Ficha bibliográfica
Titulo:
Los orígenes andinos de la metalurgia del occidente de México
Edición original: 2005-05-25
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-25
Creador: Dorothy Hosler




INDICE




Los artefactos metálicos mesoamericanos más antiguos se han descubierto en sitios de la costa: en Amapa (Nayarit), en Tomatlan (Jalisco) y en la región del Infiernillo (en las riberas del río Balsas entre Michoacán y Guerrero). Hay discusión acerca de las fechas, pero en todo caso, estas se sitúan alrededor del año 700 de nuestra era o un poco antes. Los datos de laboratorio indican que en el Periodo 1 de la metalurgia mexicana, es decir, entre el 600 y el 1200, los orfebres occidentalistas trabajaban principalmente el cobre, aun que a veces se encuentran fragmentos de lámina de oro y de plata. Entre los objetos de fecha más antigua se han hallado cascabeles hechos a la cera perdida (figura 2). Los cascabeles son los artefactos metálicos más abundantes en Mesoamérica. La microestructura de los cascabeles, que consiste en cristales que no han sufrido deformación (figura 3), es característica de un objeto que se ha vaciado para darle forma. Por documentos históricos y datos arqueológicos, sabemos que los cascabeles se usaban principalmente en ritos y danzas. Los miembros de la elite los llevaban puestos y eran atributos de las deidades.

|Figura 2: Cascabeles de cobre recuperados en el occidente de México. Son vaciados usando la técnica de la cera perdida. Datan del Periodo1 (600 y 1200 AC)

|Figura 3: Microestructura de un cascabel de cobre del periodo 1 (x). La microestructura es típica de un metal que ha sido vaciado en el molde.

|Figura 4: Ojo de una aguja de cocer del Occiodente de México. El diseño del ojo caracteriza las agujas del occidente de México del periodo I

En los mismos contextos arqueológicos en donde se han hallado cascabeles se han encontrado objetos que se fabricaron martillándolos en frío. La mayoría son utensilios, pero también hay objetos suntuarios. Todos están hechos de cobre. Entre otros, se encuentran muchas agujas de coser (figura 4). El diseño que caracteriza al periodo anterior al año 1200 tiene el ojo perforado. Estas agujas se manufacturaron doblando el metal por el eje longitudinal, lo que resulta en una fisura interna. Después martillaban la punta, la aplanaban y hacían la perforación empleando un cincel. La fotomicrografía muestra una sección transversal por el ojo (figura 5). En los mismos contextos arqueológicos en que hay agujas y cascabeles también aparecen argollas (figura 6). El diámetro de éstas mide alrededor de unos 2.0 cm.

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