A
raíz de conocerse en Bogotá
la noticia del golpe de cuartel contra el
presidente Alfonso López, en Pasto,
fue clausurado en Bogotá el mismo
día, 10 de julio, el diario El
Siglo, y se ordenó la detención
del jefe conservador Laureano Gómez
y de otros importantes miembros de ese partido,
que procedieron a pedir asilo en la embajada
del Brasil. El Siglo reapareció
el 7 de agosto siguiente, y publicó
en su primera página declaraciones
del doctor Laureano Gómez, exiliado
en Ecuador, hechas al diario El Telégrafo
de Guayaquil, en las que niega de manera
enfática “haber tenido participación
alguna en el movimiento militar producido
en Pasto, encabezado por el coronel Diógenes
Gil”. También publica El
Siglo una declaración del Directorio
Nacional Conservador, titulada ¡A
los conservadores de Colombia!, expedida
el 18 de julio, es decir, ocho días
después de los sucesos de Pasto.
Dice la declaración del Director
conservador:
“El Directorio Nacional Conservador,
imposibilitado para hacer declaraciones
públicas sobre los graves sucesos
nacionales de los últimos días,
se ve precisado a dar cuenta a los Directorios
Departamentales, de los siguientes hechos,
para que los trasmitan utilizando todos
los medios que esté a su alcance,
a las Directivas Municipales y a los conservadores
del país.
Con motivo del golpe netamente militar,
que estalló en Pasto el 10 de julio,
a que ha sido ajeno el Partido Conservador,
y que tuvo repercusiones locales en Bucaramanga
e Ibagué, el gobierno declaró
turbado el orden público y en estado
de sitio toda la nación, disposiciones
que constitucionalmente sólo pueden
regir hasta que se haya reprimido el alzamiento.
Este hecho se produjo desde el 13 de julio
en que la sublevación militar fue
debelada y asumió nuevamente el mando
el Presidente titular doctor Alfonso López,
según se radiodifundió oficialmente
a todo el país y al extranjero. Sin
embargo, con el paso de los días
se van extremando las medidas de orden público
arrasando la tradición jurídica
de Colombia.
El diario El Siglo fue clausurado
desde el 10 de julio habiendo sido rodeado
el edificio donde funcionaba, por una escolta
de policía, que impidió e
impide la entrada y salida de todo el personal
de la empresa. El periódico citado
no se ha vuelto a imprimir por esa causa
y el edificio continúa en poder de
la policía, a la vez que los órganos
periodísticos adictos al régimen
se editan y circulan libremente en Bogotá
y en toda la República, adelantando
violentas campañas contra el doctor
Laureano Gómez, contra el Director,
contra el Conservatismo, sin que estos puedan
defenderse al establecer la realidad de
los hechos que nadie podrá reformar.
Tanto las oficinas del Directorio Nacional,
como la residencia privada de la familia
del doctor Laureano Gómez están
cercadas y controladas por la policía,
sin razón alguna que lo autorice
o justifique.
El Representante principal por Cundinamarca,
don Francisco Plata Bermúdez, en
goce constitucional de la inmunidad, fue
aprehendido por un Juez de Instrucción.
Dicho Representante, así como la
señorita Emilia Pardo Umaña,
y don Jaime Uribe Holguín, Concejero
Municipal de Bogotá, todos de la
redacción de El Siglo, después
de detenidos fueron liberados por el Juez;
pero las diligencias que se adelantaban
pasaron a la jurisdicción de Consejos
de Guerra verbales, lo que determinó
que aquellos periodistas pidieran y obtuvieran
asilo en la Embajada del Ecuador. Un grupo
de universitarios conservadores fue encarcelado
por agentes provocadores del detectivismo
y se pretende ahora juzgarlos de acuerdo
con la ley marcial. El doctor Álvaro
Gómez Hurtado, subgerente de El
Siglo y miembro principal del Directorio
Conservador de Cundinamarca, hijo del doctor
Laureano Gómez, también está
asilado en la Embajada de este país
hermano.
En síntesis, se ha desatado una tremenda
retaliación política, dirigida
por el miedo y de hecho impera un régimen
incompatible con las normas democráticas.
Arrojado ya por el camino de la arbitrariedad
el poder ejecutivo ha empezado a dictar
una serie de providencias de carácter
francamente totalitario, como la organización
de una Gestapo con servicio de espionaje
y facultades para allanar hogares, y la
creación de innumerables Consejos
de Guerra verbales, que hubiera vacilado
en tomar un régimen crudamente militar.
La persecución se ha desatado de
manera especial contra el doctor Laureano
Gómez, jefe máximo de nuestra
colectividad. Que honra por su valor civil,
por su inteligencia, por su carácter
y la pulcra trayectoria de su vida a la
democracia colombiana.
En el mes de febrero del año en curso
el gobierno había resuelto no acceder
a la petición del Juez que conocía
del denuncio hecho por el Ministro de Gobierno
doctor Lleras Camargo, contra el doctor
Laureano Gómez, en el sentido de
suspender a éste en el cargo de Miembro
de la Comisión Asesora de Relaciones
Exteriores, por considerar que la suspensión
era de la competencia exclusiva del Senado
de la República, que había
provisto aquel elevado cargo. Pero el mismo
día en que llegó a Bogotá
el Presidente López determinó,
por razones políticas, según
lo ha confesado explícitamente, rectificar
su conducta coin el fin de que se realizara
la prisión del esclarecido conductor
y periodista, que no está autorizada
por la ley de prensa, en proceso que tiene
una jurisdicción especial y que no
contempla el encarcelamiento preventivo.
En aquella insólita providencia se
pregona la necesidad de que el Jefe del
Partido sea víctima de toda clase
de denuncios por presuntos delitos en sus
actividades de político y de escritor
público. Transcribimos los términos
pertinentes de la desatentada providencia
persecutoria: “Que mientras el Gobierno
Nacional no suspenda al señor Laureano
Gómez en su cargo de Miembro de la
Comisión de Relaciones Exteriores,
a petición del Juez competente, ningún
otro funcionario del órgano jurisdiccional
se sentirá con plena libertad para
atender a las querellas que presenten los
ciudadanos contra los jefes de los partidos
o periodistas que resulten responsables
de violaciones de la ley penal.”
Ese acto dictatorial de persecución
determinó al doctor Gómez
a solicitar y obtener el asilo diplomático
en la Embajada de Brasil y hoy día
está refugiado al amparo de la bandera
de ese gran país amigo. Bajo gobierno
alguno, Colombia había presenciado
una perturbación tan grande de su
vida civil.
Laureano Gómez asilado y su diario
El Siglo clausurado, son dos hechos
que destacan ante la conciencia pública
y ante la opinión extranjera los
abusos incalificables a que ha llegado el
régimen en la pendiente de la dictadura.
El conservatismo colombiano tiene un símbolo
excelso de reivindicaciones patrias en la
figura del gran conductor perseguido.. la
colectividad entera le renueva ahora la
adhesión fervorosa a sus campañas
de depuración nacional y a su obra
imponderable de parlamentario y de escritor
público.
El partido conservador desde la declaración
política de don Mariano Ospina y
de don José Eusebio Caro hecha en
el año de 1849, hasta los programas
de 1931 y 1939, ha incorporado en sus principios
las esencias más puras de la democracia
afirmando invariablemente el orden constitucional
contra la dictadura y la legalidad contra
las vías de hecho. La mejor declaración
doctrinaria y la circunstancia que está
llamada a restablecer la verdad, contra
todas las ofuscaciones del momento, es la
conducta de las masas conservadoras, que
teniendo las mayorías incontrastables
en centenares de municipios, permanecieron
al margen de toda perturbación del
orden público. A pesar de estos el
conservatismo ha sido escogido como víctima
propiciatoria y se le quiere hacer responsable
de un movimiento al cual es absolutamente
ajeno.
La mayoría liberal de las Cámaras
ha comunicado al gobierno una solicitud
en el sentido de que no se reúna
el Congreso el próximo 20 de julio
y para que se mantenga el estado de sitio
hasta la terminación de la guerra
mundial, violando la Constitución
de la república y dando un verdadero
golpoe de estado contra el poder legislativo.
A virtud de esa maniobra claramente subversiva
va a celebrarse la fiesta de la independencia
política, que labraron nuestros próceres,
con la mudez del Parlamento..
Notablemente se ha exaltado en estos días
el espíritu civil del pueblo colomboiano
que rechaza todas las dictaduras, lo mismo
las de sable que las de casaca. Pero la
democracia es ante todo el respeto a la
ley fundamental, a la dignidad del cristiano,
a los gobiernos legítimamente constituidos
y sobre todo el pleno ejercicio de las libertades
públicas. El conservatismo reafirma
una vez más suy carácter de
partido constitucional, en sus manos está
hoy como bandera el total restablecimiento
de los principios democráticos, es
decir, la tradición jurídica
del país y confía íntegramente
su provenir a la fuerza moral de las ideas
y al buen sentido del pueblo colombiano.
Entre nosotros, la arbitrariedad no prospera
ni dura, y ya han empezado a escucharse
en público y en privado voces de
reprobación contra las opresoras
medidas del poder ejecutivo en el propio
seno del partido de gobierno.
Hoy más que nunca se impone la estrecha
cohesión del conservatismo para resistir
a pie firme, sin debilidad y sin oportunismo,
a la ola de persecución que se ha
desatyado injustamente en contra suya.
Bogotá, julio 18 de 1944.
Directorio Nacional Conservador
Alfonso Uribe Misas, Juan Uribe Cualla,
Silvio Villegas.
Los que suscribimos en nuestra condición
de parlamentarios del Conservatismo y afiliados
a esta colectividad, adherimos a la declaración
que hoy formula el Directorio Nacional del
partido.
Bogotá, julio 18 de 1944.
Miguel Jiménez López,
Darío Botero Isaza, Joaquín
Campo Serrano, Manuel Barrera Parra, José
de la Vega, Carlos Jaramillo Isaza, Miguel
de J. Pérez, Joaquín Estrada
Monsalve, Fernando Londoño y Londoño,,
Enrique de Narváez, José Antonio
León Rey, Alberto Giraldo Rengifo,
Evelio Henao Gallego, Rodolfo García
y García, Uladislao Prieto R., Medardo
Castro, Jorge Leyva, Jorge Rodríguez
Duarte, Guillermo Camacho Montoya, Aurelio
Cruz Torres, Aurelio Piñeros y Piñeros,
Hernando de Velasco Álvarez, Edelberto
Durán, Jesús Estrada Monsalve,
Tobías Hernández Rojas, Luis
Alfonso Angarita, Aniceto Guzmán
S., Ricardo Castañeda Moreno, Ricardo
Silva, José A. Castañeda Morales,
Mario garcía García, José
A. Barberi, José Vicente Sánchez,
Ricardo Cucalón Rengifo, Carlos López
de Narváez, Roberto Fonseca S., Pedro
Luis Pineda, Carlos Bravo, Francisco José
Ocampo, Simón EW. Arboleda, Luis
Ignacio Andrade, Hernando Navia V., Pedro
Martín Quiñones, Luis Pabón
Núñez, Jorge Holguín,
Hernando Uribe Cualla, Bernardo González
Bernal, Raúl H. Barrios, Valerio
Botero isaza, Rafael Bernal Jiménez,
Luis Alberto Téllez, Carlos Echeverri
Cortés, Guillermo Quimbay Ruiz, Camilo
Guzmán Cabal, Bernardo Uribe Holguín,
Demetrio Méndez Rozo, Albino Vega
Bernal, Julio Eduardo Santos, Fernando Urdaneta
Laverde, Álvaro Gutiérrez
Portocarrero, Julio César Camargo,
Francisco Fandiño Silva, Luis Navarrete
Gómez, Antonio José Guzmán
Cabal, Jesús Romero Martínez,
Carlos V. Soto, Adolfo Urdaneta Laverde,
Luis C. Sarasti A., Tomas García
C., Augusto Acosta, Luis J. Buitrago R.”
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La policia patrulla en La Capuchina
las instalaciones delDiario El Siglo,
para evitar posibles desmanes contra el periódico
conservador. Foto Cromos

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