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Tradicionalmente, cada clan uwa tenía una sede principal ya fuera en tierras altas -por encima de los 2.000 m.s.n.rn. - en tierras medias - entre 1 .500 y 2.000 m.s.n.m.  (Foto 2) o en tierras más bajas colindantes con los llanos orientales. Sin embargo, los diferentes clanes se movían regularmente a través de distintos pisos térmicos y aún lo hacen en los sectores de su territorio que han podido conservar, debido principalmente a la importancia ceremonial de estos movimientos. En el territorio uwa se proyecta la imagen de su universo y la manera como lo socializan. Por esto, los mitos cantados - que encierran toda su tradición - deben celebrarse en distintos niveles en las cuatro estaciones del año regidas por el movimiento del sol (Fig. 1 ): las estaciones de la Cosecha, las Semillas, la Siembra y la Florescencia - documentadas y analizadas por Osborn ( 1 995) - involucran múltiples actividades de reciprocidad que aseguran el equilibrio y la continuidad del universo y de la sociedad.

 

Figura 1: Ciclo anual de la celebración de los mitos cantados de los Uwa (Tomado de Osborn, 1995)

En la zona nor-oriental de la Sierra Nevada varios clanes sobrevivieron a través de los siglos, como los Unkasías ( Thutahtuwa), los Agua Blanca (Rikuwa), los Tegrías (Tagrinuwa), los Cobarías (Kubaruwa) y los Bókotas (Boktuwa; Kaibaká), establecidos en la cuenca de ríos tributarios del alto Arauca, la mayoría de ellos con sede principal en tierras medias. Otros tenían su sede principal en zonas bajas, como los grupos establecidos en la cuenca de los ríos Satoca, Banadía y Tame | 2

La tradición uwa también identifica como antiguos clanes a comunidades que vivían en las tierras altas de la vertiente sur-occidental de la Sierra Nevada, gentes designadas en las crónicas de la conquista como los Laches, cuya cercanía con los Uwa es señalada también por fuentes documentales | 3 Los Laches estaban ubicados principalmente en las cuencas de los ríos Nevado y Chitano que desembocan en el río Chicamocha, y también en el alto Casanare.

Los Uwa tienen conciencia de un extenso territorio ocupado antiguamente por grupos no-Uwa pero relacionados con ellos. Entre las comunidades que se extendían desde la Cordillera Oriental colombiana hasta la Sierra de Mérida en Venezuela, existían semejanzas dadas por combinaciones de elementos culturales, linguísticos o ideológicos compartidos. También hay similitudes con los pobladores indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de Colombia | 4 y con grupos de habla chibcha de la baja Centroamérica. El particularismo de las distintas sociedades se manifiesta en la manera propia de expresar esos rasgos puesto que largos desarrollos locales originaron una gran diversidad cultural en esas regiones. Aunque en las áreas mencionadas varias comunidades produjeron objetos de metal, solamente los antiguos Muiscas del altiplano central colombiano elaboraron masivamente piezas para ser utilizadas exclusivamente como ofrenda ritual; pero el oro fue sólo uno de los múltiples elementos involucrados en las actividades ceremoniales y en el intercambio.

El oro en el mito

En la mitología uwa el oro aparece en el mito cantado de Las Abejas, en la versión del clan Cobaría | 5 , que era celebrado en la estación seca marcada por el solsticio de diciembre | 6 (Fig. 1 ). Es la estación de las semillas, de la gestación y del intercambio. Dicen que en esta época el sol está viviendo en el mundo masculino de arriba. Como en sus ritos estacionales los Uwa debían moverse en dirección inversa al sol, en esta época los Cobarías habitaban en tierras bajas relacionadas con el mundo femenino de abajo. La gente se asociaba entonces con las propiedades de ese mundo, principalmente con la fertilidad y realizaba actividades consideradas vitales para la gestación y la germinación.

Según el mito, en el principio el mundo estaba sediento sin las abejas, sin su miel y su cera; carecía de estos medios de germinación. Rukwa (el Sol) | 7 envía a sus hijas, las abejas, al mundo del medio, el mundo de los Uwa. Como pago para que habiten este mundo las abejas reciben tierra amarilla | 8 - el material que se asocia con el oro - junto con semillas y otros elementos relaciona dos con raiya (riqueza), un concepto estrechamente vinculado a la fertilidad | 9 en el mundo del medio las abejas hembra mastican la tierra amarilla, junto con un alucinógeno, y la transforman mágicamente en el núcleo amarillo de la colmena. Este corazón de la colmena se identifica con semilla femenina ernbriónica | 10 . Por su lado, las abejas macho mastican polen | 11 madera y los transforman en cera. La característica más importante de las abejas es el masticar para transformar estos elementos, proceso en el cual producen su saliva (la miel), agenteprincipal de transformación y de fertilidad | 12

 

Fotografía 3: En la mitología uwa las abejas sin aguijon son "las hijas del Sol". En el mito cantado de la Abeja del clan Cobarñia, aparecen el oro y la cera de estas abejas, elemento utilizado por orfebres prehispánicos en el proceso de vaciado a la cera perdida (abeja del género Trigonas. Foto: Olga Cepeda) 

 

Fotografía 4: Los menhires, rocas labradas de unos dos metros de alto, señalaban los sitios donde los Uwa realizan intercambios. Simbolizan los postes que sostienen el universo. Entre los variados elementos que eran intercambiados en el pasado entre los diferentes clanes uwa y con grupos vecinos, estaban el oro- elemento foranéo- y la cera de abejas, elemento propio de los Uwa, "perteneciente" a determinados clanes de tierras medias (Foto de Ann Osborn por Mariane Cardale)   

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