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INDICE
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Fundición
tradicional campesina en la costadel Ecuador
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|KAREN E. STOTHERT
Los últimos fundidores de bronce en la península de Santa Elena,
en el suroeste del Ecuador, fabrican estribos, espuelas, y otros
artefactos campesinos empleando técnicas distintas y sorprendentes
(Figuras 1-2). Estos artesanos tradicionales producen objetos
similares a les fabricados por otros fundidores andinos, pero se
destacan por el uso de la técnica de cera perdida. No es seguro que
esta tecnología contemporánea tenga raíces en la época
precolombina, pero el estudio detallado del trabajo de los
artesanos actuales contribuye al entendimiento de las técnicas
prehistóricas. Los fundidores trabajan en el campo con suma
destreza pero sin equipos sofisticados. Es llamativo que en el
último periodo prehistórico los artesanos manteños de la misma
región se destacaran por su metalurgia.
La técnica de la cera perdida fue bien desarrollada en el
periodo precolombino en Méjico, centroamérica y sudamérica, y los
procesos fueron observados por algunos cronistas del siglo
dieciséis y han sido documentados por arqueólogos e historiadores
(Bray 1978; Bruhns 1972; Eastby 1966; Howe 1986; Plazas y Falchetti
de Sáenz 1979). Temprano en el periodo colonial técnicas europeas
para trabajar el metal fueron adoptadas en la región andina:los
artesanos adoptaron el uso de cajas de arena y moldes de dos partes
para sacar las formas de los artefactos campesinos. Estos
procedimientos todavía son comunes entre orfebres y otros
fundidores campesinos en Perú, Ecuador y Colombia (Duarte 1978;
Punin 1992; Valencia 1978; Espinosa 1987). Sin embargo el uso de la
antigua técnica de la cera perdida solo se observa en el campo de
la costa suroeste del Ecuador.
La historia de
la fundición en Santa Elena
Es posible que la tecnología que se observa en algunos recintos
en la península de Santa Elena tenga origen en el periodo
prehispánico. Había grandes fundidores en la ultima época aborigen
(la Manteña: véase Estrada 1957; Holm 1978, 1983; Meggers 1966;
Lizarraga l946 Pizarro 1965; Gomara 1946 [1552] Cieza de Le6n 1973
[1553]: 325; Benzoni 1985). Además, sabemos que la fundiciòn
campesina sí persistió a través del periodo colonial: algunos
documentos mencionan que en Santa Elena en el año 1785 había un
curandero y brujo que «labraba la cera» e hizo estribos y «otras
menudencias» (Laviana 1989: 123). Ya que la tecnología de los
artesanos campesinos del siglo veinte tiene muchos rasgos de origen
europeo, es curioso que estos fundidores utilicen moldes de cera y
no las cajas de arena refractaria como hacen en todas partes.
Se desconoce la historia del uso de modelos de cera para la
fabricación de objetos de bronce en el Ecuador. Es posible que esta
técnica fuera una invención independiente local, o que fuera
adoptada en el siglo XIX cuando algún campesino aprendió las
técnicas de algún joyero o platero, y que esta persona las
modificara para poder producir artefactos utilizados por la gente
rural. Por otro lado, es posible que la tecnología actual sea una
herencia cultural que radica desde la época aborigen. Es importante
destacar que la península de Santa Elena está en el limite sur de
la distribución de la abeja nativa sin aguijón (familia
Meliponidae). Esta abeja almacena la miel en la tierra en unas
bolitas de cera de color oscuro: esta cera es apta para hacer
modelos. Desde la época colonial los campesinos de la costa central
del Ecuador y la península de Santa Elena han proveído la cera al
mercado regional (Descripción de la Gobernación de Guayaquil 1973
[1605]:89, Laviana Cuetos 1984: 74-75, nota 56). Junius Bird (1979)
observó que en la época prehistórica se utilizaba la técnica de la
cera perdida solo en la zona donde se presentaba la abeja
mencionada.
En resumen, los fundidores de Santa Elena viven en una región
geográfica que tiene una tradición destacada de producción
metalúrgica; los fundidores campesinos no emplean las técnicas
europeas utilizadas por otros artesanos andinos que fabrican de los
mismos artefactos, más bien en Santa Elena emplean una técnica que
era importante en la época precolombina (la de cera perdida); y por
último, los fundidores de Santa Elena explotan una materia prima
importante y tradicional (la cera de abejas de la tierra). Estos
hechos apoyan la hipótesis de continuidad en la tradición
metalúrgica desde la época aborigen hasta la presente.
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