1936
Ariela Jiménez
Los IV Juegos Atléticos nacionales, que en 1936 tienen por
sede la ciudad de Manizales, han ofrecido, como ninguno de los anteriores,
un esplendor deportivo rayano en la grandiosidad, y han sido una
fuente de alegría popular y de unidad nacional, dentro de
competencias que en los distintos ramos del deporte se han efectuado
al calor de una cordialidad y un espíritu de sana emulación
ejemplares. También los olímpicos de Manizales, como
se les ha bautizado por la prensa, le han permitido al país
descubrir la importancia de sus figuras deportivas en el marco general
de la vida colombiana y por primera vez en lo que va del siglo los
colombianos se ponen de pies para aplaudir a las estrellas del deporte.
Precisamente la prensa de la capital y de los departamentos ha coincidido
en declarar “estrella del deporte nacional” a la joven
atleta manizalita Ariela Jiménez, “una de las más
brillantes figuras de los IV Juegos Atléticos Nacionales.
La señorita Jiménez ha obtenido los campeonatos individuales
de carreras de 100 metros y salto largo, y el campeonato colectivo
en relevos de 4 por 50; y conquistó además el subcampeonato
en carreras de 50 metros”
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1937
Daniel
Samper Ortega
Una de las figuras
intelectuales sólidas y prominentes de Colombia –novelista,
ensayista, investigador y periodista—don Daniel Samper Ortega,
ha culminado en 1937, y comienza a entregarla al público,
una de las obras de mayor importancia para la cultura colombiana:
La Biblioteca Aldeana de Colombia, serie de cien títulos
que integran lo más sustancioso que en materia de creación
literaria se ha producido en nuestro país. Conocida también
como Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana, la
Biblioteca Aldeana de Colombia es una excerpta hecha con minucioso
cuidado y con una imparcialidad absoluta. Allí hay producciones
de todos los escritores que han brillado en nuestro firmamento literario,
sin importar a que partido, credo o ideología pertenezcan,
lo que le ha ganado al eminente director de la Biblioteca Nacional
el aplauso unánime de la nación. Pocas veces un trabajo
de este orden –cuya trascendencia será extraordinaria—ha
suscitado la admiración general, sin ninguna crítica
adversa. La Biblioteca Aldeana de Colombia recibe grandes elogios
en la prensa extranjera. Sus cien volúmenes dan fe del ejercicio
de la inteligencia en nuestro país
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1938
Eduardo
Santos
Cuando inició
sus labores como director en propiedad del diario El Tiempo, Eduardo
Santos escribió: “no quiero ser otra cosa en la vida
sino periodista y nada más que periodista”. Pero como
el hombre propone y Dios dispone, a poco andar el periodista fue
tentado por la política, en la cual se inició Eduardo
Santos como concejal de Bogotá por el Partido Republicano
y después brincó del Canapé al liberalismo
-–su verdadero hogar político— donde se desempeñó,
durante la década de los veintes, como una de las tres cabezas
principales, con Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo,
que llevaron al liberalismo de regreso al poder en 1930. Fue Ministro
de Relaciones de Olaya Herrera, Gobernador de Santander, y desempeñó
un papel crucial en el diferendo de límites con el Perú,
que ocasionó el conflicto de 1932. Santos se preparaba para
la fase final de la campaña de Olaya Herrera por un segundo
período cuando, de repente, el candidato liberal falleció
en Roma en 1937. En medio del dolor colectivo el liberalismo proclamó
en masa la candidatura de Eduardo Santos, que fue electo presidente
de la República para el período constitucional de
1938 a 1942
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