|
|
¿QUE NOS SIGNIFICA LA VICEPRESIDENCIA?
Cómo se gestó en la Constituyente y qué puede esperarse del Vicepresidente
Por: Daniel
García-Peña Jaramillo
|
Tomado de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 39
Marzo de 1993
|
|
|
|
|
Liborio Mejía
Vicepresidente 1816
|
Francisco
Antonio Zea
1819-1820
|
Juan
Germán Roscio
1820-1821
|
|
Quizás nunca se había agitado una campaña política tan temprano como la que hoy
empieza a vivir el país. El hecho de estar estrenando las nueve reglas de la
Constitución de 1991 convierte al proceso electoral del año entrante en un rico
laboratorio de cambios, lleno de incógnitas y posibilidades. Dentro de las múltiples
cosas nuevas, quizás una de las más importantes e impredecibles sea la reaparición de
la figura de la Vicepresidencia en nuestro sistema político. Ausente desde que la
Asamblea Nacional ad hoc convocada por la dictadura del general Rafael Reyes en
1905 suprimió el cargo, la Vicepresidencia se había confundido en el semi-olvido de
muchos colombianos con los malos recuerdos de las pugnas personales de las guerras civiles
en el siglo pasado. ¿Cuáles fueron los elementos centrales del debate en la
Constituyente que llevaron a que se reestableciera la institución casi un siglo después?
¿Qué sorpresa podemos esperar?
Buenos y malos
Un repaso de la
historia nacional arroja un balance mixto en materia de Vicepresidencia. De hecho, muchos
de los problemas que se suscitaron entre presidentes y vicepresidentes en el siglo XIX
motivaron que se optara por la figura del Designado. Fueron frecuentes las intrigas hechas
desde la Vicepresidencia contra el presidente, las colisiones de funciones entre
presidente y vicepresidente, los abusos por parte del vicepresidente de las funciones
asumidas como Ejecutivo en ejercicio y las rivalidades individuales y diferencias
políticas entre el primer mandatario y su potencial sucesor. Por estas razones,
presidentes como Simón Bolívar, Tomás Cipriano de Mosquera y Rafael Núñez decidieron
deshacerse de sus segundos abordo. José Manuel Marroquín le arrebató la Presidencia a
Manuel Antonio Sanclemente conspirando desde la Vicepresidencia y las diferencias del
vicepresidente Ramón González Valencia con su jefe, el general Reyes, le costaron no
sólo el puesto, sino que resultaron en la abolición del cargo mismo. Sin embargo, no
todos los vicepresidentes fueron conspiradores desleales. Muchos de ellos se portaron bien
como subalternos, y a otros les fue muy bien cuando les tocó ser primeros mandatarios:
José María Obando y Miguel Antonio Caro, entre otros, ejercieron las funciones del
Ejecutivo desde la Vicepresidencia sin abusos o usurpaciones de poder. Por eso, la mala
fama que adquirió la Vicepresidencia en el siglo pasado no corresponde del todo a una
visión completa de lo que fue la realidad.
Por otro lado, un
balance parecido de los designados en la historia resultaría igualmente mixto. En el
siglo pasado también se ensayó la figura de la Designatura y se pueden encontrar algunos
designados tan problemáticos como los peores de los vicepresidentes y otros tan
colaboradores como los mejores de ellos. Una cosa es la posible bondad o no de una
institución en sí misma; otra, la suerte que corren los pueblos con las personas que
ocupan los cargos. Pero estas discusiones tampoco resuelven el problema central: ¿Cuál
es la mejor forma de escoger a quien pueda reemplazar eventualmente al presidente? Es
decir ¿cómo garantizar que tenga las cualidades deseadas, la orientación política
determinada y las virtudes necesarias de un presidente sin ser presidente?
Buena parte del debate
histórico entre Vicepresidencia y Designatura se convierte en problema semántico,
especialmente si se tiene en cuenta que el origen de las dos figuras en el siglo pasado
muchas veces fue idéntico: personas impuestas por el presidente o impuestas al
presidente, según las circunstancias políticas del momento. Las diferencias entre los
dos no correspondieron realmente a elementos de fondo. De hecho, muchos vicepresidentes
del siglo XIX se parecen en todo menos en nombre a los designados del siglo XX:
seleccionados por el presidente y elegidos por el Congreso. Así, las experiencias de ayer
deben ser leídas con la debida relatividad; en la mayoría de los casos, no tienen nada
que ver con lo que podría ser la Vicepresidencia hoy. Es bastante precario basar nuestra
visión del presente en especulaciones sobre esquemas políticos de antaño, que se
caracterizaron por la residencia de la soberanía en la Nación, votaciones indirectas,
asambleas electorales, sufragio restringido y otras prácticas abandonadas hace tiempos y
totalmente diferentes de nuestro mundo de medios masivos, soberanía popular, tarjetones,
consultas populares y dobles vueltas.
|
|
Antonio Nariño
1821
|
El hecho de que durante
este siglo el país fue relativamente afortunado en materia de designados, en el sentido
de no haber tenido ninguno que haya entrado en abierta confrontación con el jefe de
Estado, llevó a una cierta complacencia con la figura de la Designatura. Además, varios
designados ilustres en cumplimiento de funciones presidenciales, como Alberto Lleras y
Darío Echandía, le dieron brillo adicional. Sin embargo, la creciente pomposidad y uso
inapropiado de la investidura del designado, que tuvo su última expresión en la
"presidencia" de Víctor Mosquera Chaux durante el cuatrenio de Julio Cesar
Turbay, llevó a la reforma que creó la figura actual -aunque en vísperas de extinción-
que combina la Designatura con el Ministro Delegatario. Es decir, mientras el primero
reemplaza al presidente sólo en casos de faltas temporales o absolutas, el segundo nunca
lo reemplaza como presidente, sino que se encarga de ejercer algunas de sus funciones
durante su ausencia del país.
De todas maneras, la
existencia de problemas políticos, institucionales y sociales de mayor profundidad y
significado en estos últimos años hace que el debate Designatura vs. Vicepresidencia sea
secundario. Aunque Virgilio Barco logró reabrir la discusión momentáneamente al incluir
la Vicepresidencia en su proyecto de reforma constitucional, la idea fue rápidamente
descartada por el ponente Hernando Duran sin mayor argumentación al respecto.
La
Vicepresidencia en la Constituyente
Así mismo, la Asamblea
Nacional Constituyente de 1991, que tuvo la tarea gigantesca de escribir una nueva
Constitución, también tuvo prioridades mucho mayores. Sin embargo, varias de las
propuestas presentadas tocaron el tema. Curiosamente, la idea de crear de nuevo la
Vicepresidencia en Colombia la compartieron constituyentes de diferentes corrientes
políticas: fue incluida en las de liberales como Jesús Pérez-Rubio, Antonio Galán,
Fernando Carrillo y Horacio Serpa (a pesar de que el proyecto del gobierno liberal apoyaba
el mantenimiento de la Designatura), conservadores como Juan Gómez Martínez y los
proyectos de Alianza Democrática M-19, la UP, el EPL, el PRT y los indígenas.
|
|
José María del
Castillo y Rada
1821
|
En el seno de la
subcomisión de la Comisión Tercera de la Constituyente se dibujaron tanto los ejes
centrales del debate como la correlación de fuerzas entre los amigos del mantenimiento de
la Designatura y los de reintroducir la Vicepresidencia. Los primeros fueron liderados por
Carlos Lleras de la Fuente, liberal elegido por el Movimiento de Salvación Nacional,
quien fue acompañado por el también liberal Hernando Herrera, mientras los segundos
fueron representados por Antonio Navarro y Abel Rodríguez del M-19 y por José Matías
Ortiz del PRT. Las dos posiciones resultaron irreconciliables, razón por la cual se
redactaron dos ponencias para discusión en la Comisión Tercera. En ellas se encuentran
las principales argumentaciones de ambos lados.
Los pro-Designatura
criticaron la creación de la Vicepresidencia, en primera instancia, por considerar que
esto generaría unos costos altos e innecesarios para un cargo sin mayor razón de ser.
También consideraron que la falta de funciones propias del vicepresidente lo dejarían
sin oficio, devengando sueldos y gozando de privilegios sin contribuir de manera alguna al
funcionamiento del Ejecutivo. Opinaron, además, que la existencia de un vicepresidente
debilitaría y desdibujaría la figura del presidente. Finalmente, de manera irónica, la
ponencia revive los fantasmas del siglo pasado: "Tan incómodo personaje quien, sin
embargo y por haber recibido su investidura del pueblo, tendría gran influencia, podría
resolver -en medio de su melancólico aburrimiento-, tener algunas actuaciones, y en tal
caso podría producir conflictos con el presidente, problemas de tráfico de influencias o
de innecesaria e inconveniente intermediación entre los ciudadanos y el jefe del Estado,
intervenciones en política y otros males".
|
|
Francisco de
Paula Santander
1821-1827
|
Los partidarios de la
Vicepresidencia, por su parte, centraron su defensa de la nueva institución en su origen
popular. Mientras el nombramiento político del designado es negociado entre el presidente
y el Congreso -ambos ya elegidos sin tener que rendirle cuentas a los votantes-, la
elección de un vicepresidente por voto popular garantiza un mayor escrutinio de la
opinión pública sobre las diferentes fórmulas. Dada la importancia de la persona que ha
de reunir todas las condiciones para eventualmente ser presidente, éste debería pasar
por igual rigor en el mismo proceso de selección que el presidente. De hecho, desde la
abolición de la Vicepresidencia a comienzos de siglo, una decena de designados han
ejercido funciones presidenciales sin haber sido elegidos por el pueblo para tal
propósito. Por buenas que hayan resultado algunas de sus gestiones, el buen
funcionamiento institucional no puede depender del azar. Más aún, la idea de que
personas no elegidas por el pueblo puedan regir los destinos de la nación es anacrónica
y antidemocrática. Mientras el designado debe ser del agrado del presidente y el
Congreso, el vicepresidente debe tener el visto bueno del presidente y del electorado.
También se consideró que la participación de un vicepresidente amplía la
representatividad de la rama ejecutiva, permite que colabore con el presidente en equipo,
rompiendo un poco la arrogancia unilateral y caudillesca de nuestros presidentes, y abre
la posibilidad de que se le confieran misiones, encargos especiales o funciones separadas,
según lo considere pertinente el presidente.
El debate de la
Comisión Tercera fue arduo y la votación resultó en empate: siete contra siete.
Entonces, se trasladó la decisión a la plenaria. A pesar de los esfuerzos del ministro
de Gobierno, que defendió el mantenimiento de la Designatura, y de la capacidad oratoria
de Lleras de la Fuente, Alfonso Palacio, Raimundo Emiliani y otros enemigos de la
Vicepresidencia, lentamente se fue consolidando una clara mayoría a su favor. Al final,
la votación fue mucho menos reñida de lo que se esperaba, y la Vicepresidencia terminó
venciendo a la Designatura en las dos vueltas de la plenaria.
|
|
Renuncia de
Francisco de Paula Santander a la Vicepresidencia de Colombia.
Mayo 16 de 1827
|
¿Qué nos
espera?
La Constitución de
1991 establece que el vicepresidente será elegido con el presidente. Sólo lo
reemplazará en caso de faltas del cargo temporales o absolutas y puede recibir tareas
específicas que le asigne el presidente. No puede ser elegido presidente en el período
siguiente, y nunca podrá ser elegido presidente si ejerce las funciones presidenciales
como encargado por un período superior a tres meses. Se mantiene la figura del Ministro
Delegatario, que de ninguna manera puede ser el mismo vicepresidente. De esta manera, los
constituyentes crearon una Vicepresidencia moderna, que busca evitar con muchas de estas
condiciones los elementos de discordia que tanto perturbaron a los presidentes del siglo
pasado y a sus simpatizantes en nuestros tiempos.
|
|
|
Domingo
Caycedo
1830,1840,1841,1842
|
Las experiencias de
otras naciones americanas son también interesantes. La mayoría de ellas tiene
Vicepresidencia. Así como hay casos de enfrentamiento entre los primeros y los segundos,
como en Panamá y Nicaragua, en otros casos, la Vicepresidencia funciona muy bien. El
actual presidente de Brasil fue elegido vicepresidente y en Ecuador los vicepresidentes
han jugado papeles destacados al asumir la Presidencia.
|
|
José Mario,
Obando 1831-1832
|
En Estados Unidos,
quienes inventaron la institución, la Vicepresidencia ha servido para cosas muy
diferentes: mientras algunas veces el candidato a la Presidencia escoge a un don nadie
para que no compita con su propia imagen de líder individual (como Nixon con Agnew o Bush
con Quayle), en otras ocasiones se busca alguien de peso propio para fortalecer la
fórmula como conjunto (Dukakis con Bentson o Reagan cuando ofreció la Vicepresidencia a
Ford). A veces, los candidatos buscan equilibrios regionales, generacionales e
ideológicos (el joven liberal norteño Kennedy escogió al veterano conservador sureño
Johnson), y otras prefieren optar por la homogeneidad para trasmitir un mensaje más claro
(ejemplo a la mano: Clinton-Gore). El hecho de que por muerte de presidentes en ejercicio,
cinco vicepresidentes hayan llegado a ejercer la Presidencia sólo en este siglo, hace que
los norteamericanos den bastante importancia al candidato a la Vicepresidencia, quien de
ser elegido estaría a "un palpito de la Casa Blanca". Probablemente muy pocos
electores deciden su voto por presidente pensando en el candidato a la Vicepresidencia,
pero un mal candidato a la Vicepresidencia sí le puede quitar votos.
Muchas de estas
consideraciones pueden aplicarse a Colombia, aunque su desarrollo particular es difícil
de predecir. Es probable que también se busque balancear las candidaturas presidenciales
con los compañeros de fórmula. Será interesante ver si priman las consideraciones
regionales, generacionales, de género o ideológicas. También es posible que algunos
opten por la vertiente homogeneizante estilo Clinton-Gore. Por otro lado, podrán buscar
fortalecer la figura presidencial con un candidato de bajo perfil a la Vicepresidencia, o
decidirse por enviar el mensaje de trabajo en equipo, con un vicepresidente de talla
mayor.
Finalmente, en momentos
en que los partidos políticos viejos y nuevos atraviesan por crisis y transformaciones,
las elecciones de vicepresidente ayudarán a definir si en Colombia nos dirigimos hacia el
pluripartidismo, las alianzas personales y el debilitamiento definitivo de los partidos, o
más bien hacia el refortalecimiento de los partidos y la reaparición del debate
político ideologizado. En conclusión, la Vicepresidencia no será un cambio profundo de
nuestro sistema, pero sí ofrece nuevas posibilidades más acordes con los tiempos.
Además, parece, si no mejor, sí "menos peor" que la Designatura, que no
corresponde a los principios de democracia participativa. Aunque el "origen
popular" del vicepresidente es bastante relativo, y al fin termina siendo en gran
parte "impuesto" por el candidato a la Presidencia, su selección pasa por un
proceso mucho más abierto de discusión y búsqueda de consensos, dificultando las
acciones unipersonales, tan destructivas para las fibras morales de una democracia. 1994
será nuestro primer laboratorio viviente.
VICEPRESIDENTES DE
COLOMBIA
|
VICEPRESIDENTE
|
EJERCICIO
DEL PODER
|
PRESIDENTE
TITULAR
|
JOSE MIGUEL PEY
Vicepresidente Junta Suprema
|
20.6.1810-22.11.10
|
ANTONIO AMAR Y BORBON
|
|
LIBORIOMEJIA
|
22.6.1816-10.7.16
|
CUSTODIO GARCIA ROVIRA
|
|
FRANCISCO ANTONIO ZEA
Vicepresidente de Colombia
|
17.12.1819-21.3.20+
|
SIMON BOLIVAR
|
FRANCISCO DE PAULA
SANTANDER
Vicepresidente de Cundinamarca
|
17.12.1819-3.11.21
|
SIMON BOLIVAR
|
|
JUAN GERMAN ROSCIO
|
21.3.20-4.4.21
|
SIMON BOLIVAR
|
|
ANTONIONARIÑO
|
4.4.21-6.6.21
|
SIMON BOLIVAR
|
|
JOSE MARIA DEL CASTILLO Y
RADA
|
6.6.21-3.10.21
|
SIMON BOLIVAR
|
|
FRANCISCO DE PAULA
SANTANDER
|
3.11.21-10.9.27
|
SIMON BOLIVAR
|
|
DOMINGO CAYCEDO
|
4.5.30-13.6.30
|
JOAQUIN MOSQUERA
|
| |
23.10.39-26.10.39
10.3.40-9.6.40 9.10.40-21.11.40
|
JOSE IGNACIO DE MARQUEZ
|
| |
1.4.41-2.5.41
20.10.41-18.5.42 14.8.42-1.11.42
|
PEDRO ALCANTARA HERRAN
|
|
JOSE MARIA OBANDO
Vicepresidente Provisional para ejercer el Ejecutivo
|
23.11.31-10.3.32
|
|
|
JOSE IGNACIO DE MARQUEZ
|
10.3.32-7.10.32
|
FRANCISCO DE PAULA
SANTANDER
|
|
RUFINO CUERVO
|
28.4.47-7.5.47
14.8.47-14.12.47 31.3.49
|
TOMAS CIPRIANO DE MOSQUERA
|
|
JOSE DE OBALDIA
|
14.10.51-31.1.52
8.52-12.52
|
JOSE HILARIO LOPEZ
|
| |
13.6.53 5.8.54-1.4.55
|
JOSE MARIA OBANDO
Destituido abril 55
|
|
MANUEL MARIA MALLARINO
|
1.4.55-1.4.57
|
Elegido para reemplazar a
Obando
|
|
ELISEO PAYAN
|
6.1.87-4.6.87
13.12.87-8.2.88
Mandato revocado
|
RAFAEL NUÑEZ
|
|
MIGUEL ANTONIO CARO
|
7.8.92-7.8.98
|
RAFAEL NUÑEZ
|
|
JOSE MANUEL MARROQUIN
Golpe de Estado
|
7.8.98-3.11.98
31.7.1900-7.8.1904
|
MANUEL ANTONIO SANCLEMENTE
|
|
RAMON GONZALEZ VALENCIA
Elegido en 1904.
|
Insubsistente por Acto
Legislativo de 1905 Presidente titular
7.8.09-7.8.10
|
RAFAEL REYES
|
Instituyeron la
Vicepresidencia las constituciones de 1821, 1830, 1832, 1843 y 1991. La figura de los
Designados aparece en las constituciones de 1858 y 1863. Las figuras simultáneas de
Vicepresidente y Designado aparecen en las constituciones de 1853 y 1886. El Acto
Reformatorio No 5 de 1905 suprimió la Vicepresidencia y la Designatura; las faltas del
presidente serían suplidas por un ministro designado por él. El Acto Legislativo No 3 de
1910 instituyó dos designados elegidos por un año. El Acto Legislativo No 1 de 1945
instituyó un designado elegido cada dos años. El Acto Legislativo No 1 de 1959 ordenó
que el designado fuese del mismo partido del presidente. El Acto Legislativo No 1 de 1977
instituyó la figura del Ministro Delegatario para reemplazar al presidente en sus
ausencias del país. Curiosamente, las constituciones federalistas fueron contrarias a la
institución de la Vicepresidencia. Todos los vicepresidentes ejercieron el mando alguna
vez, como encargados del poder ejecutivo.
|