El animal crestado
Uno de los argumentos que con más fuerza esgrimen quienes
quieren hablar solamente del sol de Konanz (el de Estrada tiene
otra historia y, probablemente, otra procedencia) es el diseño de
animales crestados en la base del haz superior de rayos. Estas
especies de "dragones" son comunes en el arte de la costa
suramericana, desde el sur del Perú hasta Panamá. Con base
solamente en las representaciones ecuatorianas de los animales
crestados se puede argumentar en favor del origen costero del sol.
Pero este argumento es un poco provinciano y pasa por alto la larga
historia y extensión geográfica de estos "dragones", tanto en
materiales permanentes como perecederos. Los últimos, como los
tejidos, no se preservan con frecuencia en los sitios ecuatorianos.
Debido a esto, quizá sería mejor idea dirigir la mirada hacia el
mundo andino, teniendo en cuenta que la prehistoria ecuatoriana no
es la prehistoria de un territorio aislado sino una parte integral
de la prehistoria del oeste de Suramérica.
Los animales crestados parecen haberse originado en la región
del Callejón de Huaylas, en el Perú, quizá como una evolución de
los "kennings" de la cabeza de los animales sobrenaturales de
Chavín (Bruhns, 1976). Los animales crestados, felinos, llamas,
venados, monos y animales compuestos, aparecen con alguna
frecuencia en el estilo Recuay del Callejón, que tiene una
antigüedad aproximada de 100 a.C. a 300 d.C., es decir, es más o me
nos contemporáneo con las culturas Guangala tardío, Bahía,
Jama-Coaque y Tolita Clásico (la época del "Desarrollo Regional" en
Ecuador). No existen muchos indicios de un contacto directo ni
regular entre la sierra peruana y la costa ecuatoriana en esta
época, aunque Saville (1907-1910) trae una ilustración de una
vasija del estilo Recuay encontrada, supuestamente, en el Ecuador
Antes de este periodo, el comercio de la concha Spondylus con la
cultura Huari del Perú (550-850 D.C.) no había alcanzado mucho
desarrollo (Paulsen, 1974).
El origen más probable de los animales crestados ecuatorianos y
de las figuras parecidas al "dragón" que se ven en las cerámicas y
metales costeños es la cultura Moche de la costa septentrional del
Perú. Los Moche tomaron prestado el motivo del dragón crestado que
aparece esporádicamente en su cerámica y en objetos de otros
materiales, así como en los de las culturas de Sicán (Lambayeque) y
Chimú que sucedieron a la Moche, para finalmente desaparecer en el
período colonial. Es solamente en las últimas' fases de Moche
(Moche III-V) cuando dragón crestado aparece junto a la luna y las
estrellas, por lo cual recibía el nombre de "animal de la luna" en
la literatura sobre los Moche. En el arte mochica, un dragón
crestado de figura sinuosa aparece erguido en una media luna, de
ordinario rodeado de estrellas (figura 3). En las representaciones
mochicas el largo morro lleño de dientes se cambia por una trompa
más curvilínea, similar a la que tienen las formas del animal
crestado vistas en el Ecuador. Ambas, la forma curvilínea y las más
geométricas, del animal crestado aparecen en La Tolita y en las
culturas relacionadas con ella en la costa norte del Ecuador y del
sur de Colombia. La forma más rectilínea aparece también en dos
estatuas de la Fase Isnos (primer milenio d.C.) en San Agustín en
la cabecera del río Magdalena al sur de Colombia (figuras 4 y 5 y
Bruhns, 1982). Más al norte los animales crestados hacen su
aparición en Panamá, donde el "dios cocodrilo" y figuras parecidas
en el arte de Coclé están, al parecer, relacionadas con los
animales crestados del sur (Linares, 1977, Hearne y Sharer, 1992).
En muy pocos casos tenemos una procedencia cultural exacta de estas
figuras.