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RAFAEL POMBO Y LA HOMEOPATIA,
en cuatro poemas
Por: Darío
Jaramillo Agudelo
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Tomado de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 30
Junio de 1992
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Rafael Pombo.
Oleo de Inés Acevedo Biester.
Academia Colombiana de la Lengua, Bogotá.
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Quien consulte el almanaque que editó el
señor José María Vergara y Vergara para Bogotá en 1867 encontrará que los médicos
-que cien años después se dividieran en especialidades- estaban agrupados en tres
curiosos grupos: alópatas, homeópatas y extranjeros. Pasando por alto la simpática
división, merece resaltarse el grado de aceptación que por entonces tenía la
homeopatía entre nosotros, pues aparte de los seis médicos dedicados a la homeopatía
existían un Instituto Homeopático fundado desde el 8 de julio de 1859 y una Sociedad
Hahnemanniana fundada en 1864. Ya en 1869 existían 22 médicos homeópatas en
Bogotá y 20 en el resto del país, y circulaba la revista La Homeopatía,
dedicada a presentar casos clínicos y a hacer proselitismo de la medicina hahnemanniana.
Hacia 1880 el poeta
Rafael Pombo -que llevaba un largo período de su vida afectado en su salud- fue curado
por el médico homeópata Gabriel Ujueta. Fue tal su entusiasmo por esta medicina, que
llegó a ser miembro activo de la Sociedad Homeopática y redactor de la revista.
Sin embargo, no paró
ahí su entusiasmo. En los dos tomos publicados por el Instituto Caro y Cuervo con su
poesía inédita figuran cerca de cincuenta poemas dedicados al tema homeopático. Como es
de suponerse, ninguna de estas composiciones contribuye en particular a engrandecer la
imagen del poeta o a inmortalizar los méritos literarios de su obra, pero demuestra la
singular aceptación que tuvo la medicina del doctor Hahnemann en nuestra tierra durante
el siglo pasado, como que el presidente Rafael Núñez llegó a ser el presidente
honorario de la Sociedad Homeopática.
SIMILIA
SIMILIBUS CURANTUR
Si algo en la piel nos
pica, la uña vuela
Y ardiéndonos rascando, el ardor quita.
Nariz u oreja helada resucita
Sobándose con nieve, que ascuas hiela.
Si Eva, y toda la
humana parentela
Fue, por la culpa original, maldita,
Dios anunció allí mismo a una Bendita
Que la cabeza del dragón demuela,
Pues de esa Virgen, a
Eva semejante,
Que como ella, sin mancha al mundo vino,
Nació de un Dios tan justo como amante,
El Adán Redentor, Hombre Divino.
Como el símil de lo
Alto el alma cura,
El de abajo el bien físico asegura.
HAHNEMANN Y
GALENO
Si el mejor orador es
quien más grita,
Y el mejor militar el que más mata,
Y beldad suma la mayor fragata
Que en femenil humanidad palpita;
Si el estrépito y bulto, el ansia y cuita
Son lo que en ciencia el mérito aquilata,
Y el doctor que más cuesta y más maltrata
Es quien más moribundos resucita,
Hahnemann la pifió, triunfa Galeno,
Pues aquél insensiblemente cura
Y el otro sangra y pringa y harta y friega,
Mas ¿cuándo el tiro consistió en el trueno?
¿El mejor cazador no es, por ventura,
Quien más derechamente al blanco pega?
(1O de abril de 1755)
SAMUEL
HAHNEMANN
La palabra de Sócrates
postrera
Sólo sé que sé nada -fue hondo grito
De tu confidencia- y tu mayor delito
Y hoy de tu gloria página primera.
Viendo un juego de azar en tu carrera
Tú te negaste al mentiroso rito;
Y al quemarte del mundo el sambenito
Dios te alumbró la diosa verdadera.
¿Quién más grande que tú? ¿quién su edificio
Fundó y alzó más propio y firme y vasto
Y sin más fin que el de aliviar al hombre?
Cante la humanidad tu natalicio
Cual de otra redención augurio fausto,
Y a Dios bendiga al escuchar tu nombre.
Diciembre 4 de 1891
LA MEDICINA DEL DIA
La vida fisiológica
era un día
Cual la del bruto -natural y fuerte,
Lidiaba mano a mano con la muerte
Y aun Galeno y su Arte resistía.
Hoy, cuando es nervios todo y fantasía
Que en sensitiva endeble nos convierte
¿Quién una atroz desproporción no advierte
Entre el hombre y el monstruo Alopatía?
Dejad purga, sedal, mosca y lanceta
Para los Páez, los Ayax, los Sansones,
La férrea prole que estrenó el planeta.
Y usad, para esta universal neurosis,
Algo sutil como ella, y sugestiones,
Y agua y sol y ejercicio a grandes dosis.
Noviembre de 1894
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