Ficha bibliográfica
Titulo:
500 años del descubrimiento de América. los mapas de Colón
Edición original: 2005-05-17
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-17
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: VARGAS MARTÍNEZ Gustavo

 

Revista Credencial Historia


EDICIÓN 25 - ENERO 1992

 




500 AÑOS DEL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA
LOS MAPAS DE COLON
Por: Gustavo Vargas Martínez

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 25
Enero de 1992

 

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De antiguo se ha dicho que Colón se documentó para su viaje a la India Oriental en un mapa y en una carta de Paolo de Pozzo Toscanelli, fechados en 1474. Muchos, como Madariaga, llegaron a decir que el estudio de aquellos papeles por Colón le había convencido de la factibilidad del histórico primer viaje, y que sus ideas eran conclusión inevitable de esas lecturas. Repetían la vieja tesis lascasiana que, interesada en mostrar la tenacidad de Colón, su insistencia durante ocho años en buscar patrocinio regio y la originalidad de su proyecto, quiso mostrar que no había injerencia anterior, sobre todo cuando en los famosos pleitos colombianos de 1532 se aseguró que Colón había usurpado a la familia Pinzón un mapa conocido por Martín Alonso en Roma, en la biblioteca del papa Inocencio VIII, dibujado por el cartógrafo pontificio Enrique Martellus.

Entre 1905 y 1911, el historiador Henri Vignaud demostró con detalle que Toscanelli jamás envió carta ni mapa alguno a Colón, como afirmó Las Casas, y peor aún, que ese mapa atribuido a Toscanelli es apócrifo puesto que, excepto los amigos de Colón (Las Casas, Bernáldez y Anglería), nadie ha encontrado rastro de él en los papeles de Toscanelli.

Colón afirmó repetidas veces que su propósito era ir a la India, pero lo dijo en cartas de 1498 y 1503, bastante tiempo después del primer viaje del 92. También se ha cuestionado el célebre prólogo a su Diario de a bordo, donde sin reticencias asegura que su meta era la India, a donde llevaría embajada de los Reyes Católicos ante el Gran Can. Sin embargo, los textos colombinos publicados por Consuelo Várela no cuestionan ese documento, y podemos creerle a Las Casas que corresponde a 1492. Pero no fueron esas las previsiones de Martín Alonso Pinzón. Según testimonio de sus hijos Arias y Juan Martín, su padre fue a Roma a mediados de 1492 a copiar el mapamundi que tenía el papa y un libro de avisos para saber de la navegación de las Indias. Están de acuerdo ocho testimonios más, y entre ellos el de Vélez Allid es notable, porque asegura que Pinzón, informado por Pero Vásquez de La Frontera, tenía conocimiento previo del mar americano de los Sargazos.

 

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Como Enrique Martellus era el cartógrafo de Inocencio; como desde un comienzo se puso rígida proa por la latitud 28 Norte hacia la India Oriental expresamente señalada en su mapamundi; y como se ha establecido claramente que fue dibujado en 1489, es fuerza concluir que Pinzón tenía conocimiento del mapa y que ése, precisamente, era el que llevaba a bordo.

No es, por supuesto, el mapamundi de Martellus el único testimonio gráfico precolombino en señalar la que llamó cuarta península asiática, más propiamente India Oriental. El mapa de La Salle (1461), los atribuidos a Toscanelli (en especial el de 1474), el globo de Behaim (1492) y el de Laon (1485 ó 1493) incluyen esa inexistente península como parte de la India, nombre genérico de Asia.

El mapa de Martellus está en el Museo Británico desde 1821, en la colección Saibante-Canonici, pero no había sido estudiado porque en el siglo XIX nadie podía pensar que en un mapamundi precolombino podría aparecer América, aunque con el nombre de India Oriental. En 1941 Almagiá llamó la atención sobre esa cuarta península, pero sólo en 1980 el argentino Dick Ibarra Grasso, el holandés Paúl Gallez y recientemente Germán Arciniegas, el mexicano Miguel León-Portilla y el argentino Enrique de Gandía se han interesado en la explicación de ese mapa. Investigándolo, hemos identificado los ríos Orinoco y Amazonas, así como el lago de Parima, representado antes y después de Colón durante 320 años, hasta cuando Humboldt probó su inexistencia.