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Puente
Pumarejo y uno de los estudios alternativos (1968).
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Uno de
los retos más importantes de la ingeniería, sin lugar a dudas, es el diseño y la
construcción de puentes, tanto por la complejidad estructural y constructiva de los
mismos como por su aporte en la consolidación de las dinámicas regionales. Salvar una
orilla, lleva consigo la oportunidad de unir a los pueblos, de generar sincretismos
culturales, de adicionar territorios y de integrar la nacionalidad. Estos propósitos se
lograron en 1974 con la construcción del puente sobre el río Magdalena entre la isla de
Salamanca y la ciudad de Barranquilla, porque permitió integrar la red vial del Caribe
colombiano.
El puente, como objetivo de
desarrollo regional, comenzó a viabilizarse a partir de la ley 113 de diciembre 29 de
1962, que facultó al gobierno nacional para que iniciara los trámites jurídicos legales
y de hacienda que permitieran su construcción. El viernes 5 de agosto de 1966, dos días
antes de terminar su gobierno, el presidente Guillermo León Valencia adjudicó el
contrato a la empresa Cuéllar, Serrano, Gómez, Ltda. para la construcción y diseño del
puente sobre el río Magdalena, contrato que fue revocado por el presidente entrante,
Carlos Lleras Restrepo, aduciendo inconsistencias técnicas, financieras y legales. Sin
embargo, después de ser revisada la propuesta y los documentos pertinentes por varias
comisiones técnicas y políticas, finalmente se firma el contrato el 1 de julio de 1970
con el consorcio formado por Cuéllar, Serrano, Gómez, Ltda. y la empresa de ingenieros
italianos Lodigrani S.A, por un valor de $143'200.000 y un plazo de entrega de 30 meses.
El puente Pumarejo
(denominado así en honor de su gestor político Alberto Pumarejo) fue diseñado por el
profesor italiano Ricardo Morandi, autor del puente Rafael Urdaneta sobre el lago de
Maracaibo, para una capacidad de 1.500 vehículos hora. La longitud de orilla a orilla es
de 1.500 metros e incluyendo las vías de acceso la obra contemplaba 3.383 m de longitud.
Los pilotes alcanzan profundidades hasta de 30 m sobre el lecho del río y fueron
construidos en concreto armado con un promedio de 1.80 m de diámetro. En total, el puente
se sostiene sobre 56 columnas que forman 29 tramos de luces en vigas prefabricadas de 47
metros; una luz mayor de 140 y dos adyacentes de 70 m conformadas por vigas cajón que se
soportan sobre cuatro apoyos rígidos (las columnas) y cuatro apoyos elásticos (los
extremos de los tirantes recubiertos de concreto). Las columnas mayores son de 5 metros y
las menores de 2.5 metros de diámetro. El ancho de la calzada es de 12.5 m, y la altura
máxima sobre el nivel de las aguas del canal de navegación es de 16 metros.
Si bien es cierto que para
la alternativa de localizar el puente frente a la Zona Franca de Barranquilla se
contemplaba una altura de 40 metros sobre las aguas, también era cierto que costaría 40
millones de pesos más, por lo que en definitiva la administración Lleras Restrepo optó
por lo más económico. Sin embargo, hoy los empresarios barraquilleros aún alegan que
con esta altura se limitó el crecimiento portuario de la ciudad.
En la construcción del
puente Pumarejo se utilizaron las técnicas más avanzadas que existían en ese entonces.
Para ello se prefabricaron las losas de las calzadas; se hincaron 332 pilotes a
profundidades de 20 a 30 m; se construyeron las grandes vigas de hasta 120 toneladas de
peso por el sistema de cables pretensados; se utilizaron formaletas deslizantes
tablaestacados de acero para la fundición de las columnas, viguetas prefabricadas y todo
un soporte de gruas, barcos, andamios y centrales de mezcla.
El 6 de abril de 1974 el
presidente Misael Pastrana Barrero lo inauguró. Una obra en la que 500 operarios habían
invertido 3'400.000 horas de trabajo y permanecido 42 meses en su proceso de
construcción. A partir de esta fecha cambió sustancialmente la dinámica regional
costeña y quedó modificado para siempre el paisaje del río Magdalena, compartiendo su
perfil de ahora en adelante con la silueta geométrica de una de las obras más importante
de la ingeniería colombiana del siglo XX.
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