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PROFUNDIDAD DEL MAR CARIBE COLOMBIANO
La batimetría de
nuestro mar Caribe se ha venido haciendo desde fines del siglo XVIII y especialmente desde
los primeros comienzos del XIX. En 1802 la inició el insigne marino español Joaquín
Francisco Fidalgo, quien desde pocos años atrás había comenzado esos trabajos en la
isla de Trinidad, cuando ésta aún era del dominio hispánico, habiéndolos llevado hasta
el litoral panameño. Sondeó siguiendo nuestro litoral atlántico y elaboró los
correspondientes mapas con profundidades medias en brazas de Burgos o castellanas (1.652
m). Lo propio efectuó en las aguas del Archipiélago, concretamente en las islas de San
Andrés, Providencia con Santa Catalina, los cayos de Alburquerque, Serranilla y los del
Estesureste. Se trataba de prevenir naufragios en la transitada ruta de Cartagena a La
Habana.
Entre 1834 y 1844 tanto
capitanes norteamericanos como ingleses levantaron mapas batimétricos de San Andrés,
Providencia y Serranilla, los cuales después fueron grabados y publicados por la
Hydrographic Office de los Estados Unidos. Los datos de los sondeos fueron tomados en
trazas inglesas (fathoms) y las alturas en pies. Para 1851 ya se disponía de mapas
batimétricos del literal atlántico panameño elaborados por el Almirantazgo Británico.
En Colombia, quien
desde fines del siglo XIX reunió una valiosa colección de mapas náuticos del mismo
Almirantazgo que presentaban nuestros litorales y las aguas inmediatas fue el gran
geógrafo Francisco J. Vergara y Velasco. Es su Atlas completo de geografía colombiana
(1906) figura nuestro litoral Caribe desde la emsenada de Calabozo (Guajira) hasta el cabo
Tiburón (Chocó). Las profundidades aparecen en brazas; también, punteadas, varias
isobatas cercanas a la línea litoral.
En el siglo XX la
batimetría caribe fue efectuada por sucesivas expediciones especiales norteamericanas.
Así en 1925 el navío Niágara sondeó toda la plataforma submarina existente
entre las penínsulas de la Guajira y la de Paraguaná (Venezuela). Como resultado fue
publicado un magnifico mapa en 1927. Luego seguirían las cartas batimetricas de Bahía
Honda y del golfo de Urabá, elaboradas según trabajos de los navíos Niágara y Busnell,
respectivamente. De 1969 es otra carta que presenta los datos de sondeos, sin trazado de
isobatas, de los fondos comprendidos entre el cabo Gracias a Dios (Honduras) y Puerto
Colombia en nuestro litoral caribe.
Para el estudioso del
tema de la batimetría sanandresana-nicaragüense son de la máxima importancia tres
cartas náuticas a la escala de 1:1´065.600 a la latitud 13º30ºN., preparadas y
publicadas por la citada Hydrographic Office, bajo la autoridad de la Secretaría de
Marina, entre 1969 y 1972-75. Cubren ellas el ámbito caribe desde el meridiano 70º hasta
el 85º0 de Greewich, o sea desde Venezuela hasta Nicaragua.
De estas tres hojas, la
N.O.B01003, que contiene la porción occidental del área, es de sumo interés porque ella
a escala suficientemente grande incluye a Quitasneño, Providencia, cayos de Alburquerque,
San Andrés, y los del Estesureste con sus correspondientes cifras de sondeos y trazadas
las isobatas, frente a la plataforma submarina de Nicaragua.
Lo que a la visa surge
claramente es que entre Quitasneño y la plataforma nicaragüense existen valores de
sondeos que de norte a sur crecen desde 250 hasta más de 420 brazas. Más hacia el sur,
entre la isla de Providencia y la referida plataforma continental, las profundidades
superan las 1.200 brazas y entre la isla de San Andrés y la plataforma continental al
occidente los valores batimétricos son de 800 o más brazas. Se comprueba así la
existencia de una semifosa submarina que sin duda alguna separa el Archipiélago
colombiano de la plataforma nicaragüense, y que tiene un rumbo general de norte a sur.
Si Nicaragua, por
ejemplo, decidiera explorar y aún más, explotar los recursos del suelo y el subsuelo
submarinos en esa área, tendría que hacerlo, primero, al oriente del meridiano de los
82º al oeste de Greenwich, o sea más allá de lo escrito y consagrado en el Tratado
Esguerra-Bárcenas; y segundo, necesariamente teniendo que acudir a las poderosas empresas
extranjeras capaces por sus recursos financieros humanos, tecnológicos y de dotación
material, de enfrentar esos trabajos. A Colombia se le ofrecería igual dificultad. No
creo que Ecopetrol pueda, en estos tiempos, ella sola emprender la prospección y ulterior
explotación de recursos mineros o petrolíferos a esas profundidades en el mar.
Necesitaría, como Nicarigua, acudir a los costosos servicios de un navío como el Glomar
Explorer dotado para buscar petróleo a varios kilómetros de profundidad.
En conclusión: según
el mapa batimétrico incluido en este trabajo, basado en alta autoridad oceanográfica
internacional, el lector puede confrontar que entre el Archipiélago colombiano de San
Andrés y Providencia y la plataforma submarina nicaragüense, existe una semifosa
extendida de norte a sur. Sus profundidades son: al oeste de Quitasueño 500 m., al oeste
de Providencia más de 2.400 m., y al oeste de San Andrés más de 1.600 m.
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GLOSARIO
Batimetría:
Estudio de las profundidades oceánicas
mediante el trazado de isobatas.
Isobata:
Línea que en un mapa
une puntos de igual profundidad en los fondos marinos, obtenidos mediante sondeos
cuidadosamente controlados científica y tecnológicamente.
Braza:
Unidad de medida de la profundidad. Lo usual
actualmente es usar la braza inglesa (fathom) equivalentemente a 1.83 m. La braza
castellana de la época colonial, es igual a 1.652 m.
Plataforma
continental:
(o
zócalo continental): Según F. Carré, "
es un rellano en pendiente muy débil
mar adentro, cuya profundidad está comprendida en principio entre 0 y 200 metros y que
prolonga el continente en una anchura que va de algunos kilómetros hasta más de 1.000
[
] su profundidad media es de 130 metros. Aunque sea costumbre fijar su limite
externo convencionalmente en la isobata de 200 metros, algunas descienden a más de 500
metros, especialmente en las regiones frías. De hecho su límite natural coincide con la
aceleración del declive que anuncia la pendiente continental [
]. La pendiente
continental en un talud que liga la plataforma al glaciar y las honduras hasta los
3.000-4.000 metros y que corresponde en general al limite geológico de un
continente". (Los océanos. México: Fondo de Cultura Económica, 1998, p.
53).
Sobre el origen de la
noción de plataforma continental, Eduardo Zuleta Angel escribió: "El 26 de febrero
de 1942 la Gran Bretaña y Venezuela celebraron un tratado en virtud del cual estos dos
estados se repartieron la extensión marina del Golfo de Paria, que separa a este último
país de Trinidad. El subsuelo del Golfo de Paria era considerado, desde esa época como
rico en importantes yacimientos petrolíferos y ello explica la celebración de ese
tratado [éste
] no contiene ninguna referencia directa a la plataforma continental
pero el análisis jurídico de ese instrumento internacional demuestra que está
implícitamente inspirado y dominado por esa noción". (El llamado Golfo de
Venezuela, Bogotá: Italgraf, 1971, p. 68)
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