|
INDICE
|
|
Al parecer el horno fue preparado para una nueva quema que nunca
se había realizado. Todas las evidencias a nuestra disposición
apuntan hacia la conclusión de que el horno sirvió para el
refinamiento del metal. Nos referimos a la alta pureza del metal, a
la presencia de perlas, a los tiestos con escoria metálica adherida
que pudieron servir como crisoles y a las escorias vitrificadas que
parecen ser resultado de la combustión del carbón y los fundentes.
Lo mismo se desprende de la ausencia de batanes, manos de moler y
fragmentos de minerales cupríferos.
|
|
|
Fotografia 16
|
En conclusión, los análisis de laboratorio comprueban hasta el
presente, en toda la extensión, la validez de las hipótesis de
trabajo formuladas durante el trabajo de campo: el taller
descubierto en Pampa Juárez refinaba las perlas de metal
transformándolas en lingotes y, posteriormente, en pequeños
artefactos decorativos y utilitarios, los que suelen encontrarse en
contextos funerarios. Por otro lado, el taller de orfebrería de
Pampa Juárez, a pesar de ser modesto, abre una serie de preguntas
de investigación de primer orden. ¿La complejidad tecnológica de
las sofisticadas piezas encontradas en Loma Negra implica
necesariamente que hayan existido talleres permanentes altamente
especializados y situados en algún centro urbano? Los casos de
dorado registrados por nosotros abren otra posibilidad: la de
especialistas itinerantes, la de comunidades especializadas en el
quehacer metalúrgico que acuden en ciertos periodos para
confeccionar ajuares funerarios. Cualquiera que haya sido la forma
de organización de producción metalúrgica a gran escala, no cabe
duda que el sorprendente fenómeno de la metalurgia Vicús-Moche
mantiene relación causal con los mecanismos políticos y religiosos
que hacían congregar en las lomas fósiles de Vicús, Yécala y Loma
Negra, cubiertas de bosques de algarrobo y faique, a los portadores
de diferentes tradiciones alfareras, y por lo tanto, procedentes de
diferentes partes de la cuenca, río arriba y río abajo, así como de
la sierra de Frías. El catalogo de Lapiner (1976) y los documentos
policiales sobre los decomisos en los alrededores de Chulucanas
demuestran que el Alto Piura pudo haber superado en cuanto al
tamaño de la producción de cobre dorado y de las aleaciones
bimetálicas y trimetálicas, durante el Periodo Intermedio Temprano,
a los talleres de Lambayeque, famosos por los recientes
descubrimientos de Sipán. Lo sugiere también el rico ajuar de un
mandón Vicús de la tumba U-Sector 4 de Yécala (Makowski et alii
1994, figura.136, Diez Canseco 1993). Los hallazgos fortuitos de
Callingará (Hocquenghem 1993) en la sierra de Frías, distante dos
días de camino a pie de Yécala, demuestran la
|
magnitud de
intercambios a larga distancia que abastecían la región de
productos exóticos, conchas tropicales, objetos de oro y quizás
piedras semipreciosas. Hasta el presente no se han detectado
yacimientos de minerales de cobre en la zona de Chulucanas a pesar
de un reconocimiento realizado por Shimada (1988). Las evidencias
de sedimentos aluviónicos en asociación con las ocupaciones Vicús -
Moche (Makowski en Kaulicke y Makowski 1990; Kaulicke 1993) indican
más bien que los repetidos fenómenos Paleo-Niño (ENSO) han
contribuido a renovar la cobertura de bosques de algarrobo y
zapote, fuentes de combustibles calóricos. Las fuentes de materia
prima conocidas se encuentran al norte y al sureste de Alto Piura.
Particularmente importantes nos parecen los datos de INGEMET
concernientes al Páramo, Tambo Grande y Totoral con el sulfuro de
cobre, molibdeno en el primero, y la calcopirita y esfalerita en
los dos siguientes (Diez Canseco 1994). Por otro lado, hay que
resaltar el reporte de Brown ( 1926) sobre un sitio Sechura de
Quebrada Honda, contemporáneo con Vicús Moche (Sechura: Richardson,
1987; Makowski en: Guffroy, Kaulicke y Makowski, 1989) en cuya
superficie abundaban tiestos con escoria metálica de cobre (?).
Recientemente, tras analizar las evidencias estratigráficas
acumuladas por el proyecto PUCP-ORSTOM "Alto
Piura", hemos llegado a la conclusión (Makowski, 1994) de
que la rápida expansión de los portadores de la cerámica utilitaria
Viro-Gallinazo condujo a la creación de un importante señorío
Mochica en el Alto Piura, cuyos gobernantes fueron sepultados en
Loma Negra. Los hallazgos de la cerámica ceremonial en el estilo
Moche I, formalmente inspirada en la producción de los talleres de
Jequetepeque (Tolón, La Mina: Donnan y Castillo, 1994) fueron
interpretados de manera parcialmente coincidente con la nuestra por
varios autores (véase resumen de la discusión en Shimada, 1994 y
Bawden, 1994). Es muy probable que la residencia de los gobernantes
Mochica se hallara en Vicús -Tamarindo, excavado por el proyecto
"Alto Piura" (Makowski y Kaulicke, 1990;Kaulicke,
1991) o en sitios aún no estudiados sobre la margen derecha del río
Piura. Creemos probable que la expansión Gallinazo - Mochica tuvo
por objetivo controlar no sólo las rutas de acceso a las conchas
tropicales,
|Conus Sp, y
|Spondylus Sp. (Hocquenghem et
al, 1993) sino principalmente las fuentes de metal, el cobre y
quizá el oro (cuenca de Quiroz) explotadas por los portadores de
las tradiciones alfareras Sechura B (Lanning, 1963) o Sechura 2
(Richardson, 1987, 1990) Y Vicús Temprano (Amaro, 1994). La
integración política habría creado mecanismos de reciprocidad
asimétrica, cuyos reflejos percibimos en los abundantes ajuares
funerarios de la época. Las evidencias, cuando no están sesgadas
por la acción de los huaqueros, no dejan lugar a duda: el cobre y
sus aleaciones constituyen la materia prima preferida para la
indumentaria de culto y los símbolos de poder. Basta mencionar los
cuchillos--cetros sostenidos por los gobernantes de Sipán (figura
17). Para comprobar la viabilidad de estas hipótesis urge una
prospección magnetométrica en los campos de hornos de Yécala y Loma
Negra, seguida de otras temporadas de excavación. Esperamos poder
realizado a mediano plazo.
Los resultados expuestos invitan, en todo caso, a repensar el
problema del origen de la metalurgia compleja en la costa norte del
Perú y de su finalidad desde el punto de vista político y
económico. La relativa escasez de evidencias del intercambio a
larga distancia de artefactos de cobre dorado y plateado,
producidos en el Alto Piura, sorprende en contraste con la
abundancia de estos objetos en los contextos funerarios locales.
Así mismo, no se encuentran antecedentes claros para varias
técnicas sofisticadas de aleaciones, dorado y plateado. Ello
sugiere que el marco teórico utilizado hasta el presente no es del
todo viable. En el modelo subyacente, la mayoría de las
interpretaciones suelen dar por sentado implícitamente que la
metalurgia evoluciona gracias al surgimiento de centros urbanos o
proto - urbanos capaces de organizar la producción y el comercio a
larga distancia. Producir para intercambiar sería, así mismo, una
de las finalidades principales de las actividades metalúrgicas. Al
margen de las características muy particulares del urbanismo andino
(Makowski, 1996), las evidencias de Piura, en nuestra opinión, no
apuntan en este sentido. La mayoría de los productos tuvieron clara
finalidad ritual y no estuvieron destinados al trueque con los
foráneos; podemos sospechar incluso que éste probablemente no
estaba previsto por las normas vigentes de comportamiento, salvo
casos excepcionales de regalo u ofrenda a la divinidad foránea.
Gran parte, si no la totalidad, de los artefactos utilitarios de
metal, usados durante la vida como armas, utensilios, adornos y
parafernalia de culto, terminaba en el interior de las cámaras
funerarias al lado de las piezas confeccionadas expresamente como
ofrendas funerarias. Se podría, metafóricamente, hablar del
intercambio con los agentes del mas allá, cuya finalidad inmediata
obviamente no fue económica, a pesar de las implicaciones políticas
y sociales del acto. Conforme a nuestra interpretación tentativa de
los campos de hornos de Pampa Juárez y Yécala, los representantes
de diferentes etnias, alfareros, tejedores, talladores y
metalúrgicos, se estaban reuniendo periódicamente en el tiempo
destinado al culto a los muertos, y en el marco festivo, con el fin
de producir ofrendas funerarias. En los cementerios adyacentes a
los talleres temporales estaban sepultados los ancestros y
familiares de los productores. La diversidad estilística y
tecnológica de las piezas de Loma Negra (Centeno, Howe y Schorsch,
sin publicar) sugiere, creemos, que los ajuares depositados en las
tumbas de los señores Mochica fueron confeccionados por artesanos
de distinto origen, pertenecientes a estos mismos grupos étnico s
(por ejemplo Vicús, Sechura, Gallinazo etc). De ahí se desprende la
hipótesis de que aquellas ofrendas expresaban simbólicamente las
obligaciones políticas vigentes entre elites de un estado o
macrocacicazgo multiétnico. El rito funerario de los miembros de
elite y de sus familiares implicaba necesariamente el traslado del
cuerpo desde el lugar de residencia hasta el cementerio situado en
la vecindad del centro político y administrativo, así como la
producción de bienes que serían depositados como ofrendas. Por
ende, el rango político del difunto se expresaba probablemente no
sólo en el número sino también en la calidad y la diversidad
estilística de los elementos del ajuar.
Si los estudios futuros confirman el escenario que acabamos de
presentar, quizá no será necesario buscar antecedentes locales
directos para explicar el surgimiento de la metalurgia Vicús y
Mochica de Piura, sorprendente en su precoz complejidad. El
fenómeno se debe probablemente a una particular coyuntura política.
Gracias a ella, en el valle alto del río Piura se han podido
amalgamar habilidades y tradiciones originarias de lugares y valles
a veces muy distantes, al norte y al sur de Yécala.
|
|
|
Fotografia 17
|
|