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INDICE
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En el año de 1940, el comerciante y coleccionista suizo Max
Konanz compró una pieza de oro precolombino: una máscara o
decoración frontal de un tocado en forma de cara con rayos. En
1960, el Museo del Banco Central compró la colección de Konanz,
incluyendo el sol de oro. Estos dos datos, y el que el objeto
representa la cara del sol, son casi los únicos en los cuales todo
el mundo está de acuerdo. Ya en su condición de logotipo del Banco
Central del Ecuador al sol se le atribuye como lugar de procedencia
La Tolita. Pero existen muchos indicios de que esta procedencia no
es verdadera. Se pueden presentar algunos sólidos argumentos de que
la procedencia del sol de oro es la que aparece en la primera
fotografía del mismo, tomada en 1940 por el doctor Miguel Ernesto
Domínguez en el museo privado de Max Konanz, en su hacienda de San
Galo, en la provincia de Cañar. Debajo del sol, de puño y letra de
Max Konanz, hay una anotación: "Chunucari, entre Chordeleg
y Sigisg" (figura 2a).
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Figura 2a. El sol de oro del Museo
del Banco Central, Quito. Ex-colección Max Konanz. Fotografía de
Miguel Ernesto Domínguez, por cortesía de Juan Crespo
Vintimilla
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Figura 2b. El sol de oro del Museo
Antropológico, Banco Central de Ecuador, Guayaquil. Ex-colección
Emilio Estrada. Foto cortesía del Museo Antropológico y Ana
Maritza Freire
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¿Por qué se atribuyó a Chunucari y no a La Tolita el lugar de
procedencia? ¿Y si el sol pertenece a Chunucari, por qué se le
asigna hoy una procedencia equivocada? Aquí tenemos que seguir
cuidadosamente la historia de este sol y, también, la del sol casi
igual que actualmente forma parte de la colección del Museo del
Banco Central en Guayaquil, pero que originalmente perteneció a la
colección de Emilio Estrada (figura 2b). El hallazgo de los dos
soles de oro proviene de las actividades de los huaqueros, aunque
el sol de Konanz tiene una historia mejor conocida que el otro.
Debido a su origen en excavaciones clandestinas es posible
sostener, como hizo la doctora Costanza di Capua (1997), que los
huaqueros mienten sobre la procedencia en razón de la ilegalidad de
su negocio. Los huaqueros mienten, primeramente, porque sus colegas
o el propietario del lugar reclamarán cualquier área rica en
artículos comerciables. Por lo mismo, muchas veces darán una
procedencia totalmente falsa de los objetos que venden al
intermediario del pueblo. El intermediario puede aceptar tal
procedencia o inventar por su cuenta una nueva, y así, cuando un
objeto llega a un museo puede haber cambiado varias veces la
atribución de su origen cultural. En este proceso de la
falsificación de la prehistoria americana participó el sol de
Konanz. Se puede demostrar, tanto por su iconografía como por su
historia, que es muy probable que lugar de origen del sol, si no
era Chunucari mismo, era muy cercano a esa localidad.
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