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INDICE
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El Bronce:
aleaciones y propiedades
¿ Qué se quiere decir con el término "bronce"
y cómo se puede hablar de "un rango de bronces"?
Los bronces son aleaciones de cobre con otros metales. Estas
aleaciones comparten ciertas propiedades físicas o mecánicas. El
"bronce clásico" es la aleación de cobre con
estaño y en los Andes se acostumbra asociar el bronce estañífero
con el imperio incaico. Además existen otras aleaciones que también
son verdaderos bronces, las de cobre con arsénico a veces llamadas
"bronces arsenicales". Se ha demostrado en el
laboratorio que existe poca diferencia en cuanto a las propiedades
mecánicas entre el bronce estañífero y el bronce arsenical. Es
decir, como metales funcionan de manera similar. En cuanto a sus
características difieren principalmente en su ductilidad y
color.
La Figura 2 muestra el endurecimiento ocurrido en bronces
arsenicales y bronces estañíferos cuando estas aleaciones son
martilladas (Lechtman, 1996). Al trabajar el metal, su dureza
aumenta al tiempo que su grosor disminuye. Este conjunto de
gráficos muestra el aumento en la dureza de cada aleación en
función del cambio en su grosor. El resultado más importante cuando
se comparan los dos tipos de bronce, se observa en el gradiente de
las curvas. Las curvas son esencialmente paralelas, es decir, la
variación en el cambio de endurecimiento es casi igual para ambos
tipos de bronce. Aunque se puede producir un bronce estañífero más
duro que uno arsenical, martillándolo, en la práctica esto sucede
rara vez. Como se aprecia en la Figura 2, cuando se martilla hay
muy poca diferencia en la reacción de los dos tipos de bronce.
Además de la dureza se ha estudiado la resistencia de estas
aleaciones bajo compresión, tensión, como también su ductilidad
(Lechtman, 1996 J. En general, dentro de la gama de aleaciones con
contenidos de arsénico o estaño entre 1 % Y 7%, los dos tipos de
bronce responden casi de la misma forma a fuerzas externas. Sus
propiedades mecánicas son muy similares, y en cierto sentido, los
dos tipos de bronce son indistinguibles. Sin embargo, difieren
notoriamente en cuanto a su ductilidad o maleabilidad: los bronces
arsenicales son mucho más dúctiles que los estañíferos. Este hecho
los convierte en materiales excelentes para la fabricación de
láminas delgadas.
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Figura 2: Conjunto de curvas
determinadas experimentalmente, para comparar el endurecimiento de
aleaciones de cobre-arsénico y de cobre-estaño, cuando se someten a
una deformación plástica (trabajado en frío). La concentración de
arsénico o estaño en cada curva se expresa con el porcentaje en
peso.
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Por supuesto el color de los dos tipos de bronce es bastante
diferente. Entre mayor sea la proporción de arsénico dentro de la
aleación su color será más plateado; en contraste, cuando se añade
estaño al cobre la aleación se vuelve cada vez más amarilla.
Hasta el presente en los Andes se conocen cuatro o cinco
aleaciones de cobre que en opinión de la autora pueden llamarse
"bronces", todas producidas por primera vez
durante el Horizonte Medio (Véase Cuadro 1). En este artículo sólo
se mencionan tres puesto que son los materiales con que se
elaboraron los artefactos arqueológicos estudiados y analizados por
la autora.
Durante el Horizonte Medio en toda la zona de los andes
centrales, es decir, en el territorio actualmente correspondiente a
Perú y Ecuador, solamente se produjo bronce arsenical. El Lago
Titicaca constituyó el límite sureño para la producción de este
bronce. Al sur del Lago en el altiplano boliviano y en el norte de
Chile para el mismo período, tenemos evidencias recientemente
obtenidas de la producción de un segundo tipo de bronce: una
aleación temaria compuesta de cobre, arsénico y níquel. Objetos
metálicos hechos de esta extraña aleación han sido excavados en
Tiwanaku y en San Pedro de Atacama en Chile (Lechtman, 1997). Hacia
las fases tardías del estado Tiwanaku (Tiwanaku Cuatro Tardío y
Tiwanaku Cinco), la situación en la cuenca del Titicaca cambió y
poco a poco el bronce estañífero reemplazó al bronce temario de
cobre-arsénico-níquel.
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Cuadro 1 : ALEACIONES DE BRONCE DEL
HORIZONTE MEDIO
REGISTRADAS EN LA LITERATURA
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Lo anterior tiene sentido cuando se lo relaciona con la
ubicación y distribución de menas que evidentemente sirvieron como
fuentes para la fundición y elaboración de estos tres tipos de
bronce (Véanse Figuras 3, 4, 5).
Menas: fuentes para la producción
de los bronces andinos
Las fuentes primarias de arsénico para los bronces arsenicales
andinos son menas de tetraedrita, especialmente enargita
[Cu3AsS4] y sus productos de alteración como
chenevixita
[Cu2Fe2(AsO4)2(OH)4
. H2O]. La arsenopirita [FeAsS] es otra mena que pudo
aportar el arsénico utilizado en los bronces producidos en el
extremo norte de la costa peruana (Merkel et.al., 1994). La
enargita abunda en la región andina central; la Figura 3 muestra la
distribución de los depósitos principales en el norte, centro y sur
de los Andes (Petersen, 1989). Menas de enargita existen en una
zona que se extiende desde Pilzhum en el sur de Ecuador a Laurani
en el norte de Bolivia. Los depósitos más grandes y ricos se
localizan en Perú central. En el Noroeste de Argentina se encuentra
enargita en Capillitas y Famatina, mientras que en el norte de
Chile se halla en Collahuasi y Chuquicamata, donde se asocia a
cobre porfio (Petersen, 1989).
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Figura3: Mapa donde se ubican los
principales depósitos de menas de enargita en la zona andina de Sur
América.
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La Figura 3 clarifica por qué los arqueólogos encuentran una
alta concentración de artefactos de bronce arsenical en la zona
Andina central. Allí existen abundantes y accesibles depósitos de
enargita o de arseniatos que se forman tras la alteración de menas
de súlfidos. Los mineros pudieron haber explotado fácilmente estos
depósitos. Con la fundición estas menas producen directamente
aleaciones de cobre-arsénico dentro del horno (Lechtman,
1996).
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Debido a la geología de los Andes y al predominio de rocas
volcánicas, los Andes no presentan un ambiente favorable para la
existencia de depósitos de níquel. En consecuencia los minerales de
níquel son muy escasos. La Figura 4 muestra la distribución de los
depósitos de níquel en la región considerada. Los depósitos
peruanos se localizan en la vertiente oriental de los Andes y se
extienden aproximadamente desde la vecindad de Huamalies hasta
Vilcabamba. La mayoría de estos pequeños depósitos de níquel se
ubican a alturas inferiores a los 3.000 msnm y es poco probable que
hayan sido evidentes para los mineros andinos (U. Petersen,
comunicación personal 1997). Los depósitos de níquel en las tierras
altas de Bolivia, el Noroeste argentino y la costa central chilena,
son más accesibles pero también son pequeños y tienen una
distribución esporádica.
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Figura 4: Mapa donde se ubican los
principales depósitos de menas de níquel en la zona andina de Sur
América.
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No obstante, como lo indica el Cuadro 2, la mitad de los
artefactos excavados de cobre y de aleaciones de cobre procedentes
de la cuenca del Titicaca analizados por la autora (Véase Lechtman,
1997) están hechos de la aleación ternaria cobre-arsénico-níquel.
Aunque aún no se sabe qué menas suministraron los minerales que
aportaron el níquel a estos bronces ni dónde se originaron estas
menas, el mapa de la Figura 4 muestra que los minerales procedían
muy posiblemente de la región entre La Paz, Bolivia y Taltal (sur
de Antofagasta), o de Copiapó en Chile.
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