse exactamente en que hace seis años soportan las lucubraciones monumentales góticas o en otros estilos de mi compatriota Goovaerts. Comprendo, desde que estoy aquí, las sonrisas socarronas de Bruselas de aquellos arquitectos de la Escuela de Saint-Luc que pensaban que él hacía excelentes negocios. Además, yo no sirvo para dar cursos, así sea a estudiantes más avanzados; ¡como será pues a los que comienzan! Salí de Bruselas para tener un poco de tranquilidad y para intentar ganar algo de dinero. ¿Qué podría hacer yo?" Es demasiado pronto.

No obstante, en 1927 decidió pasar a Bogotá, donde expuso en la Academia Colombiana de la Lengua. Mantuvo sus contactos con Medellín y la siguió frecuentando en varias ocasiones. En 1928 consideró regresar, ante un posible contrato para las pinturas en una sala del Palacio de Gobierno Departamental, edificio que venía construyendo su paisano Goovaerts. Otro motivo para pensar en volver era que en Bogotá tenía sobre todo promesas, "como es característico de los bogotanos".

Al fin, en junio de 1928, salió de Colombia hacia Norte América por Venezuela, donde decidió cambiar de planes. Su estancia en Venezuela se prolongó hasta febrero de 1929 y dos años después regresó para trabajar como profesor de dibujo en Caracas; hizo tres retratos del presidente Juan Vicente Gómez en su casa de Maracay y en 1932 tuvo la oportunidad de exponer en la Escuela de Bellas Artes. Brasseur estuvo de nuevo en Bélgica en 1934. En ese año la afamada Galerie des Artistes Français de Bruselas, dirigida por Isy Brachot y Paul André, le brindó otra oportunidad de mostrar su obra, lo que también había hecho en 1929, después de su primer viaje a Colombia y Venezuela.

 

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Esteban Jaramillo. Oleo de Georges Brasseur, 1948. 72 cm x 60 cm. Banco de la República, Bogotá.

 

De sus actividades y obra artística entre 1934 y 1945 no se posee ninguna información. Es posible que en el período haya realizado los retratos de tres hijos de la familia real belga. Brasseur gozó de cierta fama a nivel internacional. Según sus descendientes, también expuso en Lisboa y Londres en 1936. En 1945, después de la segunda Guerra Mundial, pensó salir una vez más de Bélgica y buscó información sobre la situación en Colombia con su hijo Charles, quien desde 1927 residía en Bogotá. Recién llegado a la capital en 1946, pudo exhibir 52 obras, entre ellas 40 óleos, cuando el Ministerio de Educación Nacional, a través de la Dirección de Extensión Cultural y Bellas Artes, le organizó una exposición en la Biblioteca Nacional. Dos años después, Brasseur volvió a Medellín con el propósito de instalarse de manera permanente. Allí colgó con éxito una serie de paisajes, bodegones y retratos en el Museo de Zea. Pero en 1950 regresaría de nuevo a Bélgica y ese mismo año, el 30 de octubre, murió de setenta años, al caer de una escalera en su casa de Bruselas.

 

La quiromántica. Oleo de Georges Brasseur , 1923. Colección Familia Brasseur, Bruselas.

 

Se reconoce en Brasseur un temperamento inquieto, inconstante y sanguíneo que contrasta con la delicadeza y suavidad de su colorido y de sus temas pictóricos. Sus especialidades fueron el tema religioso, el arte decorativo, el paisaje y los retratos. Temas preferidos fueron los obreros y los desnudos de mujeres. A pesar de su inconformidad con el arte contemporáneo y su apego a los cánones académicos tradicionales , su obra ofrece interés por el tratamiento que hace de los temas sociales y por su calidad estética y técnica.

 

Estación del Viacrucis. Oleo de Georges Brasseur, 1927. Iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Buenos Aires, Medellín
Quedaron varias obras de Georges Brasseur en Colombia, en colecciones privadas y públicas. En Medellín se ha logrado ubicar dos óleos sobre lienzo, propiedad del Club Unión: Las chicas (1920) y Desnudo femenino con gato (1924); catorce cuadros del Viacrucis (comenzado en 1926) en la iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón del barrio Buenos Aires; cuatro óleos sobre lienzo con retratos de los presidentes y gerentes de Fabricato: Carlos Mejía Restrepo (1947), Ramón Echavarría (1949), Jorge Echavarría E. (1947) y Luis Uribe V. (1947); y otro óleo sobre lienzo con el retrato del general Martín Gómez, posesión del Museo de Antioquia. Se ubican también obras de Brasseur en Jericó (Antioquia) y Santa Fe de Antioquia. En la facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá se hallan Las carboneras y Los cargueros, y varios retratos en el Ministerio de Agricultura y en el Banco de la República.

 

«Las chicas» (las hijas del pintor). Oleo de Georges Brasseur , 1920. Colección Club Unión, Medellín.

 

El mercado del arte en estos años es ilustrado por Brasseur en carta del 20 de abril de 1928 a su hija Marguerite: "Para citarte los precios de los cuadros, te hablaré de mi última venta, Las carboneras, el más pequeño de mis cuadros llamados Rivageuses de Charleloi, que el gobierno colombiano me ha comprado por mil dólares, es decir 500 francos oro [...] En 1924 o 1925 lo había ofrecido en Lieja por 4000 francos belgas. Esta es la mejor venta que he logrado realizar aquí. Esta obra ira al museo de Bogotá, adquirida por deseo del presidente de la república, quien visitó mi exposición [...] Precios que te darán una idea precisa: un paisaje de Doyan [...] 1.250 francos, el retrato de las niñas (vendido al Club Unión de Medellín): 3.750; las dos gatas (desnudo del modelo con cabello oxigenado) 1.750; su esbozo con lápiz resaltado, 300 francos (60 dólares); yo hablo naturalmente de francos oro. Retratos he vendido algunos a 400 o 500 dólares..."

 

 

Desnudo con gato. Oleo de Georges Brasseur , 1924. Colección Club Unión, Medellín

 

 

Manuel Laverde Liévano, comentarista de la revista Cromos en 1930, escribió: "Si tal es el poder evocador de Brasseur como paisajista [...] es para mí evidente que su pincel fue aún más afortunado en la interpretación de figuras, como brillantemente lo demuestran las caras de sus retratos, o los cuerpos reales y bellos de sus desnudos académicos".

 

 
Anne-Marie Van Broeck
Luis Fernando Molina Londoño
 
 

BIBLIOGRAFIA

Dictionanire Biographique ilustré des artistes en Belgique depuis 1830.

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ir a contenido edición 95, noviembre de 1997