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INDICE
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Las pequeñas piezas en sí se consideran como desperdicios de
talleres ubicados en las mismas tolas, pues los materiales hallados
no tienen asociaciones con enterramientos. Técnicamente, las dos
pequeñas láminas de oro de aluvión fueron martilladas, en ellas se
observan componentes de plata y cobre en proporciones menores
(Tabla 1).
( La Lámina 1 se analiza en más detalle en la Tabla 2. Fuente:
Museo del Oro,Banco de la República)
En los análisis de los alambres únicamente se detectó oro,
debido al tamaño de la muestra; sin embargo, no se descarta la
presencia de otros elementos como plata y cobre. Los alambres son
de oro muy delgados que en conjunto pesan 0,020 g. y cuya longitud
varía entre 0,8 y 2,0 cm. (Tabla 2) En observaciones visuales a 60
aumentos, tal como se muestra en la Foto No.9a presentan secciones
rectangulares con superficies pulidas y brillantes lo que indica
que estos fueron elaborados intencionalmente. En el análisis
metalográfico de un alambre se destaca por microsonda la presencia
de inclusiones de platino (Foto No. 9b). El análisis evidenció una
estructura característica de un proceso de trabajo y recocido,
además de pequeños granos de platino (Foto No. 9c) (Departamento
Técnico Industrial, Banco de La República). Scott ( 1991 , : 73-74)
anota que existen dificultades para reconstruir la técnica de
elaboración de estos hilos y sugiere que este tipo de alambres
pudieron ser fabricados mediante el corte de tiras de láminas de
oro martilladas; sin embargo, aún es complicado explicar la
delicadeza y regularidad de los mismos.
Desde el punto de vista cronológico las fechas obtenidas para
las piezas orfebres de La Magnolia son una evidencia más de la
antigüedad del uso de los metales en la costa, remontándose al
siglo V a.C. Este mismo tipo de materiales, hilos y laminillas de
oro han sido reporta dos en excavaciones tanto de Tumaco y La
Tolita como en la costa caucana (Láminas 10 y 11 ). En Inguapí,
Montículo 5, en estratos similares a los de La Magnolia, se
obtuvieron hilos de oro datados en 325 AC. (Bouchard, 1982-83:221;
Scott y Bouchard, 1988:7); mientras que en La Tolita una muestra de
pequeñas piezas laminadas del sitio Cancha se ubican en el 90 d.C.
(Ibid:5). Más al norte en el sitio La Cocotera, muestras orfebres
de pequeñas láminas colgantes, botones, adornos en filigrana y
desperdicios asociados a materiales culturales de filiación Tumaco
- La Tolita fueron fechados en el 110 d.C. (Patiño, 1988a:77;
1988b:24). Aún más al norte en el sitio Bodega - Cocolito (Isla
Soldado) también relacionado con Tumaco - La Tolita se reportan
pequeñas piezas orfebres laminadas y granuladas extraídas por
playadores de oro locales
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. Escurioso que los trabajos en La Bocana, un
poco al norte de la isla Soldado, no hayan reportado objetos en
metal, aunque aparecen las típicas figurillas humanas con adornos
corporales indicando el uso de estos elementos (Salgado y Stemper,
1993: 70). El conocimiento de la orfebrería también se extendió a
la Isla Gorgona (50 km. del continente frente a Guapi), en el sitio
Muelle Viejo se excavó una nariguera semilunar en lámina de oro
martillada y un pequeño fragmento de desperdicio (Casas, 1991 :
102).
Para Bucheli-Caunapí, última fase de ocupación de la zona
Tumaco, también se tienen materiales orfebres consistentes en
fragmentos martillados y doblados, además de desperdicios muy
pequeños de 2 a 8 mm.; este tipo de objetos han sido fechados en
875 d.C. en asociación con materiales tardíos de la fase (Bouchard
1982-83: 191 - 192). En las regiones del alto río Telembí y
Güelmambí, Barbacoas, varias piezas de oro en forma de anzuelos y
narigueras planas y redondas han sido frecuentemente reportadas por
mineros del área ( Friedemann, 1974:67-69). Su cronología podría
ser tardía ya que no se han reportado sitios Tumaco - La Tolita en
la zona de Barbacoas hasta el momento. Los trabajos en cobre en el
área de Esmeraldas, en forma de campanillas, pinzas, etc., fueron
menos destacados, probablemente debido al carácter de materia prima
exótica importado a larga distancia, al parecer desde los andes del
sur del Ecuador o norte del Perú (Alcina Franch, 1985:26; Cuesta y
Rovira, 1982:123; Currie, 1995:522).
Es posible que la materia prima orfebre conseguida en los
yacimientos de gravas aluviales de las cabeceras de los ríos
mencionados arriba, fuera llevada a los centros artesanales en
forma de polvo o pequeñas bolitas fundidas listas para ser
trabajadas por los orfebres. Esta idea se desprende del hallazgo de
un pequeño botón de oro y plata fundido sin ningún trabajo de 4.5
mm. de diámetro por 2 mm. de grosor encontrado en el sitio Exporcol
(fase El Morro) (Tabla 1, No.3) (Lámina 8, No.3). Los moldes
también fueron utilizados para obtener bolitas fundidas en serie
con las cuales pudo haberse intercambiado la materia prima. Lo
anterior es diferente a las bolitas de oro que fueron fundidas en
moldes de pequeños huecos, las cuales eran usadas en múltiples
adornos con la técnica del granulado (difusion bonding) (Bergsóe,
1937; Bray, 1978:3 1 ; Sáenz y Cardale, 1989). La fundición de los
metales se realizaba en crisoles de cerámica colocados directamente
sobre fogones que alcanzaban las temperaturas deseadas mediante
tubos largos y delgados de madera o caña con boquilla o «toberas»
en cerámica para acercarlos al fuego (Fresco 1995:10).
Los orfebres Tumaco - Tolita se destacaron por la habilidad y
destreza en el uso de técnicas tan variadas como el martillado, la
fundición, la soldadura, el granulado, el laminado, el forjado y el
repujado (Lámina 10 y 11). Técnicas más complejas incluyen el uso
de la «cera perdida», la filigrana, el dorado y el conglomerado por
fusión (sintering). Esta última técnica ha sido destacada por ser
intencional y tal vez una de las más antiguas utilizadas por los
orfebres Tumaco - La Tolita. Esta consistió en incluir partículas
de platino en el oro fundido mediante un difícil proceso de
calentamiento y mar- tillado alternos hasta alcanzar objetos
bi-metálicos de colores contrastantes (Bergsóe, 1936; Bray,
1978:37; Emmerich, 1984; Estévez, 1995; Fresco, 1995; Rivet, 1943;
Scott y Bray, 1 980: 153). Scott ( 1980; 1988; Scotty Doehne 1990)
en sus trabajos metalográficos resalta la destreza de estos
orfebres, quienes hicieron desarrollos considerables en la
metalurgia hasta llegar a controlar los puntos de fundición de
diferentes tipos de aleaciones de oro.
Entre los objetos manufacturados en oro, platino, cobre o
aleaciones de estos materiales como la «tumbaga», se elaboraron
adornos personales consistentes en clavos faciales, narigueras,
aretes, pendientes, cuentas de collar, pezoneras, diademas e
incrustaciones dentales. En algunos casos estos objetos forman
conjuntos de ornamentos acompañados de piedras finas (por ejemplo
jadeita, turquesa, ágata, cuarzo, etc.) (Estévez, 1995:32; Valdez,
1987:68-69; Zapater, 1995). Varios de los objetos seguramente
tuvieron un carácter chamánico ritual y se incluyen entre ellos
cascabeles, mascarones con fauces de jaguar, pectorales
antropomorfos y zoomorfos, figuras humanas ensambladas, como
también figurillas en arcilla con adornos orfebres (Láminas 12 y
13). Otros objetos corresponden a agujas, anzuelos y clavos usados
para ensamblar piezas mayores (Emmerich, 1984; Estévez, 1995:31-35;
Fresco, 1995: 10; Plazas y Falchetti, 1986:204; Zapater, 1995:6-9).
Vale la pena mencionar que en la metalurgia Tumaco - La Tolita no
existen las grandes piezas de aves con alas desplegadas, pectorales
«acorazonados» ni diademas en forma de «hache» que emulan un mundo
chamánico complejo característico de las sociedades andinas del
suroccidente colombiano (Plazas y Falchetti, 1983, 1986; Reichel
Dolmatoff, 1988 ) . Aunque la mayoría de las técnicas y algunas
formas iconográficas de la metalurgia del suroccidente se
comparten, la orfebrería Tumaco - La Tolita forma un conjunto muy
particular representativo de las sociedades complejas costeras.
Por último, es conveniente anotar que las crónicas españolas en
América dan numerosos testimonios del trabajo metalúrgico
prehispánico en general. Sin embargo, cuando los cronistas se
refieren a la Costa Pacífica de Colombia y Ecuador sus relatos son
muy vagos y superficiales limitándose a describir de manera corta
el uso de adornos corporales en los nativos. Este es el caso de
López de Gómara quien al referirse a los pobladores de la costa en
1555 dice : «. [ellos] traen asimesmo esmeraldas y otras cosas en
las narices y orejas; sartales de oro, turquesas, piedras blancas y
rojas. . .» (Gómara 1858:224). En otro aparte sobre los mismos
pueblos anota que «... la gente usa mucho oro clavado en sus caras.
Ellos rasgan la carne en muchos lugares, y en cada hueco ponen un
grano o gancho de oro, y muchos de ellos ponen turquesas y finas
esmeraldas. (Mi traducción, López de Gómara [1965] en Bray 1978:61
). Por su parte Cabello Balboa (1945 [1569]) observa que en las
tierras de las Esmeraldas «hay mucho oro. . . y tuvimos noticias de
muy soberbias minas dello. . . traen sobre sí los naturales,
adornándose con ello las orejas y narices, y muñecas y piernas,
ansí en la garganta del pie como arriba en el
senojil..>>
En temas como el comercio o intercambio las crónicas aportan
datos de mayor utilidad. En ellos se destacan los relaciones, en
especial la de Bartolomé Ruiz (antes de 1528) sobre una evidente
destreza en la navegación y el uso de bienes de intercambio (
Sáamanos, 1910) . Estos navegantes comerciantes recorrían la costa
norte ecuatoriana y fueron reconocidos como la «liga de los
mercaderes » manteños (Huancavilcas), quienes visitaban el puerto
comercial de «Císcala »donde se hacían libremente transacciones de
sal, pescado seco, oro, ají, chaquiras y algodón (Cf. Carranza,
1965:88; Currie, 1995:5 11- 513; Holm, 1985: 12- 19; Patterson,
1987: 121; Rivera et. al., 1984:29).
Conclusión
Para los interesados en las sociedades complejas costeras, el
estudio de la metalurgia se hace necesario no solamente desde los
aspectos técnicos de las piezas sino también en la exploración de
las ideas y valores con que estos objetos orfebres fueron
concebidos por los grupos prehispanicos Es importante tratar de
reconstruir los procesos y maneras como se llegaron a definir
materiales, formas y usos. Debemos profundizar en el contexto de
una orfebrería especializada en el seno de las sociedades complejas
Tumaco - La Tolita. Particularmente, se hace interesante plantear
las siguientes preguntas : (a) el por qué de la importancia de una
metalurgia del oro y el platino; (b) qué causas motivaron esta
producción y bajo qué mecanismos surgen orfebres especializados y
(c) cuáles las formas de mantenimiento y sus relaciones con
respecto a las elites locales. Es evidente que un gran auge
metalúrgico existió durante el florecimiento de las sociedades
Tumaco - La Tolita en el período de los Desarrollos Regionales.
Finalmente, debemos continuar nuestro llamado de atención a las
instituciones para que por vías legales se resguarde los sitios
arqueológicos que aún quedan en estos territorios, como también
apoyar la investigación en aquellas regiones vulnerables y
continuamente saqueadas.
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El sitio de Bodega .cocolito fue visitado durante una
comision del Oservatorio sismológico del Suroriente (OSSO, Cali)
en 1985. allí tuve la oportunidad de fotografiar, una nariguera en
oro de unos 2 cm en el cual observe la técnica del granulado y
laminado.
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