NOTICIAS MUSEO DEL ORO
|Las colecciones del Museo en una
base de datos de multimedios.
Desde enero de 1998 está funcionando en el Museo la aplicación
Archemuse IV, adquirida en Canadá y personalizada para atender
todos los aspectos de gestión interna de las colecciones de la
Subgerencia Cultural del Banco de la República, que incluyen las de
orfebrería, cerámica, lítica, hueso, concha, textiles y otras del
Museo del Oro, las colecciones de la Sección de Artes Plásticas de
la Biblioteca Luis Angel Arango (pintura, escultura, gabinete de
estampas), y próximamente la colección de numismática y la más
pequeña de instrumentos musicales.
Además de conservar en la base de datos la información completa
sobre adquisición e inventario, Archemuse es una herramienta para
la investigación que realizan los técnicos, para la preparación de
exposiciones (reduciendo al mínimo la manipulación directa de los
objetos de valor) y para el control del movimiento de las piezas,
instante tras instante. Esta última función que permite saber dónde
está cada pieza en todo momento elimina la papelería compleja y
repetitiva que solía utilizarse, guarda la memoria de todos los
movimientos realizados e imprime las actas de entrega y recibo.
La capacidad de multimedios permite vincular electrónicamente
los registros de las piezas arqueológicas o de las obras de arte
con documentos de texto, video, sonido e imágenes digitales, tantas
como se requiera, de manera que con un clic se accede a todo el
conocimiento acumulado sobre cada obra. Gracias a la red de
microcomputadores todas las colecciones y la información sobre
ellas se encuentran, virtualmente, sobre cada uno de los
escritorios. Un esquema de perfiles y permisos diferenciales, más
un registro de auditoría y una topología especial de la red
garantizan la seguridad de los datos bajo el nuevo sistema.
Desde hace más de diez años, el Museo del Oro tiene
sistematizada la información sobre su colección de orfebrería. El
diseño de la ficha que se realizó desde entonces recoge la mejor
experiencia técnica sobre esta colección que ya supera los 33.600
objetos, y le da a la información arqueológica y tipológica una
dimensión que la hace realmente útil y consultable. Sin embargo, la
antigua base de datos, ubicada en el computador central del Banco
de la República, requería de la labor conjunta de distintos
expertos en sistemas y captadores; la capacidad de hacer consultas
(preguntas) era asimismo función de especialistas, y las
limitaciones de los terminales monocromos hacían necesario contar
con los 46 libros de fotografías en blanco y negro en un estante
cercano. Hoy en día estas imágenes ocupan un CD-ROM, otros ofrecen
imágenes en color y todo se maneja en español y en el momento mismo
desde un sistema amigable de ambiente Windows donde gracias a la
disposición del proveedor todos los campos pudieron ser
personalizados para ajustarse a la ficha metalúrgica previamente
existente.
El programa, desarrollado por la compañía GCI de Quebec a partir
de una amplia experiencia y notoria creatividad, se destaca por un
módulo denominado Catálogo Virtual que permite marcar con un nombre
cada conjunto de registros de piezas sobre las que cada uno de los
funcionarios está desarrollando un trabajo particular o tiene algún
interés: Selección preliminar expo Madrid, Investigación Tairona
Temprano, Piezas por fotografiar. Los catálogos virtuales son
entonces la versión el línea de los fólderes con papeles de trabajo
que se conservaban en el cajón del escritorio, con la ventaja de no
ser copias de la información que se desactualizan rápidamente:
cuando alguien completa en el sistema la descripción de
conservación o estima el avalúo, traslada una pieza al salón de
fotografía o incluye una nueva imagen, todos los que están
trabajando con ese objeto disponen instantáneamente de la
información actualizada. Las largas listas de números de piezas
para una exposición internacional, por ejemplo, sólo son escritas
una vez (a partir del poderoso sistema de búsqueda) y lo hace un
especialista que dispone en su pantalla de toda la información
gráfica y factual para ello; las demás personas que intervienen en
los procesos subsiguientes (conservación, movimientos, listados)
solamente reutilizan el catálogo virtual, evitando posibles errores
y pérdida de tiempo. Además, Archemuse cuida de que una misma pieza
no sea comprometida por error para dos destinos diferentes en las
mismas fechas.
Resultado de una búsqueda que abarcó Europa y América y de la
colaboración decidida de la Subgerencia de Informática del Banco de
la República, particularmente del ingeniero Ricardo Ochoa,
Archemuse es la herramienta que hace posible mantener el ritmo de
una labor cultural y patrimonial que el Banco brinda a los
colombianos y tiene presencia y reconocimiento crecientes en
nuestro país.