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INDICE
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Los artefactos metálicos mesoamericanos más antiguos se han
descubierto en sitios de la costa: en Amapa (Nayarit), en Tomatlan
(Jalisco) y en la región del Infiernillo (en las riberas del río
Balsas entre Michoacán y Guerrero). Hay discusión acerca de las
fechas, pero en todo caso, estas se sitúan alrededor del año 700 de
nuestra era o un poco antes. Los datos de laboratorio indican que
en el Periodo 1 de la metalurgia mexicana, es decir, entre el 600 y
el 1200, los orfebres occidentalistas trabajaban principalmente el
cobre, aun que a veces se encuentran fragmentos de lámina de oro y
de plata. Entre los objetos de fecha más antigua se han hallado
cascabeles hechos a la cera perdida (figura 2). Los cascabeles son
los artefactos metálicos más abundantes en Mesoamérica. La
microestructura de los cascabeles, que consiste en cristales que no
han sufrido deformación (figura 3), es característica de un objeto
que se ha vaciado para darle forma. Por documentos históricos y
datos arqueológicos, sabemos que los cascabeles se usaban
principalmente en ritos y danzas. Los miembros de la elite los
llevaban puestos y eran atributos de las deidades.
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|Figura 2: Cascabeles de cobre recuperados en el
occidente de México. Son vaciados usando la técnica de la cera
perdida. Datan del Periodo1 (600 y 1200 AC)
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|Figura 3: Microestructura de un cascabel de cobre del
periodo 1 (x). La microestructura es típica de un metal que ha sido
vaciado en el molde.
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|Figura 4: Ojo de una aguja
de cocer del Occiodente de México. El diseño del ojo caracteriza
las agujas del occidente de México del periodo I
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En los mismos contextos arqueológicos en donde se han hallado
cascabeles se han encontrado objetos que se fabricaron
martillándolos en frío. La mayoría son utensilios, pero también hay
objetos suntuarios. Todos están hechos de cobre. Entre otros, se
encuentran muchas agujas de coser (figura 4). El diseño que
caracteriza al periodo anterior al año 1200 tiene el ojo perforado.
Estas agujas se manufacturaron doblando el metal por el eje
longitudinal, lo que resulta en una fisura interna. Después
martillaban la punta, la aplanaban y hacían la perforación
empleando un cincel. La fotomicrografía muestra una sección
transversal por el ojo (figura 5). En los mismos contextos
arqueológicos en que hay agujas y cascabeles también aparecen
argollas (figura 6). El diámetro de éstas mide alrededor de unos
2.0 cm.
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