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INDICE
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Estudio de aleaciones
cobre-arsénico.
|C. ZIOBROWSKI, E. CABANILLAS, T PALACIOS Y L.
GONZALEZ
|Abstract: Many archaeological objects are made of copper
and arsenic (arsenical copper, arsenical bronze) and it is frequent
to wander if arsenic was included accidentally and whywas it
abandoned on behalf of tin. Searching to broaden our knowledge of
alloys to analyze archaeological objects from Norwest Argentina, we
made an alloy of Cu 80 and As 20 by weight and studied the loss of
arsenic, determination of the casting structures, x-rays
fluorescence, re-crystallization and metallography after different
thermal and mechanic treatments. Results are compared with previous
bibliography.
Durante mucho tiempo la posición dominante en las
investigaciones arqueometalúrgicas consideró como bronces sólo a
las aleaciones de cobre y estaño, este último elemento en
proporciones significativas. Sin embargo, las evidencias acumuladas
fueron indicando que, además de esa combinación, en la antigüedad
fue importante la aleación de cobre con arsénico, a la que algunos
autores llamaron cobre arsenical y otros bronce arsenical. En Asia
Occidental y Europa esta aleación fue regularmente producida entre
aproximadamente el 3500 y el 1600 a.c. hasta ser reemplazada por el
bronce estañífero (Lechtman) 1991.
En torno al tema de la producción} uso y abandono del bronce
arsenífero se generaron interesantes polémicas que promovieron
avances en el conocimiento general de la metalurgia del pasado. Uno
de los temas centrales fue establecer si este material era
producido con expresa intención del artesano o si provenía de
simple contaminación de la mena de cobre utilizada (Marechal)
1958). En general, las depósitos de óxidos y carbonatos de cobre
suelen estar geológicamente asociados con cantidades menores de
minerales que contienen arsénico. Algunos sulfuros son, por
naturaleza, potenciales bronces arsenicales, como la enargita -19%
As y 46% Cu- y la tennantita -21 % As y 53% Cu- (Charles) 1967;
1992).
El arsénico es un elemento sumamente volátil, no obstante lo
cual, si minerales oxidados de cobre contaminados son fundidos en
condiciones reductoras, una cantidad variable de arsénico puede ser
retenida en el metal. La cuestión se hace más compleja cuando se
trabaja directamente con sulfuroso En estos casos es necesario
implementar una tostación de la mena, antes de la reducción, con el
objeto de separar el exceso de azufre. En fundiciones
experimentales se ha observado que durante la tostación de un
sulfuro de cobre y arsénico se pierde, en forma de humos, hasta un
50% de este último elemento (Lechtman, 1980), pero que el resto es
retenido en la posterior fusión reductora (cf. Budd y Ottaway,
1991:133). Las temperaturas del contenedor de fundición, las
características de la colada y las eventuales operaciones de
refinación del metal obtenido, en condiciones oxidantes, pueden
conducir a una mayor disminución de la proporción de arsénico (cf.
Pollard et aL, 1991). Incluso:
|«...severe loss of arsenic can
take place when the metal is worked under oxidizing conditions in
the salid state» (Tylecote, 1980:188).
Varios autores han tratado de definir la intencionalidad en la
producción del bronce arsenical a partir de la proporción de
aleante contenido (Budd y Ottaway, 1991). Coghlan expresó, por
ejemplo, que: "
|In the case of arsenical coppers which
contain a low percentage of arsenic, say 1 or 2 per cent, the
arsenic content will have derived as an impurity of the ore
meltedn" (Coghlan, 1975:22).
Tylecote participó de la idea de que metales con proporciones
menores al 2% de arsénico provienen de la fusión de minerales de
cobre contaminados.
|"Most copper ores contain a little
arsenic and a proportion is recovered during smelting giving about
1-2% in the copper" (Tylecote, 1987:43). El más alto
porcentaje para diferenciar la intencionalidad de la aleación fue
propuesto por Rovira Llorens (1991), quien habló de la necesidad de
un 4 a 6% de arsénico, proporción a partir de la cual, según
expresa, comienzan a verificarse mejoras en las cualidades físicas
del producto, como dureza y capacidad de trabajo en frío.
Una entusiasta impulsora de la idea de considerar a la
combinaciones cobre-arsénico como verdaderos bronces fue Lechtman
(Hosler et aL, 1990), contextualizando su producción en el
desarrollo de la metalurgia andina. En este sentido, propuso llamar
cobres arsenicales a aquellos materiales con menos del 0.1 % de
arsénico y aleaciones bajas cuando las proporciones se ubicaran
entre 0.1 % y 0.5% de arsénico. Desde esta postura, puede
considerarse bronce arsenical a aquellas aleaciones con contenidos
mayores a 0.5% de arsénico, punto en el cual las cualidades físicas
del material se hacen notorias (Zwicker, 1991; cf. Rovira Llorens,
1991; Budd y Ottaway, 1991). Lechtman, (1991) manifestó que la
evidencia proveniente de la región andina sugiere que las
aleaciones de cobre-arsénico fueron producidas directamente a
través de cargas controladas en el horno. Al respecto, realizó
experimentos utilizando menas cuproarsenicales, total o
parcialmente tostadas, y óxidos de cobre, con los que obtuvo
lingotes que alcanzaban en su composición 7% de arsénico.
La información arqueometalúrgica del Viejo Mundo sugiere que,
gradualmente, la aleación cobre-arsénico fue reemplazada por el
bronce estañífero. Sobre las razones del cambio no hay opiniones
coincidentes. Desde las cualidades de los productos, tanto el
estaño como el arsénico proporcionan mejoras en el colado, por las
propiedades desoxidantes del cobre, en la resistencia a la
corrosión y en el trabajado en frío y/o caliente (Véase Lechtman,
1978:511; Budd y Ottaway, 1991). Charles opinó que:
|«...the
gradual cessation of its use in history clearly lies in the extreme
toxicity of practically all arsenic salts, particularly the oxides,
so readily formed during the processing of arsenic-containing
minerals» (Charles 1967:26). Estas razones para explicar el
abandono de la producción de bronces arsenicales (ver también
Maddin et al., 1977:93) fueron discutidas por otros autores:
|«Aunque los procedimientos usados para su manufactura produjeran
efectos tóxicos, es evidente que los artesanos aprendieron a
controlarlos rápidamente. McKerrell y Tylecote (1972) han
demostrado, por su parte, que es insignificante y fácilmente
controlable el peligro de los humos arsenicales producidos durante
la fundición de menas cuproarsenicales» (Lechtman
1978:508).
El hecho es que para la región andina central una producción
regular de bronce arsenical es reconocida a partir del 900 d. C,
continuando hasta el advenimiento del imperio incaico (Lechtman,
1991:43; 1978; 1986; Mohen, 1990; Bray, 1991). Si bien se conocen
objetos de la Huaca de la Luna, en el valle de Moche, ubicados
cronológicamente entre el 300 Y 500 d. e, con contenidos de hasta
el 2 % de arsénico (Mohen 1990; Lechtman 1978; 1980), se ha
considerado que hasta comienzos del Período Intermedio Tardío el
uso del bronce arsenical fue ocasional y tal vez no intencional
(Lechtman 1978:492). En el caso andino, se ha propuesto un
sugestivo argumento para dar cuenta del reemplazo de un tipo de
bronce por otro:
|«En cuanto a su uso y propiedades, el bronce arsenical y el
bronce estannífero parecen ser semejantes. Ninguno de los dos
representaba un adelanto metalúrgico. Sin embargo, desde el punto
de vista ideológico eran diferentes. Sospecho que la difusión del
bronce estannífero en toda el área del Tahuantin suyu fue
consecuencia de un acto político. El bronce estannífero fue la
aleación imperial por excelencia, el símbolo del Imperio. Los
incas, que dominaban completamente su manufactura, para quienes era
fácil controlar el abastecimiento de estaño, pudieron imponerlo a
lo largo de todo el territorio andino tal como impusieron el
quechua. Ambas fueron medidas tomadas deliberadamente con la
intención de unificar, uniformar y controlar determinados aspectos
de la cultura que podian fácilmente identificar a los individuos
con la condición de sujetos del Estado Inca» (Lechtman
1978:511).
En una tendencia similar se ubicaron otros autores:
|«Because
tin bronze was found throughout the empire and because the shift to
its use was sudden, it is probable that its production was
introduced by the Inkas, who would have controlled manufacture by
regulating the distribution of the tin» (Earle y D'Altroy
1989:203).
Sin negar la posibilidad de que la producción y uso del bronce
estañífero fuera manipulado políticamente por el incario, en
algunos ámbitos andinos, concretamente el Noroeste argentino, la
producción de esta aleación fue bastante anterior a la expansión
del Tawantinsuyu (1. R. González, 1994; 1997). Queda espacio para
pensar que, como han señalado algunos investigadores (Tylecote
1979; Hauptmann et aL, 1986; Rovira Llorens, 1991), el reemplazo
del bronce arsenífero por el estañífero haya tenido que ver con
variables técnicas (d. Charles, 1992). Entre ellas, un aumento en
la escala de producción de metales, motivada por una mayor demanda,
pudo promover fundiciones con rangos térmicos más controlados y
eficientes, con coladas por etapas, lo que se traduciría en una
refinación (intencional o no) de los metales base, y en un trabajo
en frío más intenso de los objetos terminales. Los artesanos
pudieron haber advertido que las propiedades antes apreciadas de
la combinación cobre-arsénico tendían a desaparecer (por la
eliminación del arsénico), lo que pudo impulsar la experimentación
hasta dar con el estaño.
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