Ficha bibliográfica
Titulo:
Huaquería, procedencia, y fantasía: los soles de oro del Ecuador
Edición original: 2005-05-27
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-27
Creador: Banco de la República




INDICE




El animal crestado

Uno de los argumentos que con más fuerza esgrimen quienes quieren hablar solamente del sol de Konanz (el de Estrada tiene otra historia y, probablemente, otra procedencia) es el diseño de animales crestados en la base del haz superior de rayos. Estas especies de "dragones" son comunes en el arte de la costa suramericana, desde el sur del Perú hasta Panamá. Con base solamente en las representaciones ecuatorianas de los animales crestados se puede argumentar en favor del origen costero del sol. Pero este argumento es un poco provinciano y pasa por alto la larga historia y extensión geográfica de estos "dragones", tanto en materiales permanentes como perecederos. Los últimos, como los tejidos, no se preservan con frecuencia en los sitios ecuatorianos. Debido a esto, quizá sería mejor idea dirigir la mirada hacia el mundo andino, teniendo en cuenta que la prehistoria ecuatoriana no es la prehistoria de un territorio aislado sino una parte integral de la prehistoria del oeste de Suramérica.

Los animales crestados parecen haberse originado en la región del Callejón de Huaylas, en el Perú, quizá como una evolución de los "kennings" de la cabeza de los animales sobrenaturales de Chavín (Bruhns, 1976). Los animales crestados, felinos, llamas, venados, monos y animales compuestos, aparecen con alguna frecuencia en el estilo Recuay del Callejón, que tiene una antigüedad aproximada de 100 a.C. a 300 d.C., es decir, es más o me nos contemporáneo con las culturas Guangala tardío, Bahía, Jama-Coaque y Tolita Clásico (la época del "Desarrollo Regional" en Ecuador). No existen muchos indicios de un contacto directo ni regular entre la sierra peruana y la costa ecuatoriana en esta época, aunque Saville (1907-1910) trae una ilustración de una vasija del estilo Recuay encontrada, supuestamente, en el Ecuador Antes de este periodo, el comercio de la concha Spondylus con la cultura Huari del Perú (550-850 D.C.) no había alcanzado mucho desarrollo (Paulsen, 1974).

El origen más probable de los animales crestados ecuatorianos y de las figuras parecidas al "dragón" que se ven en las cerámicas y metales costeños es la cultura Moche de la costa septentrional del Perú. Los Moche tomaron prestado el motivo del dragón crestado que aparece esporádicamente en su cerámica y en objetos de otros materiales, así como en los de las culturas de Sicán (Lambayeque) y Chimú que sucedieron a la Moche, para finalmente desaparecer en el período colonial. Es solamente en las últimas' fases de Moche (Moche III-V) cuando dragón crestado aparece junto a la luna y las estrellas, por lo cual recibía el nombre de "animal de la luna" en la literatura sobre los Moche. En el arte mochica, un dragón crestado de figura sinuosa aparece erguido en una media luna, de ordinario rodeado de estrellas (figura 3). En las representaciones mochicas el largo morro lleño de dientes se cambia por una trompa más curvilínea, similar a la que tienen las formas del animal crestado vistas en el Ecuador. Ambas, la forma curvilínea y las más geométricas, del animal crestado aparecen en La Tolita y en las culturas relacionadas con ella en la costa norte del Ecuador y del sur de Colombia. La forma más rectilínea aparece también en dos estatuas de la Fase Isnos (primer milenio d.C.) en San Agustín en la cabecera del río Magdalena al sur de Colombia (figuras 4 y 5 y Bruhns, 1982). Más al norte los animales crestados hacen su aparición en Panamá, donde el "dios cocodrilo" y figuras parecidas en el arte de Coclé están, al parecer, relacionadas con los animales crestados del sur (Linares, 1977, Hearne y Sharer, 1992). En muy pocos casos tenemos una procedencia cultural exacta de estas figuras.

Figura 3. El «Animal de la Luna», Cultura Moche. Según Kutscher 1954, Lám. 48a.

 

Figura 4 y 5. El «Animal de la Luna» en la escultura de San Agustín, Colombia. Sitio del Alto de Lavapatas, Foto: K. Bruhns

Los escasos datos arqueológicos con que contarnos nos dan un período que va desde los últimos siglos antes de nuestra era hasta el período colonial, aunque los detalles iconográficos de los dragones ecuatorianos -tales como las trompas redondas, el ensortijado de la cabeza y los ojos en forma de lágrima- indican que provienen de las últimas pinturas mochicas de "dragones" crestados y de figuras de otros animales sobrenaturales.

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