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QUE
LLEVARON LOS DESCUBRIDORES AL VIEJO MUNDO
500 Años del Descubrimiento de América
Por: Gustavo
Vargas Martíne
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Tomado de:
Revista
Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 32
Agosto de 1992
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En la carta que Colón
envió a los Reyes Católicos con la noticia de su primer viaje a la India, escrita entre
el 15 de febrero y el 14 de marzo de 1493, se da la primera información de la riqueza que
en los siguientes tres siglos será la razón de ser de la ocupación: especiaría, oro y
esclavos. Para empezar, a la hora del regreso Colón llevó a España una copiosa muestra
de la flora americana, y también papagayos multicolores, loros parlanchines y relucientes
adornos, además de azogue, palo brasil y canela. Parece que también llevó muestras de
chinchorros, hamacas, cazabe, maíz y chicha. En todos los testimonios de la época está
que estas sorprendentes muestras dejaron boquiabiertos a los príncipes de España, pero
nada les llenó de mayor curiosidad que la presencia de los tainos (caribes, siboneyes)
que golosamente fueron considerados la riqueza mayor: la esclavitud podría ser un tesoro
más espléndido que el oro, del que Colón y los suyos presumían haber encontrado minas
sin cuento y pepas del tamaño de un huevo de gallina.
Llevaron, pues, estos
primeros españoles a diez indios con quienes empezaron el pingüe negocio de la
esclavitud, pero con tan mala suerte que dos murieron durante la travesía, cuatro
quedaron en Sevilla tan extremados que no pudieron dar paso, y los otros cuatro,
bautizados precipitadamente para acallar conciencias, fueron devueltos en el segundo viaje
para servir de intérpretes. Por cierto que cuando Colón quiso desembarcar a sus diez
indios en Sevilla, hubo de darles a los sorprendidos inquisidores, de soborno, la mitad de
una carátula o pectoral de oro del cacique Guacanagarí para que los dejaran pasar sin
bautismo. No fue, pues, muy legal ni intachable el comienzo de este comercio ultramarino.
Algo malo llevaron los
descubridores a su país. Dícese que la sífilis fue la revancha por la traída a
América del sarampión, la tos ferina y la viruela. Se culpa a las mujeres caribes de
haberlos contagiado. Pero se han hecho cálculos del tiempo necesario para la incubación
del mal, y se deduce que no pudo ser posible, pues si el 21 de marzo de 1493 apareció,
por vez primera en Europa, la sífilis en Roma, según Pedro Pintor, médico español del
papa Alejandro VI, habría sido imposible un desarrollo de la enfermedad en tan breve
lapso. Además, Pedro Mártir de Anglería ya la había descrito en 1489.
En cambio, lo que no
llevaron los viajeros y que, en el fondo constituyó la mayor desilusión del primer viaje
colombino, fueron las noticias que se esperaban del Gran Can, del arribo de los españoles
a China y la evidencia de que la embajada encomendada a Colón había sido cumplida. Don
Cristóbal trató de convencer a los reyes de que había llegado a sólo unas leguas de
distancia de Quinsai y de Zaiton. Nadie le creyó. Historia alocada fue aquella del
intérprete Luis de Torres buscando al Gran Can en la Sierra Maestra de Cuba, y peor
cuando en el segundo viaje Colón obligó a su tripulación a declarar, contra toda
lógica, que Cuba era parte del continente asiático.
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