Ficha bibliográfica
Titulo:
Huaquería, procedencia, y fantasía: los soles de oro del Ecuador
Edición original: 2005-05-27
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-27
Creador: Banco de la República




INDICE




En el año de 1940, el comerciante y coleccionista suizo Max Konanz compró una pieza de oro precolombino: una máscara o decoración frontal de un tocado en forma de cara con rayos. En 1960, el Museo del Banco Central compró la colección de Konanz, incluyendo el sol de oro. Estos dos datos, y el que el objeto representa la cara del sol, son casi los únicos en los cuales todo el mundo está de acuerdo. Ya en su condición de logotipo del Banco Central del Ecuador al sol se le atribuye como lugar de procedencia La Tolita. Pero existen muchos indicios de que esta procedencia no es verdadera. Se pueden presentar algunos sólidos argumentos de que la procedencia del sol de oro es la que aparece en la primera fotografía del mismo, tomada en 1940 por el doctor Miguel Ernesto Domínguez en el museo privado de Max Konanz, en su hacienda de San Galo, en la provincia de Cañar. Debajo del sol, de puño y letra de Max Konanz, hay una anotación: "Chunucari, entre Chordeleg y Sigisg" (figura 2a).

Figura 2a. El sol de oro del Museo del Banco Central, Quito. Ex-colección Max Konanz. Fotografía de Miguel Ernesto Domínguez, por cortesía de Juan Crespo Vintimilla

 

Figura 2b. El sol de oro del Museo Antropológico, Banco Central de Ecuador, Guayaquil. Ex-colección Emilio Estrada.  Foto cortesía del Museo Antropológico y Ana Maritza Freire

¿Por qué se atribuyó a Chunucari y no a La Tolita el lugar de procedencia? ¿Y si el sol pertenece a Chunucari, por qué se le asigna hoy una procedencia equivocada? Aquí tenemos que seguir cuidadosamente la historia de este sol y, también, la del sol casi igual que actualmente forma parte de la colección del Museo del Banco Central en Guayaquil, pero que originalmente perteneció a la colección de Emilio Estrada (figura 2b). El hallazgo de los dos soles de oro proviene de las actividades de los huaqueros, aunque el sol de Konanz tiene una historia mejor conocida que el otro. Debido a su origen en excavaciones clandestinas es posible sostener, como hizo la doctora Costanza di Capua (1997), que los huaqueros mienten sobre la procedencia en razón de la ilegalidad de su negocio. Los huaqueros mienten, primeramente, porque sus colegas o el propietario del lugar reclamarán cualquier área rica en artículos comerciables. Por lo mismo, muchas veces darán una procedencia totalmente falsa de los objetos que venden al intermediario del pueblo. El intermediario puede aceptar tal procedencia o inventar por su cuenta una nueva, y así, cuando un objeto llega a un museo puede haber cambiado varias veces la atribución de su origen cultural. En este proceso de la falsificación de la prehistoria americana participó el sol de Konanz. Se puede demostrar, tanto por su iconografía como por su historia, que es muy probable que lugar de origen del sol, si no era Chunucari mismo, era muy cercano a esa localidad.

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