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Personaje polifacético, Henry, o Enrique Ponce, dejó una significativa contribución a
las artes nacionales. Ocupa hoy un lugar en la historia de la pintura, particularmente
como dibujante de la Comisión Corográfica, pero en su época se le reconocía más como
músico. Nacido en Londres el 5 de mayo de 1819, tuvo allí su entrenamiento inicial en
ambas disciplinas, trasladándose luego a los Estados Unidos, donde se perfeccionó como
pianista. Llegó a Colombia a los veintidós años, en 1841, en calidad de asistente de
contabilidad de la casa comercial de David Castello. Cinco años mas tarde, cuando ya
había ganado cierta reputación como pianista y como maestro de música, fue uno de los
principales promotores de la Sociedad Filarmónica de Conciertos y figuró como director
de la orquesta de la Sociedad a partir de su primera audición, verificada el 11 de
noviembre de 1848. El Neo-Granadino recogió en septiembre de ese mismo año el testimonio
de un simpatizante de los esfuerzos de la Sociedad, quien calificó a Price como «el
regenerador de la música en Bogotá», debido a «su incontestable talento músico y
genio para enseñar». Al mismo tiempo, Price amplió sus talentos a la fotografía,
vinculándose a la «Galería de retratos al daguerrotipo» abierta en Bogotá por el
norteamericano John Armstrong Bennet. Al iniciarse la Comisión Corográfica a principios
de 1850, Price era maestro de música, perspectiva y dibujo de paisaje en el Colegio del
Espíritu Santo en Bogotá. En este establecimiento, el más importante colegio privado de
la ciudad, fundado y dirigido por Lorenzo María Lleras, Price tuvo estrecho contacto con
futuros miembros de la Comisión Corográfíca, pues simultáneamente José Jerónimo
Triana enseñaba gramática española y aritmética. Santiago Pérez gramática española,
Felipe Pérez, entonces de dieciseis años, se encontraba entre los estudiantes, y Carmelo
Fernández. designado en diciembre de 1850 como primer pintor de la Comisión
Corográfíca, era profesor de dibujo lineal y topográfico.
Fernández permaneció un año
al servicio de la Comisión Corográfica, al final del cual su carácter díscolo y su
comportamiento impredecible habían generado tensiones que llegaban ya a un punto
intolerable, con Agustín Codazzi, el geógrafo italiano a cargo del levantamiento del
mapa de la nación. No obstante las reconvenciones de Codazzi, Fernández se negó a
continuar colaborando y el cargo de dibujante quedó vacante. En cuestión de semanas la
Comisión Corográfíca debía salir a su tercera expedición, destinada al estudio de las
provincias de la antigua Antioquia. Price fue geográfico de las provincias de la antigua
Antioquia. Prince fue el elegido para reemplazar a Fernández. Siguiendo los términos del
contrato que la Secretaría de Relaciones Exteriores había celebrado con éste, Price se
obligaba a ilustrar «con láminas de los paisajes más singulares, de los tipos de castas
y las escenas de costumbres características que ofreciera la población, de los
monumentos antiguos que se descubriesen y de los ya conocidos».
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El 5 de enero de 1852 la Comisión
salió de Bogotá con dirección a las provincias de Córdoba, Medellín y Antioquia.
Aparte de Price, acompañaban a Codazzi el botánico José Jerónimo Triana y su hijo
Domingo. Siguieron el camino, entonces en construcción, de Bogotá a Facatativá y
continuaron a La Mesa, Anapoima, Apulo, Tocaima y Guataquí, sobre el río Magdalena,
llegando a Ibagué el 15 de enero. El diligente Price ya había elaborado varias láminas,
siguiendo con su pincel el itinerario de la expedición. Tras los preparativos de rigor,
la Comisión Corográfíca emprendió «el mal camino desierto del Páramo del Ruiz»,
como lo motejó Codazzi. Desde la cumbre de la Mesa de Herveo, a 5.600 metros de altura,
los expedicionarios observaron el imponente paisaje de la cordillera central de los Andes
de la Nueva Granada en el cantón de Salamina, provincia de Córdoba, descrito así por
Codazzi: «Desde el extremo meridional de la parte del páramo que toca a esta provincia,
es magnífico el horizonte por el S. En uno de los lados se ve el cráter, que es notable
por su forma, a la izquierda está una gran parte de la Mesa, brillante por sus hielos y
variada por sus grietas azuladas, mientras que al frente, como por entre un oleaje de
arena, despuntan a manera de islas, las masas sombrías del páramo del Ruiz, vestidas de
nieve eterna; en seguida se distinguen en multitud los picos nevados del de Santa Isabel,
y en último plano el cono resplandeciente del Tolima que se confunde con el horizonte
celeste». Una acuarela de Price registra esta escena. A 4.200 metros, Codazzi,
fácilmente distinguible por su chaqueta europea, se inclina frente a su teodolito para
observar las fisuras azules de la Mesa de Herveo rodeado por sus asistentes, vestidos de
ruana con franjas de colores. El botánico Triana, de barba, examina los últimos
ejemplares de chirco colorado que se encuentran a esa altura. En otra acuarela inédita,
Price recoge una escena del descenso a Manizales, a orillas de la quebrada de La Enea, de
la cual da cuenta Codazzi en carta a su esposa: «Dormimos al pie del nevado y nos cayó
una fuerte granizada y no había leña con qué hacer candela ni paja ni frailejon y sólo
arenales húmedos en los cuales plantamos los cauchos y bajo de ellos dormimos. Price tuvo
frío, yo y Triana dormimos bien bajo de un mismo toldo». La Comisión siguió entonces
hacia el noroeste, pasando por Neira, Salamina. Pacora, Aguada, Arma, Abejorral, el
páramo de Sonsón. La Ceja y Rionegro, capital de la provincia de Córdoba, a donde
llegaron a principios de marzo. Mientras Codazzi se dirigía al remoto río Nechí, en el
cantón nordeste de la provincia de Antioquia, Price, en compañía de Triana, permanecía
en Rionegro, retratando tipos de los habitantes de la región. El 6 de abril Price se
unió nuevamente a Codazzi en Santa Rosa de Osos y ambos se dirigieron a explorar el
aurífero río Guadalupe, provincia de Medellín. Price recogió allí, entre otras, las
imágenes de las «Lavadoras de oro». De un grupo de obreros negros trabajando en «Una
cuelga en la angostura de la Candelaria», y de las dificultades que halló Codazzi para
medir la «Cascada de Guadalupe», de 150 metros de altura. De camino al sur. se
dirigieron a Entremos, en cuyas cercanías Price dibujó un célebre monolito y la
confluencia de los ríos Grande y Chico, «riquísimos en oro, i en cuyas arenas se
encuentran granates, rubíes i pequeñas chispas de diamante», como los describió
Codazzi. A mediados de mayo la Comisión Corográfica se encontraba en Medellín,
ocupándose Price en pintar diversos tipos de los habitantes de la ciudad. Un mes más
tarde, la expedición se dirigió a explorar la parte occidental de la provincia de
Antioquia, visitando los pueblos de Buriticá, Cañas Gordas, Frontino y Dabeiba y la
cuenca del río Urama. En este recorrido se prestó especial atención la población
indígena y a los artefactos de interés arqueológico extraídos por los guaqueros.
Codazzi da cuenta del descubrimiento en Yarumal de una suerte de templo subterráneo,
donde se hallaron «diferentes imágenes o ídolos, varios adornos de oro que
representaban una grande águila con varios apos, figuras humanas en diversas actitudes,
vasos grandes, instrumentos, lámparas, incensarios, candelabros i también moldes de yeso
para las piezas de oro que se debían fundir». Price dejó un grupo de magníficas
acuarelas que representan objetos de este género, entre ellas «Diosa de oro sacada de
una guaca o sepultura de los indios, cerca de Viera»; «Mucura de los indios»; «Idolos
de los indios», y «Antigüedades de loza: brasero, jarro o vasija para ofrendas».
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AUTORRETRATO DE
ENRIQUE PRICE EN COMPAÑÍA DE LUIS GARCÍA HEVIA.
Daguerrotipo, ca, 1850. 10.7 x 13.8 cm. Colección Jorge Arciniegas, Bogotá.
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La Comisión Corográfica
empleó la segunda mitad de 1852 ordenando los materiales recogidos durante la reciente
expedición. El 20 de diciembre Codazzi entregó a la Secretaría de Relaciones Exteriores
los mapas corográficos de las provincias de Antioquia, Córdoba y Medellín, junto con
«la Geografía correspondiente a cada una de ellas, el resultado de las esploraciones
botánicas, y las láminas de tipos de los naturales y paisajes, relativos a aquellas
interesantes provincias».
Concluido el trabajo y
entregados los resultados, Price se retiró de la Comisión Corográfica. Todo indica que
la insalubridad del clima y las penalidades de la expedición minaron considerablemente su
salud, y aun se ha atribuido a ello su temprana muerte. Ramón Guerra Azuola, quien
siguió de cerca el desenvolvimiento de la Comisión Corográfica, escribió sobre Price
que «su amor al trabajo y la asiduidad en el cumplimiento del deber lo inhabilitaron muy
pronto, ocasionándole la enfermedad que le produjo la muerte tras de largo padecer. El
hallazgo de una planta en un sitio cargado de miasmas deletéreos lo obligó a permanecer
muchas horas expuesto al peligro, y cuando se reunió a sus compañeros, acampados en
clima frío y azotados por las brisas, se sintió enfermo y hubo de retirarse». Price no
sobrevivió largo tiempo. Falleció en Brooklyn el 12 de diciembre de 1863. Como siniestro
presagio, la primera víctima fatal de las difíciles condiciones en que laboró la
Comisión Corográfica fue precisamente el criado de Price, muerto en Rionegro el 26 de
abril de 1852.
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MEDELLÍN,
HABITANTES DE LA CAPITAL. Acuarela de Henry Price, 1852. 17.4 X 24.8 cm.
Biblioteca Nacional, Bogotá.
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Un tema significativo de
discusión respecto al trabajo de Price concierne al número de las acuarelas que ejecutó
durante su tiempo de servicio con la Comisión Corográfica colección que conserva la
Biblioteca Nacional de Colombia son indiscutiblemente de Price. Pero en 1985, Jaime Ardila
y Camilo Lleras hallaron una serie de 55 láminas anteriormente desconocidas, 27 de las
cuales fueron efectivamente ejecutadas por Price en las provincias de Córdoba, Medellín
y Antioquia Cuatro más, correspondientes a la provincia de Bogotá, fueron hechas durante
el viaje y otras ocho se refieren a la provincia de Mariquita, que la Comisión
Corográfica visitó brevemente en 1852. Las restantes 16, misteriosamente, corresponden a
las provincias de Popayán, Bogotá, Vélez y Soto, que están fuera del itinerario de
Price con la Comisión Corográfíca. Adicionalmente, existe aun otra fuente donde se
hallan acuarelas inéditas de Price pertenecientes a la expedición de 1852. Se trata de
la voluminosa obra manuscrita del viajero español José María Gutiérrez de Alba
«Impresiones de un viaje a América» (ver Credencial Historia No 17,
mayo de 1991, pp. 4 a 7), ilustrada con cerca de 500 dibujos, grabados, fotografías y
acuarelas, de las cuales cinco son de Price.
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DIOSA DE ORO. Acuarela
de Henry Price, 1852. 24.7 x 15.7 cm. Biblioteca Nacional.
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Las anteriores adiciones a la
obra de Henry Price son sin duda importantes, particularmente por cuanto casi cuadruplican
el volumen de su trabajo pictórico conocido con anterioridad a 1985 y representan un
perceptible aumento del repertorio iconográfico de Colombia en el siglo XIX. No obstante,
en cuanto respecta a la Comisión Corográfica, es forzoso hacer una precisión, elemental
ciertamente, pero sin embargo crucial: no todas las acuarelas y dibujos que Carmelo
Fernández, Henry Price y Manuel María Paz ejecutaron durante los años de labores de la
Comisión Corográfica pueden considerarse como parte del célebre Album de la Comisión
Corográfica que conserva la Biblioteca Nacional, y que Agustín Codazzi denominó
originalmente Museo pintoresco e instructivo de la Nueva Granada. Debe recordarse que
José María Vergara y Vergara atribuyó a Paz la producción de «dos mil láminas de
costumbres y paisajes, que se las pagarían a libra esterlina en Inglaterra o cualquier
otro país civilizado, y que él entregó honradamente en la Secretaría de Relaciones
Exteriores». En realidad, ni Paz ni Price entregaron personalmente una sola lámina a la
Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta diligencia estaba enteramente a cargo de
Agustín Codazzi, llenándose todas las formalidades propias de una operación oficial,
efectuada bajo contrato. Las láminas tenían por objeto formar parte de «una obra
acompañada de diseños, describiendo la expedición geográfica en sus marchas y
aventuras, las costumbres, las razas en que se divide la población, los monumentos
antiguos y curiosidades naturales, y todas las circunstancias dignas de mencionarse»,
según reza el contrato entre el gobierno y Manuel Ancízar. Dicha obra, nunca finalizada,
«debe hacer honor a la nación», como escribió Codazzi, y por consiguiente sólo podía
estar ilustrada con las láminas mejores y más pertinentes. Era indispensable hacer una
selección. En un informe de Codazzi al gobierno, el geógrafo calculaba que al final de
los trabajos se completarían 200 láminas, de las cuales, hasta diciembre de 1856, se
habían entregado ya al gobierno 122, correspondientes a 19 provincias. Por simple
operación aritmética, el promedio por provincia sería de poco más de seis, lo cual
felizmente coincide con el número de láminas de las provincias de Córdoba, Medellín y
Antioquia realizadas por Price y conservadas en la Biblioteca Nacional. Price recibió
como pago por su trabajo con la Comisión Corográfica, durante el período comprendido
entre el 10 de enero y el 31 de diciembre de 1852, la suma de $1.920. Según todo indicio,
las láminas no seleccionadas quedaron como propiedad suya y de su familia, y de ella
adquirió Gutiérrez de Alba en la década de 1870 las cinco inéditas que forman parte de
las ilustraciones de su diario.
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LAVADORAS DE ORO,
río Guadalupe. Acuarela de Henry price, 1852. 17.4 x 24.8 cm.
Biblioteca Nacional
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Con pinceleda breve y segura,
Price supo infundir en sus láminas la variedad de matices y el vigor de la vegetación de
las selvas y montañas de Antioquia. El dibujo apenas insinuado, la correcta composición
y el dominio de la perspectiva complementan el particular carácter de su técnica,
fácilmente identificable. Notables también por su exactitud y claridad son sus
ilustraciones de objetos arqueológicos. Por contraste, no son menos patentes sus
protuberantes fallas en cuanto a la figura humana, sobre cuyo tratamiento por parte de
Price escribió Lázaro María Girón: «Se ven figuras contrahechas, monstruosas y
desairadas, manos y pies torcidos, pliegues inverosímiles».
Price fue sin duda el mejor
paisajista entre los pintores de la Comisión Corográfíca, y en ello revela su
formación dentro de las tradiciones de la acuarela inglesa. Una formación de aficionado,
ciertamente, pero, como anotó Lord Thorneycroft, «a principios del siglo XIX hubo un
gran número de aficionados que podrían en nuestros días haberse graduado entre los
profesionales».
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MESA DE HERVEO,
Nevado del Ruiz, Tolima y santa Isabel. Acuarela de henry Price, 1852.
15.7 x 26.1 cm. Biblioteca Nacional, Bogotá (ver Credencial historia No. 17,
p.7).
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BIBLIOGRAFIA
ARDILA, JAIME. «Enrique Price:
paisajista de la Comisión Corográfica». Lámpara No 85 (Junio 1982)
pp. 1-6.
CODAZZI, AGUSTIN. Geografía física y
política de las provincias de la Nueva Granada. Eduardo Acevedo Latorre, Compilador.
Bogotá, Banco de la República, 1957.
El Neogranadino, No 6
(septiembre 9 de 1848), p. 42. GIRON, LAZARO MARIA. «Un recuerdo de la Comisión
Corográfica» Revista Literaria, No 18 (octubre 1891).
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MONTAÑA DE
SONSÓN
Y CASCADA DE GUADALUPE
Acuarelas de Henry Price, 1852. Biblioteca Nacional, Bogotá.
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