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INDICE
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El hallazgo de objetos de oro en
Finca 4
En la publicación de 1963 sobre el delta del Diquís, en el
capítulo correspondiente a la metalurgia, Lothrop presenta una
curiosa información referente a un inusitado hallazgo de objetos de
oro en Finca 4, hallazgo en el cual él no participó, sino del que
fue informado siete años después de sus excavaciones en el mismo
sector.
Por intermedio de un importante aficionado a la arqueología y gran
conocedor del arte precolombino como lo fue Carlos Balser, el
mencionado autor tuvo conocimiento acerca de la excavación de dos
enterramientos por parte de personas no identificadas
(¿huaqueros?), quienes hallaron una enorme cantidad de oro y otros
materiales arqueológicos en la sección 23 de Finca 4. Lothrop
transcribe las respuestas a un cuestionario que envió sobre los
hallazgos.
De acuerdo con lo publicado por Lothrop, los objetos de oro fueron
localizados cerca del conjunto de esferas al este del montículo F,
a dos metros de profundidad, en medio del lodo, en dos tumbas
grandes contiguas y asociadas a una tercera de menor tamaño, a 10
metros de distancia (Figura 3).
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Figura 3. Sitio arqueológico Finca 4, según Lothrop 1963
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La primera tumba contenía un metate grande, una esfera de piedra
de 25 cm de diámetro y cerámica monocroma y policroma. Lothrop no
menciona acerca de la cantidad de objetos de oro presentes en esta
tumba, los cuales fueron adquiridos para la colección Bliss y
actualmente forman parte de las colecciones del Dumbarton Oaks
(Washington D.C.).
El segundo enterramiento también contenía un metate y una esfera
de piedra de 60 cm de diámetro y cerámica monocroma. Aquí se
hallaron 88 objetos de oro, 87 de los cuales fueron comprados en
1956 por el Banco Central de Costa Rica.
Según los informantes de Lothrop, el descubrimiento de estos
enterramientos se conoció rápidamente, lo que implicó la llegada de
gran cantidad de huaqueros; hecho que se ha repetido muchas veces a
lo largo de los años. Esto, junto con la intensa explotación
agrícola, ha llevado a una destrucción casi completa del sitio
arqueológico.
Los objetos de oro procedentes de la segunda tumba de Finca 4
fueron incorporados a la colección del Banco junto con otros miles
de piezas adquiridas en ese mismo decenio y en los siguientes.
Estos objetos fueron materia de distintos estudios y
clasificaciones. Sin embargo, hasta la fecha no se ha hecho ningún
esfuerzo para verificar su origen (Aguilar, 1972; Fernández,
1987,1991). No se han formulado preguntas referidas acerca de si
era posible que tal cantidad de objetos procedieran del mismo
enterramiento o sitio, o si esto no era más que una información
falsa que fue reproducida por un destacado arqueólogo.
Las referencias a objetos de oro y cobre o con aleación de ambos
son muy comunes en las historias de los coleccionistas y huaqueros
de Costa Rica. Sitios famosos como La Vaca, La Vaquita (Stone,
1962), Panteón de la Reina (Mc Curdy, 1911), Coquito y las fincas
bananeras ocupan lugares especiales dentro de la tradición oral
referente a fabulosos hallazgos de oro. Por otra parte, la gran
cantidad de objetos que forman parte de colecciones públicas y
privadas de Costa Rica contrastan con el escaso número de los
recuperados por medio de excavaciones científicas (59 objetos
completos e incompletos de 27 sitios).
Entonces, ¿cómo explicarse la presencia de tal cantidad de objetos
en un solo enterramiento o en un solo sitio? Para el caso concreto
de Finca 4, es necesario retomar dos fuentes de información. Es
preciso, por un lado, caracterizar el sitio y definir el nivel de
complejidad y, por otro, analizar la colección misma, con el fin de
definir si existen elementos estilísticos, formales, tecnológicos y
de contenido que permitan definir si hay correspondencia entre esos
objetos.
Tomando tanto la información de Lothrop sobre las excavaciones
que efectuó en las secciones 23 y 36 de Finca 4 (1963), como los
datos del rescate arqueológico de 1996 realizado por Badilla en el
mismo sitio, se presenta una caracterización general del sitio. Por
otra parte, se retoma la colección de objetos que posee el Museo
del Oro de Costa Rica procedentes de Finca 4 y se reanalizan.
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