La
fundación del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá aconteció durante la gestión del
comisario de primera clase de la Policía de Francia, Juan Mana Marcelino Gilibert, quien
fue contratado por el gobierno para organizar la Policía Nacional de Colombia. El 14 de
mayo de 1895, con la firma de Miguel Antonio Caro y su ministro de Guerra Edmundo
Cervantes, se dictó el «Decreto que nombra varios Agentes de la Policía Nacional»,
habiéndose dispuesto: «Artículo 1°. Del aumento decretado nómbrase por la Dirección
de la Policía Nacional 25 Agentes de cuarta clase, destinados a la División Central.
Artículo 2°. Los Agentes nombrados formarán una sección especial que se denominará
«Sección de Bomberos» y se ocupará en los estudios consiguientes a esa clase de
servicios. Artículo 3°. Estos agentes estarán comandados por un Comisario de tercera
clase, a cuyo efecto créase este destino. Artículo 4°. Para ocupar el empleo creado por
el artículo anterior, nómbrase al señor Alejandro Lince». Los bomberos de Bogotá,
llegan, pues, a su primer centenario, luego de interrumpidas etapas que abarcan su
creación, supresión, organización, fundación y reorganización.
|
|
|
|
Bombero en uniforme de
rescate, 1895.
Museo Histórico de la Policía Nacional, Bogotá.
|
|
|
Hubo
antecedentes, según se desprende del acta publicada en el periódico El Heraldo,
en su edición del 18 de diciembre de 1889, que dice: «El día 17 de diciembre de 1889 en
la casa del señor Rafael Espinosa G. y previa convocatoria por parte de los señores
generales Rafael Reyes, Roberto Urdaneta y Marco A. Pineros, señores Manuel Samper B. y
Carlos José Espinosa, entre otros, se reunieron y convinieron unánimemente: 1. Organizar
una Compañía de Bomberos, destinada a prestar sus servicios en dondequiera que haya un
incendio en la ciudad de Bogotá; 2. Esta Compañía se denominará «Bomberos de
Bogotá»; 3. Para su mejor organización, esta Compañía se dividirá en seis secciones,
cada una de las cuales cuidará especialmente del ramo que se le encargue; 4. Los Bomberos
de Bogotá tendrán los siguiente empleados: un Comandante, Jefe de Compañía; un
Ayudante, Secretario; Seis Capitanes, Jefes de Sección; un Capellán; 5. Cada Jefe de
Sección, nombrará para la misma, un Sargento y dos Cabos; 6. Para formar el Fondo
necesario al objeto que los Bomberos de Bogotá se proponen, se nombrará una misión que
recoja en el comercio una suscripción voluntaria y solicite el debido apoyo de los
gobiernos Nacional, Departamental y Municipal».
|
|
|
|
Carro de bomberos
tirado por caballos, a fines del siglo XIX.
Museo Histórico de la Policía Nacional, Bogotá.
|
|
|
Para el
efecto, se hicieron los siguientes nombramientos: Comandante: general Rafael Reyes.
Capitanes de sección: general Roberto Urdaneta, general Marco A. Pineros, Manuel E.
Samper B., Carlos José Espinosa, Lino de Pombo y Julio J. Dupuy. Capellán: doctor
Francisco Jiménez Zamudio, presbítero. Miembros de la Junta: Luis G. Rivas, Manuel
Vicente Umaña, José María Samper B., Rafael Espinosa G., Guillermo Durana, José
Joaquín Pérez O., Julio Silva y Carlos Pardo. A los anteriores nombramientos se suma una
lista de cuarenta y seis jóvenes de distinguidas familias bogotanas que suscribieron el
acta de la formación de esta Compañía de Bomberos. La organización fue oficializada
por el señor Higinio Cualla, alcalde de la ciudad, quien convocó una junta de
comerciantes, a la cual asistieron el señor Escallón, prefecto general de la Policía, y
en la que decidieron nombrar una Comisión para que en asocio de los Bomberos de Bogotá
estudiaran tácticas para defender a la ciudad contra el peligro de fuego. Esta comisión
quedó integrada por los señores Ramón J. Jimeno, Juan de Dios Uribe Restrepo y Nicolás
Osorio. Al no dar resultados positivos, esta organización, se asignó la función de
extinción de incendios al Cuerpo de Serenos y a la Policía Departamental y Municipal.
Tal era la
situación cuando, en el mes de octubre de 1891, tuvo ingerencia por primera vez en la
institución de bomberos el comisario Marcelino Gilibert, quien en su calidad de primer
director de la Policía Nacional seleccionó unos pocos hombres de cada división y
comisaría de vigilancia, para proteger la ciudad contra los peligros del fuego. Se
destinaron entre veinticinco a cincuenta y cuatro hombres bajo el mando de un comandante
interino, habiendo sido nombrado el señor Juan Esguerra. El servicio de bomberos se
continuó prestando en la forma como lo había organizado Gilibert hasta el 14 de mayo de
1895, fecha en la cual se dictó el decreto de creación del hoy centenario Cuerpo de
Bomberos.
Los créditos
adicionales al presupuesto de rentas y gastos de 1895 y 1896 contemplaron una partida
especial de $25.000 «para dotar a Bogotá de bombas y demás enseres necesarios para
apagar incendios», apropiación que logró invertirse en un equipo de bomberos. Se
reglamentó también el servicio. Este constaba de veinticinco hombres y como funciones
principales, fuera de extinguir incendios, tenían las de «conocer a cabalidad las calles
en donde estuvieran situadas las distintas cajas de distribución de acueducto; sacar cada
ocho días las bombas a las distintas partes de la ciudad en que haya agua, con el objeto
de hacerlas funcionar convenientemente; cuidar los caballos y atender permanentemente el
teléfono». Por gestión de comisario Alejandro Lince, se importó desde Inglaterra un
equipo Merryweather consistente en dos bombas de palancas y pistón, extinguidores
portátiles de sustancias químicas y cubos de cuero.
En 1897 fue
nombrado comandante el agente de primera clase Aurelio Esguerra V., quien luego fue
ascendido a comisario. En ese mismo año, se dictó el reglamento del servicio de la
Sección de Bomberos de la Policía Nacional y se distribuyó al personal, así: «dos
Agentes de primera clase ejercerán el empleo de maquinistas; uno cuidará
convenientemente los caballos y servirá de postillón cuando se saque la bomba de vapor,
y otro cuidará de las mangueras, en fin, los útiles tanto de lona como de cuero».
En esta época,
el 20 de mayo de 1900, ocurrió el gran incendio de las galerías y palacio municipal
situado en el costado occidental de la Plaza de Bolívar, presentándose protuberantes
fallas por carencia de elementos y especialmente de agua, lo cual denotó ineficiencia en
el Cuerpo, que fue liquidado. Pero el Decreto 890 de octubre 29 de 1904 restableció la
Sección de Bomberos, la cual siguió su curso normal. Vino una época de decadencia entre
los años 1906 y 1916 por falta de incendios, que produjo nuevamente su supresión.
En 1917 fue
ordenada la reorganización total de la Sección de Bomberos y se expidieron las primeras
normas sobre prevención de incendios. Se creó una Sección de Bomberos Departamental,
quedando en funcionamiento dos entidades simultáneamente, que tuvieron constantes
fricciones por factores de jurisdicción. Después, en 1919 se estableció una sola
entidad, conformada por dos comisarios y cuarenta y seis agentes. En 1924 se dictó la ley
61 de diciembre 17, por medio de la cual se modificaron la asignaciones civiles para los
bomberos, en la siguiente forma: Un comisario jefe de primera clase, $110; un comisario de
segunda clase, $75; tres agentes de primera clase, $46 cada uno; ocho agentes de segunda
clase, $43 cada uno; treinta agentes de tercera clase, $40 cada uno; dos choferes, $60
cada uno.
|
|
|
|
Bomba para apagar
incendios de la marca Merryweather.
Museo de Desarrollo Urbano, Bogotá.
|
|
|
En 1950, como uno de los actos centrales de las fiestas patrias, fueron dadas al
servicio por el municipio de Bogotá, el 19 de julio, dos modernas estaciones en las zonas
central y sur, y un año más tarde, la del norte, con una inversión aproximada de un
millón de pesos. Posteriormente se construyeron doce estaciones, llegando por lo tanto a
quince, ubicadas en sitio estratégicos de la ciudad.
Hoy, los
miembros del Cuerpo de Bomberos ascienden a trescientos cincuenta y dos, entre personal de
«línea de fuego», de prevención y administrativo, al mando de un Oficial de la
Policía Nacional, en comisión.
|