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Figura 19. Anillo de Tiwanaku (MIT
3981), hecho de una sola pieza de metal. La cinta de metal fue
doblada y torcida para definir la "cabeza" del
anillo, luego martillada para darle forma circular. El análisis de
un anillo similar (MIT 3980), determinó que estos objetos se
fabricaron en bronce estañífero. En el caso del anillo MIT 3980, el
estaño está presente en una concentración de 8.67%.
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El contenido de arsénico y níquel en herramientas está entre 2.67%
y 7.3%, siendo 5.5% el promedio. Los artículos personales (Figura
16) muestran una variedad menor en cuanto al contenido de arsénico
y niqel (entre 4.58 y 6.95%), aunque el promedio es prácticamente
el mismo que el de las herramientas (5.4%). Se observa una
tendencia a que algunas agujas y los cuchillos se fabricaran con
aleaciones que contienen los niveles más altos de arsénico y níquel
(alrededor de 7%).
En segundo lugar, la mayoría de estos artefactos contienen
concentraciones elevadas tanto de arsénico como de níquel, a menudo
ambos elementos están presentes en una aleación en proporciones
casi iguales en peso (Véase Lechtman, 1997). El histograma de la
Figura 17 muestra la distribución de objetos del bronce temario de
Tiwanaku en función a la concentración del elemento aleador (As +
Ni). La consideración de este histograma conjuntamente con el de
Pikillacta de la Figura 8, demuestra el dramático incremento en la
concentración del elemento aleador (As + Ni) en oposición al As,
característico de los objetos de Tiwanaku en comparación con los
objetos de Pikillacta. Los objetos tiwanaku tienen colores bastante
distintos de sus contrapartes de Pikillacta e incluso son más
duros.
Hacia finales del Horizonte Medio, especialmente durante
Tiwanaku IV - el rango de los tipos de aleación se expandió en
Tiwanaku para incluir el bronce estañífero. Los artefactos hechos
con este material aparecieron antes pero el uso de la aleación para
producir artefactos comparables en número con aquellos hechos de
aleaciones de cobre, arsénico y níquel (en proporción de
aproximadamente 1. 6: 1) parece haber tenido lugar al final de
Tiwanaku IV (Véase Cuadro 3).
Los datos aquí presentados sugieren que los artefactos tiwanaku
hechos con ambos tipos de aleación fueron producidos y usados
contemporáneamente durante el período Tiwanaku IV. Además el bronce
estañífero fue usado para la producción de la misma gama de
artefactos que la aleación temaria: hachas, herramientas de mano,
clavos y anillos (Figuras 18, 19). Ambos tipos de aleación parecen
haber sido intercambiables. No se puede evaluar la especificidad de
su uso hasta que los estudios metalográficos estén completos. Por
ahora solamente se puede decir que durante todo el Horizonte Medio,
los metalurgistas de Tiwanaku tenían a su disposición una
considerable variedad de aleaciones versátiles.
San Pedro de
Atacama
¿Qué papel jugó San Pedro de Atacama en el desarrollo de los
bronces típicos de los Andes sur-centrales? Los sitios del desierto
de Atacama en Chile, proporcionan evidencias de la existencia de un
considerable intercambio de bienes con las comunidades de las punas
altas de Bolivia y el noroeste argentino, mucho antes del
surgimiento del estado tiwanaku, que incluyó minerales metálicos.
Durante el Horizonte Medio, San Pedro de Atacama se convirtió en
una estación importante para el movimiento de artículos de
materiales de gran estatus entre la hoya del Titicaca y las
formaciones políticas del sur. Los arqueólogos difieren
notoriamente cuando explican la estructura de este sistema de
intercambio pero todos coinciden en que el tráfico fue intenso y a
través de rutas bien establecidas de larga distancia.
En 1994 Gray Graffam comenzó investigaciones arqueológicas en
San Pedro de Atacama que incluyen el estudio sistemático de las
extensas colecciones del Museo R.P. Gustavo Le Paige de San Pedro,
formadas en su mayoría por artículos funerarios. Los artefactos
metálicos hacen parte prominente de ellas. Un objetivo principal de
su investigación es aclarar la naturaleza de las tecnologías
metalúrgicas y de trabajo del metal de San Pedro, así como explorar
las relaciones entre estas actividades y las comunidades con las
cuales San Pedro tuvo fuertes y duraderas asociaciones.
Entre las variedades de hachas de San Pedro, Graffam ha
identificado dos tipos en forma de "T" que
parecen ser locales (Figura 20). Según sus análisis de laboratorio,
las hachas se fabricaron con una aleación temaria de cobre,
arsénico y níquel. El arsénico varía entre 1.3% y 5.6% y el níquel
entre 1.6% y 3.6%. Las hachas de "T" de San Pedro
son del mismo tipo de material que los artefactos de Tiwanaku. Una
de estas hachas es de una tumba de San Pedro que se fechó por
radiocarbono y se calibró en 1010 años d. C. El hacha pertenece al
Horizonte Medio tardío, lo que respalda la observación de Graffam:
"estas hachas se encuentran predominantemente [en tumbas]
con tablillas talladas de rapé, como las que están estrechamente
asociadas con la religión y la iconografía tiwanaku del Horizonte
Medio" (Gray Graffam, communicación personal,
30.1.95).
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Figura 20: Grupo de hachas
"T" con cuerpo grueso, provenientes de San Pedro
de Atacama, Chile. El análisis químico muestra que algunas son
hechas de la aleación temaria cobre-arsénico-níquel.
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Aunque preliminares, los resultados de los análisis del metal de
San Pedro, constituyen una fuerte evidencia del uso difundido de
las aleaciones de cobre-arsénico-níquel en los Andes sur-centrales
durante el Horizonte Medio. No podemos seguir considerándolas como
un tipo raro, a pesar de que aún no sabemos dónde o cómo eran
producidas ni cómo y en qué forma pudieron distribuirse los
materiales.
Cronología
Los nuevos datos obtenidos sobre las aleaciones usadas en la
Cuenca del Lago Titicaca durante el Horizonte Medio, son de
especial interés porque muestran un claro cambio temporal en la
producción de ciertos bronces. No podemos interpretar este cambio
como indicio de un avance o mejoramiento tecnológico. Tanto el
bronce ternario como el estañífero fueron usados para fabricar una
amplia variedad de objetos como anillos, clavos o cinceles y
herramientas de mano, de modo casi intercambiable. Como ya se dijo,
no tenemos datos técnicos sobre la dureza, resistencia o ductilidad
de la aleación ternaria de cobre con arsénico y níquel. Sospechamos
que estas propiedades mecánicas son similares a aquellas
características de aleaciones de cobre y arsénico.
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Figura 21: Mapa de la región andina
del sur, entre los sitios arqueológicos de Tiwanaku y San Pedro de
Atacama. Las minas indicadas han sido incluidas en una
investigación para determinar las posibles fuentes de menas
explotadas durante el Horizonte Medio. Depósitos de menas metálicas
en minas como Collahuasi, Chuquicamata, Corocoro, Laurani La Joya
contienen cobre y arsénia los depósitos de las minas Don Carlos y
Don Rigoberto tienen menas de níquel.
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El cambio en el tipo de bronce producido en el altiplano parece
haber estado asociado a un cambio en el acceso a los recursos
minerales requeridos para la producción de cada uno de los dos
bronces. Durante la fase Tiwanaku IV tardío, comunidades de la
Cuenca del Titicaca usaron los ricos depósitos de casiterita
abundantes en el norte de Bolivia. Al mismo tiempo, el
aprovechamiento de menas que proveían arsénico y níquel para la
producción del bronce temario, debe haber disminuido
substancialmente. Para la fase Tiwanaku V su aprovisionamiento
desapareció.
También enfrentamos el problema de la ausencia de datos sobre la
naturaleza y ubicación de menas usadas en la producción del bronce
temario y sobre los sitios donde se fundió. Lautaro Núñez (1987) ha
sugerido que San Pedro de Atacama fue responsable de la
explotación, procesamiento y fundición de las menas locales de
cobre ricas en arsénico ubicadas 100 km al noroeste en Chiquicamata
y de llevar tanto las menas corno los metales fundidos a Tiwanaku.
Núñez nos recuerda las caravanas de llamas que hoy en día corno en
la prehistoria, viajan desde la puna de Bolivia y el noroeste
argentino hasta San Pedro y regresan intercambiando productos de la
puna por aquellos de la costa, Los pastores de puna participan en
el intercambio de productos a larga distancia desde Sucre y Potosí
en Bolivia hasta San Antonio de los Cobres en el noroeste
argentino. A lo largo de sus rutas recorren zonas ricas en menas de
cobre, arsénico y estaño, Es interesante anotar por ejemplo que la
mina de Vichacla, ubicada entre Vitichi y Tupiza en Bolivia (Véase
Figura 21) contiene menas compuestas de arseniuros de níquel, es
decir, minerales de níquel y arsénico. Aunque se ubica lejos de
Tiwanaku y de San Pedro, esta mina es accesible a estos
viajeros.
Núñez sostiene que en tiempos prehispánicos estas caravanas
estaban organizadas por comunidades de pastores quienes fueron
también mineros. En su opinión, ellos viajaron lejos de sus centros
étnicos para explotar menas y obtener minerales que junto con
metales fundidos transportaban a larga distancia, tanto entre el
norte y el sur corno entre la sierra y la costa. Es posible que
Núñez tenga razón pero por el momento carecemos de datos que
respalden su sugerencia.
Conclusión
¿En qué sentido puede verse la metalurgia del bronce corno un
fenómeno de horizonte? No se debe confundir lo que ocurrió en la
zona andina con lo que sucedió en el Viejo Mundo. Allá los
arqueólogos hablan de una "Edad de Bronce" cuando
cambios importantes en el desarrollo de ciudades, el intercambio a
larga distancia de bienes exóticos, el crecimiento de grandes
estados políticos coincidieron con el desarrollo del bronce y hasta
cierto punto fueron facilitados por la producción de ese
material.
No se puede sostener que hubo una "Edad de
Bronce" en los Andes. Lo que se observa es la explotación
y utilización de una gama mucho más extensa de recursos minerales y
una prolija experimentación con nuevos materiales cuyas propiedades
fueron muy diferentes de aquellas de los metales y aleaciones más
viejos: propiedades de dureza, resistencia, ductilidad, y color.
Los conocimientos sobre cómo fundir las nuevas menas y cómo
controlar las aleaciones producidas se difundieron por toda la
región.
¿Dónde se originaron los nuevos sistemas de fundir y alear?
Puesto que las aleaciones de bronce aparecen hacia el 600 dC, tanto
en la cuenca del Titicaca como en el Valle de Cuzco en los Andes
centrales, somos testigos de un acontecimiento tecnológico
diseminado que coincide con el fenómeno del Horizonte Medio. Es
posible que el horizonte tecnológico asociado con la producción de
las aleaciones de bronce tuviera sus orígenes en los Andes
sur-centrales, encontrando su expresión en la cultura material de
Tiwanaku y Wari. La vinculación de la costa norte del Perú a la
producción de bronce arsenical pudo ser posterior a la llegada a la
zona de un complejo tecnológico cuyos cimientos estaban ya
puestos.
Con respecto a la explotación de las menas, las circunstancias
de Tiwanaku no son tan obvias en comparación con Wari y San Pedro.
Esto se aclarará cuando se establezca la naturaleza de las materias
primas que alimentaron la producción de las aleaciones de cobre en
la cuenca del Titicaca y se identifiquen las probables fuentes de
dichos materiales, dentro de la esfera de acción política y
económica de Tiwanaku. Los minerales pueden haber provenido de
depósitos tan cercanos como Corocoro y Laurani en Bolivia. También
pudieron provenir de mucho más al sur y haber sido transportados
como menas minerales o en forma de lingotes u objetos (Véase Figura
21).
Aunque esta investigación se encuentra en una etapa preliminar,
ha permitido tener una noción de la gran dispersión de la
producción del bronce en toda la región andina, durante un período
dinámico de la prehistoria de los Andes. El bronce arsenical, sus
aleaciones asociadas y el bronce estañífero fueron materiales
nuevos que respondieron a nuevas formas del manejo humano. La
metalurgia del bronce se puede considerar una marca tecnológica
señalizadora del Horizonte Medio, reconocible arqueológicamente
desde el noroeste argentino hasta el Ecuador.
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