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EDICION
175
JULIO DE 2004
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EL PRESIDENTE DEL QUINQUENIO
Por: Carlos José Reyes
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Tomado
de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia).
Edición 175
Julio de 2004
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Lanzamiento de la candidatura de Rafael Reyes
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Rafael Reyes se había
iniciado como comerciante y explorador, en un almacén que su hermano Elías tenía en
Popayán, y de allí partió en busca de aventuras por las selvas del sur del país,
descubriendo las fuentes del río Putumayo, fundando pueblos, cruzando por territorios
peligrosos y antes inexpugnables, con una osadía sin parangón, pensando siempre en las
posibilidades de desarrollar el comercio y nuevas industrias a partir de las innumerables
riquezas naturales que se encontraban en aquellas tierras. La arriesgada aventura costó
la vida a dos de sus hermanos, uno de los cuales murió a causa de las fiebres palúdicas,
y el otro, devorado por indígenas que aún practicaban el canibalismo.
Reyes descubrió que era posible seguir el camino de los grandes ríos, hasta llegar al
Brasil y al extremo sur del continente, uniendo algunos trechos por vías de ferrocarril,
a fin de agilizar el progreso de la región. Este sueño fue el antecedente de la
carretera panamericana, así como de los diversos programas de integración económica y
comercial que se intentaron décadas más tarde.
Como militar, participó en algunas acciones importantes en la guerra de 1885, desatada
por los radicales contra el presidente Núñez, logrando pacificar al entonces
departamento de Panamá y a la costa Atlántica, y en 1895, ante una nueva sublevación
esta vez en contra del presidente Caro, consiguió un rápido triunfo en La Tribuna, cerca
de Facatativa, y en el valle de Enciso, en Santander, lo que le valió un gran prestigio,
y fue recibido en la capital en medio de arcos triunfales y grandes fiestas, como las que
tuvieron lugar en los días de la Independencia.
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En la vida política, Reyes participó en
la Asamblea de Delegatarios que suscribió la Constitución de 1886, y luego fue Ministro
de Fomento, durante el gobierno de Miguel Antonio Caro, donde comenzó a formular sus
ideas en relación con la necesidad de formar a las nuevas generaciones en otros campos
diferentes a la abogacía o la gramática. El país requería de técnicos, agrónomos,
ingenieros y comerciantes que se desplazaran por todo el territorio nacional, buscando
fuentes de trabajo, industria y progreso.
Más tarde, Reyes fue enviado a Europa, a negociar una moratoria para la deuda externa que
desde aquellos tiempos era una carga gravosa para el país, y aunque no obtuvo mayores
resultados, ya que no pudo cancelar ningún anticipo a los intereses que corrían sin
parar, sí ganó contactos y experiencia que le servirían años más tarde, en el
ejercicio de la presidencia.
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Rafael Reyes publica Al través de la América del Sur
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El presidente Rafael Reyes firma su telegrama a M. a. Angel. Instantánea de Pedro Carlos
Manrique, Bogotá Ilustrado
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Reyes se encontraba en
Francia cuando estalló la Guerra de los Mil Días, y aunque se le hizo un llamado para
que regresara y se pusiera al frente de las tropas, se mantuvo al margen, pues no quería
verse envuelto en un conflicto fratricida al que no le hallaba ninguna justificación.
A finales de 1901, antes de
que la guerra hubiera llegado a su fin, viajó como representante de Colombia a la II
Conferencia Internacional Americana, con sede en México, que vendría a ser uno de los
primeros antecedentes de la Organización de Estados Americanos. Allí expulso sus planes
de crear vías fluviales y vías férreas, para mejorar las comunicaciones entre los
países, que fueron estudiadas con atención por los representantes de las distintas
naciones participantes.
Tras la separación de Panamá, producida por un golpe de cuartel surgido el 3 de
noviembre de 1903, Reyes viajó a Washington para presentar una protesta formal de
Colombia ante el gobierno de los Estados Unidos.
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El
Presidente Reyes
En 1904, Reyes fue elegido para el período presidencial
comprendido entre 1904 y 1910, y un poco más tarde, al ver el empuje con el que se
iniciaba su administración, se propuso que el mandato se prolongara durante 10 años, es
decir, hasta 1914, lo que no se llevó a cabo por diversas circunstancias. Con el gobierno
de Reyes se inicia una época de progreso y reconciliación nacional. Tras una resistencia
del legislativo a aprobar reformas sustanciales en el manejo de la administración
pública, y al retardar la aprobación del presupuesto presentado por el ejecutivo, Reyes
disolvió el Congreso y creó una Asamblea Nacional, con representantes de los dos
partidos, lo cual le trajo como consecuencia la enemistad de las figuras más radicales
del partido conservador, como Felipe Angulo y el propio Miguel Antonio Caro.
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Rafael Reyes inaugura la Exposición Agrícola en el Parque del Centenario en Bogotá el
17 de julio de 1907. Gabinete artístico (Bogotá Ilustrado)
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El presidente no se dejó intimidar por
las voces que surgieron en su contra, y asumió la dictadura, con el objeto de adelantar
sus acciones en pro de la modernización del país. Entre 1904 y 1908 surgieron obras
públicas de gran envergadura, vías férreas entre Bogotá y Girardot, entre Honda y
Ambalema, así como el inicio de la carretera central del norte, que alcanzó a llegar
hasta Santa Rosa de Viterbo.
El 10 de febrero de 1906, mientras daba un paseo en coche en compañía de su hija, se
produjo un atentado contra Reyes, en la zona de Barrocolorado, que comunicaba a Bogotá
con la vecina población de Chapinero, del cual el presidente salió ileso. La necesidad
de defender el orden público lo llevó a tomar drásticas medidas y ordenar el
fusilamiento de los autores materiales del hecho, pues la pena de muerte estaba permitida
por la Constitución del 86. A partir de allí, su estrella comenzó a palidecer. Cuando
intentó establecer relaciones con Panamá y restablecer buenas relaciones con los Estados
Unidos, en un acto de realismo político ante los hechos cumplidos, la oposición se unió
en su contra, acusándolo de déspota y arbitrario. Reyes inició entonces viajes por
distintas regiones del país, para verificar por sí mismo los logros de su gobierno, y en
el tercero de ellos, a mediados de 1909, dejó una carta de renuncia y a don Jorge
Holguín encargado del mando, y emprendió un viaje a Europa y luego a Suramérica, en un
exilio que duró casi diez años. Por esto su gobierno, que sólo duró cinco años, fue
bautizado como El Quinquenio. Regresó a Bogotá en 1918, donde vivió por completo
retirado de la vida política. Falleció el 18 de febrero de 1921, a causa de una
pulmonía.
Visto desde el presente, el gobierno de Reyes aparece como un motor de progreso y un paso
en firme para la organización administrativa del país. El primer gran impulso para
colocar a la nación a la altura del Siglo XX, cuyo siguiente paso vendría a darlo el
presidente Alfonso López Pumarejo durante la llamada Revolución en marcha,
entre los años de 1934 y 1938.
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Los
liberales y Reyes
Por Benjamín Herrera
.no dejaré de aludir aquí, aunque muy someramente, al
apoyo que el Partido Liberal prestó al Gobierno del general Reyes.
Hombre éste que en la guerra de 95 había sido generoso con los vencidos; que en la del
99 no había tomado parte; de exquisito don de gentes, de clarísima inteligencia, de
nobleza de carácter poco común, y obsesionado por férvidos anhelos de progreso patrio,
se dio perfecta cuenta de la situación en que la República se hallaba después de la
guerra de tres años, y no ignorando que se pretendía desatar contra los liberales una
nueva era de persecuciones que, de fijo, los habría obligado a tomar otra vez las armas,
y que el resultado de esa lucha habría sido el agotamiento y la total ruina no de
un Partido sino de la nación enteraofreció solemnemente, desde las alturas del
solio, gobernar con todos los partidos; invitó a la concordia, abriendo un paréntesis a
los odios políticos; llamó a los liberales y prácticamente les dio garantías en
momentos en que ya se escuchaba el sordo rumor de la nueva tempestad de odios que sobre
ellos habría caído si el nuevo mandatario no lo hubiera impedido repitopara
salvar a la Nación de un desastre absoluto. Con toda verdad puede afirmarse, como en
aquella época lo dije, que la ocasión y las circunstancias fueron excepcionales. En
tales condiciones ¿qué debía hacer el Partido Liberal? Defenderse rodeando al nuevo
Gobierno.
(Fragmentos de carta dirigida a Enrique Olaya Herrera el 30 de septiembre de 1920)
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