Desde sus inicios la función urbana de Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha fue la de contener a los bravos indígenas wayúu y servir de albergue a los Señores de las Canoas quienes con mano de obra indígena y negra explotaban los bancos de perla.
Río de Hacha fue uno los primeros centros urbanos fundados en el siglo XVI, exactamente en 1545 por los españoles que huían de la falta de agua de la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Cabo de la Vela. Weildler Guerra y Eduardo Barrera han mostrado que el Cabo de la Vela fue en verdad un campamento perlero hispánico que metió a los indígenas wayúu a la lógica brutal de la economía-mundo de aquel entonces.
Desde sus inicios la función urbana de Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha fue la de contener a los bravos indígenas wayúu y servir de albergue a los Señores de las Canoas quienes con mano de obra indígena y negra explotaban los bancos de perla. Desde entonces, existió la calle de las perlas donde los indígenas “peruleaban” es decir comerciaban con las perlas.
El mencionado antropólogo ha insistido acerca del problema fundamental del crecimiento urbano de Riohacha como la falta de una base agrícola que alimentase a la población y de una población indígena que jamás fue sometida. Los intentos de fundar pueblos en el territrio étnico wayúu fueron un total fracaso en el siglo XVIII.. En 1769, los indígenas wayúu se levantaron contra el poder colonial y quemaron la ciudad de Riohacha además destruyeron otros poblados que con grandes esfuerzos construyeron los padres capuchinos. Así pues Riohacha representaba en la imaginación colonial la tierra de la nación guajira y el punto donde confluían los piratas ingleses y franceses para comerciar con los guajiros y contrabandear y subvertir el orden colonial. En cambio, la labor de los funcionarios borbones en las orillas del río Magdalena y en el territorio chimila gozó de cierto éxito durante el mismo período.
En el siglo XIX muchas ciudades coloniales comienzan a decaer en función de los nuevos centros urbanos mestizos que se habían mantenido al margen del interés colonial. De esta manera comienza a perder importancia la blanca y esclavista ciudad de Popayán y surge Cali, “la pachanguera”, es decir la mestiza; comienza a decaer San Gil, Socorro a favor de Bucaramanga, el puerto negrero de Cartagena de Indias a favor del “Sitio de Libres”, Barranquilla. En el siglo XIX, Riohacha la cual se había reducido a capital de la provincia de Padilla, una de las tantas que componía el Estado Soberano del Magdalena se mantuvo como el cinturón sanitario que protegía el frágil orden colonial del Caribe (Santa Marta, Cartagena de Indias y el sometimiento de los chimilas), de la nación guajira. Para finales del siglo XIX, un documento describe que los “edificios en la ciudad (están) techados en paja”, dándole a ésta un “aspecto triste i primitivo” y unas pocas con tejas. Además, “no hai otros edificios públicos que el hermoso templo de la patrona”, la de la Virgen de los Remedios, la de la cárcel y un local donde funciona la escuela de niños y otro de niñas. La población era de 3.081 habitantes.
La relación de la vieja ciudad colonial con los wayúu no cambiaría en el siglo XIX. En el documento citado se afirma que en “las cercanías de la población todo es agreste i salvaje”, es decir, por un lado, Riohacha no había superado el plano urbano colonial y por el otro, la ciudad aún consideraba el río ranchería como la línea fronteriza entre la “ciudad-Fuerte” y el Territorio wayúu. Aún a comienzos del siglo XX, la dinámica de la ciudad dependía del comercio con los wayúu, de las pieles de chivo, y de los buzos guajiros de perlas y del dividivi. Lamentablemente, la historiografía colonial colombiana ha visto solamente el comercio de los wayúu con los mestizos como una forma de resistencia cultural pero no ha trabajado el papel de éstos en la creación de los circuitos comerciales y rutas comerciales locales y regionales.
Los comerciantes de la región más bien parecían mercaderes que marchaban de feria en feria, es decir, por las rancherías de los Wayúu haciendo trueque de cueros, perlas, sal y dividivi. El Diccionario Geográfico de La Guajira estimaba que en la península había 5.000 negociantes que tenían trato con los indígenas.1Según un testigo, “los goajiros en estos últimos años se han dedicado muy particularmente al comercio, reconociendo las ventajas…que de sus antiguas depredaciones y guerras”, traen en burros y caballos palo de brasil, dividivi a Riohacha.
Exportación de cueros por el puerto de Riohacha, 1919
Cueros de chivo |
Kilos |
Valor en pesos |
Por la vía de Curazao |
24.100 |
22.824 |
Por la vía de Santa Marta |
110.035 |
161.991 |
Cueros de res |
- - - |
- - - |
Por la vía de Curazao |
40.423 |
23.554 |
Por la vía de Santa Marta |
122.287 |
77.252 |
Cueros de carnero |
- - - |
- - - |
Por la vía de Curazao |
1.755 |
371 |
Por la vía de Santa Marta |
6.359 |
2.217 |
Cueros de becerro |
- - - |
- - - |
Por la vía de Santa Marta |
2.415 |
1.331 |
Cueros de venado |
- - - |
- - - |
Por la vía de Curazao |
1.880 |
763 |
Por la vía de Santa Marta |
5.572 |
4.780 |
Totales |
314.826 |
295.083 |
Fuente: Informe del Ministro de Hacienda al Congreso de 1920 , Bogotá, Imprenta de “ La Luz ”, 1920, p. 74.
En 1920, Álvarez Jiménez, Administrador de la Aduana de Riohacha escribió al Ministro de Hacienda sobre la realidad del comercio local: “el dividivi, la sal, las pieles y las perlas son los productos cuya explotación sustenta la vida de los indios goajiros y también la del comercio riohachero”.2En efecto, la economía regional estaba fundamentada en un activo intercambio con los Wayúu como había sucedido en el período colonial y republicano.
“Esta ciudad es importante por su comercio exterior, e interior con el Valle-Dupar” del cual se traía palo de brasil, maderas y se llevaba toda de artículos que entraba por el puerto de Riohacha. El puerto riohachero junto con el de Santa Marta eran los puertos más importantes del Estado Soberano del Magdalena y estaba habilitado para sostener el comercio exterior3. Por la aduana de Riohacha salían rumbo al exterior algodón, azúcar, cueros, cobre, café, hierro manufacturado, maderas preciosas, carey, cueros y dividivi. Por ejemplo, a mediados del siglo XIX, se calculaba en 6 mil toneladas la exportación de palo de brasil. Aunque por este puerto se importaban productos tan finos y difíciles de comprar en Santa Fe de Bogotá como aceitunas, alcaparras, aceite de almendras,4 pianos, perfumería, rones del Caribe. También entraban productos industriales como bombas hidráulicas, balanzas de hierro, ejes para carro, máquinas de coser, papel de imprenta, etc.
Sin embargo, el poco fondo para el anclaje de barcos de gran calado obligaba a que los barcos de vapor arribasen por lo menos a ocho millas del puerto.5 Incluso las naves de poco calado, como las de vela, debían arribar por lo menos a una milla de las costas riohacheras. Esto junto con el contrabando, debió limitar el movimiento comercial del puerto de Riohacha e impidió su transformación en un puerto competitivo como lo eran los otros puertos del Caribe. Además, los comerciantes no contaban con instituciones crediticias en la ciudad que les permitiese ampliar sus negocios. Esta falta de liquidez local les impedía traer directamente sus importaciones, porque se verían después en dificultades para pagar los derechos de importación6.
La impronta de las limitaciones del puerto y el comercio local se revelaba en la imagen de Riohacha como un pueblo modesto donde “las casas con piso no pasan de una docena ”7, cubiertas con techo de paja y con ventanas sin vidrios, la misma aldea que conoció Henri Candelier a finales del siglo XIX. .La falta de comunicación y los peligros de los pocos caminos amenazados por los bandidos wayúu estimulaba la relación de Riohacha con Curazao y Aruba. Los vínculos históricos de Riohacha con el Caribe insular le dieron cierto aire urbano a la sociedad riohachera.
Por ejemplo, existían varios periódicos a principios del siglo XX como “ La Frontera : política, comercio, literatura” dirigido por Pedro Lubo, “ La Voz de Riohacha: comercio, industria, variedades” dirigido por Rafael Romero Barros. La vida política estaba animada por “El Ideal: periódico liberal y variedades”, “El Albor: periódico de literatura y variedades” cuyo director era Rafael Romero, la “Nueva Era: órgano del partido republicano” también dirigido por el inquieto Rafael Romero, y “ La Bandera : política e intereses generales cuyos directores fueron A. Díaz y Ramón Campo.
Los primeros ritmos musicales con verdadero sabor Caribe8 y muchos matrimonios entre riohacheras y hombres de estas islas marcaron la vida local durante las primeras décadas del siglo pasado. Las relaciones históricas y comerciales de Riohacha con Curazao para los siglos XIX y XX no han sido estudiadas.
ADUANAS: 1919 y 1922
Aduana |
1919 9 |
1922 |
|
Productos |
Gastos |
Productos |
Gastos |
Arauca |
6,749 52 |
5,920 00 |
5,290.07 |
7,692.93 |
Barranquilla |
4.870,739 93 |
80,729 11 |
6.010.923.00 |
170.062.29 |
Buenaventura |
602,039 99 |
53,658 60 |
1.616.444.07 |
74.257.59 |
Cúcuta |
109,725 72 |
27,859 98 |
207.813.11 |
39.660.92 |
Riohacha |
26,388 10 |
27,914 43 |
12.814.18 |
35.478.08 |
Santa Marta |
82,477 77 |
27,433 09 |
229.205.49 |
26.162.47 |
Tumaco |
123,061 42 |
31,391 85 |
125.695.14 |
46.795.24 |
Fuente: Informe del Ministro de Hacienda al Congreso de 1920 , Bogotá, Imprenta de “ La Luz ”, 1920, p. VIII.
La Aduana de la Goajira contaba en 1919 con 35 guardas distribuidos entre los Resguardos de Bahíahonda, Puerto Estrella, Laguna de Tucacas y Castilletes, armados con rifles con 18 años de uso, con pocas municiones en tanto que los contrabandistas habían armado a los Wayúu con armas modernas.10 Los Resguardos en general eran incapaces para detener el contrabando en las fronteras del país.11 Pero, en la Comisaría de la Goajira la situación era más grave. Como se nota en la tabla III, tenía muy poco personal en relación con el resto de las aduanas del país y sin guardacostas, como escribía el Administrador de la Aduana , no se podía evitar “los compadrazgos y componendas” entre los empleados y las personas particulares.
Personal de los Resguardos, 1938
LUGAR |
NÚMERO DE GUARDAS |
Arauca |
8 |
Barranquilla y Puerto Colombia |
90 |
Buenaventura |
50 |
Cartagena y Mamonal |
70 |
Cúcuta |
70 |
Riohacha |
15 |
Santa Marta |
40 |
Tucacas |
5 |
Tumaco |
20 |
Fuente: Vargas, Héctor José, Memoria de Hacienda , Bogotá, Litografía Colombia,1938, p. 95.
Tanto las tablas I y II muestran la poca importancia que el gobierno nacional otorgaba a dicho puerto y por lo tanto a la ciudad. En la medida que el puerto de Barranquilla fue creciendo durante el siglo XX, el humilde puerto riohachero fue decayendo y con él la ciudad.
El Caribe colombiano contó con ciertas experiencias exportadoras, Santa Marta contó con el café de la Sierra Nevada y el banano, la región de Valledupar con el algodón, pero, La Guajira , no contó con productos de agroexportación. El desarrollo de la “ganadería” indígena era posible en la árida Goajira por los extensos pastos naturales que todavía a principios del siglo XX cubrían a las planicies de su territorio y por la tenacidad de los indígenas. Aún en las primeras décadas del siglo XX, hacia los lados de Carraipía había unas planicies12 de hasta 150 Km 2 cubiertas de pastos naturales a donde marchaban “numerosísimos rebaños”13 de toda La Goajira. No era casual que en esta parte de la península el famoso cacique José María Dolores tuviese su ganadería14. También en la región de Cojoro existían planicies de pasto natural donde apacentaban grandes cantidades de ganados y se situaban queserías de indígenas y alijunas que exportaban sus productos a Maracaibo, vía Castilletes15. Sin embargo, esta no era una ganadería de exportación como tampoco lo fue la del Bolívar Grande.
El crecimiento de Riohacha fue lento, en 1918, cuando todavía formaba parte del departamento del Magdalena, tenía 10 mil habitantes, en 1928, el censo registra 9 mil 960 personas. La Comisaría de La Goajira , cuya capital era San Antonio, una aldea fundada por los misioneros capuchinos a la orilla del río Calancala, tenía 22.652 habitantes en 1918, pero en 1928, su población prácticamente desapareció, se redujo a 6,240 personas (el Comisario Especial de La Goajira , Mazenet, consideraba 18.500 a la población indígena “ausentes en las haciendas del Zulia”, Venezuela).
Según el censo citado, en 1964, de los 7 mil 85 edificios 16 que habían en Riohacha, 6.975 eran viviendas, apenas 10 eran considerados de uso “industrial”, 23 para comercio y servicios y apenas 23 eran de uso de “actividades oficiales”. En la Cabecera , habían 2 mil 15, de las cuales 1.969 eran viviendas, 5 de uso “industrial”, 9 de comercio y 3 de “actividades oficiales”, es decir, públicas. De las 5 mil 37 viviendas que habían en el “resto del municipio” de Riohacha, 3 mil 379 eran consideradas “ranchos o cabañas”. Según el censo de 1964, en toda la Intendencia habían 23.777 edificios, de los cuales 18 mil 577 no tenían alumbrado eléctrico, 21 mil 84 no tenían baño, 17 mil 992 sin inodoro y 18 mil 992 sin agua, para la Cabecera de Riohacha las cifras eran iguales de espantosas; de las 1.799 viviendas, 652 eran viviendas “ocasionales”, 985 no tenían agua, 1.291 no tenían baño y 923 carecían del servicio eléctrico.
Es a partir de mediados de los años 70 del siglo XX cuando se empieza a notar cambios en el plano urbano colonial de Riohacha, con los primeros barrios como el Calancala. El censo de 1973, registra que el municipio de Riohacha creció en 39.508 habitantes, de los cuales 19.505 eran de la Cabecera. La presencia indígena era visible: de las 23.290 viviendas de La Guajira , 10.771 eran viviendas en “aereas indígenas”. Con relación al censo de 1964, la cantidad de personas que vivían en rancho, choza, cabaña se redujo a 1.054 personas. En términos de la modernización, poco había cambiado la ciudad y la región, así, de los 30 mil 719 “hogares particular e indígena”, 18.338 seguían sin acueducto, 5.998 hogares se surtían de un río o manantial, 6.112 de un pozo o aljibe, 2.455 de carros tanque y 833 del cielo, agua de lluvia, 28.261 no estaban conectados al alcantarillado y 20.880 sin alumbrado público.
Obviamente, la situación de pobreza de los habitantes urbanos tiene un impacto en la construcción de barrios de clase media y de una ciudad moderna, en las posibilidades de su desarrollo. Riohacha carece aún de un aspecto urbano, no tiene todavía, por ejemplo, un Centro Comercial. Al igual que Valledupar y Montería, el centro metropolitano sigue siendo Barranquilla.
El 41% de los habitantes urbanos de Riohacha siguen siendo uno de los más pobres del país, no obstante que el Departamento de La Guajira ha recibido en regalías desde 1976 hasta el año 2004 Mil millones de dólares en regalías. La cobertura en alcantarillado y en calidad del suministro de agua potable ha retrocedido. Según un analista político, en acueducto y alcantarillado la cobertura pasó en el primer servicio del 83.2% en 1996 al 68% en 2003 y en el segundo de 43% al 35% Según el Índice de Necesidades Básicas Insastifechas, sus habitantes doblan el promedio nacional (37%) y están 12 puntos porcentuales del promedio regional (52.4%) con un 64.5%.
¿Quién pudo haber construido un proyecto regional urbano de una ciudad marina de escala pequeña, pero moderna? La Riohacha de los años 60 del siglo XX no logró crear una élite política que se plantease integrar el viejo espacio colonial al nacional. Tarea de por sí colosal. ¿Eduardo Abuchaibe? ¿José María Ballesteros?
La buena Virgen de los Remedios quien según la tradición detuvo la furia del mar embravecido en el siglo XVI sostiene la esperanza de los riohacheros en un futuro promisorio. Cada Dos de Febrero que es el “Día del Retorno”, los riohacheros se reúnen en la bella Catedral a celebrar las fiestas de la Virgen y a conjurar las tristezas.
REFERENCIAS
(1)Diccionario Geográfico de La Guajira, Bogotá, Estado Mayor General de las Fuerzas Militares, 1944, Vol. 19, p. 34.
(2)Informe del Ministro de Hacienda al Congreso de 1920, Bogotá, Imprenta de “ La Luz ”, 1920, p. 68.
(3)Estadística de Colombia. Parte Primera: territorio, divisiones gubernativas i renovación de los poderes públicos, Bogotá, Imprenta de Medardo Rivas Febrero de 1876, p. 74.
(4)Anuario Estadístico de Colombia, Bogotá, Imprenta de Medardo Rivas, 1875, p. 192.
(5)Informe del Ministro de Hacienda al Congreso, Bogotá, Imprenta Nacional, 1919, p. 78.
(6)Ibid, p. 78.
(7)Candelier, Henri, Riohacha y los indios guajiros, Gobernación de La Guajira , ECOE Ediciones, 1era. Edición, 1994, p. 48.
(8)Véase el trabajo de recuperación musical: “ La Vieja Guardia de Riohacha: 1940- 72” . Oyendo el Caribe: 1, Observatorio del Caribe, 2006.
(9)Comprende del 31 de marzo al 31 de diciembre de 1919.
(10)Ibid, p. 79.
(11)Informe del Ministro de Hacienda al Congreso de 1919, Bogotá, Imprenta Nacional, 1919, p. XXXV.
(12)A.G.N., Sección República, Fondo Mingobierno, Sección 1, tomo 730, f . 377.
(13)A.G.N., Sección República, Fondo Mingobierno, Sección 1, tomo 719, f . 119.
(14)Ibid, f. 121.
(15)A.G.N., Sección República, Fondo Mingobierno, Sección 1, tomo 974, f . 565.
(16)El censo definió un edificio como “la construcción independiente, de cualquier material, uso o destinación, aislado por muros desde los cimientos, hasta la cubierta principal, contiguo a otros o separado por un vacío…”
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Cabo de la Vela, mapa de Francisco José de Caldas.

El cacique Tupa, jefe de la casta epinayú, de las sabanas de Marañamana, 1909. Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.

El capitán Londoño posa en medio de dos indígenas, Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002

Grupo de caciques e indígenas reciben al general Rafael Reyes en Riohacha, 1909, Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.
Mujer wayúu, 1909. Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.

Convento de los padres Capuchino, Riohacha, 1967. (Foto Arte). Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.

El poderoso comerciante Luis Cotes Gómez. Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.
Catedral de Nuestra Señora de los Remedios, antes de las reformas del padre Tarcisio Dimeo de Ripacorvaria. Guajira, memoria visual, Banco de la República, 2002.

Riohacha, 1920. Guajira, memoria visual. Banco de la República

Fotografía aérea de Riohacha, 1957. Instituto Geográfico Agustín Codazzi.
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