Ficha bibliográfica
Titulo:
El uso del cobre arsenical en las culturas prehispánicas del norte del Perú
Edición original: 2005-05-25
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-25
Creador: Luisa Vetter Parodi




INDICE




Si tomamos en cuenta que en la religión de Lambayeque durante mas de 1500 años existió una tradición metalúrgica, es posible imaginar que los orfebres Sicán aprendieron  que para que el metal no se quiebre  por la forja continua, necesita de recalentamiento s sucesivos que permiten el retorno del material a un estado libre de tensiones por medio de la aplicación de calor. Este aprendizaje debe haberles costado tiempo y esfuerzo, varias piezas estudiadas muestran rajaduras en la zona del receptáculo compuesta por una lámina delgada, la cual fue hecha a base de una continua forja. Esto se explicaría si tomamos en cuenta que quizás el orfebre no calculó bien el momento de aplicar los recalentamientos y es por eso que la lámina se encuentra rajada.

 

Foto 5: Fotomicrografía de la probeta OL ( punta interna, 200x)

La superficie de las piezas presenta acanaladuras y surcos, y al observarlas bajo el microscopio se notan líneas de deslizamiento. Estas dos evidencias indicarían que las piezas no recibieron un acabado final, el pulimento, cuyo objetivo es desaparecer los desperfectos de la superficie. En Cerro de los Cementerios, Batán Grande, entre 1978 y 1980 Shimada y su equipo encontraron implementos para pulir, como greda y carbonato de calcio (Shimada, Epstein y Craig, 1982, 1983; Epstein y Shimada, 1983; Shimada y Merkel, 1991). Aunque esos materiales son utilizados para pulir metales más suaves, es difícil pensar que no tuviesen acceso a materiales adecuados para pulir piezas de aleación de cobre. Esto podría indicar que las piezas no valen por su manufactura sino por la cantidad de material que éstas representan.

Foto 6: Fotomicrografía de la probeta OT ( lado izquierdo interno, 200x)

En ninguna de las 489 piezas se hallaron huellas de uso} los bordes del cuerpo se mantienen rectos y no presentan hendiduras o estrías propias del material gastado. Lechtman (1979} 1981} 1988) también nos informa que las piezas por ellos analizadas pertenecientes al Museo Nacional Bruning y al Museo Arqueológico de la Universidad Nacional de Trujillo, UNT) no tienen huellas de uso. Teniendo en cuenta esto se puede pensar que las piezas se fabricaron para uso exclusivamente funerario como una forma de acumulación del material como símbolo de poder y riqueza. Carcedo y Shimada comentan sobre los objetos de cobre hallados en Huaca Menor: |"Consider the labor and material investment necessary to produce the 500 kg. of copper artifacts interred in the Huaca Menor tambo Most, if not the overwhelming majority, of these artifacts, show no evidence of use. Manyare also poorly crafted and it seems likely that they were made rapidly for the exclusive purpose of interment as offerings" (1985:64).

Piezas morfológicamente similares a los objetos de estudio han sido descritas por otros investigadores. Entre ellos se encuentra Bennett quien excavó 38 tumbas en el sitio Lambayeque Uno en 1939. Al describir los objetos de metal Bennett menciona lo siguiente: |«Almost every grave contained copper in some form. Outstanding is a group of agricultural implements. These are heavy, wedge-shaped tools with a hollow socket, slit along one side, for hafting. Below the socket the tool is rectangular in cross-section, gradually tapering to the wedge blade... Another tool somewhat like the above is also probably an agricultural implemento. It is a long with a hollow hafting socket at one end». (1939:104, en Lechtman 1981:88-89).

 

Foto 7: Piezas del Museo Nacional Brunning.

Lechtman realizó análisis químicos a una de las piezas excavadas por Bennett en Lambayeque Uno y encontró que contenía 1.47% de As, cantidad similar a lo hallado en este trabajo. Lechtman también ha realizado análisis de piezas procedentes del Museo Nacional Bruning, identificadas por ella como implementos de agricultura. El porcentaje de arsénico varía entre 0.45% y 4.11 %. (1979, 1981)

Pedersen describe dos artefactos de labranza de cobre encontrados entre los objetos pertenecientes al ajuar funerario de la tumba de Huaca Menor en Batán Grande: |«Artefacto de labranza: Largo total 140 mm. Base en forma de embudo de 42 mm de diámetro de boca y 94 mm de profundidad con pared de 3 mm de espesor, longitudinalmente seccionada para ser ajustada a un cabo de madera. Cuerpo de sección rectangular de 24 mm por 31 mm en su base, terminando en forma de cuña de 28 mm de ancho con filo recto cortante. Peso total 450 gramos. Artefacto de labranza: Largo total 252 mm. Base en forma de embudo de 29 mm de diámetro de boca mm de profundidad con pared de 1 mm de espesor, longitudinalmente seccionada para ser ajustada a un cabo de madera. Cuerpo de sección rectangular de 17 mm 19 mm en su base, terminando en forma de cuña de 26 mm de ancho con filo semicircular cortante. En cada uno de sus planos laterales lleva una hilera de incisiones formando figuras antropomorfas vistas; de frente, yuxtapuestas y separadas por lineas horizontales dobles. Peso total 540 gramos.» (1976:63-64) |.

 

Foto 8 : Piezas del museo Arqueológico de la Universidad Nacional de Trujillo

Piezas similares a las de estudio y a las de otros investigadores han sido encontradas en el Museo Nacional Bruning (Véase Foto 7) cuya procedencia conocida es Lamqayeque; y en el Museo Arqueológico de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) procedentes de Chan-Chan (Véase Foto 8). Mayer (1992) nos informa de 4 implementos similares en las piezas a estudio halladas en La Compañía, Tala B, Tumba «Cacique Guayas» en Ecuador. Según los análisis realizados a estas piezas se les describe como bronces arsenicales, y se refiere a que este tipo de objetos se han ubicado como unidos en paquetes en tumbas del norte del Perú.

Según los estudios realizados por Shimada (1981, 1985), Shimada y Montenegro (1993) y Hosler, Lechtman y Holm (1990) se han producido contactos entre la costa norte del Perú y Ecuador. Estos contactos son evidenciados por el Spondylus Princeps hallados en las tumbas de Batán Grande, el cual se encuentra desde Baja California hasta la Puntilla de Santa Elena en Ecuador (Marcos, 1986) y por los objetos de cobre que se han encontrado en las tumbas de la zona de Ecuador (Mayer, 1992). Estos objetos, tales como naipes e implementos agrícolas hechos de aleación de cobre arsenical, no sólo aparecen en las costas del norte del Perú y en Ecuador sino también en la zona oeste de México. Según Hosler, Lechtman y Holm (1990) se produjeron contactos entre estas tres zonas por vía marítima para intercambiar objetos y posiblemente conocimientos sobre minería y metalurgia.

Una de las piezas del Museo Arqueológico de Trujillo UNT ha sido encontrada con un palo de madera introducido en el receptáculo; esto nos da una idea de la forma en que estas piezas fueron usadas, es decir, tuvieron como complemento un palo de madera para facilitar su uso como posible implemento agrícola (Véase Foto 9). Pedersen (1976) y Lechtman (1979) también sugieren esto.

Como se ha dicho en párrafos anteriores, las piezas no muestran un acabado final. Se notan acanaladuras y surcos, ya que las piezas no tenían las exigencias utilitarias de un implemento agrícola, sino, apenas, la de ser representación de tal en la composición de una ofrenda funeraria. Para poder elaborar tal cantidad de kilos de piezas fue necesario contar con una mano de obra muy grande. No sólo para la manufactura de la pieza sino también en la extracción de los minerales y la fundición de éstos para convertirlos en metales.

El peso total de las piezas es de aproximadamente 250 kilogramos, pero también hay que tomar en cuenta los naipes de cobre arsenical que se encontraron en uno de los nichos de la tumba. En 1986 (Shimada, 1987; Shimada y Merkel, 1991) se repitió el proceso de fundición tratando que las condiciones fueron lo más parecidas a la de esos tiempos. El resultado de este experimento fue que en un horno al día se logró obtener de 300 a 600 gramos de metal. Teniendo en cuenta que cada taller tiene como promedio 4 hornos y sólo parece factible que se puedan usar 2 hornos a la vez, por lo limitado del espacio, (se usan 2 hornos primero y luego los otros dos, en total se usa una vez cada horno al día) tenemos que de un taller al día se logran sacar un promedio de 2 kilogramos de metal, es decir, 4 lingotes, de donde se obtendrán 4 puntas, ya que cada punta tiene un peso aproximado de 450 gramos.

 

Foto 9: Pieza del Museo Arqueológico de Trujillo con un palo introducido en el receptáculo

Se sabe que Cerro de los Cementerios no es el único lugar donde se ha encontrado talleres de fundición, también se hallan en Cerro Sajino, Huaca del Pueblo Batán Grande, Cerro Jotoro, Huaca Julupe y algunos lugares más dentro de la zona del valle de La Leche (Shimada Epstein y Craig, 1982, 1983; Epstein y Shimada, 1983; Shimada 1987; Shimada y Merkel, 1991). Los lingotes habrían pasado luego a los talleres artes anales donde se necesitó de mucha mano de obra para la manufactura de las piezas, no sólo de las puntas sino también de los naipes.

Teniendo en cuenta lo anterior se podría pensar que el individuo principal de la tumba de Huaca Loro tuvo un inmenso poder político, económico y social. El poder político se refleja en la movilización de miles de personas para la fabricación de los objetos de cobre que pudieron haber sido hechos para pagar impuestos al estado cuyo destino fuese como ofrenda funeraria al Señor de la élite Sicán (no estamos hablando de los objetos de oro, plata y tumbaga, pero se les debe tomar en cuenta). El poder económico se basa en la acumulación de bienes (objetos de metal, piedras semipreciosas, Spondylus y Conus, etc.) que se observan en la tumba. En lo social se observan estatus marcados representados en las diferencias entre las ofrendas funerarias que contenían las tumbas excavadas por Shimada y su equipo en la zona.

Según Shimada y Merkel: |«In contrast to the tombs of Middle Sicán elite, graves fauna near the smelting workshops in sector III -presumably interring Chimú and Inka metallurgists- are poor with respect to the quality and quantity of grave offerings. Subfloor burials in nearby metalworking shops, however, are clearly better endowed. Overall, those engaged in the busy, dllty and physically taxing work of smelting appear to have had lower social status than did metalworkers.» (1991:86).

Como se ha mencionado en la cita anterior, las tumbas de la gente dedicada a la fundición tenían ofrendas muy pobres en comparación de la tumba de los orfebres que han ocupado un estatus social más alto por lo que se les considera artesanos expertos en el arte de la manufactura de objetos de metal. Como contraste se menciona la tumba del Señor de la élite quien acumuló una gran cantidad de ofrendas funerarias.

 

1 (OL = probeta sin tratamiento de recocido, sección longitudinal; OT = probeta sin tratamiento de recocido, sección transversal)
2 Los análisis metalográficos y de microdureza fueron realizados por el Ing. Sócrates Cutipa en el Laboratorio de Ingeniería Mecánica de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
3 Dureza Vickers

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