Ficha bibliográfica
Titulo:
Taller de Yécala
Edición original: 2005-05-25
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-25
Creador: Krzysztof Makowski




INDICE




Al parecer el horno fue preparado para una nueva quema que nunca se había realizado. Todas las evidencias a nuestra disposición apuntan hacia la conclusión de que el horno sirvió para el refinamiento del metal. Nos referimos a la alta pureza del metal, a la presencia de perlas, a los tiestos con escoria metálica adherida que pudieron servir como crisoles y a las escorias vitrificadas que parecen ser resultado de la combustión del carbón y los fundentes. Lo mismo se desprende de la ausencia de batanes, manos de moler y fragmentos de minerales cupríferos.

 

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En conclusión, los análisis de laboratorio comprueban hasta el presente, en toda la extensión, la validez de las hipótesis de trabajo formuladas durante el trabajo de campo: el taller descubierto en Pampa Juárez refinaba las perlas de metal transformándolas en lingotes y, posteriormente, en pequeños artefactos decorativos y utilitarios, los que suelen encontrarse en contextos funerarios. Por otro lado, el taller de orfebrería de Pampa Juárez, a pesar de ser modesto, abre una serie de preguntas de investigación de primer orden. ¿La complejidad tecnológica de las sofisticadas piezas encontradas en Loma Negra implica necesariamente que hayan existido talleres permanentes altamente especializados y situados en algún centro urbano? Los casos de dorado registrados por nosotros abren otra posibilidad: la de especialistas itinerantes, la de comunidades especializadas en el quehacer metalúrgico que acuden en ciertos periodos para confeccionar ajuares funerarios. Cualquiera que haya sido la forma de organización de producción metalúrgica a gran escala, no cabe duda que el sorprendente fenómeno de la metalurgia Vicús-Moche mantiene relación causal con los mecanismos políticos y religiosos que hacían congregar en las lomas fósiles de Vicús, Yécala y Loma Negra, cubiertas de bosques de algarrobo y faique, a los portadores de diferentes tradiciones alfareras, y por lo tanto, procedentes de diferentes partes de la cuenca, río arriba y río abajo, así como de la sierra de Frías. El catalogo de Lapiner (1976) y los documentos policiales sobre los decomisos en los alrededores de Chulucanas demuestran que el Alto Piura pudo haber superado en cuanto al tamaño de la producción de cobre dorado y de las aleaciones bimetálicas y trimetálicas, durante el Periodo Intermedio Temprano, a los talleres de Lambayeque, famosos por los recientes descubrimientos de Sipán. Lo sugiere también el rico ajuar de un mandón Vicús de la tumba U-Sector 4 de Yécala (Makowski et alii 1994, figura.136, Diez Canseco 1993). Los hallazgos fortuitos de Callingará (Hocquenghem 1993) en la sierra de Frías, distante dos días de camino a pie de Yécala, demuestran la | magnitud de intercambios a larga distancia que abastecían la región de productos exóticos, conchas tropicales, objetos de oro y quizás piedras semipreciosas. Hasta el presente no se han detectado yacimientos de minerales de cobre en la zona de Chulucanas a pesar de un reconocimiento realizado por Shimada (1988). Las evidencias de sedimentos aluviónicos en asociación con las ocupaciones Vicús - Moche (Makowski en Kaulicke y Makowski 1990; Kaulicke 1993) indican más bien que los repetidos fenómenos Paleo-Niño (ENSO) han contribuido a renovar la cobertura de bosques de algarrobo y zapote, fuentes de combustibles calóricos. Las fuentes de materia prima conocidas se encuentran al norte y al sureste de Alto Piura. Particularmente importantes nos parecen los datos de INGEMET concernientes al Páramo, Tambo Grande y Totoral con el sulfuro de cobre, molibdeno en el primero, y la calcopirita y esfalerita en los dos siguientes (Diez Canseco 1994). Por otro lado, hay que resaltar el reporte de Brown ( 1926) sobre un sitio Sechura de Quebrada Honda, contemporáneo con Vicús Moche (Sechura: Richardson, 1987; Makowski en: Guffroy, Kaulicke y Makowski, 1989) en cuya superficie abundaban tiestos con escoria metálica de cobre (?).

Recientemente, tras analizar las evidencias estratigráficas acumuladas por el proyecto PUCP-ORSTOM "Alto Piura", hemos llegado a la conclusión (Makowski, 1994) de que la rápida expansión de los portadores de la cerámica utilitaria Viro-Gallinazo condujo a la creación de un importante señorío Mochica en el Alto Piura, cuyos gobernantes fueron sepultados en Loma Negra. Los hallazgos de la cerámica ceremonial en el estilo Moche I, formalmente inspirada en la producción de los talleres de Jequetepeque (Tolón, La Mina: Donnan y Castillo, 1994) fueron interpretados de manera parcialmente coincidente con la nuestra por varios autores (véase resumen de la discusión en Shimada, 1994 y Bawden, 1994). Es muy probable que la residencia de los gobernantes Mochica se hallara en Vicús -Tamarindo, excavado por el proyecto "Alto Piura" (Makowski y Kaulicke, 1990;Kaulicke, 1991) o en sitios aún no estudiados sobre la margen derecha del río Piura. Creemos probable que la expansión Gallinazo - Mochica tuvo por objetivo controlar no sólo las rutas de acceso a las conchas tropicales, |Conus Sp, y |Spondylus Sp. (Hocquenghem et al, 1993) sino principalmente las fuentes de metal, el cobre y quizá el oro (cuenca de Quiroz) explotadas por los portadores de las tradiciones alfareras Sechura B (Lanning, 1963) o Sechura 2 (Richardson, 1987, 1990) Y Vicús Temprano (Amaro, 1994). La integración política habría creado mecanismos de reciprocidad asimétrica, cuyos reflejos percibimos en los abundantes ajuares funerarios de la época. Las evidencias, cuando no están sesgadas por la acción de los huaqueros, no dejan lugar a duda: el cobre y sus aleaciones constituyen la materia prima preferida para la indumentaria de culto y los símbolos de poder. Basta mencionar los cuchillos--cetros sostenidos por los gobernantes de Sipán (figura 17). Para comprobar la viabilidad de estas hipótesis urge una prospección magnetométrica en los campos de hornos de Yécala y Loma Negra, seguida de otras temporadas de excavación. Esperamos poder realizado a mediano plazo.

Los resultados expuestos invitan, en todo caso, a repensar el problema del origen de la metalurgia compleja en la costa norte del Perú y de su finalidad desde el punto de vista político y económico. La relativa escasez de evidencias del intercambio a larga distancia de artefactos de cobre dorado y plateado, producidos en el Alto Piura, sorprende en contraste con la abundancia de estos objetos en los contextos funerarios locales. Así mismo, no se encuentran antecedentes claros para varias técnicas sofisticadas de aleaciones, dorado y plateado. Ello sugiere que el marco teórico utilizado hasta el presente no es del todo viable. En el modelo subyacente, la mayoría de las interpretaciones suelen dar por sentado implícitamente que la metalurgia evoluciona gracias al surgimiento de centros urbanos o proto - urbanos capaces de organizar la producción y el comercio a larga distancia. Producir para intercambiar sería, así mismo, una de las finalidades principales de las actividades metalúrgicas. Al margen de las características muy particulares del urbanismo andino (Makowski, 1996), las evidencias de Piura, en nuestra opinión, no apuntan en este sentido. La mayoría de los productos tuvieron clara finalidad ritual y no estuvieron destinados al trueque con los foráneos; podemos sospechar incluso que éste probablemente no estaba previsto por las normas vigentes de comportamiento, salvo casos excepcionales de regalo u ofrenda a la divinidad foránea. Gran parte, si no la totalidad, de los artefactos utilitarios de metal, usados durante la vida como armas, utensilios, adornos y parafernalia de culto, terminaba en el interior de las cámaras funerarias al lado de las piezas confeccionadas expresamente como ofrendas funerarias. Se podría, metafóricamente, hablar del intercambio con los agentes del mas allá, cuya finalidad inmediata obviamente no fue económica, a pesar de las implicaciones políticas y sociales del acto. Conforme a nuestra interpretación tentativa de los campos de hornos de Pampa Juárez y Yécala, los representantes de diferentes etnias, alfareros, tejedores, talladores y metalúrgicos, se estaban reuniendo periódicamente en el tiempo destinado al culto a los muertos, y en el marco festivo, con el fin de producir ofrendas funerarias. En los cementerios adyacentes a los talleres temporales estaban sepultados los ancestros y familiares de los productores. La diversidad estilística y tecnológica de las piezas de Loma Negra (Centeno, Howe y Schorsch, sin publicar) sugiere, creemos, que los ajuares depositados en las tumbas de los señores Mochica fueron confeccionados por artesanos de distinto origen, pertenecientes a estos mismos grupos étnico s (por ejemplo Vicús, Sechura, Gallinazo etc). De ahí se desprende la hipótesis de que aquellas ofrendas expresaban simbólicamente las obligaciones políticas vigentes entre elites de un estado o macrocacicazgo multiétnico. El rito funerario de los miembros de elite y de sus familiares implicaba necesariamente el traslado del cuerpo desde el lugar de residencia hasta el cementerio situado en la vecindad del centro político y administrativo, así como la producción de bienes que serían depositados como ofrendas. Por ende, el rango político del difunto se expresaba probablemente no sólo en el número sino también en la calidad y la diversidad estilística de los elementos del ajuar.

Si los estudios futuros confirman el escenario que acabamos de presentar, quizá no será necesario buscar antecedentes locales directos para explicar el surgimiento de la metalurgia Vicús y Mochica de Piura, sorprendente en su precoz complejidad. El fenómeno se debe probablemente a una particular coyuntura política. Gracias a ella, en el valle alto del río Piura se han podido amalgamar habilidades y tradiciones originarias de lugares y valles a veces muy distantes, al norte y al sur de Yécala.

 

Fotografia 17

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