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EDICION 162
JUNIO DE 2003
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EL CIERRE DEL
CONGRESO DE 1949
Un Decreto de Estado de Sitio dejo a los congresistas en la calle
Por: CESAR AUGUSTO AYALA DIAGO
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Tomado de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 162
Junio de 2003
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La construcción de las subculturas liberal y
conservadora como mitos de la identidad nacional tuvieron en el año 1949 un jalón
impresionante. El año transcurrió bajo la intensidad de la política y de la violencia.
Política y violencia iban de la mano, se nutrían mutuamente. Si amainaba la primera se
apaciguaba la segunda.
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A
un año del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán,
los colombianos fueron convocados durante el año de 1949 a elegir cuerpos colegiados en
junio y presidente de la República en noviembre.
El primer aniversario del
asesinato de Gaitán fue escogido por los partidos para retarse mutuamente. Los
conservadores conmemoraron la luctuosa efemérides para resaltar la fortaleza del
régimen, mientras que los liberales aceptaron el reto conmemorando, en primer lugar, la
memorable "manifestación del silencio" el siete de febrero. El conservatismo
aprovecharía la ocasión para lanzar la candidatura de Laureano Gómez, lo que de por sí
era una afrenta. Después de largas preparaciones el conservatismo llevó a cabo su
cometido. El sábado 2 de abril los godos de Colombia se tomaron Bogotá. En un
primer acto de masas en el circo de Santamaría se lanzó el nombre de Gómez y de allí
los manifestantes se trasladaron a la plaza de Bolívar bajo la consigna de no pasar
frente al sitio donde había caído Gaitán. Un carro alegórico sobresalió durante el
desfile: un busto de Laureano aclamado por las masas conservadoras. Los liberales
respondieron al reto en conmemoración oficial que hicieron el 8 de abril: "Os vamos
a vengar con las grandes victorias de 1949. Al cumplirse el primer año de tu muerte, así
lo prometemos, así lo juramos".
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Mariano
Ospina Pérez
Fotografía iluminada de Valenzuela, portada de "Cromos",
agosto 3 de 1946.
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Toda la
propaganda electoral tuvo que ver con Gaitán. Mientras los conservadores trabajaron el
recuerdo del nueve de abril como algo nefasto que le había ocurrido al país, los
liberales elaboraron la conservación de la memoria del tribuno inmolado. La amplia
concurrencia a los actos conmemorativos del crimen de Gaitán mostraron no sólo que los
colombianos continuaban movilizados, sino además que los partidos estaban dispuestos a
seguir movilizándolos. La virulencia de la campaña electoral se propagaba como una
epidemia de odio estimulada por la prensa partidaria.
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Primera
plana de "El Siglo", sin noticia del cierre del Congreso.
Noviembre 10 de 1949.
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Prácticamente una guerra civil por vía electoral
habíase declarado. La intolerancia no escapaba a las cúpulas de los partidos. Ni
siquiera la Iglesia Católica evocaba la paz. A finales de febrero monseñor Miguel Ángel
Builes escribió su vigésima quinta pastoral de cuaresma en términos también
retaliadores: "Este año de 1949 ha amanecido con signos de catástrofe mundial. El
comunismo universal tiene dividida en dos porciones a la humanidad: la una, numerosa y
potente, milita bajo las banderas de la bestia apocalíptica; la otra, menos numerosa y
cada vez más debilitada, pelea bajo las banderas de la cruz. La revolución del nueve de
abril de 1948, dejó los campos políticos colombianos perfectamente alineados con nuevos
y definitivos mojones: el comunismo y el orden cristiano". Monseñor Builes acusaba
al liberalismo de ser esencialmente adverso a la religión y de haberse transformado en
comunismo y le achacaba todas las culpas de la tragedia nacional del nueve de abril.
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Primera
plana de "El Tiempo" con la noticia de la clausura del Congreso.
Noviembre 10 de 1949
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La intensidad de la lucha partidista se explicaba,
además, por las estrategias de ambos partidos para ganarse definitivamente las mayorías
del electorado colombiano. Así, el 5 de junio se llevaron a cabo las elecciones. Los
liberales salieron favorecidos, aunque no por mucha diferencia: 920.718 contra 788.662
votos conservadores, esto es, 132.056 votos de más. Ambas colectividades, sin embargo,
aumentaron ligeramente su electorado respecto de las elecciones de 1947. Más bien se
podría concluir que el conservatismo le descontó votación al liberalismo. La victoria
liberal se expresaba en unos lugares más que en otros. En departamentos como el Valle,
por ejemplo, el estruendo fue mayor. Los liberales pusieron seis representantes, mientras
que los conservadores solo alcanzaron tres. Por abajo las cosas empeoraron para el
adversario conservador: doce diputados liberales y siete conservadores; en el Concejo:
diez liberales contra cinco. Aunque polarizado el país, el partido liberal controlaría
el Congreso, las quince asambleas departamentales y los 820 concejos municipales. Desde
los cuerpos legislativos el liberalismo se defendería de los ataques del conservatismo,
de la violencia y desde allí transcurriría lo más intenso de la política colombiana a
partir de entonces.
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En
particular se destacarán el diputado y el parlamentario liberal. Enardecido el
conservatismo, vería en los resultados de las elecciones un peligro para la continuidad
de la nueva república conservadora. Curiosamente de 63 senadores, 30 eran conservadores y
33 liberales; de 132 representantes, 63 eran conservadores y 69 liberales. Así las cosas,
el historiador que observa con detención las cifras no se explica el triunfalismo liberal
y menos aún el derrotismo conservador.
El significado mayor de las elecciones de
junio fue el advenimiento de un cuerpo legislativo eminentemente político, considerado
por los liberales como el otro poder, de tal manera que a la altura de agosto de 1949
existía en Colombia una especie de dualidad de poderes. En vísperas de la posesión del
nuevo Congreso, la junta asesora de la candidatura conservadora a la presidencia impartió
la voz de Laureano: "A la ofensiva contra el liberalismo. Contra todo plan y toda
iniciativa de las mayorías parlamentarias" (El Espectador, julio 20 de 1949
p. 1). El presidente de la Cámara Julio César Turbay Ayala declaró a su vez que
"la batalla por La Reconquista del poder tendría como principal escenario el
Congreso". Pero se imponía para el legislador liberal la defensa del libre juego de
la democracia burguesa, cuando en el interior de los cuerpos colegiados los conservadores
la ponían contra la pared.
Se trataba de un
"congreso admirable". Al Parlamento de 1949 concurría lo más selecto de la
clase política nacional. Estaban los gaitanistas: Jorge Villaveces, Jorge Uribe Márquez,
Hernán Isaías Ibarra, Julio Ortiz Márquez, entre otros. Estaba además la cúpula
liberal: Carlos Lleras Restrepo, Alfonso Palacio Rudas, Diego Luis Córdoba, Jorge Soto
del Corral, Abelardo Forero Benavides, Darío Samper, Milton Puentes, José Jaramillo
Giraldo, Plinio Mendoza Neira. Entre los conservadores figuraban Gilberto Alzate
Avendaño, Hernando Navia Varón, Lucio Pabón Núñez, Guillermo Salamanca, Juan Uribe
Cualla, José María Villarreal y Guillermo León Valencia, entre otros.
No importaba el carácter
del acto legislativo que presentara el liberalismo. Igual, los conservadores lo
declararán proyecto heroico, para desprestigiarlo. Esta estrategia produjo
enfrentamientos que terminaron la noche del 9 de octubre con el asesinato en pleno recinto
del Congreso del representante liberal Gustavo Jiménez y herido mortalmente Jorge Soto
del Corral. De ahí en adelante cualquier cosa podría esperarse en los cuerpos
legislativos menores. De hecho, en julio ya el cabildo de Ibagué anunció que se
preparaba a decretar la resistencia civil. Los primeros días de noviembre fueron
dramáticos. En Cali carros fantasmas recorrían la ciudad cometiendo asesinatos después
de las siete de la noche, obligando al cierre inmediato de muchos establecimientos de
comercio y al recogimiento rápido de los habitantes. Estos vehículos recorrían a
velocidades vertiginosas los barrios de la ciudad. El corregimiento de Siloé, que era
baluarte liberal, fue víctima de un asalto que duró varios minutos. Así, la mayoría
liberal del Concejo y de la Asamblea resolvió no reunirse ante la negativa del gobierno
de enviar ejército a custodiar las sesiones.
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Reunión de la Comisión de
Estudios Constitucionales.
Fotografía de Caicedo, "Semana", octubre 18 de 1952
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Mientras tanto, otro
fenómeno había crecido y amenazaba con tomar fisonomía propia: la creación de grupos
guerrilleros de origen liberal que esperaban de las directivas de esta colectividad el
respaldo para el derrocamiento del régimen. Se trataba de las guerrillas del Llano que en
contubernio con sectores del liberalismo habían programado el inicio de una supuesta
revolución para el 26 de noviembre, día de la elección de Laureano Gómez, que se
presentaba sin contendor liberal ante la renuncia de Darío Echandía, candidato liberal.
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No fue posible el diálogo entre un Congreso dominado por
los liberales que intervenían como un solo hombre y el ejecutivo, prisionero de los
intereses no del país sino de su propio partido. La oposición era frontal, se expresaba
en cada documento que salía de la pluma de los parlamentarios liberales que apresuraban a
marchas forzadas el fin del régimen conservador. La iniciativa legislativa no partía del
ejecutivo sino del propio legislativo que producía proyectos de leyes que difícilmente
sancionaría el presidente. En particular causaron tensión proyectos tales como los de
las elecciones populares de gobernadores y alcaldes para periodos de cuatro años. No solo
era una iniciativa que los conservadores, minoría electoral, no aceptarían, sino
también porque iba en contra del espíritu de la Constitución de 1886, punto de
fricción entre los partidos tradicionales. Otro proyecto que produjo escozor fue el
relacionado con el adelanto de las elecciones presidenciales, programadas en un principio
para junio de 1950. La Corte Suprema de Justicia le dio vía libre a esta iniciativa
liberal no sancionada por el ejecutivo. Para finales de octubre avanzaban las discusiones
sobre proyectos liberales como el de Policía que revocaba las facultades dadas al
presidente un año atrás.
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EL CIERRE DEL CONGRESO
Los liberales
pensaron entonces en utilizar su mayoría en el Congreso para adelantar un juicio contra
Ospina Pérez en el Senado y deponerlo. En un acto de ingenuidad, el 9 de noviembre, en
las horas de la mañana, los presidentes del Senado y la Cámara visitaron al presidente
Ospina para anunciarle que se iba a tramitar una acusación contra él. al mismo tiempo le
solicitaron garantías para los liberales mientras se adelantaba el proceso en el Senado.
A las 4 p.m. de ese mismo día, Carlos Lleras Restrepo, Julio César Turbay y otras
personalidades del liberalismo se dirigieron hacia el Parlamento con el fin de iniciar el
proceso. Se encontraron con la sorpresa dde que el edificio del Congreso estaba rodeado
por tropas del ejército que les impidieron la entrada. Horas antes Ospina había
declarado el estado de sitio, suspendiendo el Congreso y todas las asambleas
departamentales. Confirió a los gobernadores poderes amplios para el control del orden
público. Modificó el régimen de votación de la Corte Suprema de Justicia. Impuso una
rígida censura de prensa: el correo, los telegramas y aun las llamadas telefónicas
estuvieron sometidas a la supervisión oficial.
CATALINA REYES.
"El gobierno de Mariano Ospina Pérez".
Nueva Historia de Colombia, II. Planeta;
1989, p. 31.
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LA ASAMBLEA NACIONAL
CONSTITUYENTE, ANAC
El Congreso de
1951 aprobó en primera legislatura el proyecto de acto legislativo por el cual se
convocaba una Asamblea Nacional Constituyente (ANAC). El 9 de diciembre de 1952, estando
encargado ya de la presidencia Roberto Urdaneta, fue sancionada esta convocatoria tras
recibir la aprobación en segunda legislatura. Expresamente se decía que por tratarse de
una asamblea constituyente ésta no tendría funciones legislativas, las cuales seguirían
en manos del Congreso. También se establecía expresamente que la Constituyente no
podría modificar el período en curso del presidente, el designado y el Congreso y que en
cuanto a este último sólo podía modificar el período de los representantes para
hacerlo igual al de los senadores. En mayo de 1952, el gobierno creó la Comisión de
Estudios Constitucionales. Esta comisión terminó sus funciones el 10 de febrero de 1953
y envió al gobierno el proyecto acordado. Éste acogió en parte las ideas propuestas por
tal comisión, y en otras hizo modificaciones. El proyecto debía ser sometido a la
Asamblea Nacional Constituyente, cuyas sesiones se iniciarían el 15 de junio de 1953. Sin
embargo, para esta fecha la situación política había variado fundamentalmente, pues en
la antevíspera se produjo el golpe de estado del general Rojas Pinilla [...] Como estaba
previsto, la Asamblea Nacional Constituyente se reunió dos días después, el 15 de
junio, y el proyecto de nueva constitución fue abandonado. El 18 de junio, un acto
legislativo de esa corporación legitimó a Rojas como presidente hasta el 7 de agosto de
1954.
ALVARO TIRADO MEJIA.
"El gobierno de Laureano Gómez".
Nueva Historia de Colombia, II. Planeta;
1989, pp. 88 y 108.
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Noticia sobre la
elección de los 12 delegados a la Asamblea Nacional Constituyente. "EL
Siglo",
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Bajo la excusa de que el presidente Ospina iba a ser
acusado por la Cámara, la policía se tomó las instalaciones del Congreso un mes
después del asesinato del representante Gustavo Jiménez. El 9 de noviembre el gobierno
declaró turbado el orden público y estableció el estado de sitio en todo el país. Bajo
este amparo una serie de decretos fueron dictados: cierre del Congreso y demás cuerpos
legislativos departamentales y municipales, establecimiento de la censura de prensa,
prohibición de todas las reuniones o manifestaciones públicas y otorgamiento de plenos
poderes a los gobernadores de los departamentos para que implementaran las medidas. Los
colombiano entendieron que estaban frente a un autogolpe de Estado, frente al
empotramiento de una dictadura y ante la radicalización de lo que entonces se conocía
como la Violencia, una manera eufemística de llamar a la guerra civil que vivía el país
y que no amainaría sino hasta junio de 1953.
Agradezco la colaboración a mis
monitores Jorge Cote y Juan David Figueroa.
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