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AMERICUS
MUNDUS NOVUS
500 Años del Descubrimiento de América
Por: Gustavo
Vargas Martínez
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Tomado de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 35
Noviembre de 1992
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De las seis cartas de Américo Vespucio relativas a sus viajes descubridores, la fechada
tentativamente en 1503, conocida como Mundus Novus, es la más importante, porque señaló
con claridad la existencia de un hemisferio desconocido por los antiguos, lo describió
como poblado y rico, separado de Asia y por tanto diferente a la versión
"indiana" que predominó durante bastantes lustros, ubicó la presencia austral
del nuevo territorio e incluso sirvió para precisar el día en que "surgimos en las
costas de aquellos países y conocimos que aquella tierra no era isla sino
continente": el 7 de agosto de 1501.
Lo que entonces no se
pudo prever y más adelante asombró al mundo fue el inesperado giro que tomó la carta de
Vespucio. Una copia de ella, dirigida al gonfaloniero de Florencia Piero Soderini, cayó
en manos del duque Renato de Lorena, quien sostenía una academia de intelectuales en el
pueblo de San Deodato (Saint-Dié). Un Joven de 22 años, el poeta Matías Ringman, la
editó y le pidió a uno de sus colegas, el cartógrafo Martín Waidseemüller, que la
ilustrara con un mapamundi, como en efecto hizo el 25 de abril de 1507. En un folleto de
apenas 52 páginas sin foliar, y con el extravagante título COSMOGRAPHIAE INTRODUCTIO CUM
QUIBUSDAM GEOMETRIAE AD ASTRONOMIAE PRINCIPIIS AD EAM REM NECESSARIIS, INSUPERQUATIVOR
AMERICI VESPUCCI NAVIGATIONES, apareció la representación gráfica de América, aunque
en cuatro versiones distintas, una como continente hemisférico (tal como lo pensara
Vespucio), otra como isla enorme al occidente de Africa, y dos veces más, en el mapa
central y en la viñeta, como "cuarta península asiática", que era la versión
tradicional de los cartógrafos precolombinos. Pocos han reparado en esta cuádruple
representación, e incluso a muchos eruditos se les ha escapado una explicación
satisfactoria del hecho.
El folleto y el mapa recorrieron Europa en muchas reediciones. Los más afamados
profesores y sabios los aceptaron, como Stobnicza, Schoner, Apianus, Boulenger, Gaultier
Ludd. Leonardo da Vinci. Entre 1520 y 1540 se hicieron alrededor de diez mil copias. Hoy
queda solo una. Pero el revuelo que causó aquel mapa audaz (porque proponía toda una
nueva interpretación de la geografía del mundo) se debió a que en un párrafo acotado
al margen con la palabra "América" se escribió: "Ahora que de verdad
estas regiones están sumamente exploradas, y esa cuarta parte -como se oirá después-
fue descubierta por Americum Vesputium, no veo por qué razón alguien se oponga a que se
les dé el nombre de Amerige, que es como decir tierra de Américo, su decubridor, varón
de raro ingenio, o bien, América, puesto que tanto Europa como Asia han recibido nombres
de mujeres "ssss. La sola circunstancia de que en tan breve párrafo se insistiera
cinco veces en llamar América al Nuevo Mundo, y que en el mapa se pusiera igual nombre en
el espacio correspondiente a los guaraníes, entre Brasil, Argentina y Paraguay de hoy,
enriqueció de tal manera la idea de llamar así al continente que, apenas dos decenios
después, toda Europa consagró el eufónico nombre de América.
Pero no hubo mala
intención de menospreciar el nombre de Colón, sino que, de manera congruente, no se
podía tomar el nombre del descubridor "de las Indias", sólo porque así
convenía a sus conocimientos cartográficos (recordemos que Colón conoció el mapa de
Martellus de 1489, donde ciertamente estaba la India Oriental en la cuenca del
Atlántico). Fue Américo Vespucio quien recorrió en cuatro viajes el litoral americano,
como nadie ni antes ni ahora lo ha hecho, en cerca de 90 grados. Por eso este continente,
con el nombre de América, se siente bien llamado.
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