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INDICE
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Después del año 1945 se presentó mucha demanda en Guayaquil por
estribos, espuelas y otros artefactos de bronce. Varias familias en
Don Luca producían docenas de artefactos para poder llevarlos en
sacos a Guayaquil cada dos semanas. Familias enteras trabajaban
intensamente, y ganaron bien. Con el dinero de la venta de
artefactos, los Borbor educaron a sus hijos, quienes ahora viven en
zonas urbanas y tienen oficios como dentista y enfermera. Los
nietos no aprendieron los oficios tradicionales. Hoy en día ni Don
Luca ni Chanduy son pueblos de agricultores. Ahora vive en Don Luca
solo gente anciana y familias mantenidas por trabajadores que ganan
dinero fuera de la comunidad.
La señora Rosa y Don Angel vivían (hasta 1990) en una casa sobre
postes y hecha hace tiempo de tablas de madera cortadas a mano (
Figura 3). Rosa cocina sobre brasas de leña en un fogór ambiente
principal de la casa. Hay pocos muebles y guardado de una forma
organizada. Compran ropa, comida y algunas herramientas y
recipientes, pero consumen poco. En Don Luca todavía se nota un
patrón de reciprocidad entre los vecinos: entre los vecinos cuando
llega pescado a las manos de una señora, ella manda una porción a
cada familia en la comunidad. Igual, cuando un cazador regresa con
venado, un pedazo de carne llega a cada puerta
Rosa y Angel prefieren vivir en Don Luca, aunque no hay
electricidad y otras comodidades modernas. Están orgullosos de su
habilidad artesanal y de su habilidad de producir y ganar la vida
con esta profesión, que heredaron de sus mayores, desdaparecera
cuando ellos mueran.
Un aspecto fascinante del oficio es la participación central de
mujeres. En la tradición campesina, las mujeres toman papeles
principales como parteras, alfareras, tejedoras e hilanderas y
hornilleras que fabrican las hornillas de barro que siempre
aparecen en los fogones tradicionales. En el caso de fundición,
mujeres y hombres trabajan juntos. Normalmente la mujer hace los
modelos de cera y de barro, y los hombres funden el metal. Ambos
liman los artefactos. Si no hay pareja, cualquier persona puede
ejecutar todo. La Señora Rosa dice que su esposo, Don Angel,
aprendió el oficio de ella, pero que el hermano de Angel, Don Luis,
aprendió de su propia madre. La señora Francisca Rodríguez, madre
de Adela Borbor, dice que esta profesión es propia de mujeres y que
los hombres hacen la fundición porque las mujeres insisten. De
todas maneras, es una industria casera: en la casa las mujeres
ejecutan las actividades artesanales junto con las otras tareas
domésticas. De niños aprendieron el oficio en la casa junto a sus
parientes.
Debajo de la casa de los Borbor se ve el fuelle sujetado entre
las vigas (arriba) y el piso de tierra está manchado con cenizas.
Este taller, donde se realiza la fundición y la herrería, sirve
también para guardar monturas y leña, entre otras cosas. A veces
los animales descansan allí, protegidos del sol. Una parte del
taller está encerrada: las paredes forman una bodega y además
protegen la fragua del viento. En Chanduy, el taller de la Señora
Adela es una casita construida cerca de su casa; también tiene un
piso de tierra, un techo y paredes de caña picada para proteger la
zona de trabajo.
En Don Luca, durante el mes de noviembre de 1985, yo tuve la
oportunidad de participar en la producción de unos artefactos de
bronce. Lo siguiente es una descripción de los 4 pasos básicos: la
hechura de los modelos en cera; el enlodado de los modelos; la
fundición y el acabado de algunos artefactos.
Los moldes
El trabajo empieza arriba en la casa, en el cuarto principal que
sirve de cocina, comedor, sala y taller. Por las ventanas grandes
Rosa observa la gente que llega por el camino, los movimientos de
los animales cerca del pozo en el cauce seco del río, los dos
corrales (estacadas), la huerta con sus ciruelos viejos y los
senderos que conducen a la montaña.
El primer paso en la manufactura de artefactos de bronce es la
hechura de los modelos en cera (aunque se llaman «moldes» son
modelos de las formas de los objetos por fundirse). Rosa se
preocupa de conseguir cera cuando hace sus peregrinaciones sociales
a recintos cercanos en la zona boscosa. La cera producida por las
abejas de la tierra es de un color oscuro y se vende en bolas por
libra. Antes era comercial, pero ahora pocos campesinos la sacan de
la montaña.
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