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INDICE
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Cuadro 2
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En la mayor parte del territorio colombiano la producción de
objetos de metal se prolongó hasta la época del contacto con los
europeos y en algunas regiones hasta la colonia. Pero si mirarnos
con cuidado, al suroccidente - áreas arqueológicas Turnaco-La
Tolita, Calima, Malagana, San Agustín, Tierradentro, Cauca, Nariño
y Tolima- hay que decir que la producción de objetos suntuosos de
oro de gran tamaño y posiblemente de uso restringido de la élite se
detuvo entre los siglos VI y VII d.C.
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Esta es una tradición metalúrgica con
características tecnológicas y formales comunes: énfasis en el uso
de oro fino, martillado, repujado, ensamblaje y empleo de plata y
platino
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. La
orfebrería sonsoide de la etapa tardía (siglos VII a XV d.C.
aprox.) es diferente y posiblemente tuvo un uso más generalizado
entre la población.
Los datos anteriores podrían seguir siendo válidos en lo
relacionado con la tecnología del martillado y la fabricación
directa de objetos metálicos, sin embargo, las nuevas fechas
presentadas aquí para el área Sinú y Quimbaya del norte de Colombia
permitirían suponer que otra tradición metalúrgica se desarrolló
desde aproximadamente diez siglos antes de la era cristiana
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hasta el XVI después, con
énfasis en la fundición a la cera perdida. Este foco de
experimentación tecnológica jugó, seguramente, un papel
preponderante en el desarrollo de las áreas metalúrgicas del norte
de Colombia, Panamá y Costa Rica. La nueva información tiene, sin
embargo, que tomarse con cautela. Sería necesario fechar otras
muestras y analizarlas dentro del panorama arqueológico
general.
La tecnología metalúrgica aparece desarrollada en Panamá y Costa
Rica en algún momento de los cuatro primeros siglos de la era
cristiana, es decir que entonces ya poseía todas las técnicas que
utilizaría posteriormente. Su iconografía tiene antecedentes en los
estilos tempranos de las regiones Sinú, Tairona y Quimbaya de
Colombia (Cooke, 1986: 139).
Cooke y Bray (1985) definieron, para esa región, cinco grupos
estilísticos con base en objetos asociados con tipos cerámicos
conocidos y en fechas de radiocarbono: Grupo Inicial (1-500 d.C.
Grupo de trabajo-abierto (400- 700 dC.), Grupo Internacional
(400-900 d.C.), Grupo Conte (400- 1100 d.C.) y Grupo Veraguas-Gran
Chiriquí (900-1520 d.C.). El primer grupo de piezas fue introducido
a Panamá como un conjunto estilística y tecnológicamente homogéneo.
Su origen podría encontrarse en los estilos colombianos Tairona,
Quimbaya (Cooke y Bray, 1985:41) y Sínú.
Piezas del Grupo Inicial como pectorales de espirales dobles,
una nariguera torzal, un colgante zoomorfo, uno en forma de ave con
alas desplegadas y un colgante zoomorfo múltiple de animales con
cola levantada, fueron halladas en el sitio arqueológico de El
Cafetal, Panamá con estos objetos se asocia una fecha de
radiocarbono del 390 ± 100 d.C. En el sitio Las Huacas, Veraguas,
se encontraron otras piezas también pertenecientes a este grupo: un
colgante zoomorfo doble que muestra dos animales con cola levantada
y una cuenta de collar cilíndrica fueron datados en el 405 ± 100
d.C. En Guácimo, Costa Rica, se encontraron pendientes múltiples en
forma de ave que fueron datados en 400-600 d.C. (Bray, 1992:35,
Fig. 32).
Las piezas del Grupo Internacional desaparecen del registro
arqueológico panameño y colombiano hacia el año 900 d.C. Otros
estilos metalúrgicos se consolidan: Tairona, Muisca y los
posteriores al Quimbaya Clásico en el interior del país y estas
áreas dejan de ejercer influencia significativa sobre la orfebrería
panameña (Bray, 1992: 44).
No se han encontrado artefactos de metal en áreas donde
surgieron los grandes centros urbanos de Centroamérica como
Teotihuacán en el valle de México Monte Albán en Oaxaca y algunos
centros mayas en las tierras bajas del sureste de México, Guatemala
y Belice, durante el período Clásico (150 d.C. - 900 d.C.);
exceptuando unos cuantos en las tierras bajas del sureste de México
que posiblemente fueron importados del sur de Centroamérica. La
única área donde se desarrolló la metalurgia antes del Período
Postclásico (900 d.C. 521 d.C.) fue en el occidente de
México
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(Hosler,
1994: 3,12,10,16).
Los contactos entre el occidente de México (estados de Jalisco,
Nayarit y Colima) y el norte de Suramérica son evidentes en dos
aspectos: la aparición de tumbas de pozo -ampliamente distribuidas
entre Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela- entre el 200 y 400 d.C.
y la fabricación de objetos metálicos de cobre. Clases de
artefactos, métodos de manufactura, metales y tipos de aleaciones
fueron introducidos al occidente de México desde dos regiones
diferentes de Suramérica: el área andina (Ecuador, Perú y Bolivia)
y el área que comprende el sur de Centroamérica y Colombia. En el
occidente de México la metalurgia tuvo su esplendor en el 800 d.C.
aunque han aparecido objetos que datan desde el 600 d.C. (Hosler,
1994:16-17; 87).
Los sitios con fechas más antiguas asociadas con metalurgia en
el occidente de México son Cerro de Huistle Tomatlán, Amapa, El
Infiernillo. Los objetos de cobre en Tomatlán se encuentran en
contextos de vivienda y entierros. La técnica de la fundición a la
cera perdida fue introducida desde el sur de Centroamérica y
Colombia. Muchos de estos artefactos son idénticos en materiales,
técnicas y formas (Hosler, 1994: 49, 85).
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Estos son los datos segun las
fechas asociadas directamente con objetos metálicos, pero si
tomamos las fechas de la cerámica característica del periodo Yoroco
que ha sitio encontrada junto con objetos metálicos este periodo se
prolongarla hasta el siglo X d.C. (Bray et al., 1981:2).
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El término
|Tradición
metalúrgica se usa aquí para referirse a aquella tendencia
común hacia el trabajo de los metales, compartida por grupos
humanos que pudiendo pertenecer a diferentes, posiblemente
participaban en los mismos conocimientos tecnológicos y principio
simbólicos adquiridos a través del tiempo, que condicionan su
manera de trabajar los metales. El hecho de compartir una misma
acritud hacia una materia prima determinada no les impedía tener
diferentes expresiones estilísticas. No es difícil distinguir una
diadema en forma de "H" Calima de otra San
Agustín o Nariño, en el caso del suroccidente; y en el del norte,
una figura antropomorfa Muisca de una Sinú o Tairona. Desde el
punto de vista metalúrgico se pueden distinguir claramente los
objetos producidos por distintos grupos humanos particulares en
épocas determinadas: Calima-Yotoco, Nariño-Capulí, Quimbaya tardío,
etc. La presencia de los mismos temas iconográficos y el empleo del
mismo tipo de piezas en las distintas áreas que connforman una
tradición significa que compartieron símbolos religiosos y de
poder.
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Las dos fechas obtenidas del núcleo
de carbón y arcilla existente todavía en el interior del remate de
bastón Sinú MO7504, muestras 12 A y 12 B, arrojan como se verá una
diferencia de nueve siglos entre sí: entre 1705 - 1480 a.C. Beta
82928) y 805 - 530 a.C. (GX 24579). El Dr Darden Hood, director de
Beta Analytic Inc., explica esta diferencia por la concentración de
carbones o arcillas con edades disímiles existentes dentro del
núcleo de una misma pieza, variación que se evidencia en cada una
de las muestras analizadas. Esta gran diferencia entre dos muestras
obtenidas de la misma pieza nos hacen tomar con cautela dichos
resultados. Asimismo, el resultado de la muestra 13 obtenido del
núcleo del colgante en forma de cabeza humana da una antigüedad
entre 1250 - 900 a.C., todavía por corroborar El hecho de tener
cautela no significa que se deben ignorar estas tres fechas; hemos
considerado que una edad promedio de aproximadamente diez siglos
antes de Cristo, comprobable arqueológicamente, resulta, por el
momento, más prudente Plazas et al. 1993, p89)
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Dorothy Hosler define la zona de
metalurgia del occidente de México, como la región que comprende
los estados modernos de Jalisco, Michoacán, Nayarit, Colima, el sur
de Sinaloa, el norte de Guerrero y partes del estado de México.
Esta zona no es la misma tradicionalmente considerada en
arqueología como Occidente de México. La primera incluye porciones
de Guerrero y del estado de México (Hosler, 1994).
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