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Notas finales

Los Uwa integrarían el metal en las múltiples asociaciones con que su mitología explica sus orígenes y el orden del universo, en un neo mundo ceremonial y en el intercambio. El mito de Las Abejas del clan Cobaría, en el contexto de la mitología uwa, permite establecer la presencia del oro y de la cera de abejas, junto con otros elementos, en un contexto de transformaciones en que la “semilla”, base de la continuidad de la existencia, aparece como tema central. El concepto de “germinación de la semilla” estaría implícito en la ofrenda ritual, a través de la cual los humanos asumen su papel de propiciar la continuidad de la vida y el equilibrio del universo. Para los Uwa la gente es también “semilla”, creencia que estaría en la base de ciertas prácticas funerarias, como la momificación, tendiente a “proteger y preservar la semilla” para permitir su renacimiento.

Surgen además, interesantes posibilidades de interpretación sobre las técnicas empleadas por los orfebres prehispánicos, especialmente sobre el vaciado a la cera perdida. El reemplazo de la cera por el oro fundido en el interior del molde, podría ser visto como una “transformación de la cera en oro”, equiparable a la transformación mágica del oro en la “semilla femenina” del corazón de la colmena que realizan las hembras en el mito uwa de Las Abejas. En este sentido, el molde, al igual que la colmena, podría asirnilarse al útero en el cual se realizan transformaciones embriómcas.

Estos conceptos están estrechamente ligados también al intercambio tradicional entre los Uwa. La idea de que la gente es “semilla” rige las normas de las alianzas matrimoniales y del intercambio de productos, enfocadas a estabilizar las relaciones entre los clanes uwa y con grupos vecinos diferentes considerados peligrosos porque están por fuera de los circuitos matrimoniales de los Uwa. El intercambio tiene un carácter ritual y sobrenatural que se expresa, por ejemplo, en los “derechos” de cada clan sobre la producción de ciertos bienes y sobre el mito de origen de esos elementos, en el carácter mágico de ese intercambio silencioso realizado en sitios sagrados en el cual los productos “se transforman” unos en otros, y en la manera también mágica como los Uwa recibían, en el pasado, un elemento foráneo como el oro.

Estas explicaciones las hallamos en el mito de Las Abejas, las “hijas” y mensajeras del Sol, para los Uwa. Estas pequeñas abejas sin aguijón han sido siempre de gran importancia para muchas comunidades americanas, cuya mitología suele integrar a los productos de las abejas - la miel y la cera - en un complejo contexto de transformaciones | 148 . Sin embargo, es muy particular la manera como, para los Uwa, las actividades de las abejas en el mito y sus productos, giran en torno a la fertilidad, la vida y la muerte y se relacionan con la ofrenda y su función de propiciar la continuidad de la existencia. Advertimos que conceptos similares respecto a la ofrenda o al intercambio se encuentran entre otras comunidades vinculadas cultural, ideológica o lingüísticamente con los Uwa, como los Ikas y los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Malta, las antiguas comunidades de la Sierra de Mérida venezolana y los Bribris y Cabécares de Costa Rica.

Finalmente, podemos enfatizar, corno lo hizo Ann Osborn, la importancia ceremonial de los movimientos regulares de los Uwa - y también de los grupos relacionados con ellos - a través de distintos pisos térmicos para realizar rituales estacionales regidos por el movimiento del sol. Sin negar un componente económico que pudiera estar involucrado en los movimientos estacionales y en el intercambio, sí creemos en el peligro de sesgar las interpretaciones según nuestra propia óptica y etnocentrismo, ignorando o relegando a un segundo plano lo que la misma tradición de sociedades como la de los Uwa señala: el carácter ritual y la función estabilizadora de esas prácticas guiadas por una búsqueda constante del equilibrio.

1 El territorio tradicional uwa está documentado en el mito del Vuelo de las Tijeretas del clan de los Cobarías Kubaruwa) analizado por Osborn (1985) y también tenemos información sobre la visión de otros clanes por los trabajos de Pradilla 1983), Márquez(1979; i981), Stoddart (1959) y Rochereau 1959. 1961). Contamos además con datos de fuentes documentales de los siglos XVI a XVIII. Hoy en día, los Uwa in tenían rescatar parte del territorio que han perdido tanto en tierras altas como en zonas bajas del oriente. Las últimas investigaciones etnográficas detalladas entre los Uwa se efectuaron en los años 80. Por esta razón, en este artículo, hablamos en pasado cuando desconocemos si algunas tradiciones o rituales están vigentes. Sin embargo, todavía están vivas las bases de la tradición uwa y aún practican ceremonias tradicionales.
2 Ver: Rochereau 1959; 1961. Stoddart 1959. Márquez 1981. Pradilla 1983. Osborn 1985. Rivero 1739/1956.
3 Aguado 1581/1956: 1, 331- 335. Silva Celis 1945. Pradilla 1983. Osborn 1985.
4 Las relaciones han sido planteadas desde distintos ángulos: familia lingüística, cultura material, organización social, patrones de asentamiento, sistemas agrícolas, cosmogonía, prácticas rituales. Ver, por ejemplo: Wagner 1972. Constenla 1991. Castillo 1 984. Lleras y Langebaek 1985. Osborn 1985. 1988. Falchetti 1989
5 Osborn 1990: 25; 18. 1995: 190-211. Cuando Ann Osborn realizó su trabajo entre los Uwa en los años 70, el mito cantado de Las Abejas se celebraba sólo ocasionalmente porque involucraba "comportamientos licenciosos" según los “blancos” quienes interferían su celebración, aún interrumpiendo la ceremonia por la fuerza (Osborn 1995: 190).
6 En la estación seca se celebraba también el mito cantado de El Alucinógeno (yopo: Anadenanthera macro-carpa). Los Uwa consideran que esta sustancia revitaliza la sexualidad masculina, tiene poderes curativos e “ilumina” el pensamiento, por lo cual se relaciona con el conocimiento y es utilizada con fines adivinatorios (Ver:Osborn 1995: 90).
7 En la mitología del clan Cobaría, Rukwa es un “ser solar”: Padre-Luz-Sol. Los Cobarías lo consideran ancestro de su clan (Osborn 1995: 65; 78-79). La misma deidad puede recibir nom bres alternos en otros clanes. Entre los Bókotas (Kaibaká) lleva generalmente el nombre de Sira, aunque a veces se designa también como Rukwa (Ver: Pradilla 1981: 28 20- 22). En el clan extinto conocido como San Miguel (Yithkaya) se denominaba Thikwata (Osborn 1995: 65). Este personaje aparece en los mitos de origen como responsable de la creación progresiva del mundo y de su ordenamiento.
8 “Tierras de colores” designan a los metales en la mitología de otras sociedades, como por ejemplo en un mito de los Desana del Vaupés dado a conocer por Reichel Dolmatoff (1981: 20). Los chamanes Desana utilizan orejeras de cobre - antiguamente también de oro - y colgantes triangulares de plata. Según el mito, el personaje que les enseñó a elaborar estos adornos sacaba agua amarilla de un pozo y la echaba en unos moldes de arcilla amarilla. Había dos metales: uno blanco y uno amarillo y eran como de granos finos.
9 Osborn 1990: 27. 1995: 107; 196.
10 Aunque la “semilla femenina embriónica” se asocia principalmente con el núcleo de la colmena, el término kuna, que designa a esa semilla, se atribuye también a la tierra amarilla Ver: Osborn 1990: 26).
11 El polen es “semilla” masculina (Osborn 1995: 196; 198).
12 Osborn 1990: 26. 1995: 185.
13 Osborn 1995: 144; 211.
14 Ven: Osbonn 1995: 64. Pradilla 1983: 71-73. Márquez 1981: 111.
15 Osborn 1995: 64; 154.
16 Ver: Tovan 1980: 37. Colmenares 1970: 17. Langebaek 1987: 86. 1987a: 37-40. Llenas y Langebaek 1987: 261. Pérez 1990.
17 Osbonn 1985: 84.
18 Osborn 1995: 178; 182-184.
19 Osborn 1990: 27.
20 Las pequeñas abejas sin aguijón pertenecen a los géneros de las Meliponas y las Trigonas. Tienen una amplia dispersión en la América - tropical.
21 Se ha dicho que entre las abejas sin aguijón los machos pueden producir cera, al igual que las obreras (Grzmek (ed.) 1975: T II, 526). Parece que falta comprobación científica para hacer esta aseveración, aunque los machos sí pueden colaborar en la preparación de la cera para construir las celdas (Nogueira Neto 1977:43).
22 Referenciado por Pradilla 1983: 69-70.
23  Transcrito por Márquez 1981: 111.
24 Ver: Osborn 1990: 27.
25 Piedrahita 1666/1973: 1, 57; II, 466. Colmenares 1969.
26 1571. AGN VisBoy : II : 22r. En: Langebaek 1987: 113.
27 Tobasía 1582. AGI EscriCam 824 A: (6) 104 y. Susacón 1583 AGI EscriCam: 824 A: (6): 163 v.-164 y. En: Londoño 1989: 98; 114.
28 Piedrahita 1666/1973: II, 661- 663.
29 Piedrahita 1666/1973: 1, 64.
30 Osborn 1985: 93; 106. 1995: 129. 208.
31 Ver: Colmenares 1970. Tovar 1980. Langebaek 1987. Pérez 1990.
32 Colmenares 1970: 17. Langebaek 1987: 145.
33 Ver: Pacheco 1959: 1, 386.
34 Ver: Tovar 1980 los productos de tributo eran centralizados por los caciques y luego redistribuidos durante eventos comunales de carácter ritual como la siembra, la cosecha la construcción de la casa de un cacique. Estos objetos podían ser luego utilizados como ofrendas  en santuarios "El oro o mantas que  en estas borracheras se da a los caciques, lo ofrecen después ellos a los demonios echándolo en alguna laguna honda..." (Aguado 1577. En Friede 1976: VII, 145)
35 Faklcheti 1989: 14. Lleras 1997
36 AGN realhda: 21. En: Cortés Alonso  1960: 233,223
37 Osborn 1995: 121; 97; 139
38 Ver Preuss 1914/1993: Parte 1, 71-72 Parte II, 34-40-81-82
39 Envoltorios de ofrendas (ver, Pág 20)
40 Iguaque 1595. AGN Caln 58: 26r-v. Langebaek  1988: 228
41 AGI EscriCam 824 A: (6) 212 v-213 v-215 r-v Acosta Ortegón 1938: 412. En: Londoño 1989: 115; 117
42 Ver: Rivero 1739/1956: 95.
43 Osborn 1995: 106 142
44 Entre los Ikas de la Sierra Nevada de santa Marta , la mochila se asocia claramente con el útero (Tayler 1977/1997: 184)
45 Osborn 1995: 103
46 Cantaure: canasto
47 AGN RealHda 21: 787r. En: Londoño 1989: 113
48 Preuss 1914/1993: Parte I, 113
49 Osborn 1995: 204.
50 Ver por ejemplo: AGN RealHda : 21 . En: Cortés Alonso 1960: 227. Londoño 1989: 108.
51 AGN Caln : 16 : 564v- 565r. En: Casilimas y López 1987: 143.
52 AGN CaIn : 16 : 57. En: Casilimas y López 1987: 142.
53 No sabemos si la pieza reproducía rea1mente a una mariposa o si era  un objeto cuya forma  hiizo pensar  al epspañol en este animal. Si se trataba de una "mariposa" de cobre, su presencia como  ofrenda de santuario no somprende, puesto que, en distintas mitologias. Entre los Uwa existe la creencia de que los muertos pueden regresar transformados en mariposas si no realizan los rituales apropiados para evitarlo (Ver Màrquez 1981: 71)
54 AGN RealHda : 21 . En: Cortés Alonso 1960 :  223.
55 Osborn 1993: 153.
56 1577. AGN RealHda : 21. En: Cortés Alonso 1960: 233.
57 Collares de estampas: término con el cual los documentos se refieren a las cuentas de collar elaboradas con matriz de piedra, piezas características de la orfebrería muisca frecuentes en los santuarios.
58 Santillos: término con en cual las fuentes documentales se refieren a las figuras de metal en los santuarios (Londoño 1989: 107-108).
59 1577. AGN RealHda : 21: 735r-v. En: Londoño 1989: 100.
60 Barretones, barras: posiblemente trozos de metal prefundido, al igual que los rejuelos.
61 1583. AGI EscriCam: 824 A: (6) : 214r-v. En: Londoño 1989: 117.
62 AGI EscriCam : 824 A : (6): 21: 165v-166r. En: Londoño 1989: 115.
63 Colección Instituto Colombiano de Antropología, Museo Nacional. Bogotá. Oro bajo: aleación de oro y cobre (tumbaga), con mayor proporción de cobre.
64 Oro bajo: aleación de oro y cobre (tumbanga), con mayor proporción de cobre.
65 AGN Caln: 58: 19v-20r En: Langeaback 1988 : 220
66 Simpon 1625/1981: II, 399,377
67 Simón 1625/1981: 380
68 Márquez 1981:85
69 Osborn 1995:200
70 Ver: Osborn 1985: 41
71 Rangel de Cáceres y Clarac de Brieeño 1988: 78, 80.
72 El término tulijo es utilizado en las fuentes documentales para designar a los ídolos de madera y de algodón (Londoño 1989: 108).
73 Tunja 1577. AGN RealHda : 21 : 785v-786r. En: Londoño 1989: 111.
74 Wagner 1972: 53.
75 Los Uwa utilizan la sal corno ofrenda en ciertos rituales. Este elemento implica ‘contaminaciòn” . Se asocia con una deidad incestuosa, “impura”. Al utilizar la sal corno ofrenda, la gente devuelve a las deidades su impureza y de esta manera las ofrendas se purifican (Ver: Osborn 1985: 83. 1995: 100).
76 Simón 1625/ 1981: II, 103.
77 Castellanos 1601. En: Clarac de Briceño 1985: 55-56.
78 Rangel de cáceres y Clarac de Briceño 1988: 5-6.
79 Tayler 1977/ 1997: 18, 56, 27
80 Reichel-Dolmatoff 1950/ 1985: II, 101-103.
81 Tayler 1977/ 1997: 33 y comunicación personal.
82 Reichel-Dolmatoff 1950/ 1985. 1981. Preuss 1914/ 1993: Partel, 134-142. Tayler 1977/ 1997.
83 Ver: Preuss 1914/1993: Parte 1, 135-142.
84 Márquez 1981 : 70.
85 Osborn 1995: 130.
86 Ver: Osborn 1995: 180-182.
87 Ver: Osborn 1995: 66-69.
88 Ver: Osborn 1995: 40-41, 67.
89 Márquez 1981: 179.
90 Ver: Silva Celis (1945) para una descripción de las momias halladas en Chiscas (territorio lache).
91 Iguaque 1595. AGN CaIn: 58 : 26 r-v. AGI EscriCam: 824 A: (6) : 292 r. En: Londoño 1989: 112.
92 Aguado 1581. En: Casilimas y López 1987: 140.
93 González-Pacheco y Boada 1990: 54; 58
94 Soracá 1583. AGI EscriCam: 284A: (6) : 253r. En: Londoño 1989: 111.
95 Iguaque 1595. AGN CaIn: 58 : 25v. En: Langebaek 1988: 227.
96 Bozzoli 1986: 167.
97 Bozzoli 1986: 212.
98 Tayler 1977/ 1997: 17-18.
99 Preuss 1914/1993: Parte 1, 134.
100 Tayler 1977/1997: 27.
101 Tayler 1977/1997: 18.
102 González y González 1 989: 77-78.
103 1583. AGI EscriCam : 824 (6) : 163v-164v. En: Londoño 1989: 114-115.
104 Ceniza  (1583) . AGI EscriCam : 824 A : (6) 162r- y. En: Londoño 1989: 100.
105 Rivero 1739/1956: 94.
106  Márquez 1981: 53.
107 Ceniza 1583. AGI EscriCam: 824 A (6) : 170v-172r. En: Londoño 1989: 102.
108 AGN RcalHda : 21 ; 771v 772r. En: Londoño 1989: 112.
109 AGN VisBoy : 24 : 654 y. En: Tovar 1980: 114-115.
110 Osborn 1995: 40. 1985: 40- 41.
111 Ver: Osborn 1985: 94.
112 Dos fechas inéditas que Osborn obtuvo para Chita corresponden a los siglos I A.C. y VII D.C. (Beta 26127. 2030 ± 110 B.P..- Beta 16126. 1280 ± 140 BR). Los materiales cerámicos rescatados en esos sitios (Ver: Cardale de Sehrimpff. En: Osborn 1985) - y también los de Urá, hallados por Silva Celis ( 1945) - muestran relación con tradiciones establecidas para zonas vecinas. Esto indicaría que los sitios ceremoniales fueron utilizados desde por lo menos el primer siglo antes de nuestra era hasta una época contemporánea con los Muiscas y los Guanes.
113 Piedrahita 1666/1973: 1, 56.
114  Pradilla 1983: 80.
115 Stoddart 1959: 36. Es interesante que los grupos de la Sierra Nevada de Santa Marta también han utilizado santuarios con menhires. Los Ikas tenían algunos cerca de las casas ceremoniales y otros en montañas altas. Aunque eran de formas diferentes, siempre estaban formados por rocas grandes agrupadas (Tayler 1977) 1997: 125).
116 En otras fuentes, este sitio aparece referenciado como Sabanalarga (Foto 14) (Ver Osborn 1985: 83).
117 Rivero 1739/1956: 90-91.
118 Oshorn 1985: 83.
119 Piedrahita 1 666/1 973: II, 639.
120 Castellanos 1601/1955: II, 132.
121 Rivero 1739/1956: 57-58; 121.
122 Stoddart 1959: 37.
123 Osborn 1995: 40.
124 Aguado 158 1/1 956: 1, 334; 317- 318. Piedrahita 1666/1973: II, 499.
125 Epítome, c 1 544. En: Tovar 1995: 137.
126  AGN CaIn : 61 : 382r. En: Colmenares 1970: 19.
127 Ver Osborn 1995 : 245
128 Ver Osborn 1990. 26. 1995 185,.
129 Osborn 1995: 185
130 Estos manos de piedra delimitaban los espacios de casas muy pequeñas: las estructuras rectangulares tenían aproximadamente 1,40 m. por 2.00 m. y las circulares un diámetro de 1,80 o 2,00 m. Su altura no habría sobrepasado 1,60 m. Estas pequeñas estructuras nos hacen pensar en las descripciones en fuentes documentales de los bohíos. santuario “ordinarios y pequeños”, de diferentes formas y con entrada reducida ( Ver, por ejemplo: Sogamoso 1577. AGN RealHda : 21 732v, 733r. En: Londoño 1989: 99-100. Simón 1625/ 1981: III, 378).
131 Reichel-Dolmatoff 1 975: 210).
132 Ver: Osborn 1995: 81,v
133 González y González 1989: 145-161.
134 Para los Cobarías, las abejas son las “criaturas”, las ‘hijas” de Rukwa, el Padre-Sol En los mitos del clan Agua Blanca, aparecen como “sobrinas” de Sira/Rukwa o da su enviado Bisrooí (Ver: Márquez 1981: 99-100).
135 Las abejas del género Apis mantienen un ángulo de vuelo relacionado con la direción del sol. Sus “bailes” comunican el emplazarnien4 de fuentes de alimentación de sitios propicios para anidar teniendo en cuenta la orientación respecto al sol (Gzirnek (ed) 1975: T.II: 529, 531 ) . En el caso de las abeja sin aguijón, no se ha comprobado una orientación tan precisa respecto al movimiento del sol. Sin embargo el factor luz-sombra sí rige aspectos de su comportamiento (Olga Cepeda, comunicación personal). “
136 Ver: Osborn 1990: 26. 185.
137 Estos temas serán desarrollados en trabajos futuros. Agradezco de manera especial el consejo y colaboración de Stephen Hugh-Jones para comenzar a establecer estas lìneas de interpretación.
138 Ver: Osborn 1985: 34-35.82
139  Rivero: 1739/1956: 15 Osborn 1995:34.
140 Osborn 1995: 34. 1985: 82
141 Sin embargo, afirma que mujeres llevaban tambien collares de huesos de ave y pulseras de cuentas, lo q coincide con lo que el padre  Rochereau escribe sobre Unkasías.
142 Entre los Malibúcs del bajo Magdalena, por ejemplo, novio debía entregar una manguera de metal al suegro ( Medina y otros 1579/1983: 186—187) y los Wayú del Guajira obtenían nariguera para las mujeres por intercambio con grupos vecinos diferentes (1770. AG1 MisCol : 120: 36. Et Falchetti 1993: 59).
143 Osborn 1990: 26.
144 Simón 1625/1981: III, 257
145 Federman 1532/1958: 67.
146 Rivero 1739/1956: 160.
147 Piedrahita 1666/1973: 1, 56,
148 Ver por ejemplo: Lévi-Strauss 1973. S. Hugh-Jones 1979 Isacsson 1993.

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