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Testimonios. Litografía de Carlos
Granada, 1974. 34 x 47 cm. Colección Banco de la República, Bogotá.
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Las organizaciones no gubernamentales, conocidas bajo la sigla ONG, son
en síntesis una forma de trabajar por los derechos de la gente y por el interés
público, en sí misma un reto y una construcción que vale la pena conocer y valorar
entre nosotros.
La denominación genérica de las ONG es la de organizaciones de la
sociedad civil o tercer sector y hacen referencia a aquellos grupos de hombres y mujeres
que se asocian para cambiar la sociedad en que viven. Son personas que, sin importar su
clase, credo, etnia, ideología, se han reunido para defender la democracia y los derechos
humanos, para luchar por un mundo más equitativo, por un ambiente sano, o simplemente
para mejorar la calidad de vida de sus vecindarios o comunidades.
En la década de 1960 se ubica el surgimiento mundial de esta forma de
trabajo colectivo denominada en inglés NGO y en castellano ONG. De todas sus posibles
acciones es el campo de los derechos humanos el más prolífico, urgente y visible en todo
el mundo.
Las ONG de derechos humanos han hecho suyos escenarios anteriormente
reservados sólo a los estados y, de esta forma, organizaciones como Naciones Unidas y OEA
son hoy visitadas anualmente en todas sus reuniones por cientos de personas pertenecientes
a las ONG, que siguen paso a paso los debates, propuestas e informes, como una veeduría
internacional de alto nivel.
Un ejemplo interesante de estos avances puede observarse en el Comité
de Derechos Humanos y en el Consejo Económico y Social, donde hay más de 1.500 ONG
reconocidas como entidades consultivas; allí expresan sus opiniones y aportan su
experiencia. Una facultad importante de las ONG reconocidas como consultivas es que pueden
enviar observadores a las reuniones públicas del Consejo y expresar sus posiciones por
escrito y en ocasiones directamente.
En todas las instancias y órganos de Naciones Unidas y de la OEA, las ONG de derechos
humanos son vistas como asociadas y con ellas se consultan cuestiones de políticas y
programas, se coordinan las visitas de los relatores y comisionados y se resaltan sus
vínculos con la sociedad civil. Su trabajo busca hacer realidad los objetivos de las
normas internacionales de derechos humanos que les dieron surgimiento a estos sistemas de
protección.
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Cadáver. Óleo sobre
lino de Juan Cárdenas, 2000. 46 x 61 cm. Colección del artista.
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LAS ONG EN COLOMBIA
El antecedente directo de las modernas ONG en Colombia se encuentra en
nuestro Código Civil, que reconoce dos tipos de personas jurídicas sin ánimo de lucro:
las corporaciones y las fundaciones. Estas modalidades son las que aún hoy siguen siendo
la norma vigente, pues en nuestro país no ha sido reglamentado por el Congreso el campo
de acción, características, recursos y control de las ONG en sentido específico.
Las organizaciones que nacen a partir de los años sesenta conforman el
cuadro de instituciones y actividades extragubernamentales de la sociedad civil. Comprende
una variedad de instituciones, como las asociaciones de productores, cooperativas, juntas
de acción comunal, sindicatos, fundaciones, asociaciones de padres de familia, grupos
vecinales, gremios, etc. Dichas organizaciones actúan en dos vías: como canal de
comunicación e interlocución entre el Estado y el ciudadano común, y como tribuna
privilegiada desde la cual los ciudadanos se unen en una sola voz para expresar sus
preocupaciones e intereses.
En Colombia, según los estudios de la Fundación Interamericana, los
ciudadanos organizados en estos grupos comenzaron a llenar el espacio que dejaron vacíos
los partidos políticos tradicionales, al perder su eficacia y credibilidad de mediadores
entre el pueblo y el gobierno.
Aproximadamente desde los años ochenta, el movimiento de las ONG ha
evolucionado desde la fase inicial de organizaciones dispersas con un alcance limitado,
hasta llegar a ser un sector nacional con su propio sentido de identidad y una creciente
legitimidad ante los ojos del gobierno nacional y de la comunidad internacional. En 1989
se creó la Confederación Colombiana de las ONG (CCONG), la cual cuenta actualmente con
doce
federaciones departamentales y dieciocho ONG nacionales que trabajan en diferentes
sectores del desarrollo social y que representan alrededor de mil ONG del país.
Las ONG de derechos humanos han formado parte integral de este desarrollo de las
organizaciones en Colombia. Es el Comité Permanente para los Derechos Humanos es una de
las primeras voces que se levanta frente a la vulneración de derechos humanos en
Colombia; le acompaña la voz de la Iglesia católica, que con organizaciones como
Pastoral Social y el Cinep han marcado un hito. Y es en los años ochenta cuando
encontramos el surgimiento de una de las organizaciones con mayor permanencia y claridad
en el desafío por la defensa de los derechos humanos: la que entonces se denominó
Comisión Andina de Juristas y luego se tornó en la Comisión Colombiana de Juristas. En
la última década han surgido voces regionales de enorme fuerza, como la Corporación
Región, y se han fortalecido las organizaciones ambientales y étnicas que igualmente
luchan por los derechos humanos.
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Examen. Collage de Alvaro Barrios, 1995.
54 x 94 cm. Colección del artista.
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¿Qué tipología de
organizaciones de derechos humanos tenemos en Colombia? En primer lugar, se observa en
cada organización una opción de trabajo, bien sea por los derechos civiles y políticos
(vida, integridad, participación), por los derechos económicos, sociales y culturales
(salud, trabajo, cultura...) o por los derechos colectivos (ambiente, servicios públicos,
consumidores...) De igual manera existen organizaciones que dedican su acción a minorías
o grupos diferenciados (niñez, mujer, discapacidad, grupos étnicos). Estos campos de
trabajo en ocasiones se combinan, aunque se observa que a mayor especialización, mayor es
la capacidad de influencia, trabajo y resultados de una organización.
Otra forma de caracterizar a nuestras organizaciones de derechos
humanos se da examinando el tipo de trabajo que realizan: unas están dedicadas de manera
prioritaria a la promoción de los derechos humanos, otras a la denuncia e intervención
ante instancias administrativas y judiciales, nacionales o internacionales. Esto no sólo
marca sus posibilidades de incidencia social y política, sino también sus riesgos y el
tipo de medidas necesarias para impulsar su acción.
TAREAS DE LAS ONG DE DERECHOS HUMANOS
Si pudiésemos construir indicadores de impacto del trabajo de las ONG
en derechos humanos, es indudable que los tipos de acciones que desarrollan y los logros
que obtienen serían el primer elemento por observar. En un mundo globalizado, tienen las
ONG la exigencia de pasar las barreras del tiempo y el espacio, buscar interlocutores en
todo el mundo para lograr su objetivos, en especial, cuando de una acción urgente
depende, por ejemplo, la vida de una o muchas personas. La labor de una organización de
derechos humanos está relacionada en gran medida con la visibilidad que la misma tenga,
con su impacto en la opinión pública, en los medios y en las políticas gubernamentales.
Un segundo indicador tiene que ver con el acceso a organismos
internacionales de protección de derechos humanos. Este paso implica una especialización
en las organizaciones y surgen trabajos concretos, encargados a los abogados de derechos
humanos, para lograr llevar a instancias internacionales casos concretos de amenaza o
vulneración de derechos humanos. Es allí donde, por ejemplo en Colombia, se ha destacado
el trabajo de la Comisión Colombiana de Juristas (ha logrado dos sentencias en la Corte
Interamericana de Derechos Humanos), del Colectivo de Abogados Jaime Alvear y de ILSA (que
en materia de derechos económicos, sociales y culturales y en especial de defensa de
nuestra diversidad ha jugado un papel importante).
En tercer lugar, debemos reconocer que una prioridad de las
organizaciones no gubernamentales de derechos humanos tiene que ser el incidir en los
espacios nacionales de debate de políticas, regulaciones y acciones. Igualmente existe la
preocupación por el ejercicio y fortalecimiento de los mecanismos internos de protección
de derechos humanos. Esta labor tiene que ver con la participación social, política,
judicial y administrativa, porque si se pierde lo ganado en materia democrática, el
retroceso de la calidad de vida de nuestros países será cada vez mayor. En este campo,
las ONG están aprendiendo a no despreciar la oferta gubernamental de participación, y
antes bien aprendiendo a exigirla y generarla, demostrando que son los interlocutores
naturales de lo público no estatal y abriendo camino a reformas y cambios significativos
para nuestros países.
El cuarto indicador tiene que ver con la promoción y difusión de los derechos humanos
y del derecho internacional humanitario. Son evidentes las muestras de que nuestras
organizaciones han cumplido esta tarea de manera eficaz, llevando su acción no sólo a la
comunidad en general, sino a los servidores públicos y a las diversas fuerzas que
combaten en el conflicto interno.
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