INDICE




SERVICIOS EDUCATIVOS
Visitar museos

El mejor y más completo libro que publica el Museo del Oro son sus salas de exhibición y el principal material didáctico que produce el museo son asimismo estas salas.


Con frecuencia las personas llaman al Museo para saber si hay un libro que les permita conocer cómo vivían los taironas, por ejemplo, o los muiscas, y que contenga fotos detalladas de los objetos producidos por las gentes de esas antiguas culturas. Existen libros así, pero ninguno puede igualar a las vitrinas del Museo, donde además de textos cuidadosamente seleccionados se muestran diez mil piezas originales (y en tercera dimensión, dirían los aficionados a los multimedios digitales). Si uno observa las piezas incluso más allá de lo que dicen los textos que las acompañan, descubre que ellas son documentos fidedignos sobre cómo se vestían los taironas, qué animales tenían importancia simbólica en el mundo religioso de los zenúes, qué parafernalia llevaban en sus manos los sacerdotes y guerreros de los muiscas y mil otros aspectos de interés.


Las maletas didácticas que ha producido el Museo son un valioso material educativo puesto que con ellas los maestros pueden llevar al salón de clase no solamente cartillas y juegos sobre uno de diez temas de nuestro pasado arqueológico (El trueque de los zenúes, El animal en el mundo calima, Los muiscas y su alfarería. . .) sino también réplicas de orfebrería y fragmentos originales de cerámica y piedra que tienen cientos de años de antigüedad. Los niños pueden tocar estos objetos, superando así uno de los inconvenientes que necesariamente tienen nuestros museos cuando deben garantizar la preservación de sus objetos originales. Dentro del Programa Pendes, colaboración entre la Policía Metropolitana de Bogotá y el Museo del Oro, grupos de policías bachilleres llevan y aplican las maletas en los colegios como una forma de indicar en la práctica a los maestros las posibilidades de este recurso educativo. Pero si alguien quisiera dictar una charla explicada con apoyos visuales, las vitrinas superarían probablemente a las diapositivas, al papelógrafo y al proyector de acetatos, puesto que ellas mismas garantizan un guión coherente y proveen una infinidad de niveles de complejidad en su contenido.


anterior | índice | siguiente